La lactancia materna es un proceso instintivo que debe iniciarse, si es posible, justo después del nacimiento, para aprovechar lo que llamamos el reflejo de arrastre al pecho innato que tienen los bebés, y que activan ya en el piel con piel. Y es que, a pesar de los beneficios y de la naturaleza instintiva de la misma, sigue siendo en muchos casos un tema poco profundizado durante el embarazo. La lactancia materna es un proceso de autoconocimiento.
La mamá y el bebé deben ir acomodándose de manera que encuentren la forma y el modo que sea más cómodo para ambos. Y es que, en ocasiones, los dolores, el mal agarre por parte del bebé, que este suelte el pecho pronto… se debe simplemente a una mala postura, que hace que uno u otro estén incómodos.
Existen varias posiciones que pueden facilitar la lactancia:
- Posición de cuna: la madre estará sentada con la espalda recta o un poco reclinada y el bebé en su regazo, con la cabeza apoyada en el antebrazo, la cara mirando al pecho y los pies hacia el otro pecho.
- Posición del balón de rugby: la madre estará sentada o un poco reclinada, con una almohada en su espalda y otra a un lado. El bebé estará sobre esta última, bajo el brazo de la madre, quien sujetará su cabecita por la nuca. El cuerpo del bebé rodea la cintura, con los pies en dirección a la espalda.
- Posición de caballito: el niño permanecerá a horcajadas sobre la pierna de la madre, quien le sujeta por el tronco.
- Posición de crianza biológica: la madre estará reclinada en un ángulo de 15º-65º, y el bebé sobre ella, boca abajo, con contacto total entre ellos.
Lactancia materna, ¡problemas frecuentes y cómo solucionarlos!
El correcto agarre es aquel en el que el bebé abarca prácticamente la totalidad de la aureola. Sin embargo, muchas veces los bebés succionan de la forma que lo hacen con un chupete. Uno de los problemas que pueden derivar en un mal agarre y, por tanto, en una lactancia dolorosa, es el frenillo lingual corto en los bebés, lo que les impide abrir bien la boca.
La mastitis es una inflamación de la mamá que, si no se trata, puede derivar en una infección. En los casos de mastitis, el bebé puede seguir succionando del pecho afectado. De hecho, se recomienda para facilitar el vaciado del mismo.
En torno a un 10% de las mujeres presentan pezones planos o invertidos. Esto no tiene por qué ser un problema para ofrecer lactancia materna, ya que el bebé no solo succiona del pezón, sino de la aureola. Sin embargo, hay casos en los que sí se puede convertir en un obstáculo para la lactancia materna.
La lactancia materna es a demanda. Por lo general, al principio los bebés demandan cada muy poco tiempo. Con el tiempo las tomas se van espaciando y la producción de leche se va regulando. Sin embargo, y coincidiendo por lo general con los brotes de crecimiento, los bebés experimentan lo que llamamos ‘crisis de lactancia’. Esto puede suponer una importante presión y frustración para la madre, además de generar dudas: “¿se queda con hambre?”, “¿no me sale suficiente leche?”… Por ello, lo más importante es ser conscientes de que existen estos periodos, que forman parte del crecimiento del bebé y, lo más importante, que pasan.
La lactancia materna puede ser un proceso placentero, emocionante y muy especial para la madre y el bebé, pero también puede convertirse en un proceso muy frustrante lleno de altibajos. La madre, por lo general, se ve sometida a una gran presión, al verse responsable del crecimiento correcto y la cogida del peso del bebé. Del mismo modo, la lactancia materna requiere de cierto sacrificio, pues como decíamos, es completamente a demanda, lo que puede hacer que el bebé esté, en ocasiones, prácticamente todo el día enganchado al pecho. Y, por supuesto, nunca debemos juzgar la decisión de una madre de escoger lactancia materna o artificial, por los motivos que sean.
La huelga de la lactancia es una situación en la que el bebé rechaza el pecho, que suele ocurrir de forma brusca, es decir, sin señales previas que nos indiquen que esto puede ocurrir. Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses de vida del pequeño. Esta situación suele ser motivo de ansiedad e inseguridad para la madre que no desea un destete, y además, puede generarle un sentimientos de culpa, haciéndose preguntas como: "¿Qué he hecho mal?".
Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses. Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.
Las causas de la huelga de lactancia pueden ser:
- Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis... Consulta con tu matrona o pediatra.
- Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
- Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
- Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
- Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida. Dar el pecho a tu hijo más allá de su primer año de vida tiene sus ventajas.
“Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo mamar y ella está capacitada para alimentarlo. El superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia. Si alguna enfermedad o lesión parece haber sido la causa de la huelga, consulta a tu pediatra.
Para superar una huelga de lactancia, se recomienda:
- No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos.
- Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
- Ofrecerle el pecho cuando duerme: Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertar al bebé.
