Cuando estás embarazada, es natural preguntarte qué alimentos y bebidas son seguros para ti y tu bebé. Una de las dudas más comunes que surgen en la cocina es sobre el uso de alcohol en las recetas. ¿Es seguro cocinar con alcohol durante el embarazo? Ingerir alcohol tanto para niños como para embarazadas, no es recomendable; ninguna dosis de alcohol es segura en el embarazo.
Existe la idea muy difundida de que un vasito de vino con las comidas es beneficioso. Pero como se ha visto en el estudio de "The Lancet", no es cierto. Un estudio publicado online en la revista científica "The Lancet" asegura que no hay ninguna dosis segura de alcohol y que ninguna bebida alcohólica es beneficiosa. La investigación, realizada en el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de EE.UU., se basó en un amplio metanálisis de 600 estudios publicados sobre cómo afecta el alcohol a la salud, en los que participaron 28 millones de personas. Y así descubrieron que ninguna bebida alcohólica es beneficiosa para la salud. Es decir, ni una copa de vino ni un vaso de cerveza o de cualquier otra bebida alcohólica ofrece ventajas ni previene enfermedad alguna.
“Nuestros hallazgos están en la línea que otras investigaciones recientes, que encontraron correlaciones claras y convincentes entre beber y muerte prematura, el cáncer y los problemas cardiovasculares. El consumo de cero alcohol minimiza el riesgo general de pérdida de salud”, Señala la autoriza principal del estudio, Emmanuela Gakidu.
Uno de cada 1.000 bebés nace en España con problemas de crecimiento y comportamiento por culpa del alcohol. En el embarazo, las bebidas alcohólicas están desaconsejadas. Todos los expertos están de acuerdo que no hay ninguna dosis segura.
El embarazo es el período en que un ser humano se desarrolla a partir de un óvulo fertilizado. La mayoría de los productos ingeridos y bebidos por una mujer se transportan en concentraciones variables con la sangre a través del cordón umbilical hasta el feto. A continuación, te contaremos qué no puede comer una embarazada, teniendo en cuenta el rango de tolerancia, los nutrientes de los alimentos y qué necesidades tiene la embarazada y el bebé a lo largo de las 40 semanas de embarazo.
¿Por qué no se puede tomar alcohol durante el embarazo?
El alcohol de todas las bebidas (ya sea vino, cerveza, cava, ginebra...) atraviesa la placenta, de forma que llega al torrente sanguíneo del feto. Por la propia inmadurez del bebé que aún se encuentra en el útero materno, ese alcohol se metaboliza más lentamente, de forma que la concentración en la sangre del feto es más alta y permanece más tiempo que en la circulación sanguínea materna. Las consecuencias para el bebé de que la madre tome alcohol en el embarazo es una serie de enfermedades que los médicos llaman trastornos del espectro alcohólico fetal.
Efectos del alcohol en el cerebro del feto. Fuente: CDC
Alcohol enmascarado en la comida: ¿es peligroso?
La cuestión principal que nos planteamos es ¿puedo consumir alimentos cocinados con alcohol durante el embarazo? Pues depende. Vamos a partir de la base de que el alcohol no siempre se 'quema', de hecho, la eliminación del alcohol al 100% es poco común. Si una embarazada bebe alcohol, este va directo al bebé a través de la placenta, mientras que, si el alcohol se cocina, termina evaporándose en su mayoría, por lo que no llegaría de manera directa al bebé.
El consumo de alcohol durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo y parto prematuro. Por lo tanto, no hay razón para evitar los platos cocinados que contienen alcohol, pero la palabra clave aquí es "cocción".
Vino, cerveza, algún licor o incluso algún destilado forman parte de la cocina con alcohol, un ritual más o menos frecuente en nuestros fogones. No todos y no en la misma cantidad, pero cuando cocinamos con alcohol hay que tener claro que no siempre se están evaporando en sus totalidad estos volátiles, los cuales siguen siendo perjudiciales para nuestra salud.
