Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna. Sin embargo, pocas veces se habla de que ese dolor puede trasladarse también a la época del postparto y la posterior crianza de los bebés, un momento de especial vulnerabilidad para la mujer desde el punto de vista físico.
“Me duele la espalda cuando estoy con mi bebé y no sé qué hacer” “No encuentro solución, no sé qué ejercicios puedo hacer para aliviar mi dolor de espalda después de tantas horas con mi bebé en brazos”. Estas son algunas de las cuestiones más comunes que nos transmiten las mamás que son lactantes y para la que tenemos una respuesta activa.
Algo que muchas hemos oído y confirmamos. Los datos nos dicen que hasta un 80% de las mujeres embarazadas sufre dolor de espalda en algún momento de su embarazo. Sobre todo, en aquellas madres que están dando el pecho.
En este artículo, exploraremos las causas del dolor de espalda durante la lactancia y te ofreceremos soluciones prácticas para aliviar estas molestias y disfrutar plenamente de esta etapa especial.
Causas del Dolor de Espalda Durante la Lactancia
Existen diversas razones por las cuales las madres lactantes pueden experimentar dolor de espalda. Es importante identificarlas para poder abordarlas de manera efectiva.
- Malas Posturas: Serán muchas horas dando el pecho y, si la postura no es la correcta, seguramente se generarán molestias. Por ello, hemos querido que nos dé algunos consejos para prevenir su aparición. La respuesta es muy sencilla, por el exceso de tiempo en las posiciones forzadas en el cuidado de tu bebé. Hay un exceso de tiempo en flexión cervical, muñeca, hombro y codo al coger al bebé, al darle de comer, al cambiarlo, al bañarlo, etc.
- Esfuerzos Repetitivos: repetidas para atender al recién nacido como por ejemplo: Llevar al niño sobre una cadera, esto produce un desbalanceo de la columna y un desequilibrio en la musculatura de la zona lumbar, Inclinarse hacia adelante para cambiar al bebé en la cama, desde la posición de pie con las rodillas extendidas la columna se ve forzada a realizar una flexión de manera incorrecta para bajar y además durante un período de tiempo prolongado varias veces al día. Levantar al bebé desde una cuna muy baja con las piernas estiradas sometiendo a los músculos de la espalda a un esfuerzo desmedido para el cual no están preparados.
- Cambios Físicos Postparto: Hay que tener en cuenta, además, que el cuerpo de la mujer ha pasado por importantes cambios físicos al experimentar el embarazo, como por ejemplo el aumento de peso y volumen del abdomen. Estos, entre algunos otros, han producido una sobrecarga en la musculatura.
- Debilidad Muscular: “Pueden aparecer molestias osteomusculares, dorsalgias, lumbalgias y, en general, unos dolores de espalda que dificultan el día a día y la recuperación de la recién estrenada mamá”, nos explica Gema Magdaleno, matrona y asesora de Boppy.
Consejos para Evitar el Dolor de Espalda Durante la Lactancia
Afortunadamente, existen diversas estrategias que puedes implementar para prevenir y aliviar el dolor de espalda durante la lactancia.
1. Posturas Correctas Durante la Lactancia Materna
Siempre que demos el pecho a nuestro bebé, incide la matrona, “hay que fijarse mucho en la postura que tomamos”. Al principio, nos costará, pero luego lo haremos bien sin darnos cuenta. Para ello, “debemos tener siempre la espalda apoyada, no de manera totalmente vertical, sino con cierto ángulo, recostada, y mantener los hombros relajados”. De esta forma, evitaremos que se nos cargue demasiado la zona lumbar y dorsal, además de evitar contracturas.
Para adoptar una buena postura a la hora de amamantar, se debe estar bien apoyada con la espalda hacia atrás. La mujer puede ubicarse recostada en la cama, en un sillón, sofá o en el lugar que elija, siempre y cuando cuente con un correcto soporte para la columna.
Sentarse en un sillón confortable, con un buen respaldo, y apoyando los pies en un escabel para que las rodillas estén a buena altura. Colocar al bebé de tal manera que su boca quede a la altura del pezón. Esto es esencial para que la madre no se eche hacia adelante, forzando la espalda. Y para conseguir que quede en esta posición, nada mejor que hacer uso de un cojín, si es de lactancia, será más práctico. Variar la postura para amamantar. Ir intercalando las posturas mencionadas en el apartado anterior. Evitar forzar la espalda en todo lo que tenga que ver con el cuidado del bebé: para vestirle y asearle, usar un mueble cambiador que tenga una altura adecuada para la estatura de la madre; comprobar el peso del coche de paseo antes de comprarlo, ya que se pliega y despliega muchas veces y coger al bebé en brazos siempre pegado al cuerpo.