- No hacerle pasar hambre: Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, es importante que siga comiendo otros alimentos. Un error frecuente es pensar que si el bebé tiene hambre, cogerá el pecho, y, en una huelga de lactancia esto no es así.
- Cuida el ambiente: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo. El contacto piel con piel es medicina para tu bebé.
Durante el periodo de tiempo que tu bebé rechaza el pecho, es importante que extraigas tu leche con la misma frecuencia con la que tu bebé ha estado amamantando. Recuerda que puedes hacerlo de forma manual o con extractor.
La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete. Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho. En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo. No hay una opción mejor que la otra, la decisión que tomes será la correcta. Este puede ser un momento muy emotivo, especialmente si tu “plan” era amamantar durante más tiempo. El viaje de lactancia de cada bebé es completamente individual y único.
Si de pronto empezó a rechazar un pecho, debemos valorar si existe una obstrucción o mastitis que provocan cambios en el sabor de la leche y disminución de producción.
Dar el pecho cuando la madre tiene el pezón plano o invertido es más complicado, pero en ningún caso imposible. Dar el pecho cuando la madre tiene sus pezones planos o invertidos puede dificultar la lactancia, pero no impedirla.
Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses.
Muchas madres piden consejos a sus matronas, pero otras a menudo por pudor no preguntan sus dudas.
Disminución de leche materna
La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable para cada madre, pero tener que enfrentarse a problemas con la leche materna puede ser una fuente de preocupación y estrés para cualquier mujer. Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante.
Como dice el comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría "El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño y el vaciado del pecho, por ello, cuantas más veces mame más cantidad de leche se producirá. La leche no se gasta, cuanta más toma el bebé, más produce la madre."
Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna
La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas.
- Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
- Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
- No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas.
- Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles.
- Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida.
- En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra.
- Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.
- El estrés, también puede influir.
Medidas para aumentar la producción de leche
Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia, pide cita con nuestro equipo médico. Aunque cada plan debe estar orientado a una paciente concreta, estas son algunas de las principales medidas a aplicar cuando se busca aumentar la producción de leche materna:
- Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
- Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural.
- Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
- Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.
En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.
Aunque los científicos reiteran una y otra vez que la lactancia materna es la mejor manera de alimentar a un bebé, amamantar o no a un hijo es una decisión personal y como tal, merece el mayor de los respetos, recuerdan los especialistas.
El 75% de las mujeres que inician la lactancia tras el nacimiento del bebé la abandona antes de los seis meses.
Las dificultades durante la lactancia y la falta de leche son motivos frecuentes de abandono. El 17% de las mujeres señala como motivo principal para no dar el pecho «haber tenido problemas con la lactancia anterior», y un 19% apunta, sin embargo, a dificultades al inicio de la lactancia como que «no les subió la leche» o que «tuvieron problemas con el pecho».Otras mencionan impedimentos para dar el pecho, como la separación del bebé y la madre por hospitalización de uno de ellos o la ingesta de medicamentos incompatibles con la lactancia. Aún así, el 18% de las madres recientes no duda en admitir que simplemente no amamantan a sus pequeños porque «no lo consideran necesario» o porque «prefieren la leche artificial».
«Ser madre es mucho más que dar el pecho», recuerda Moratinos, quien trata con asiduidad la polémica o «guerra implícita», como ella denomina, entre «las madres que optan por la lactancia materna y las que se decantan por la artificial». Moratinos, no obstante, anima a todas las mujeres a que intenten la lactancia materna y se informen bien sobre ella, pero a que, ante todo, «sea cual sea la decisión que tome, no se sientan culpables».
El informe Estado Mundial de las Madres 2012, elaborado por la ONG Save the Children, proporciona algunas pistas y apunta que «los países con permisos de maternidad más prolongados y mayores medidas de apoyo tienden a tener tasas de lactancia más altas». Un ejemplo claro es Noruega, donde el permiso de maternidad es de hasta 36 semanas y el 80% de los hospitales están certificados como impulsores de la lactancia. Unas circunstancias que favorecen que el 99% de las madres inicien la lactancia y el 70% continúe con ella de forma exclusiva a los tres meses.
Haber amamantado con anterioridad es otra de las circunstancias que ayuda a la implementación de la lactancia: más del 89% de las madres con experiencia previa inicia la lactancia exclusiva, apunta un estudio del Observatorio de Salud Pública de Castilla y León. Asimismo, según esta investigación, los bebés que nacieron con más peso y en un parto natural también tienen más probabilidad de ser amamantados.
Si estás teniendo problemas con la lactancia materna, es probable que te plantees la decisión de no dar el pecho más a tu bebé y pasarte a la lactancia artificial. Son muchas las razones de por qué hay madres que no pueden amamantar o eligen no dar el pecho a su bebé.
