Plaza Ingeniero Castells: Un Siglo de Historia en Paterna

La Plaza Ingeniero Castells de Paterna celebra 100 años de historia. El Ayuntamiento ha querido conmemorar el centenario de uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y el centro neurálgico de la vida diaria de la población.

La plaza fue bautizada hace 100 años dando nombre al ingeniero Francisco Castells i Cubells, un personaje histórico muy vinculado a la ciudad, que en 1921 fue declarado Hijo Adoptivo de la Villa de Paterna, debido a su importante trabajo en la ciudad y en la construcción del Campamento Militar.

Durante el fin de semana se han celebrado varios actos en honor a esta celebración. Así, el pasado sábado, tuvo lugar una dançà en las puertas de la parroquia de San Pedro Apóstol de Paterna. El pasado domingo, los actos comenzaron con una mascletá en el parque Central, que contó con la presencia especial del Santísimo Cristo de la Fe.

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Por la tarde, la imagen fue trasladada desde la parroquia de San Pedro Apóstol hasta la Plaza Ingeniero Castells, donde tuvo lugar la solemne eucaristía. En esta ocasión especial, la imagen del Cristo de la Fe llevó el faldellín que “portó hace cien años, que pudo ser rescatado, y ha sido restaurado en un taller de Málaga, gracias a una familia devota”, señalan desde la Real Cofradía. La imagen del Cristo de la Fe fue coronada por el cardenal valenciano Juan Bautista Benlloch Vives en el año 1925.

Edificios Emblemáticos Alrededor de la Plaza

Palacio de los Condes de Villapaterna

El que fuera antaño el Palacio señorial de los Condes de Villa Paterna abrió sus puertas al pueblo como escuela a mediados del siglo XIX y más tarde como hospital y luego sala de exposiciones. Su construcción se remonta a 1760 por encargo de D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, y bajo la dirección del arquitecto Antonio Gilabert, director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Se trata de un edificio de planta rectangular y tres pisos. En tu visita te sorprenderán su elegante puerta principal y sus balcones, pero sobre todo el imponente escudo de los condes.

¿Sabías que no siempre fue un palacio? A lo largo de su historia ha sido escuela, hospital de guerra y albergue de pobres. Desde 1983, pertenece al Ayuntamiento de Paterna, sirviendo como Casa Consistorial y conservando su legado arquitectónico e histórico. ¡No dejes de visitarlo!

El Calvario de Paterna

Por su parte, El Calvario de Paterna se alza sobre el antiguo alcázar musulmán y cristiano del municipio, ya que se encuentra en una ubicación estratégica en el punto más alto del casco urbano.

Escuelas Cervantes y Santa Teresa

La Escuela Cervantes, que data del año 1929, y el Grupo escolar Santa Teresa, inaugurado en 1935, son también parte de este singular conjunto histórico.

Historia de Paterna: Un Breve Resumen

Los orígenes históricos de la villa de Paterna nos trasladan en el tiempo a varios yacimientos arqueológicos ubicados en nuestro término municipal. Concretamente, es en las partidas de La Vallesa y Despeñaperros donde se documentan restos como hachas de sílex, cerámica cardial, agujas y arpones de hueso, etc.

Estos mismos yacimientos evolucionarán y alcanzarán cierta relevancia en época ibérica, fácilmente constatable en el poblado de la Vallesa situado sobre un promontorio (lugar defensivo) y próximo al río Turia, donde se encontraron piezas de cerámica ibérica y molinos (piedras de rodeno) para triturar el grano.

Con la llegada de los romanos se inicia un lento cambio en las formas de vida. La documentación relativa a este período procede de fuentes literarias romanas que hacen referencia a acontecimientos político/militares de la zona (Valentia, Edeta, Saguntum, etc.) junto a datos epigráficos y numismáticos.

