Posiciones del Feto Durante el Parto Normal: Guía Completa

El parto es un proceso fisiológico para el que nuestro cuerpo se prepara desde el principio del embarazo. Durante el embarazo, el feto flota en el líquido amniótico y cambia de postura a su antojo, hasta que entre las semanas 28 y 32 la falta de espacio interior, la disminución del líquido y el cambio en la forma del útero, que pasa de ser esférico a ser como una pera, le obligan a buscar una postura más cómoda, que es también la mejor para atravesar el canal del parto: con la cabeza encajada en el cuello del útero (la coronilla es su diámetro más estrecho) y con su diámetro más ancho, el culete y las piernas cruzadas, situado en el fondo uterino, hacia las costillas maternas.

Hablamos de parto normal cuando nos referimos a un parto a término, esto es, a partir de las 37 semanas completas de gestación y hasta las 41 semanas y 6 días; que se inicia espontáneamente con una presentación cefálica en vértex y que, tras una evolución fisiológica de la dilatación y el parto, termina con el nacimiento de un recién nacido normal que se adapta adecuadamente a la vida extrauterina y el alumbramiento completo de la placenta y membranas que la acompañan.

Una duda que te asalta al final del embarazo es saber si el bebé que esperas está ya encajado en tu pelvis y si su postura es la adecuada para salir con cierta facilidad por vía vaginal.

En este artículo, exploraremos las diferentes posiciones que puede adoptar el feto durante el embarazo, cómo influyen en el parto y qué opciones existen si el bebé no se encuentra en la posición ideal.

🌀 🤰 Cómo GIRAR A UN BEBÉ que viene DE NALGAS: 4 EJERCICIOS Preparto

Tipos de Posiciones Fetales

En los dos primeros trimestres de embarazo, el feto es aún pequeño y puede moverse de manera más libre en el interior del útero materno. Sin embargo, a partir del séptimo mes de embarazo, las posibilidades de movimiento del bebé se vuelven más limitadas debido al aumento de tamaño.

Aproximadamente entre la semana 28 y la 32 de embarazo, el bebé suele colocarse en posición cefálica, es decir, presentando la cabeza hacia abajo, orientada hacia la pelvis materna. Al final de la gestación, alrededor de un 3-4% de los bebés estarán en posición podálica presentando las nalgas.

A medida que transcurren las semanas de embarazo, cada vez será más infrecuente que, si el bebé está de nalgas, se gire espontáneamente para adoptar la presentación cefálica.

Existen diferentes posiciones fetales que pueden influir en el desarrollo del parto:

  • Posición Cefálica: La forma más segura en que el bebé debe estar colocado al final del embarazo es la posición cefálica. Esto quiere decir que el feto se coloca en el útero de su madre con la cabeza hacia abajo. La posición cefálica, en la que primero sale la cabeza, es la más común (95% de los partos) y la mejor para nacer.
  • Posición Podálica o de Nalgas: En algunas ocasiones el bebé viene de nalgas. Puede estar sentado al estilo indio, con las piernas cruzadas sobre tu pelvis, de forma que los pies sean lo primero que introduce en el canal de parto. También puede ocurrir que tenga las piernas hacia arriba y los pies delante de su rostro, de manera que encaja el culete.
  • Posición Transversa: Es muy raro, pero el niño puede estar en horizontal, con su columna y la de la madre formando un ángulo de 90º. En este caso introducirá primero un hombro, o un brazo, o las rodillas... O no se encajará. Un caso particular es que el pequeño esté en situación oblicua: ni en vertical (situación longitudinal) ni en horizontal (situación transversa).

Además, dentro de la presentación cefálica pueden darse otros dos subtipos: posterior y anterior.

  • La presentación cefálica anterior es aquella en la que la espalda del bebe está pegada al vientre de su madre.
  • Por el contrario, en la presentación cefálica posterior la espalda del bebe está cerca de la espalda de su madre. Por lo general, la presentación en posterior suele implicar partos más largos e intensos, porque la postura del bebé hace que sea menos flexible a la hora de adaptarse a la curva del canal de parto.

Presentación de Nalgas: Tipos

La presentación de nalgas, pelviana o podálica es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna (en concreto, con su estrecho superior). Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.

Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:

  • Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
  • Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
  • Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.

¿Por Qué el Bebé Se Presenta de Nalgas?

Hay ciertos factores que pueden dificultar que el bebé se dé la vuelta espontáneamente para colocarse en posición cefálica. Entre ellos, se encuentra:

  • Bebé prematuro o con bajo peso.
  • Alteraciones en la morfología del útero materno.
  • Placenta previa.
  • Cordón umbilical corto.
  • Problemas con el volumen de líquido amniótico: oligohidramnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple.