Entre las más habituales, figuran:
- Problemas de salud: Tanto la mamá como el bebé pueden sufrir alguna enfermedad crónica o afección de otro tipo que hace que la lactancia materna sea complicada o incluso imposible.
- Mala conciliación: Muchas mamás tienen que recurrir a la lactancia diferida o lactancia mixta para poder reincorporarse a su trabajo.
- El bebé no se agarra bien: La idea de que los bebés saben amamantarse de forma instintiva está muy extendida pero no es real. Algunos bebés pueden tener problemas para agarrarse al pecho o presentar una succión muy débil con la que no consiguen extraer el alimento.
- El bebé no quiere pecho: Algunos bebés prefieren el pecho y otros se encuentran más cómodos tomando biberones.
- Depresión postparto: Si bien uno de los beneficios de dar el pecho es que reduce el riesgo de depresión postparto, en ocasiones esta afección no permite a la madre optar por la lactancia materna exclusiva, porque le causa malestar y desconexión de su bebé.
- Decisión personal: ¿Qué pasa si no quiero dar el pecho? Hay ocasiones en las que no hay más motivo para no dar el pecho que, simplemente, que no lo desees. Si te resulta incómodo, agobiante o incompatible con tu forma de vida.
En muchos casos, cuando una mujer deja de dar el pecho a su pequeño, el problema estriba en la falta de información correcta y de ayuda competente, y no a una agalactia o falta de leche, que suele ser muy rara.
Hay niños a quienes les cuesta tomar el pecho debido a problemas de relación o a motivos mecánicos, como dificultad de coordinación al succionar. Otro ejemplo lo ofrecen los pequeños con reflujo gastroesofágico, que advierten malestar tras las tetadas.
Al final, elegir no dar el pecho es algo que solo te concierne a ti. Es preferible alimentar a tu bebé con leche artificial pero hacerlo a gusto y cómodamente, disfrutando del momento y conectándote con él, que ofrecer el pecho sintiéndote a disgusto y por obligación.
Cada mujer que decida tener hijos vivirá la maternidad a su manera. Esto significa tomar sus propias decisiones en cada paso del camino, incluyendo el polémico tema de dar o no el pecho.
La lactancia materna es el mejor alimento para un recién nacido. Y aún más si lo hace de forma exclusiva hasta los 6 meses. Luego, sigue siendo su principal alimento hasta el año de vida. Más tarde, como un alimento más hasta que madre e hijo deseen.
Una madre y su bebé pueden sufrir enfermedades. También pueden pasar algún problema. Pero, casi siempre nada de esto debe afectar para mantener la lactancia.Hay muy pocas razones por las que la leche materna no se puede ofrecer al bebé. Suelen ser causas muy específicas. Son casos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna.
¿Por qué motivos hay que suspender la lactancia?
- Niño con Galactosemia: Es una enfermedad hereditaria rara. En ella, el bebé no puede digerir la galactosa. Es uno de los azúcares que forman la lactosa, junto con la glucosa. Se acumula entonces en el cuerpo. Y así, produce daño en diversas partes del cuerpo. Se detecta con el cribado metabólico que se hace en la prueba del talón al recién nacido.
- Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T: Se trata de un retrovirus, como el virus VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). Puede pasar de madre a hijo a través de la leche. En España, la infección por este virus es muy poco frecuente.
- Infección materna por VIH: Se sabe que el virus del SIDA pasa a través de la leche materna. Por ello, en países desarrollados como el nuestro, se recomienda suspender la lactancia. Ya que hay alternativas seguras a la lactancia materna.
A veces, la madre puede necesitar medicamentos. Es muy difícil saber la compatibilidad de todos ellos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org
Hay que saber que las drogas de abuso y los tratamientos contra el cáncer son incompatibles con la lactancia materna. Para el resto, mejor consultar en la web. La misma página puede ofrecer alternativas más seguras para aquellos casos de medicamentos que tienen algún riesgo.
Además, la web e-lactancia.org también da información sobre otros productos no medicinales. Por ejemplo infusiones, productos cosméticos y otras situaciones y problemas que pueden darse en una madre lactante.
Por último, conviene recordar que drogas legales como el tabaco o el alcohol también perjudican al lactante y a la madre, por lo que lo mejor es no consumirlos.
Enfermedades maternas en las que SÍ se puede dar el pecho:
- Algunos ejemplos son: la hepatitis A, B o C. También la infección por citomegalovirus y la enfermedad de Chagas, entre otras.
- En infecciones maternas agudas, no hay que cesar la lactancia. Por ejemplo, en resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis. Esto sería peor. Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Y puede que la madre ya los haya trasmitido al bebé antes de notar la enfermedad. Además, con los síntomas de la enfermedad, la madre ya está creando anticuerpos. Estos sí pasan por la leche. Y pueden hacer que el lactante se proteja mejor.
- La mastitis materna tampoco es causa para dejar la lactancia.
