Pólipos Endometriales, Infertilidad: Causas y Tratamientos

Los pólipos endometriales son proliferaciones benignas de tejido endometrial (capa interna del útero) sobre un eje vascular. Estos pólipos pueden afectar la fertilidad de una mujer y, en algunos casos, ser un factor de riesgo de cáncer de endometrio.

¿Qué son los Pólipos Endometriales?

Los pólipos endometriales son formaciones pediculadas o excrecencias blandas del endometrio o capa que tapiza el interior de la cavidad uterina, contienen en su interior abundantes vasos sanguíneos y glándulas endometriales que responden a estímulos hormonales. Los pólipos en el útero suponen un crecimiento anómalo de las células que forman la pared interna del útero, lo que ocasiona el engrosamiento del endometrio. De ahí que también reciban el nombre de pólipos endometriales.

El endometrio es la membrana mucosa que recubre el interior del útero. En ocasiones, y en algunas mujeres, una parte del tejido endometrial puede crecer de forma excesiva e irregular, sobresaliendo de la pared uterina y dando lugar al pólipo endometrial.

El pólipo endometrial se clasifica como un tumor, ya que se trata de un crecimiento anormal de tejido, pero “la gran mayoría de ellos son benignos y no acarrean problemas mayores cuando son detectados y tratados”.

Prevalencia y Riesgos

La prevalencia de pólipos endometriales ronda el 6%. Su prevalencia es del 1-3% entre las mujeres de más de 40 años y aumenta con la edad. Después de la menopausia es un importante factor de riesgo de cáncer de endometrio.

Normalmente, la mayoría son pólipos benignos, ya que únicamente un 5% de los mismos son malignos o premalignos y suelen aparecer en mujeres de avanzada edad, que sean pre o post menopáusicas. los pólipos son benignos, aunque un 0,5-1% puede degenerar en un cáncer.

Causas de los Pólipos Endometriales

A pesar de que se han propuesto varios mecanismos para la formación de los pólipos, las causas exactas no se conocen con exactitud. No obstante, se sabe que los pólipos tienden a crecer cuando los niveles de estrógeno en sangre están elevados.

El doctor Dolz explica que “aún no se ha logrado determinar con exactitud las causas específicas que provocan que se formen pólipos en el endometrio, pero sabemos que están relacionadas con la actividad hormonal de los ovarios”.

Factores de Riesgo

Pese a ello, existen una serie de factores que pueden incrementar el riesgo de tener un pólipo uterino. A continuación, se enumeran todos ellos:

  • Concentración elevada de estrógenos.
  • Anovulación crónica, es decir, tener ciclos menstruales sin ovular.
  • Insuficiencia lútea o producción insuficiente de progesterona por el cuerpo lúteo.
  • Edad de la mujer, ya que hay mayor riesgo de desarrollar pólipos endometriales especialmente entre los 40 y 65 años.
  • Uso de tamoxifeno, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama.
  • Inflamación crónica uterina.
  • Tratamientos hormonales en mujeres postmenopaúsicas.
  • Obesidad e hipertensión arterial.
  • Antecedentes de cáncer de colon, etc.
  • Algunas enfermedades genéticas no muy comunes, como el síndrome de Lynch o el síndrome de Cowden.
  • Haber realizado terapia hormonal con estrógenos sin compensar con progesterona

Por otra parte, también parecen existir una serie de factores protectores que pueden disminuir la probabilidad de que se desarrollen pólipos debido a su efecto antiestrogénico en el endometrio.

Los anticonceptivos hormonales y los progestágenos puros son factores protectores que reducen el riesgo de que se desarrolle un pólipo uterino.

Tipos de Pólipos Uterinos

Los pólipos uterinos se pueden clasificar en diferentes tipos según su aspecto y composición:

  • Funcionales, funcionantes o típicos: presentan un aspecto similar al endometrio normal. Pueden presentar cambios proliferativos o secretores. En función de qué predomine en su composición (componente glandular o estromal), los subdividimos en glandulares, fibroglandulares y fibrosos.
  • Quísticos: surgen de la quistificación de los pólipos glandulares.
  • Hiperplásicos: tienen cambios similares a los de la hiperplasia endometrial. Los pólipos endometriales hiperplásicos sin atipias son benignos. Si presentan atipias, se consideran precancerosos.
  • Atróficos: son los que frecuentemente encontramos en las pacientes menopausicas.
  • Malignos: las células del pólipo pasan por un proceso de malignización y son cancerosas.

También se distinguen dos clases de pólipos en función de su forma, es decir, si son más planos o tienen relieve. Por un lado, están los pólipos pediculados que tienen un tallo de implantación más estrecho. En cambio, los pólipos sésiles presentan una base de implantación más ancha, por lo que son pólipos más planos que los pediculados.

