¿Por Qué los Niños Pegan a su Madre? Causas y Soluciones

Hasta hace unas décadas, la familia se consideraba un ámbito privado en el que el mundo exterior no debía inmiscuirse. Dentro de las familias existían unas reglas definidas de cómo corregir comportamientos entre unos y otros. Hasta hace relativamente poco, se usaba la violencia física y verbal contra la mujer o contra los hijos como modo de control de su conducta. Otra cosa es que haya familias en las que se siga haciendo. El maltrato de hijos a padres, es un tema que ha sido dejado de lado, un tema del que no se hablaba tanto.

Sin embargo, en los últimos años, esta situación es más evidente, razón por la cual se ha convertido en un tema del cual es necesario hablar. Por ejemplo, hay investigaciones que apuntan a que el fenómeno de la VFP puede ser un comportamiento puntual o una forma agresiva de relación entre los hijos y sus cuidadores.

En este artículo, abordaremos las causas detrás de este comportamiento y ofreceremos estrategias efectivas para afrontarlo.

¿Qué es la Violencia Filioparental (VFP)?

Hay hijos que son violentos con sus padres, es decir, que cometen agresiones enmarcadas dentro de lo que se conoce como «violencia filioparental» (VFP). Este concepto engloba conductas agresivas de un hijo o hija, a menudo en la adolescencia, hacia sus padres o cuidadores principales. Por tanto, se puede decir que la VFP es la antítesis del maltrato infantil.

Según un trabajo de la Universidad de Jaén, este concepto plantea que son aquellos actos en los cuales los hijos tienen la intención de causar un daño físico, psicológico o económico a sus padres, buscando obtener un control y poder sobre los mismos.

Sin embargo, dado que la violencia hacia los padres es una conducta emergente, es decir, no lleva mucho tiempo de estudio, existen algunas discrepancias en torno a su definición. Aunque estos hechos pueden ser aislados, lo normal es que se produzcan de manera habitual y frecuente en el seno de la familia.

¿Por Qué Callan los Padres?

¿Por qué callan los padres situaciones mantenidas de maltrato de hijos a padres? Si uno es padre o madre, es fácil de comprender. En primer lugar, quieren creer que será una etapa pasajera, que cambiará, que madurará, les cuesta aceptar que la situación se ha ido de las manos.

Causas del Maltrato de Hijos a Padres

Las raíces del maltrato de hijos a padres son complejas y no se deben casi nunca a un único motivo. En ocasiones, este maltrato se produce en familias donde un progenitor trata mal a otro u otros, interiorizándose esta conducta como aceptable cuando uno, posteriormente, se siente adulto. En otras ocasiones, las familias no saben enfrentarse a situaciones vitales estresantes de un modo productivo y positivo, como por ejemplo cuando hay problemas económicos, pérdida de empleo, conflictos con la familia política, enfrentándose de un modo que aumenta el estrés en casa.

De igual manera, se han tratado de determinar las principales causas que llevan a este escenario. Esto permite que sobre la mesa se pongan aspectos como las variables psicológicas de los hijos o los estilos educativos que desarrollan los padres.

Variables Psicológicas del Adolescente Violento

Los expertos han propuesto algunas variables de los propios adolescentes (a nivel conductual y de personalidad) que podrían explicar el comportamiento de los hijos que son violentos con sus padres. A continuación, te ofrecemos las más importantes.

Las patologías conductuales, como el trastorno explosivo intermitente o el trastorno de conducta, caracterizan, de forma singular, a los hijos que son violentos con sus padres. En este sentido, se señala que la impulsividad podría ejercer un rol clave, porque dificulta a estos jóvenes el control y la regulación de sus propias emociones.

Ciertas investigaciones plantean esta asociación entre impulsividad y violencia hacia los padres, en la cual el enfado sería, en multitud de casos, el elemento que detona los estallidos de ira y de violencia (Cano-Lozano, et al., 2023).

En el ámbito de la violencia de carácter físico, se encuentra que los hechos agresivos podrían asumirse como formas de defensa frente a los padres que ejercen, a su vez, violencia sobre la madre. Así, la violencia podría entenderse como una estrategia de supervivencia cuyo objetivo es la liberación de la tensión (García Aranda & Cerezo Domínguez, 2017).

LA VIOLENCIA FILIOPARENTAL EN FAMILIAS VULNERABLES: REPERCUSIONES Y ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO

Estilo Educativo Parental

Journal of Family Violence indica en una publicación que la disciplina inadecuada de los padres es un factor de riesgo para un comportamiento violento de los hijos. Con mayor especificidad, se resalta que los estilos de crianza permisivos e indulgentes son los que más contribuyen con esta situación.