A partir de la época musulmana, Paterna ya adquiriría un cierto esplendor, sobretodo a través de su actividad cerámica y manufacturera. Dice Zurita en los “Anales de la Corona de Aragón” que Jaime I no conquista Paterna por las armas sino que entra en ella de forma pacífica.

Durante los siglos XIII al XV nuestra población tendrá a los Luna como señores feudales y se habla de este período como de un gran prestigio que quedará reflejado en su actividad cerámica, muy importante tanto por la elevada producción, constatada en testares, hornos y talleres, como en la calidad y variedad de estilos.

A partir del siglo XVI se inicia un lento deterioro económico: cese de la producción cerámica e interrupción del relativo prestigio en el que se encontraba la población. Unos años más tarde vendría el decreto de expulsión de los moriscos (1609) cuyas consecuencias serían el despoblamiento y la paralización económica de la que tardaría mucho tiempo en recuperarse.

En el siglo XVIII el acontecimiento más destacable sería el cambio en la titularidad de la posesión señorial de Paterna. Durante el siglo XIX la población desarrolla la agricultura como actividad única y se construirán una importante cantidad de cuevas al no necesitar material constructivo y encontrarse en terrenos de propios.

En la segunda mitad del siglo XIX se constata una lenta recuperación económica que tendrá como elementos a considerar la canalización de las aguas hasta la fuente de la Plaza en 1866 y la construcción del ferrocarril de vía estrecha en 1888.

Cuando se inicia el siglo XX Paterna está poblada por 3.500 habitantes. La rápida evolución hasta alcanzar los más de 70.000 actuales, es sintomático de los cambios operados a lo largo de dicha centuria. Tal es así que se están conformando verdaderos núcleos de población al margen del casco urbano.

La Torre de Paterna

Se trata de uno de los más bellos monumentos de la Villa de Paterna. Aunque no se puede precisar con exactitud su origen se acepta, de forma generalizada, que se construye en época árabe, y que formaría parte del sistema defensivo de la población al disponer de una excelente visibilidad de los alrededores.

Tiene forma ligeramente troncocónica y una única puerta de entrada a la que se accede por un tramo de escalera exterior. Sus dimensiones son: altura 19,5 metros, diámetro en la base: 12, 70 m., y diámetro superior: 9, 60 m. Los muros tienen un espesor entre 2, 50 y 3, 30 m.

La Torre consta de un recio baluarte de tres plantas y una terraza superior. La planta baja era una cisterna o aljibe sin acceso al exterior. La planta siguiente es cuadrada y sobre ella se sitúa la puerta de acceso, mientras que el último piso es de planta octogonal, con bóveda y muros de ladrillos.

Las Cuevas de Paterna

Consisten en un tipo de viviendas excavadas sobre un terreno con especiales características geológicas, y situadas en núcleos de transición entre la huerta y el secano. Sobre su origen se afirma que serían introducidas por los moriscos, ya que aparecen tipologías similares en Andalucía, aunque también se hace referencia a su construcción y desarrollo durante el siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con la crisis económica del Antiguo Régimen.

En 1824 aparecen 38 cuevas censadas manteniendo, a partir de ese momento, un crecimiento continuado ya que a mitad del siglo XIX había alrededor de 200 cuevas ocupadas por un 35% de la población. A partir de los años cincuenta de la pasada centuria, se producirá un progresivo abandono, paralelo a la edificación de nuevas construcciones.

Parque de la Torre y el Palau

El Parque de la Torre y el Palau se inauguró en el verano de 2003 sobre un espacio que, originariamente, poseía un extraordinario conjunto de cuevas. Con el diseño actual se ha procurado mantener la topografía natural. De la misma forma, para evocar el diseño natural, se han proyectado una serie de recorridos longitudinales y transversales que rememoran la antigua traza de arterias y travesías.

