Placenta Muy Grande: Causas y Riesgos Durante el Embarazo

La placenta es un órgano vital que se desarrolla durante el embarazo, proporcionando oxígeno y nutrientes al feto y eliminando los desechos. En un embarazo normal, la placenta se desplaza en el útero a medida que éste crece. Sin embargo, existen complicaciones relacionadas con la placenta, como la placenta previa, que pueden presentar riesgos tanto para la madre como para el bebé.

¿Qué es la Placenta Previa?

La placenta previa es una condición en la cual la placenta se implanta en la parte inferior del útero, obstruyendo parcial o totalmente el cuello uterino. La incidencia de placenta previa ha aumentado y actualmente se produce en 1 de cada 200 gestaciones.

Existen diferentes tipos de placenta previa según su ubicación:

  • Placenta previa total: La placenta cubre por completo la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa parcial: La placenta cubre parcialmente la abertura cervical.
  • Placenta previa marginal: La placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
  • Placenta baja: Se denomina placenta baja a la que está cerca (a menos de 2 cm) de la abertura del cuello del útero.

Generalmente las placentas de inserción baja no llegan al final del embarazo como tales, ya que suelen desplazarse hacia arriba como consecuencia del desarrollo de la porción inferior del útero a partir de las 32 semanas.

PLACENTA PREVIA: CLASIFICACIÓN, DIAGNÓSTICO, 🩸SÍNTOMAS🩸, MANEJO... - Ginecología y Obstetricia -

Causas y Factores de Riesgo

La causa exacta de la placenta previa se desconoce. Se consideran causas uterinas y placentarias. La porción inferior del útero no es la adecuada para que se inserte la placenta porque es más delgada, con menos musculatura que la zona superior.

Los factores de riesgo para sufrir una placenta previa incluyen los traumatismos previos en el útero y en su vascularización. Otros factores de riesgo son:

  • Mujeres que ya han tenido un bebé.
  • Con cicatrices en el útero.
  • Placenta previa en un embarazo anterior.
  • Gestación de más de un feto.
  • Embarazada y fumadora.
  • Consumen drogas.
  • Malformaciones uterinas
  • Embarazo gemelar o embarazo múltiple
  • Haber tenido varios embarazos previamente
  • Poco tiempo entre dos partos
  • Haber tenido un parto previo por cesárea
  • Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas
  • Edad materna avanzada

Síntomas

Entre el 70% y el 80% de los casos, la placenta previa se presenta como un sangrado vaginal repentino e indoloro de sangre roja y líquida. Entre un 10% y un 20% de los casos se producen además contracciones uterinas dolorosas. Existe tendencia a que el sangrado se interrumpa espontáneamente, con la ayuda del reposo. Sin embargo, lo habitual es que comience de nuevo días o semanas después con sangrados mayores e intervalos cada vez más cortos.

En una tercera parte de los casos el sangrado se produce antes de la semana 30 de la gestación; este grupo es el que tiene mayor riesgo de necesitar transfusiones sanguíneas, de sufrir partos prematuros y de mayor mortalidad perinatal. La placenta previa solo sangra si se desprende. Durante el embarazo, la capacidad de crecimiento del segmento inferior del útero supera a la de la placenta y puede producir pequeños desprendimientos del borde placentario que dejan al descubierto vasos sanguíneos que pueden producir hemorragias. Esto también puede ocurrir durante el parto.

Diagnóstico

El diagnóstico de placenta previa es clínico y su confirmación, ecográfica. Si no se ha realizado una ecografía en el segundo trimestre y la embarazada refiere sangrado vaginal después de la semana 20, se debe hacer una ecografía para determinar la localización de la placenta antes de explorar a la paciente por vía vaginal para evitar producir hemorragias. Inicialmente se debe realizar una ecografía abdominal para localizar la placenta (con la vejiga parcialmente llena de orina). La resonancia magnética es también un buen medio para diagnosticar la placenta previa.

La placenta previa se diagnostica mediante ecografía, en la que se observa si la posición de la placenta es la correcta o no. Suele diagnosticarse, mediante ecografías en el tercer trimestre de embarazo. Si se detecta esta afección antes del tercer trimestre de embarazo, no hay por qué alarmarse, ya que es muy probable que la placenta varíe su posición a medida que el útero se agrande.

Si la mujer presenta un sangrado vaginal a partir de la semana 20, es necesario acudir al ginecólogo para realizar una ecografía y comprobar si se debe a una placenta previa o a algún otro problema.

Tratamiento y Manejo

Estas pacientes deben evitar las relaciones sexuales y la práctica de ejercicio físico a partir de las 20 semanas de gestación. También deben disminuir su actividad física general a partir del tercer trimestre. La paciente debe ingresar en un centro hospitalario en la primera hemorragia para una cuidadosa monitorización tanto materna como fetal. La mayor parte de las hemorragias por placenta previa suelen detenerse por sí solas.

Si la edad gestacional está entre las semanas 23 y 34 se deben administrar corticoides para acelerar la maduración de los pulmones fetales. Estas pacientes pueden necesitar suplementos de hierro para corregir la posible anemia debida a la hemorragia. Las placentas previas estables (sin sangrado o con sangrado mínimo) deben cumplir 36-37 semanas de gestación para programar el parto.

En placentas previas totales o parciales se debe realizar cesárea. Algunos autores consideran la posibilidad del parto vía vaginal en placentas marginales cuando la distancia entre el borde de la placenta y el orificio del cuello del útero es mayor de 2 cm.