En este sentido, los hijos también pueden presentar déficits a la hora de desarrollar relaciones sociales saludables, dada su tendencia al incumplimiento de preceptos y normas.

Consumo de Drogas

Aunque todavía se carece de suficientes datos al respecto, puesto que el consumo de sustancias se relaciona con la violencia en general, varias de las indagaciones reseñadas en este artículo encontraron que esta conducta es una característica de algunos hijos violentos con sus padres.

Por tanto, es un factor de riesgo que debe tenerse en cuenta, dado que tendría el potencial de intensificar la violencia en el entorno familiar.

Baja Autoestima

De acuerdo con un trabajo compartido por Anales de Psicología, los jóvenes agresores muestran tendencia a una autoestima baja y dificultades para desarrollar una actitud empática con otros menores.

Por lo tanto, la baja autoestima también es asociada a otros tipos de violencia, como la que se produce en la escuela.

Aquí hay un resumen de las causas más comunes:

Causa Descripción
Patologías Conductuales Trastorno explosivo intermitente o trastorno de conducta.
Impulsividad Dificultad para controlar y regular las emociones.
Violencia Intrafamiliar Estrategia de supervivencia frente a la violencia de un progenitor hacia otro.
Disciplina Inadecuada Estilos de crianza permisivos e indulgentes.
Consumo de Drogas Potencial para intensificar la violencia en el entorno familiar.
Baja Autoestima Dificultades para desarrollar una actitud empática.

¿Qué Hacer Ante la Agresión?

Dentro del maltrato físico, los psicólogos hablamos de pegar, empujar, romper objetos o golpear partes de la casa, agarrar por el cuello o los brazos, amenazar con dar un puñetazo, o lanzar objetos.

La violencia psicológica se expresa más en lo verbal, aunque no siempre. Un componente importante de esta violencia es la humillación. Humillación a través de comentarios, de revelación de intimidades a otras personas, de ridiculizaciones.

No debemos olvidarnos de la violencia financiera. Se trata de cuando los hijos, por ejemplo, venden, sin su consentimiento, propiedades de los padres, o les roban.

Estrategias para Gestionar la Agresividad

Siempre hay una razón de por qué el adolescente tiene un comportamiento agresivo. Así que, como madre, tienes que intentar entender lo que le ocurre a tus hijos. También, ayudarles a reconocer sus emociones y a gestionarlas de forma sana. Aunque ya hemos visto que, en la práctica, tratarlos es todo un reto. Por eso, aquí tienes algunas estrategias útiles para gestionar estas situaciones de agresividad:

  • Una comunicación fluida y empática: Para saber por qué tus hijos son violentos contigo tienes que hablar con ellos. Escucha sus preocupaciones y temores. Debes responder a su frustración de forma empática para que el adolescente sea capaz de expresar sus emociones de manera natural y perciba que puedes ayudarle en cada situación.
  • Establecer límites y normas claras: Tus hijos deben saber que la autoridad eres tú, su madre. Y esto es así en todas las familias. Establece límites y normas claras en el hogar, y explica las consecuencias de conductas agresivas. Haz saber a tus hijos desde el primer día que no tolerarás ese comportamiento.
  • Enséñales técnicas para controlar su ira y frustración: Así podrán responder saludablemente ante cada problema. Por ejemplo, enséñales técnicas de respiración y relajación, contar hasta diez o alejarse de la situación cuando se sienta abrumado por ella.
  • Como padres, mostrar ejemplo: Las familias son la principal fuente de aprendizaje para los niños. Así que tus conductas y comportamientos deben ser ejemplares en cualquier situación. No respondas a su agresividad con la misma moneda. Da buen ejemplo.
  • Promover hábitos y actividades saludables: Fomenta en tus hijos hábitos saludables, que mejoren su alimentación y descanso. Háblales de la incidencia negativa de las drogas. Anímalos a practicar deporte o alguna actividad artística,que son una forma de liberar la mente de las tensiones diarias.
  • Buscar ayuda profesional: Si la agresividad de tus hijos persiste, la solución, como madre, es la ayuda médica. Un terapeuta especialista en psicología infantil o familiar puede ayudar a identificar las causas de su comportamiento violento, y propondrá un plan de tratamiento adecuado.

En resumen, la gestión de los hijos agresivos con su madre no es fácil. Pero es posible abordarlo de manera efectiva con las estrategias adecuadas. Comunica con tus niños y escucha sus problemas, pero establece límites claros en su comportamiento. Fomenta en ellos hábitos saludables. Y por supuesto, sé un modelo ejemplar para los niños por tu conducta.

