¿Por qué un pecho produce más leche que otro durante la lactancia?

La lactancia materna es un acto natural, pero no siempre es obvio, especialmente con la cantidad de ideas y mitos que circulan sobre ella. Por lo tanto, conocer la fisiología de la lactancia y aplicar los consejos adecuados suele ser fundamental para lograr una lactancia exitosa y serena.

Es normal que surjan muchísimas dudas relacionadas con la lactancia. Una de las preguntas más comunes es si es posible que uno de los senos produzca más leche que el otro. Lo cierto es que esto es algo absolutamente normal y natural.

Causas de la producción desigual de leche

En realidad, son varias las razones por las que un seno puede llegar a producir una mayor cantidad de leche que el otro. No en vano, es normal que la mayoría de las mamás que amamantan tengan cierto nivel de asimetría en los senos. Y, aunque puede parecer preocupante, la realidad es que casi nunca suele ser motivo de preocupación.

Menor tejido mamario

El tejido mamario es el tejido del seno que se encarga de la producción de leche materna. Durante el embarazo, este tejido aumenta, especialmente al principio. Luego, cuando el bebé nace, el tejido aumenta aún más. Es totalmente normal que la anatomía de los senos presente variaciones, e incluso uno de los senos tenga más tejido mamario que el otro.

En resumidas cuentas, esta puede ser una de las razones por las que uno de los senos produzca más leche que el otro, y por qué el bebé puede preferir un lado sobre el otro.

Preferencia del bebé

Por otro lado, suele ser bastante común que el bebé prefiera un único pecho. Esta preferencia puede suceder por diferentes razones. Por ejemplo, en caso de que la mamá tenga los pezones invertidos o planos, cabe la posibilidad que el bebé simplemente prefiera mamar de aquel pezón que se encuentre menos afectado.

También es posible que el pequeño tenga tortícolis, una condición que, a menudo, suele presentarse al nacer, y que cursa con cierta imposibilidad para torcer o girar el cuello hacia un lado.

Sea como fuere, cuando un bebé prefiere un seno en particular, tenderá a alimentarse de él por más tiempo, de forma que ese será el pecho que se vacíe con mayor frecuencia, originando a su vez un mayor suministro de leche en ese seno en concreto.

Anatomía tanto del pezón como del seno

Dado que un seno puede tener más tejido mamario que el otro, cada uno de los senos puede tener anatomías ligeramente distintas, pudiendo afectar a la frecuencia con la que el propio bebé podría querer amamantar de un seno.

Por ejemplo, es posible que, como ya hemos mencionado, tener un pezón plano o invertido, o uno de los pezones más grande o más pequeño que el otro, pueden influir en el hecho de que el bebé prefiera uno de ellos en particular.

Trauma

Un traumatismo en el seno también podría hacer que un seno produzca más leche que el otro. No obstante, no suele ser una causa muy común. Ya sabemos que, en el caso de la lactancia materna, cuanta más leche extraiga el bebé, más leche tenderá a producir el cuerpo.

Por tanto, en el caso de extraerse la leche, algunos expertos sugieren bombear más en el lado menos productivo, con la finalidad de aumentar su suministro. Y, luego, ofrecer ese lado primero cuando el bebé desee alimentarse.

El papel del factor inhibidor de la lactancia (FIL)

La producción de cada pecho se regula mediante una especie de hormona llamada FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia). Esta hormona responde a la demanda y la oferta. Es decir, si el bebé mama mucho y saca todo el FIL, la glándula entiende el mensaje: ¡Hay que fabricar más leche!

Además los bebés también tienen sus preferencias y las demuestran. Casi todos los bebés, sin que nos demos cuenta, maman más de un pecho que del otro.

Sea por la causa que sea, todo ello se traduce en una asimetría en los pechos. Uno es mucho mayor que el otro y resulta tan evidente que se suele ver a simple vista.

¿Es normal tener un pecho más grande que otro?

Sí, es completamente normal tener un pecho más grande que el otro. Aunque la asimetría mamaria suele ser leve y no afecta la salud, en algunos casos puede ser más notable.

La asimetría mamaria (también conocida como senos desiguales) ocurre cuando una mujer tiene un pecho que tiene un tamaño, posición o volumen diferente al otro. Esta característica del aspecto físico es muy común y afecta a más de la mitad de todas las mujeres.

Asimetría mamaria y cáncer

No, tener un seno más grande que el otro no significa necesariamente que sea cáncer. Es importante acudir a un médico para una evaluación.

Esto puede hacer que una mama crezca a medida que produce más leche. No obstante si quieres eliminar para siempre tu problema estético causado por la asimetría entre tus senos, ponte en las mejores manos y consulta a un cirujano plástico como la Dra.