Resulta obvio que nadie se va a convertir en alcohólico por unas carrilleras al vino tinto. Con la ilusión de creer que el fuego o las altas temperaturas siempre acaban con él, nos enfrentamos en realidad a un compuesto que no desaparece en su totalidad. Permanece en bajas dosis, aunque será la preparación, el tiempo y el tipo de alcohol los que marquen la conveniencia de su uso.
Es lógico pensar que tampoco nadie se va a emborrachar a través de la comida, pero tampoco bajemos la guardia sobre su presencia culinaria. Las preparaciones largas y a altas temperaturas evaporan más alcohol que ninguna otra.
Factores que influyen en la evaporación del alcohol durante la cocción
- Tipo de alcohol: lógicamente, a más graduación alcohólica, más probabilidades de permanecer en el plato. Tardará por tanto, en una misma cantidad, en volatilizarse el alcohol de un brandy o de un whisky que el de una cerveza.
- El tiempo: cuanto más tiempo se esté cocinando el alcohol, más se estará evaporando.
- La cantidad: añadir un chupito de whisky a una cazuela no tendrá el mismo efecto que añadir una botella entera de vino tinto. A más alcohol vertido, más alcohol remanente permanecerá.
- La temperatura: cuanto más alto esté el fuego o la cocción, más rápido y en más cantidad se evaporará el alcohol. En este caso hay que remarcar que el alcohol se evapora a 78,5º (antes que el agua, por ejemplo), pero eso no significa que a esa temperatura desaparezca por completo.
Pensar que por elevar a una altísima temperatura la preparación o que por utilizar poco alcohol vamos a asegurar su volatilización es un error. Tras analizar cinco preparaciones, los resultados van desde un 4% de alcohol residual hasta cantidades que superan el 80%, así que no nos confiemos en la cocina. Es el caso extremo de una salsa de licor Grand Marnier, donde el 85% del alcohol se mantiene, pues se utiliza al final de la preparación. Sería un caso similar al que pasaría si añadimos un chorro de vino a un consomé aún en ebullición o un toque de armagnac a un guiso.
En ningún caso se evapora el alcohol que echamos en crudo a un plato que ya está fuera del fuego. No es lo mismo cocinar un pollo asado con una lata de cerveza que echar un chorretón de licor en unas crèpes, como tampoco es lo mismo utilizar el alcohol en caliente o en frío.
Esto, que tenemos muy interiorizado en sangrías, limonadas de vino y bebidas similares supone consumir prácticamente todo el alcohol vertido sin apenas darnos cuenta. Es el riesgo que corremos además con el uso ‘en crudo’ del alcohol, como también pasa con ciertos dulces como los bizcochos borrachos o ciertas preparaciones donde se empapa el postre en alcohol. Es el mismo caso que acontece con los babà al ron napolitanos.
Conseguir la evaporación del alcohol no supone que todo el azúcar que un alcohol pudiera tener no se quede en nuestro plato. Es cierto que al evaporarse conseguimos que los volátiles desaparezcan, pero no todos los azúcares.
Por eso, cuando añadimos vinos dulces a ciertas preparaciones lo que estamos haciendo es añadir azúcar -de una forma menos invasiva que el azúcar blanquilla-, pero no dejamos de estar añadiendo calorías al resultado final del plato. En poca cantidad, porque no añadimos muchísimo, pero permanecen.
| Método de Cocción | % de Alcohol Retenido |
|---|---|
| Flameado | 75% |
| Sin cocción, añadido al plato | 70% |
| Horneado durante 15 minutos | 40% |
| Hervido durante 15 minutos | 40% |
| Horneado durante 30 minutos | 35% |
| Hervido durante 1 hora | 25% |
| Horneado durante 1.5 horas | 20% |
| Hervido durante 2.5 horas | 5% |
ALCOHOL DURANTE EL EMBARAZO: CONSECUENCIAS, CUÁNDO DEJAR DE BEBER, ALCOHOL EN LA LACTANCIA...