El jardín con especies autóctonas, denominado Paseo de las Aromáticas, permite descubrir los distintos ambientes de plantas y florestas que pueblan nuestro entorno. En la parte oeste del parque, se ubica una escultura ornamental dedicada a la Fiesta de Moros y Cristianos, obra del artista valenciano Anzo, de acero en forma de L con 6 m. de altura y 2 m. de planta.

El Palau: Un Legado Histórico

El 30 de julio de 1746 el duque de Segorbe y Medinaceli vende la villa de Paterna a D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, el cual mandaría construir el Palau en 1760. El proyecto fue obra del arquitecto D. Antonio Gilabert, director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

El edificio constaba de dos partes diferenciadas, el Palacio propiamente dicho, de planta rectangular y tres pisos, y un área posterior para caballerizas y almacén. La fachada presenta una sólida geometría subrayada por una disposición de huecos organizada simétricamente en función del eje principal de la portada. Se corona con un gran frontón triangular moldurado en sus lados, donde aparece el escudo de los Condes de Villa de Paterna, de cuatro cuarteles, encima del cual aparece un fuste rematado con un cráneo timbrado con la cruz de Calatrava.

Otros Lugares Emblemáticos de Paterna

Parroquia de San Pedro Apóstol

Originariamente la Parroquia se construye bajo la advocación de San Pedro y San Juan Bautista. Pero en el siglo XIV la vecina población de Manises vivía “sin tener cerca al sacerdote... La Iglesia de Paterna se dedicaría a S.

Plaza del Ayuntamiento

Paralelamente a la edificación del nuevo Ayuntamiento se procedió al ensanche y alineación de la plaza quedando, desde aquel momento, en forma prácticamente rectangular, siendo en la actualidad algo más amplia debido al derribo de las casas que existían en el actual muro de enfrente de lo que era el edificio consistorial.

Gran Teatro Antonio Ferrandis

El Gran Teatro inicia su andadura a partir de la instancia presentada por Don Vicente Brull Bayona en fecha 24 de junio de 1927, en la que es solicitada una licencia de obras de “edificio para café-cinematógrafo, dotado de escenario para funciones teatrales”. Las obras se encomiendan al oficial de albañil Sr.

Era así como el Gran Teatro se iba a convertir en el edificio de referencia para el ocio y esparcimiento de los paterneros durante varias décadas. Fue inaugurado en febrero de 2000, siendo rotulado con el nombre del universal paternero Antonio Ferrandis.

Fuente de Cortina

En 1923 el Ayuntamiento de Paterna decide encargar al arquitecto D. De esa forma se deseaba recordar la figura de D. Antonio Cortina, sobrino del propio arquitecto, y oficial de las tropas que en 1921 fueron masacradas en su retirada desde Annual a Monte Arruit, en el norte de África.

La inauguración se llevó a cabo el día 12 de mayo de 1923. A la estación de Campamento llegó la comitiva encabezada por el rey Alfonso XIII, al que acompañaba el alcalde de Paterna, Don Francisco Salvador Calatrava, y el padre del homenajeado, el Teniente Coronel de Artillería D. Antonio Cortina.

Molinos de Paterna

Los orígenes de los molinos de la Villa de Paterna hay que situarlos en la Edad Media, aunque la mayor parte se construyen durante el siglo XIX. Hasta principios del ochocientos sólo habían existido unos pocos molinos en Paterna: el molino de la Vila, el molí Nou, el de Ferrando y el del Batán, con diferentes usos en las diversas épocas históricas: sobretodo harineros, pero también arroceros, textiles e, incluso, para papel.

Será desde principios del siglo XIX cuando se incrementan notablemente. Disponían de una estructura sencilla de rueda horizontal y en algunos de ellos había varias muelas.

Iniciativas para Poner en Valor la Historia de Paterna

Con ese objetivo, el consistorio ha reemplazado 33 placas nominales de las vías más céntricas de la ciudad por el tradicional 'socarrat' paternero con la misma nomenclatura y una placa de vinilo debajo, donde aparece resumida la historia de la vía.

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