Síntomas de los Pólipos Endometriales

En sus fases iniciales, los pólipos en el útero no causan síntomas. Normalmente, los pólipos pequeños son asintomáticos y la mujer no se percata de que los tiene. Esto es lo que ocurre en el 50% de las pacientes. Alrededor de un 50% de las pacientes no se percatan que tienen pólipos de pequeño tamaño dado que son asintomáticos.

Sin embargo, cuando el pólipo crece y es sangrante, aparece su síntoma más característico: la hemorragia abundante durante la menstruación (hipermenorrea). También se puede presentar sangrado después de mantener relaciones sexuales o un sangrado no relacionado con la menstruación. El sangrado entre menstruaciones (metrorragia) también es un síntoma común de los pólipos endometriales e incluso las hemorragias tras mantener relaciones sexuales. Se cree que el 10-30% de los sangrados irregulares están relacionados con la presencia de pólipos endometriales. De hecho, son la causa principal en la etapa cercana a la menopausia.

También podemos encontrar cambios en el patrón de sangrado menstrual, aumento de menstruaciones, sangrado postmenopaúsico o sangrado tras mantener relaciones sexuales, etc.

Otro de los síntomas que puede presentar la mujer es anemia debida a las frecuentes y abundantes hemorragias provocadas por los pólipos, así como dolor debido a la dilatación cervical.

Tabla de síntomas comunes:

Síntoma Descripción
Sangrado Uterino Anómalo Es el síntoma más frecuente, estando presente en el 64-88% de pacientes con pólipos.
Hipermenorrea Sangrado menstrual abundante.
Metrorragia Sangrado entre menstruaciones.
Sangrado postcoital Sangrado después de mantener relaciones sexuales.
Anemia Debido a las hemorragias frecuentes.

Además, la existencia de pólipos uterinos pueden afectar a la fertilidad, ya que están relacionados con problemas para conseguir y mantener el embarazo.

Histeroscopia diagnóstica

Diagnóstico de los Pólipos Uterinos

Los pólipos se suelen diagnosticar mediante técnicas de imagen, habitualmente mediante ecografía. Los pólipos generalmente son encontrados por el ginecólogo en las revisiones rutinarias mediante ecografía transvaginal. La ecografía transvaginal es el método de elección para el diagnóstico de sospecha, por tanto, el apoyo con ecografía 3D nos permite un diagnóstico certero y en ocasiones resulta de ayuda utilizar la histerosonografía, que consiste en instilar suero fisiológico en la cavidad endometrial para visualizar ecográficamente el contorno del pólipo.

No obstante, para confirmar la presencia de pólipos en el útero, el especialista puede solicitar las siguientes técnicas complementarias:

  • Histerosonografía (o hidrosonografía): consiste en realizar una ecografía transvaginal añadiendo vía vaginal una solución salina o suero estéril para despegar las paredes internas del útero y tener una mejor visión del pólipo.
  • Histeroscopia: consiste en la introducción de una cámara endoscópica en la cavidad uterina para tener una visualización directa del pólipo. La histeroscopia es una prueba que realizamos de manera ambulatoria, en ocasiones bajo sedación y con una recuperación rápida. cirugía menor ambulatoria consistente en introducir un endoscopio, el cual posee un pequeño material para operar, junto con una luz y una pequeña cámara dentro de la cavidad uterina. De esta manera, obtenemos una imagen digital del interior de la cavidad. Se puede realizar con anestesia local o sin ella.

El método de diagnóstico de confirmación es la histeroscopia, que consiste en introducir una cámara en el útero para poder visualizar directamente la cavidad uterina. El método de elección para confirmar el diagnóstico es una histeroscopia, la cual permite a su vez hacer una biopsia del pólipo, o la extirpación o resección del mismo (polipectomía mediante histeroscopia quirúrgica).

Pólipos Endometriales e Infertilidad

Esta patología femenina es la causa del 15-25% de los casos de infertilidad. Pero, ¿por qué? Los pólipos endometriales pueden afectar a la fertilidad. Algunos pólipos endometriales, en función del tamaño y la localización, pueden afectar la fertilidad. En primer lugar, pueden dificultar la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide al incrementar los niveles de la proteína glicodelina que inhibe la unión de los mismos.

Los pólipos pueden ser una causa de esterilidad e infertilidad en la mujer, impidiendo la implantación del embrión o bien provocando abortos espontáneos. La medida en que dificulta el embarazo depende esencialmente del tamaño de los pólipos, que puede alcanzar hasta los 5 cm. Cuando son inferiores a 2 cm.