Recomendaciones para una dieta segura durante el embarazo
Además de evitar el alcohol, hay otros alimentos y bebidas que debes tener en cuenta durante el embarazo para proteger tu salud y la de tu bebé:
- Pescado y marisco: Es verdad que, en una dieta equilibrada, el marisco y el pescado ocupan lugares de honor por su alto contenido en omega-3, hierro y zinc, además de proteínas. De hecho, la lista de pescados que sí puedes comer es mucho más larga que la de pescados que no puedes comer. El pescado blanco cocinado no suele suponer problemas, lo mismo que el bacalao, las sardinas y los boquerones, el salmón, el gallo, los calamares y los mariscos cocinados. Incluso el atún de lata es mucho más seguro que el rojo y tiene menos contenido en mercurio.
- Carnes: La toxoplasmosis, por ejemplo, se transmite por un parásito -el toxoplasma- que se puede encontrar en carnes crudas o poco procesadas. Esto incluye una gran cantidad de embutidos. Las carnes con poca grasa como son la de ternera, la de pavo o la de pollo son bienvenidas durante el embarazo por sus niveles ricos en vitamina B, proteínas y minerales. En cualquier caso, no es conveniente abusar de la carne roja, con una o dos veces por semana es suficiente.
- Huevos: Los huevos pueden contener salmonela, así que no deben consumirse durante el embarazo.
- Hígado y paté: El hígado y el paté contienen cantidades altas de vitamina A que pueden ser perjudiciales en el desarrollo del bebé, por lo que se recomienda tomarlo en cantidades muy pequeñas o directamente omitirlo en la dieta.
- Café: El café es mejor limitarlo a una taza al día o evitarlo por completo, porque la cafeína también pasa al niño y un aumento de cafeína en sangre puede causar abortos y bajo peso en el bebé.
- Azúcares: Una lata de refresco contiene entre 33 y 35 g de azúcar, es decir 140 calorías por lata. Por eso, no se recomiendan. Tanto los zumos industriales como los naturales también tienen una gran cantidad de azúcar, por lo que su consumo ha de ser esporádico.
- Grasas: Tomar grasas no está prohibido en el embarazo, pero estas grasas deben ser grasas buenas, no grasas saturadas y trans, presentes en la manteca y mantequilla, margarina, quesos cremosos, aceite de palma y de coco y en muchos postres y productos lácteos no saludables.
- Otros:
- Cerveza: Si te gusta la cerveza elige la 0,0% ya que las denominadas “sin alcohol” pueden tener hasta un 1% de alcohol.
- No emplees vino u otras bebidas con alcohol para cocinar.
- Agua con gas: es una bebida muy refrescante e incluso digestiva, pero hay que fijarse bien en el etiquetado, ya que algunas contienen elevados niveles de sodio.
- Las versiones light están elaboradas con edulcorantes artificiales, y hay muy pocos estudios sobre cómo afectan al embarazo.
- Los batidos de leche pueden mezclarse con frutas, de forma que aportan vitaminas y una buena ración de calcio. Si tienes exceso de peso puedes utilizar leche o yogures desnatados.
- Las infusiones con hielo o frías te aplacarán la sed.
Alimentos recomendados durante el embarazo. Fuente: CDC
Además, es recomendable que la embarazada tome un suplemento vitamínico para evitar que las deficiencias de determinados nutrientes provoquen problemas en el bebé.
¿Y qué pasa con los niños y la lactancia?
Este tema no sólo es relevante para las mujeres embarazadas, sino también para las familias con niños pequeños. Las recetas que contienen alcohol no deben ser consumidas por niños. Su sistema inmaduro es mucho más sensible a los efectos del alcohol, y cualquier cantidad residual podría ser perjudicial.
Si estás en periodo de lactancia, también es importante evitar recetas que contengan alcohol. Aunque la cantidad de alcohol que pasa a la leche materna depende de varios factores, lo más seguro es optar por preparaciones libres de alcohol para proteger a tu bebé de cualquier exposición innecesaria.