Son varias las posturas que se pueden poner en práctica. La elección dependerá de las circunstancias y la eficacia que estas proporcionen. El correcto agarre del bebé al pecho, la succión y la comodidad de la madre son factores primordiales a considerar a la hora de practicar la lactancia materna.
- Postura biológica: semiacostada o reclinada, con la espalda hacia atrás y con el bebé boca abajo sobre la madre. Su cabeza debe quedar situada entre las mamas, y todo su cuerpo debe estar en contacto.
- Postura sentada: es la más habitual. Sentada, con la espalda bien apoyada, mejor ligeramente reclinada hacia atrás. De esta forma es más fácil que todo el cuerpo del bebé esté apoyado en el cuerpo de la madre y pueda estar relajado. La cabeza del bebé apoya en el antebrazo y la mano sostiene su espalda, justo entre las escápulas.
- Posición pelota de fútbol americano: en esta posición, el cuerpo del bebé pasa por debajo de la axila de la madre y sus pies apuntan a la espalda. La mujer sostiene con firmeza la cabeza del niño y la coloca de frente al pecho. Es ideal cuando hay que amamantar a dos bebés al mismo tiempo.
- Posición de caballito: en este caso, el bebé ha de estar sentado a horcajadas sobre una de las piernas de su madre, de frente al pecho. La mujer debe sostener la cabeza del niño firmemente con una mano y, con la otra, el pecho.
- Posición estirado en paralelo: la postura de la madre y la posición del bebé son similares. Esta facilita el descanso de ambos, ya que permanecen acostados en la cama, uno frente al otro.
2. Utilizar Apoyos y Cojines de Lactancia
Utilizar herramientas que nos facilitan algunas de las tareas que realizamos durante el postparto con nuestros bebés es una opción interesante. Los cojines de lactancia, que seguramente ya utilizamos durante el periodo de gestación para conseguir dormir un poco mejor, pueden ayudarnos en el caso de darle el pecho a nuestro bebé o, incluso, si simplemente le sostenemos en brazos. Podemos descargar su peso sobre él y liberar un poco la zona dorsal, por ejemplo, dejando libres los brazos mientras amamantamos.
3. Ejercicio Diario y Estiramientos
La prevención es clave. Por ello, para evitar molestias de espalda en el postparto, es fundamental mantener una buena rutina de ejercicio diario durante los meses que dura la gestación. Entre las actividades más recomendables, nos explica, “estarían la natación, la práctica de yoga, el Pilates y, por supuesto, caminar todos los días”. De esta forma, además, se consigue no ganar demasiado peso, “lo recomendable es no superar los 13 kg en todo el embarazo, aunque habría que ir caso por caso”. Cualquier fisioterapeuta o especialista en ejercicios durante el embarazo diseñará una parte de tu actividad diaria pensada, precisamente, para poder sostener al futuro bebé sin molestias y darle el pecho, fortaleciendo la zona dorsal de la espalda.
Creemos muchas veces que realizando cualquier tipo de deporte estamos consiguiendo mejorar nuestra salud física y es cierto, pero parte de esa rutina de entrenamiento deberían ser siempre unos buenos ejercicios de estiramiento. En este caso, el grupo muscular implicado es bastante grande, la espalda, con lo que sería recomendable dedicarle bastante tiempo. Incluye también estiramientos de la zona pectoral, pues el cuerpo busca siempre el equilibrio entre una zona y otra.
Realizar ejercicios compensatorios que tu cuerpo necesita para corregir el exceso de tiempo en esas posturas. Exactamente esto es lo que te vamos a enseñar en el siguiente vídeo. Qué ejercicios debes realizar para mejorar tu dolor de espalda, cómo debes realizarlo y cuál debe de ser la secuencia correcta.
Te proponemos estos ejercicios:- Estiramiento de antebrazo.
- Flexión y extensión de columna.
- Rotación de columna.
- Flexión de hombro.
- Anteversión y retroversión de pelvis.
- Movilidad psoas y cuadriceps.
- Extensión de cadera.
- Refuerzo escapular.
Nuestro consejo es que veas el vídeo en el que te explicamos cada uno de los ejercicios para que los realices con la técnica y secuencia correcta. Ya tienes herramientas para trabajar y controlar tu dolor de espalda. Ahora depende de ti. Sé constante, dale tiempo a tu cuerpo para que se adapte y para contrarrestar esas posiciones forzadas y sentirás los resultados. ¡A por ello!
Ejercicios para el dolor de espalda de embarazadas y madres
Seas madre reciente o no, te propongo una serie de ejercicios para hacer en casa y fortalecer los músculos al tiempo que prevenimos dolencias y conseguimos más flexibilidad para nuestro cuerpo en general con lo cual ganaremos en salud y descanso.