No obstante, en muchas ocasiones (50-80%), las causas por las que el bebé se encuentra en posición podálica son desconocidas.

¿Qué Hacer Si el Bebé No Está en Posición Cefálica?

Si llegamos al último trimestre de embarazo y el bebé decide colocarse de nalgas, existen técnicas médicas para intentar que se dé la vuelta y se coloque apoyando la cabeza en la pelvis de la mamá. Por ejemplo, la versión externa.

Pero también existen ejercicios y otras técnicas que nos podrían ayudar a que le bebé se coloque sin recurrir a las prácticas médicas.

A partir de la semana 34 (o tras la ecografía del tercer trimestre), es posible realizar ciertos ejercicios o técnicas para intentar que el bebé se coloque en presentación cefálica. Si se realizan antes, aún puede ocurrir con frecuencia que el bebé se gire de manera espontánea.

Estos métodos no garantizan el éxito, pero pueden ayudar y favorecer que el bebé gire y se coloque con la cabeza hacia abajo.

Ejercicios para Fomentar la Posición Cefálica

Prácticas como el yoga, el Pilates o la natación nos aportan durante el embarazo la posibilidad tanto de ejercitar nuestro cuerpo. Y en el caso del yoga, conseguimos conectar nuestro cuerpo y nuestra mente, buscar la calma y disfrutar de nuestro embarazo de una forma consciente. Pero, además, pueden ayudarnos con sus diferentes "asanas" (o ejercicios) para intentar que el bebé se coloque de cabeza.

Aunque lo recomendable es que consultes con un monitor especialista en yoga o Pilates para el embarazo, algunas de estas posturas son sencillas y las podrías realizar en tu casa una vez aprendidas.

  • Postura de "Gato": Practica esta posición sobre manos y rodillas durante 10 minutos y dos veces al día. Se trata de un ejercicio muy popular que seguramente habrás realizado con tu matrona durante las clases de preparación al parto. Colócate a cuatro patas, apoyando bien las manos y las rodillas en la colchoneta. Vigila que tu zona lumbar no se arquee. Entonces coge aire y encorva la espalda lentamente, como haría un gato enfadado que se eriza, luego ve soltando el aire lentamente a la vez que vuelves a la postura inicial. Debes hacer este ejercicio pausadamente, sintiendo el movimiento de cada vertebra.
  • Elevación de Pelvis: Tumbada sobre una colchoneta, apoya bien la espalda en el suelo, ten cuidado con la columna lumbar. Dobla las rodillas y apoya los pies sobre el suelo. Eleva la pelvis despacio, cuando llegues arriba haz una pequeña pausa y baja lentamente, como si fueras apoyando la espalda vertebra a vertebra en el suelo.
  • Sentarse sobre una Pelota de Pilates: Siéntate sobre la pelota teniendo bien apoyados los pies en el suelo y sin arquear la espalda.
  • "Asana" de Yoga: Es también una "asana" de yoga que necesita cierta práctica, así que consulta con un especialista antes de realizarla por tu cuenta. Consiste en colocarse de rodillas sobre una colchoneta y bajar doblando la espalda hacia delante hasta apoyar la cabeza sobre los brazos, colocando un cojín bajo los brazos y el pecho.
  • Nadar: Nadar también puede ser de utilidad.

Recuerda que antes de realizar cualquiera de estas actividades es mejor consultar a tu matrona o tocólogo. Ellos te podrán aconsejar su realización o no en caso de que existan contraindicaciones en tu caso.

Moxibustión

Se utiliza raíz de artemisa prensada en forma de puro para aplicar calor en ciertas zonas del cuerpo. El puro, una vez prendido, se dirige a ciertos puntos específicos, pero manteniendo una distancia con la piel de unos 4 cm, en particular se aplica en un punto conocido como “meridiano de la vejiga” que se encuentra en la cara externa del dedo meñique del pie.

El tratamiento suele tener una duración de dos semanas con sesiones de 15 minutos. La moxibustión se utiliza en muchos casos combinada con la acupuntura, pudiendo potenciar su efecto.

Técnicas de Relajación y Visualización

Es importante buscar un momento tranquilo y utilizar alguna técnica de relajación que conozcas. Una vez conseguido el estado de relajación, concéntrate en relajarte, en particular tu abdomen, y visualiza a tu bebé dando la vuelta y colocándose bien.