El mecanismo exacto por el que los pólipos uterinos causan estos problemas a la hora de concebir no se conoce. Se sospecha que los pólipos afectan al desarrollo endometrial al provocar sangrados y crear un ambiente poco apropiado para que se dé la implantación embrionaria, afectando, por tanto, a la receptividad endometrial.

También se ha visto que las pacientes con pólipos tienen aumentada una proteína que inhibe la unión entre el óvulo y el espermatozoide: la glicodelina. Por esto, otro paso que puede estar alterado es la fecundación.

Entre un 15% y 32% de mujeres con problemas de esterilidad presentan pólipos en su útero.

Los pólipos pequeños, de menos de 2 cm, no disminuyen las tasas de embarazo en pacientes de tratamientos de fecundación in vitro (FIV), pero sí que triplican las tasas de aborto.

Por eso, la restauración de una cavidad uterina normal puede ser un factor importante para aumentar las probabilidades de éxito de estas técnicas.

Impacto en la Reproducción Asistida

En las clínicas de reproducción asistida es, de hecho, una de las primera pruebas que se practica a la mujer para conocer la causa de su infertilidad. En todas las mujeres que se van a someter a un tratamiento de reproducción asistida, es recomendable la extirpación del pólipo antes de comenzar con el tratamiento.

Por suerte, el diagnóstico de los pólipos en estas pacientes suele ser rápido, ya que una de las primeras pruebas que se les hace antes de iniciar un tratamiento de fertilidad es una ecografía transvaginal, donde se puede sospechar la presencia de pólipos y, si es así, derivar a la paciente a histeroscopia.

En el caso de que se diagnosticara una vez iniciado el tratamiento, se decidirá qué hacer en cada caso de una manera individualizada: realizar la transferencia o congelar los embriones y cancelarla para tratar el pólipo.

En los casos de fallo de implantación y abortos de repetición, recomendamos realizar una histeroscopia para valorar la cavidad uterina, descartar patología endometrial y realizar la polipectomía en caso de encontrar pólipos endometriales.

TODO sobre los POLIPOS ENDOMETRIALES, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

Tratamiento de los Pólipos Endometriales

Cuando los pólipos endometriales aparecen en mujeres premenopáusicas y son totalmente asintomáticas, se suele optar por realizar controles ecográficos para valorar el crecimiento del mismo.

La mayoría de especialistas indican la realización de una polipectomía (extirpación del pólipo mediante histeroscopia) en pacientes con historia de infertilidad con la finalidad de restaurar la normalidad de la cavidad uterina previo a un tratamiento de reproducción asistida.

La polipectomía se emplea ante cualquier pólipo endometrial que presente síntomas y se aconseja la extirpación de éstos cuando son de más de 1 cm, aunque la paciente no describa ninguna manifestación.

Igualmente, resulta recomendable extirparlos en pacientes en estudios por esterilidad de origen desconocido o con abortos de repetición, independientemente del tamaño.

El principal motivo por el que se opta por una polipectomía es que este tipo de pólipos pueden convertirse en cancerosos.

Polipectomía Histeroscópica

Habitualmente, se recurre a la extirpación de pólipo uterino mediante histeroscopia. Pese a ello, existen otras formas terapéuticas para los pólipos endometriales.

En el caso de pólipos de pequeño tamaño, se puede aplicar un raspando la cavidad uterina, lo que se llama curetaje o legrado uterino. No obstante, este método es menos efectivo. Si no se realiza la resección completa de la base, pueden haber recidivas, es decir, ser pólipos recurrentes que vuelven a aparecer.

Si los pólipos son pequeños pueden extirparse mediante histeroscopia diagnóstica (con un instrumental de diámetro pequeño y en ocasiones sin precisar sedación). Si son de mayor tamaño requieren extirparse bajo sedación e histeroscopia quirúrgica (de un mayor diámetro y con la posibilidad de realizar coagulación de la base de implantación del pólipo).

Independientemente del tratamiento utilizado, una vez extraído el pólipo, se envía una pequeña parte de éste al laboratorio de anatomía patológica para analizarlo y confirmar que se trata de un pólipo de tipo benigno.

Opciones de Tratamiento

  • Medicación: Muchos medicamentos hormonales puedes recudir los síntomas del pólipo.
  • Extirpación quirúrgica: Es el tratamiento más frecuente y se realiza normalmente mediante una histeroscopia del pólipo uterino, una cirugía menor y ambulatoria, con la que se introduce un endoscopio en el útero para eliminar los pólipos.

Indicaciones para la Polipectomía

La polipectomía está indicada ante pólipos mayores de 1 centímetro y ante cualquier pólipo endometrial sintomático.

Factores a Considerar en el Tratamiento

  • Por el tamaño: que impida la implantación del embrión o favorezca los abortos de repetición.
  • Por la localización: obstaculizando los ostiums tubáricos, etc.

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