Lo que buscamos es corregir las malas posturas, recuperar el tono muscular donde lo necesite nuestro cuerpo y sobre todo estirar y flexibilizar para que todo nuestro cuerpo se estire con calma y recupere su estado natural
Postura del rezo para estirar la espalda
Para estirar la musculatura de la zona lumbar: nos sentamos sobre los pies con el trasero sobre los talones y los brazos extendidos por delante de la cabeza, la frente pegada a la colchoneta. Mantener entre 15 y 30 segundos.
Lomo de gato para descargar la espalda
Partiendo de la posición en cuatro patas, manteniendo la espalda paralela al suelo y manos debajo de los hombros y muslos verticales.
Superman para equilibrar la espalda
Partimos de la misma postura inicial del ejercicio anterior, en CUATRO PATAS sobre una colchoneta, la cabeza con la mirada hacia el suelo.
El ejercicio consiste en levantar al mismo tiempo brazo y pierna contrarios hasta extenderlos como si quisiéramos tocar la pared distante y situarlos en un plano paralelo al suelo. Siempre soltamos el aire mientras levantamos brazo y pierna al tiempo que mantenemos cierta tensión en los abdominales para controlar la curva lumbar, bajamos lentamente mientras inspiramos y cambiamos de brazo y pierna. Repetimos hasta completar entre 12 y 20 repeticiones.
vamos a notar una mejoría notable en la espalda. Recuerda que: “tú eres responsable de tu cuerpo, nadie más “Alejandro Fata Moreira.Fisioterapeuta.
4. Medidas Preventivas Adicionales
- Levantar al bebé con cuidado: Al levantar al bebé desde la cuna o cama, es aconsejable separar los pies una distancia similar al ancho de hombros para tener más base, flexionar las rodillas, acercar al bebé al cuerpo y estirar las rodillas, de esa manera se levanta al bebé con la fuerza de las piernas y no con la fuerza de la espalda.
- Ajustar la altura del cambiador: El cambiador debería estar a la altura del ombligo para evitar doblar mucho la espalda. Si van a usar la cama para cambiar al bebé, se recomienda colocar una rodilla flexionada sobre la cama y la otra pierna con el pie apoyado en el suelo ya que es más seguro y cómodo.
- Bañar al niño con postura correcta: Colocarse frente a la bañera para mantener la espalda en una buena postura o de lado con una rodilla apoyada en el suelo sobre una toalla doblada.
- Evitar cargar al bebé en la cadera: Nunca se debe llevar al bebé apoyado en una cadera. Se recomienda cargar al recién nacido contra el pecho ya que disminuye el esfuerzo de la musculatura de la espalda, la mantiene estable y erguida. En paseos largos sería conveniente usar un portador de bebé para transportar al bebé junto al pecho como se ve en la imagen.
En paseos largos sería conveniente usar un portador de bebé para transportar al bebé junto al pecho como se ve en la imagen.
Si porteamos, utilizar una mochila ergonómicaPor último, si llevamos a nuestro bebé en un carrito o silla de paseo, es importante que atendamos a la postura correcta, caminando lo más erguida posible. Pero si optamos por utilizar un sistema de porteo (un sistema cómodo si damos el pecho), tenemos que fijarnos aún más. La mochila, por supuesto, “debe ser ergonómica, para repartir adecuadamente el peso del bebé y no sobrecargar la espalda, y nosotros debemos intentar no irnos hacia delante ni hacia atrás, arqueando demasiado la zona lumbar”.
Otros problemas comunes durante la lactancia
La lactancia materna… ¿duele?
Seguro que te han dicho en más de una ocasión que dar el pecho, “es normal que duela”. Y lamentablemente, cada vez que escuchamos o leemos esto, las especialistas en este campo nos llevamos las manos a la cabeza. La lactancia materna no debería doler. Si bien hay que entender que el estímulo al que se somete al pecho durante la lactancia materna es intenso, eso no quita que vaya a ser doloroso. Hay una gran diferencia entre notar que el bebé se engancha y succiona del pecho (que lógicamente es algo que no pasa desapercibido), con notar que duele cada vez que el bebé se coge y mama.
En la mayoría de ocasiones es fácil encontrar el foco del problema y también por consecuencia encontrar una solución.
¿Cuáles son las principales causas de dolor en la lactancia materna?
- Mal agarre del pecho: Es el principal problema de lactancia, lo más frecuente y el causante a mayoría de las veces del dolor durante la toma. Si el bebé no coge bien el pecho y solo agarra el pezón de forma superficial, el dolor está prácticamente asegurado. Esto se debe a que el pezón se ve friccionado dentro de la boca del bebé, lo que puede llegar a provocar las famosas y temidas “grietas” en el pezón, que no son más que heridas en esta zona del cuerpo tan sensible.