Haptonomía

Se la conoce como "ciencia de la afectividad" pues estudia las relaciones afectivas. En este caso se basa en estimular la comunicación entre la mamá y el bebé a través del tacto y conseguir una respuesta positiva del bebé. Coloca las manos en tu vientre y localiza la cabeza del bebé, después dibuja con las yemas de tus dedos y mediante suaves toquecitos el camino que debe recorrer el bebé hasta colocarla en tu pelvis. En ningún caso intentes masajear el abdomen ni empujar al bebé. Concéntrate y conecta primero con tu bebé. Tómate tu tiempo antes de intentar indicarle el camino sólo con suaves toques sobre tu piel.

Versión Cefálica Externa (VCE)

La versión cefálica externa (VCE) es una maniobra obstétrica llevada a cabo en el hospital por un especialista (o dos) entrenado en esta técnica. Consiste en intentar girar poco a poco al bebé que se presenta de nalgas para que adopte la posición cefálica.

La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno.

Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal.

La realización de la VCE es molesta y quizá algo dolorosa, pero es un procedimiento breve y suele ser tolerado. No obstante, se puede realizar tras la administración de analgésicos (siempre por parte del especialista) o con el uso de anestesia.

Finalmente, es importante mencionar que puede que no se consiga girar al bebé o que, incluso, este vuelva a darse la vuelta después del procedimiento. Además, la VCE puede tener algunos riesgos o complicaciones (los más graves son poco frecuentes), por lo que la mujer debe ser informada previamente de todo.

¿Y Si el Bebé No Se Da la Vuelta?

Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término.

No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.

Entre estos requisitos se encuentra:

  • Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
  • Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
  • Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.

En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea.

Por todo ello, es importante que la mujer cuyo bebé viene de nalgas se informe previamente de todas sus posibilidades.

Influencia de las Posiciones Maternas Durante el Parto

La Guía de Práctica Clínica de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud, recoge “que se debe alentar y ayudar a las mujeres, incluso a las que utilizan analgesia epidural, a adoptar cualquier posición que encuentren cómoda a lo largo del periodo de dilatación y a movilizarse si así lo desean, previa comprobación del bloqueo motor y propioceptivo”, referidos a la primera fase del parto.

Las posiciones verticales durante el periodo de expulsivo, en comparación con la posición de litotomía, se asocian a un parto más corto, menores patrones patológicos del registro cardiotocográfico y menor dolor durante el expulsivo. También se han asociado a una mayor tasa de desgarros de segundo grado y severos, así como a mayores mujeres con hemorragia postparto (más de 500 ml).

Estudios sobre las Posiciones Maternas y el Parto

Diversos estudios han investigado la influencia de las posiciones maternas durante el parto y sus resultados. Por ejemplo, un estudio cualitativo exploratorio analizó el papel de la comunicación entre las mujeres y los proveedores de atención con respecto a la elección de las posiciones de parto durante la segunda etapa del trabajo de parto hasta el nacimiento. Este estudio concluyó que cuando la persona proveedora de atención a la maternidad usa un tipo de comunicación dinámica con las parturientas, esto permite una participación más activa en las decisiones sobre las posiciones adoptadas durante el parto.

Otro estudio exploró si el poder elegir las posiciones durante el parto contribuye a la sensación de control de la mujer en la segunda etapa del parto. Los hallazgos de este estudio fueron que tener una influencia sobre las posiciones para el parto, haber asistido a clases de preparación al parto, los sentimientos hacia el parto durante el embarazo y el dolor en la segunda etapa del parto, fueron predictores significativos de la sensación de control.

Un estudio de cohortes observacional comparó los resultados de mujeres que estuvieron en posición reclinada más del 50% del trabajo de parto con aquellas que preferían una posición alternativa (posición vertical). Las conclusiones de dicha investigación son que las posiciones maternas alternativas pueden influir positivamente en el proceso del trabajo de parto, reduciendo el dolor materno, los partos instrumentados, cesáreas y la tasa de episiotomías.

Tabla Resumen de Posiciones Fetales y Recomendaciones

Posición Fetal Descripción Recomendaciones
Cefálica Anterior Cabeza hacia abajo, espalda del bebé hacia el vientre de la madre Posición ideal para el parto vaginal.
Cefálica Posterior Cabeza hacia abajo, espalda del bebé hacia la espalda de la madre Puede requerir más tiempo y maniobras durante el parto.
Podálica Nalgas o pies hacia abajo Considerar VCE o cesárea programada.
Transversa Bebé cruzado horizontalmente Generalmente requiere cesárea.

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