Señales de Alarma y Prevención

Existen algunas señales de alarma muchos años antes de que esta situación de maltrato se produzca. Si los padres son capaces de detectarlas y acuden a un psicólogo infanto-juvenil pueden prevenir esta situación. No siempre que aparezcan estas señales acabarán en un maltrato de hijos a padres , sólo en un tercio de los casos, pero es un porcentaje lo suficientemente importante como para tenerlo en cuenta.

La segunda solución, el tratamiento psicológico familiar, cuanto antes mejor. Los padres suelen ser más permisivos cuando estas conductas aparecen alrededor de los 12 años, sin embargo, es el mejor momento de intervenir, pues cuando se llegue la franja de 16-17 años, la situación puede complicarse considerablemente.

Niños Pequeños: ¿Por Qué Pegan y Cómo Actuar?

La crianza de un niño de 3 años puede ser una etapa desafiante para muchas familias. Es una edad marcada por grandes avances en el desarrollo del lenguaje, la autonomía y la expresión emocional. Sin embargo, también es común que los padres se enfrenten a comportamientos difíciles como los berrinches, la agresividad y, en algunos casos, conductas físicas como los golpes.

¿Por Qué Mi Hijo de 3 Años Me Pega y Se Ríe?

Una de las situaciones más desconcertantes para los padres ocurre cuando mi hijo de 3 años me pega y se ríe. Esta reacción puede parecer desafiante o irrespetuosa, pero es importante entender que a esta edad los niños aún están aprendiendo a identificar, comprender y regular sus emociones. La risa puede no ser una burla, sino una respuesta nerviosa, una forma de desahogo o simplemente una manifestación de falta de comprensión de las consecuencias de su acto.

En la mayoría de los casos, los niños no pegan con la intención de herir. En cambio, están experimentando con los límites, buscando atención o expresando frustración que no saben cómo verbalizar.

¿Es Normal Que un Niño de 3 Años Pegue Sin Motivo Aparente?

Es común que los padres digan: «Mi niño de 3 años pega sin motivo», pero en realidad, siempre hay una razón subyacente, aunque no sea evidente a simple vista. Puede ser cansancio, hambre, sobreestimulación, celos, frustración o ansiedad. A veces, los niños golpean como una forma de experimentar causa y efecto: golpeo y veo qué pasa.

Estrategias para Abordar el Comportamiento Agresivo en Niños Pequeños

La buena noticia es que hay formas constructivas de abordar este comportamiento:

  • Mantén la calma: Responde con serenidad. Gritar o castigar físicamente solo refuerza la conducta agresiva. El niño aprende con el ejemplo.
  • Establece límites claros: Es fundamental que el niño entienda que pegar no es aceptable. Puedes decir con firmeza, pero sin gritar: «No se pega. Eso duele. Si estás enojado, puedes decírmelo con palabras».
  • Identifica y valida emociones: Ayuda a tu hijo a poner nombre a lo que siente: «Veo que estás enojado porque no pudiste tener eso. Está bien enojarse, pero no está bien pegar».
  • Aplica consecuencias coherentes: Si el comportamiento persiste, aplica consecuencias acordes a su edad, como retirarlo de la situación por unos minutos (tiempo fuera), o quitarle un privilegio breve.
  • Refuerza las conductas positivas: Reconoce y elogia cuando tu hijo logra manejar su frustración sin recurrir a la agresión: «Estoy muy orgulloso de ti por usar tus palabras en lugar de pegar».
  • Observa patrones: Lleva un registro mental (o físico) de cuándo ocurren los episodios. ¿Es siempre antes de dormir? ¿Después de la guardería? Identificar estos patrones puede ayudarte a prevenir futuras crisis.

Consejos Prácticos Adicionales

  • No personalices la conducta. Tu hijo no lo hace por maldad.
  • No respondas con violencia.
  • Usa estos episodios como oportunidades de aprendizaje emocional.
  • Busca apoyo profesional si la agresividad persiste o se intensifica.

Cuándo Buscar Ayuda Profesional

Si las conductas agresivas son frecuentes, intensas, ocurren con otras personas (niños, cuidadores, etc.) o vienen acompañadas de retrocesos en el desarrollo (como problemas del habla o el sueño), puede ser útil consultar con un psicólogo infantil.

Recuerda, buscar ayuda es un signo de fortaleza y un paso importante para crear un hogar libre de violencia y lleno de amor y comprensión.

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