- Bebé con problemas de succión: Estos problemas pueden venir derivados de la inmadurez del bebé (por ejemplo, en bebés que nacen prematuros) y también en bebés con retrasos del crecimiento (CIR) o pequeños para la edad gestacional (PEG). Además, también es frecuente que no puedan succionar bien mientras damos el pecho debido a anquiloglosia (tengan un frenillo limitante bajo la lengua que les impida realizar todos los movimientos de succión adecuados para poder extraer leche del pecho materno).
- Bebé con tensiones musculares: Es frecuente que el bebé nazca con problemas para succionar después de partos muy largos o instrumentados. A veces esto también sucede en bebés nacidos por cesárea tras una inducción fallida o después de pasar todo el embarazo de nalgas. En estos casos la recomendación será una vista a un fisioterapeuta pediátrico que tenga formación en lactancia. Sí, los bebés también van a fisio y pueden tener contracturas, aunque nos parezca extraño.
- Malas posiciones/posturas: Es muy frecuente que si no nos colocamos en una posición correcta, dar el pecho nos genere dolor. Ya no solo en el pecho (que también) sino en la espalda. Las malas posturas durante la lactancia materna tanto en la madre como en el bebé pueden llevar a que sea dolorosa, ya que normalmente una mala postura suele ir acompañada de un mal agarre. Muchas veces mejorando la postura, ¡el agarre mejora!
¿Debo contactar con un especialista si me duele dar el pecho?
Como ves, son varios los motivos que pueden llevar a que la lactancia materna no se disfrute, pero sin duda no debemos conformarnos con el dolor y se pueden (y deben) buscar soluciones hasta conseguir una lactancia exitosa. Atrás quedan mitos como que hay que “hacer callo en el pecho” o que “es normal que salgan heridas hasta que te acostumbras”.
[3 Consejos] para ❌ eliminar el DOLOR de espalda durante la LACTANCIA 🤱
Mastitis
La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia y que también puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres. Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.
La mastitis suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. En otros casos se siente como unos calambres que van hacia la espalda y en otros no dan fiebre. Si se ha producido una infección, por lo general el médico-ginecólogo recetará antibióticos. Aplicación de frío en la zona afectada.
Cuando la madre padece mastitis, no representa ningún riesgo para el bebé. Según el Departamento de Salud de Manises, “La infección no puede transmitirse al bebé y la leche mantiene todas sus propiedades nutricionales”.
La mastitis es una induración dolorosa en la superficie de la mama de extensión variable con signos de inflamación (tumor, calor, dolor y rubor). Se acompaña de fiebre y escalofríos. El riesgo de mastitis ocurre entre el 2 y el 10% de las mujeres que amamantan y requieren hospitalización un porcentaje muy bajo de ellas. El término de mastitis puerperal generalmente se usa clínicamente para implicar una causa infecciosa. Los microorganismos, generalmente bacterias, crecen en la leche estancada, por tanto este proceso está muy relacionado con la éstasis de la leche. El diagnóstico de mastitis infecciosa por tanto, se basa en manifestaciones clínicas y las pruebas de laboratorio no son necesarias de entrada. Lo más frecuente es que la mujer acuda a su médico y le instaure el tratamiento antibiótico adecuado. La respuesta al tratamiento además ayudará a diferenciar esta entidad inflamatoria benigna de otras de origen neoplásico. En casos de empeoramiento puede ser necesaria la extracción de analítica sanguínea a la madre así como cultivo de la leche materna para guiar la selección de antibióticos cuando la infección empeora y no responde al tratamiento antibióticos habituales.
Cuando la infección progresa, y no existe mejoría en unas 48 a 72 horas aproximadamente puede dar lugar a un absceso mamario. Si el absceso es profundo pueden ser necesarias técnicas de imagen (ecografía mamaria), que puede acompañarse con punción del mismo para la obtención de muestra microbiológica y confirmar el diagnóstico. En el tratamiento de los abscesos mamarios puede ser necesario el drenaje quirúrgico (o cirugía) de los mismos.
Un conducto obstruido es un área localizada de estasis de la leche que causa la distensión (aumento de tensión) del tejido mamario. Los síntomas incluyen un bulto palpable con sensibilidad. Un conducto obstruido se puede distinguir de la mastitis y el absceso mamario por la llamada ausencia de hallazgos sistémicos, es decir, la mujer no tiene fiebre ni mal estado general. Es la que conocemos como ingurgitación mamaria. Se produce por una inflamación importante del pecho que impide la salida de la leche. El pecho está hinchado, caliente y duro. Hay que realizar un vaciado de la mama para poder solucionarlo.
El galactocele es una dilatación quística de uno o varios conductos galactóforos (conductos de la leche) que produce una acumulación de leche y que generalmente está provocado por un conducto obstruido. Puede llegar a infectarse y dar lugar a una mastitis o absceso. La zona palpable en la mama no es dolorosa, y disminuirá en pocas semanas. En caso que no desaparezca o aumente de tamaño puede vaciarse mediante punción con control ecográfico.