Si la hemorragia es moderada y el embarazo es mayor de 34 semanas, o si el sangrado se va incrementando progresivamente tras haberse interrumpido después de una hemorragia inicial, se debe realizar una cesárea si la paciente ha recibido corticoides durante el embarazo (y por tanto se supone una adecuada maduración de los pulmones del feto). Si no los hubiera recibido porque su primera hemorragia se produjo después de la semana 34, se debe realizar una amniocentesis para valorar la madurez pulmonar del feto. Si la amniocentesis indica que los pulmones del feto están maduros se debe realizar una cesárea. Se trata de una urgencia obstétrica. Las cesáreas de urgencia en pacientes inestables se realizan bajo anestesia general.

En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas. Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.

Complicaciones

La placenta previa aumenta el riesgo de sufrir hemorragias vaginales. Por este motivo, las mujeres con placenta previa precisan más transfusiones sanguíneas, extirpaciones del útero (histerectomías) tras el parto, ligaduras de las arterias uterina e iliaca o embolizaciones de los vasos sanguíneos de la pelvis, que las embarazadas que no sufren esta complicación. El compromiso fetal depende del materno.

Otras complicaciones incluyen:

  • Implantación anormal de la placenta o placenta accreta.
  • Mala presentación del feto.
  • Retraso del crecimiento intrauterino.
  • Vasa previa y cordón umbilical velamentoso.
  • Anomalías congénitas.

Placenta Accreta

La placenta accreta es la que se adhiere en exceso a la pared del útero y cuesta que se desprenda tras el parto, causando una hemorragia vaginal al desprenderse. Para tratarla puede ser necesario tener que extirpar el útero (histerectomía).

Factores de Riesgo de Placenta Accreta

  • Cirugía uterina previa: cesárea anterior, miomectomía….
  • Placenta previa: la placenta está por delante del cuello uterino e impide el paso de la cabeza del feto.
  • Edad de la madre: por encima de los 35 años la placenta accreta es más frecuente.
  • Partos anteriores: el riesgo de placenta accreta aumenta proporcionalmente al número de partos previos.

La placenta accreta ha sido tradicionalmente un factor de riesgo de mortalidad materna, pero en las últimas décadas la mortalidad por placenta accreta ha disminuido del 9,5% a ser menor del 1%.

El grado más severo de placenta accreta es la placenta percreta en que el tejido de la placenta atraviesa totalmente la pared del útero y puede llegar a invadir los órganos vecinos como la vejiga de la orina. En estos casos además de un riesgo de mortalidad sobre el 7%.

Maduración Placentaria

Con el uso del ultrasonido, los médicos ahora pueden evaluar el estado de tu placenta así como el del bebé. Ahora saben que la placenta pasa por distintas etapas de maduración a medida que avanza el embarazo. Este proceso de maduración se ha clasificado como grado I, II ó III. Se supone que cada grado (grado de maduración) ocurre en un momento particular del embarazo. Por ejemplo, una placenta en grado III está totalmente madura y no debería presentarse hasta después de 34 semanas de gestación.

Se ha descubierto que es probable que la placenta madure más rápido cuando una mujer tiene preeclampsia. Además, los vasos sanguíneos (arterias y venas) de la placenta pueden estrecharse y así disminuir el flujo sanguíneo hacia el bebé. Si una placenta alcanza grado III antes de las 34 semanas, tu médico debe controlar el estado del bebé para asegurarse de que sigue creciendo y madurando normalmente.

La madurez de la placenta es su edad, que nada tiene que ver con la edad de la mujer. El estado de madurez se mide en cuatro grados según va evolucionando. Para ello se tienen en cuenta las calcificaciones intraplacentarias. Esto se puede ver en las ecografías.

Grados de maduración placentaria:

  • Placenta en grado 0: la placa corial y la placa basal se ven homogéneas.
  • Placenta grado 1: Se aprecian zonas de color blanco en la ecografía.
  • Placenta grado 3: tiene grandes depósitos de calcio en todos los niveles.

Lo que puede ser preocupante es que lo haga antes de tiempo, porque el bebé podría no recibir los nutrientes suficientes. Es entonces cuando se habla de una placenta envejecida o hipermadura.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los signos y síntomas de la placenta previa en el embarazo?

El principal síntoma es el sangrado vaginal indoloro y repentino. Se detecta mediante ecografía que muestra la posición de la placenta.

¿Es posible tener un parto vaginal con placenta previa?

Esto depende del tipo de placenta previa. Si se trata de una placenta previa completa o parcial, pero con un borde inferior a 2 cm del orificio de salida del cérvix, la vía de parto será necesariamente una cesárea.

¿Qué cuidados hay que tener durante el embarazo con placenta previa?

Cuando se diagnostica un caso de placenta previa, el especialista suele recomendar evitar los esfueroz físicos y llevar una vida tranquila. Además, suele ser aconsejable evitar las relaciones sexuales si hay placenta previa.

¿Qué complicaciones pueden surgir en el embarazo con una placenta previa?

La principal complicación de la placenta previa durante el embarazo es la presencia de sangrado intenso antes o durante el parto.

¿Qué es la placenta previa oclusiva?

La placenta previa oclusiva es un tipo de placenta previa que también se conoce como placenta previa total. Esto significa que la placenta crece en la parta más inferior del útero, por lo que la abertura del cuello uterino queda cubierta por completo.

Las complicaciones y la mortalidad de los recién nacidos de embarazos con placenta previa ha disminuido mucho en los últimos años, debido a las mejoras en el manejo obstétrico, a las cesáreas y a la mejora en los cuidados neonatales.

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