La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable, pero enfrentarse a problemas con la producción de leche puede ser una fuente de preocupación y estrés. Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante para abordar el problema de manera efectiva. La lactancia es una función fisiológica que, en ocasiones, puede fallar o no ser tan óptima como se espera. Dar el pecho implica todo un proceso de crianza y cuidado del recién nacido en el que intervienen múltiples factores que, dependiendo de su coexistencia, favorecen o complican la lactancia.
Fuente: Elvie
¿Qué es la Hipogalactia?
La hipogalactia es la escasa producción de leche materna por parte de las glándulas mamarias, que no permite obtener el suministro adecuado para satisfacer las necesidades nutricionales del bebé. En muchas ocasiones, las hipogalactias son leves y transitorias y se solucionan completamente en cuestión de días o semanas; pero, en ocasiones, se mantiene durante todo el proceso de lactancia.
Es importante entender que el pecho es mucho más que alimento. Amamantar es más que producir grandes cantidades de leche; es apego, contacto, intimidad compartida.
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Causas de la Baja Producción de Leche Materna
La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores, condición conocida como hipogalactia. A continuación, se detallan algunas de las causas más comunes:
- Problemas de salud: Infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
- Succión ineficiente del bebé: En ocasiones, la hipogalactia proviene de una succión ineficiente por parte del bebé. Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
- Factores anatómicos: A nivel anatómico-estructural, cualquier alteración en el pecho puede estar detrás de la hipogalactia, como las cirugías mamarias o torácicas. En estos casos, los problemas pueden venir derivados de una mala transmisión de los estímulos nerviosos a través del tejido cicatricial.
- Malos hábitos: Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida.
- Consumo de sustancias nocivas: Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.
- Estrés: El estrés también puede influir en la producción de leche.
- Uso de chupetes y tetinas: No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además, las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas.
- Pezoneras: Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles. Para el bebé puede ser más fácil encontrar el pezón recubierto por la pezonera, pero le será más difícil extraer la leche, sobre todo la del final de la toma, que contiene más grasa.
- Lactancia temporal: Causada por los problemas físicos y hormonales de la madre cuando la placenta se separa del útero.
Otras Causas Menos Comunes
Existen otras causas menos frecuentes que pueden influir en la producción de leche:
- Hipoplasia mamaria: Los pechos hipoplásicos tienen poco o escaso tejido mamario.
- SOP: El síndrome de ovario poliquístico puede causar exceso de producción, pero también hipogalactia.
- Síndrome de Sheehan: Una hemorragia severa en el posparto puede comprometer el funcionamiento de la hipófisis.
- Desajustes tiroideos: Problemas de tiroides durante el embarazo o antes pueden afectar la producción de leche.
- Amenorreas sostenidas: Pueden afectar el desarrollo del pecho.
- Retención de placenta: Puede inhibir la subida de la leche.
- Obesidad: Las mujeres con un índice de masa corporal alto pueden sufrir un retraso en la subida de leche.
- Cirugía de reducción: Puede afectar la capacidad de producir leche.
¿Qué Hacer para Aumentar la Producción de Leche Materna?
Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad, pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia:
- Consulta con especialistas: Cuando exista la sospecha de un problema en la producción de la leche, el primer paso será consultarlo con especialistas y asesores de lactancia.
- Técnicas de relactación: Entre las medidas a adoptar estarán las técnicas de relactación, como la estimulación frecuente del pecho y la maximización de la succión. Asimismo, deberá ponerse el foco en las tomas, complementándolas con extracciones cortas y regulares.
- Uso de galactógogos: El último paso a dar sería el uso de galactógogos, o inductores de lactancia, que aumentan la producción de leche, siempre bajo la prescripción y supervisión médicas.
- Asegurar un buen agarre: Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
- Lactancia a demanda: Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
- Estimulación frecuente: Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural.
- Dieta equilibrada: Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.
Fuente: Avanza Psicología
¿Qué pasa si un pecho produce menos leche que el otro?
En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.
Alternativas si no se produce suficiente leche
Es importante ser consciente de que existen muchos tipos de lactancia materna y, sobre todo, de que “la lactancia es mucho más que un alimento”. Tener un diagnóstico de hipogalactia no significa que no podamos dar el pecho, podemos suplementando con leche artificial. Y podemos conseguir una lactancia mixta preciosa y duradera también”. Tanto es así que la lactancia mixta es la que da el 47% de las madres españolas a sus bebés.
Una mujer con hipogalactia puede seguir dando el pecho a su criatura a demanda y suplementar al bebé con leche artificial (con biberón, con relactador, con jeringa, con cuchara, o vaso). Para la matrona, “lo más importante es que, si nos encontramos con un problema de la lactancia materna y deseamos dar el pecho, podamos encontrar la ayuda profesional necesaria”.
Técnicas adicionales para mejorar la lactancia
Además de las medidas mencionadas, es importante considerar lo siguiente:
- Estimulación del pecho: La estimulación del pecho puede realizarse con el bebé o con un sacaleches.
- Cambio de mama: Debe ir cambiándose la mama con la que se alimenta para fomentar la estimulación de ambos pechos.
- Disminución de suplementos: Si se están empleando suplementos, deben disminuirse progresivamente y no de forma brusca para no crear perjuicios al bebé y la sensación de lactancia deficiente.
- Técnica de lactancia: Algunas madres pueden precisar de ayuda para conseguir una técnica de lactancia correcta.
- Grupos de apoyo: Existen grupos de apoyo a la lactancia materna formados por otras madres lactantes que desean apoyar a las madres que optan por esta opción.
Recomendaciones adicionales
- Postura adecuada: La postura más adecuada es aquella en la que tanto la madre como el bebé estén cómodos.
- Agarre correcto: El pezón más cerca del labio superior para que en la parte inferior la lengua pueda moverse para favorecer la extracción de leche.
- Observar las mejillas: Que el bebé hunda las mejillas durante la lactancia, lo que informa de que el niño succiona en vez de mamar.