Hipergalactia: Exceso de producción de leche materna

Durante la lactancia materna, pueden ocurrir algunos trastornos que puedan impedir un proceso de amamantamiento adecuado. La hipergalactia supone el suministro excesivo de leche materna. Es, por tanto, un desajuste que se produce entre la cantidad de leche que demanda el bebé con la que produce la madre.

Generalmente, la preocupación habitual de las mujeres embarazadas o de las que han sido recientemente madres, es si tendrán leche suficiente para poder amamantar al bebé (hipogalactia). Pero en ocasiones, también se puede dar el fenómeno contrario, produciéndose un exceso en la producción de leche materna.

Hay que tener en cuenta no se puede confundir la hipergalactia con la “subida de la leche”. Ésta es un proceso natural que se produce durante los primeros días de lactancia, a los tres o cuatro días del nacimiento del bebé.

Es conveniente conocer en primer lugar el proceso que regula la producción de leche materna para pasar, a continuación, a ahondar en la hiperlactancia.

Causas de la hipergalactia

La producción de prolactina, que es segregada por la hipófisis (una zona del cerebro), se estimula cuando el bebé succiona, de forma que a mayor succión, se produce más leche materna. Las causas que pueden provocar hipergalactia son diversas y pueden darse de forma conjunta.

A veces se desconoce la razón, simplemente algunas mujeres son más sensibles y responden a las demandas del bebé produciendo más cantidad de leche. También la madre puede provocarla cuando se extrae la leche en las etapas iniciales de lactancia. De forma, si se produce una excesiva extracción, las hormonas prolactina y FIL pueden actuar y provocar una mayor producción.

Otra causa podría deberse al uso excesivo de galactogogos (medicamentos u otras sustancias que se cree ayudan a iniciar, mantener o aumentar la producción de leche materna).

Síntomas de la hipergalactia

Entre los síntomas que experimentan las mujeres con hiperlactancia se encuentra el notar el pecho siempre lleno, ingurgitado, aunque el bebé haya acabado de amamantarse. También les gotea el pecho con frecuencia y suelen despertarse por la noche con dolor en las mamas, notando que están excesivamente llenas a pesar de que al bebé aún no le toca la toma. También las madres pueden sufrir obstrucción de los conductos o incluso mastitis.

En el caso de que la mujer crea que puede tener una producción anormal de leche, se recomienda acudir a la matrona para tratar de asegurar que es así.

Técnicas para regular la producción de leche

Una de las técnicas que utilizan los especialistas en lactancia es el “reseteo del pecho”. Éste consiste en tratar de cambiar la producción de la leche del cuerpo de una forma natural, alterando la información que recibe el pecho.

En primer lugar, se ha de vaciar el pecho todo lo que sea posible ayudándose de un extractor. Es recomendable que la extracción se realice a la vez, aunque si no se puede, se extrae la leche de una mama y después de la otra.

Cuando se ha extraído la leche, se coloca al bebé en el pecho y se deja que succione todo lo que necesite. Suele tardar poco y se queda dormido rápidamente porque extrae la parte más grasa y se queda satisfecho con más facilidad.

A partir de ahí, hay que regular la lactancia, conociéndose este proceso como lactancia en bloque o por horarios, para regular la producción de leche.

Durante un tramo horario (se puede empezar con bloques de 2 o 3 horas), se debe colocar al bebé en uno de los dos pechos cada vez que el bebé lo demande. Cuando termine ese bloque horario, en el siguiente período, se pone al bebé en el otro pecho en caso de que siga demandando leche.

Una vez que se ha realizado la técnica durante unos días, se puede notar la mejoría y volver a la lactancia a demanda sin control de horarias, es decir, cada vez que el bebé lo requiera y dando los dos pechos en cada toma si fuera necesario.

Un pecho o dos por toma: ¿Qué es lo ideal?

Tenemos dos pechos, y lo que debemos tener claro antes de empezar a dar respuestas es que cada pecho tiene una producción independiente, que tanto nosotras como nuestro bebé va a preferir uno de los dos pechos, que cada pecho tiene un 33% de producción extra, y que de un solo pecho un bebé puede mamar y mantener la lactancia semanas, meses y años.

Cada pecho produce más de lo que el bebé necesita, así que con un solo pecho deberían tener más que suficiente. Lo pones en un pecho y hasta que el bebé se suelte, lo que en un bebé menor de tres meses puede producirse a veces hasta en una hora.

Si tu bebé se suelta de un pecho y te pide el otro, sin duda se lo puedes dar. Como hemos dicho, si el bebé tiene menos de 3 meses, con un pecho solo debería tener de sobras, pero hay ocasiones en las que pueden necesitar mamar de los dos.

Si después de estar un rato mamando tu bebé se suelta del pecho, y se queda dormido es probable que la toma haya finalizado. Los primeros días los bebés pueden hacer varias cosas. La primera es quedarse mamando de un pecho mucho rato, pero también pueden requerir ir de un pecho al otro.

Nadie más que el bebé puede saber en qué punto está la leche, así que no hace falta que te preocupes por esto. Deja que tu bebé sea el que decida en qué momento se suelta del pecho.

Que tengas el pecho blando no implica que no tengas leche. El pecho es una fábrica no un almacén, así que no es raro sentir el pecho blando y que a partir de los tres meses sea cada vez menos habitual notar el pecho cargado.

Si tienes los dos pechos igual, tú eliges qué pecho le quieres ofrecer al bebé. Si cuando empieza la toma, los pechos están muy llenos hay que hacer algo con los dos. Pues hay que valorar qué hacer. Si te duele el pecho o hay una zona que te molesta, no dudes en sacarte un poco de leche y aplicar frío.

Hasta los 4 meses somos nosotras las que solemos elegir qué pecho les damos. A partir de los 3-4 meses son los bebés los que ya empiezan a elegir qué pecho quieren.

En resumen, ante la pregunta de si un pecho o dos por toma podemos pensar que lo ideal es un pecho por toma hasta que ellos mismos nos indiquen lo contrario priorizando, si es el caso, el pecho que notemos más lleno.

Cómo conservar y aumentar la producción de leche

La cantidad de leche que tenemos en el pecho se regula mediante la demanda del bebé: cuanto más mama el bebé, más leche sale. Conservar y aumentar la producción de leche se puede hacer con el bebé mamando, o sacándonos la leche manualmente o con sacaleches.

A mayor succión del bebé (o a mayor extracción), más producción. El pecho materno no es un vaso que se llena o se vacía, sino que se regula en función de la demanda de nuestro bebé.

Se produce al estimular el pezón (al mamar el bebé) y es la que interviene en la producción de leche. Si el bebé necesita, a medida que va creciendo, aumentar la producción de leche, mamará con más frecuencia para, de una manera eficaz y rápida, aumentar naturalmente la producción de leche.

Se produce incluso antes de tocar el pezón, al ver o escuchar al bebé, o al pensar en él. Hace que la leche salga.

Es una hormona que está en la misma leche, y que inhibe la producción. Es decir, es un mecanismo de control. Si el bebé mama mucho, saca el FIL y se fabrica mucha leche. Si el bebé mama poco, el FIL se queda en el pecho y se encarga de que se fabrique menos cantidad de leche.

El mito: "espaciar las tomas para que el pecho se llene". El mito: "tomar algo (o más cantidad de algo) para tener más leche".

La realidad: "tener más leche" (de la que el bebé toma) sería innecesario e incluso contraproducente. Si a una mujer cada día le "sobraran" 100 ml en el pecho, en un mes tendría tres litros acumulados.

Por fortuna, todos los artificios (hierbas, alimentos especiales, ejercicios...) para "tener más leche" son inútiles. Es el Factor Inhibidor de la Leche (FIL) quien se encarga de ello: cuando el bebé no "se acaba" la leche, el FIL se queda dentro e inhibe de forma natural la producción de leche.

Si el bebé toma, además del pecho, leche artificial (lactancia "mixta"), las tomas de leche artificial desplazan tomas del pecho. Para el buen funcionamiento de la lactancia materna es necesario que esta sea exclusiva (durante los primeros seis meses de vida) y a demanda.

Es importante resaltar que "a demanda" o "cuando quiera" no equivale, como en ocasiones erróneamente se interpreta, a "cuando llora". El llanto es un signo tardío de hambre, el bebé que reclama el pecho mediante el llanto probablemente antes lo ha pedido de otra forma (se despierta, se mediodespierta, se lleva los puños a la boca, gira la cabecita...).

La composición de la leche va cambiando a lo largo de la toma. Al principio es más aguada, al final es rica en grasa. No es lo mismo tomar 100 ml de un solo pecho que tomar 70 del primero y 30 del segundo, o 50 y 50. Solo su hijo sabe cuánto necesita. A veces quieren el segundo pecho, a veces no. Igualmente, las necesidades del bebé cambiarán a medida que vaya creciendo y así irá cambiando la composición de la leche para adaptarse, ni más ni menos, que a las necesidades exclusivas de su hijo.

"La lactancia materna no es una delicada flor de invernadero, sino una de las funciones más robustas de nuestro organismo.

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