Placenta Anterior: Información Esencial para el Embarazo

La placenta es un órgano temporal fascinante que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Esta estructura materno-fetal efímera desempeña un papel fundamental en el desarrollo del embarazo en mamíferos del clado Placentalia. La placenta brinda oxígeno y nutrientes al embrión y posteriormente al feto, y a través de ella se eliminan los productos de desecho. Ahora bien, la placenta permanece en el cuerpo de la madre tan solo unos minutos más que su hijo, un rasgo que hace que su estudio resulte fascinante.

¿Dónde se encuentra la placenta?

Se forma en el interior del útero y está unida a la pared uterina, brindando oxígeno y nutrientes al feto en crecimiento y eliminando los productos de desecho de su sangre. Surge a partir de las mismas células que dieron origen al embrión, y está compuesta por una porción fetal, el corion frondoso, y una porción materna o decidua basal.

Funciones vitales de la placenta

La placenta tiene múltiples funciones vitales durante el embarazo. Se trata de un órgano esencial para el correcto desarrollo del embrión, ya que a través de ella y del cordón umbilical, el feto mantiene la conexión con la madre, de la que recibe todos los nutrientes, sangre y oxígeno necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Además de su papel en la nutrición, la placenta también se encarga de eliminar los catabolitos procedentes del feto, como dióxido de carbono, urea y bilirrubina. El intercambio de sustancias entre madre y feto ocurre mediante las vellosidades coriales, que son parte de la placenta y están en contacto con la sangre materna alojada en las lagunas o espacios intervellosos.

Actividad endocrina de la placenta

Otra importante función de la placenta es la secreción de hormonas que afectan tanto a la madre como al feto. A nivel endocrino, la placenta elabora dos tipos de hormonas, las hormonas polipeptídicas y las hormonas esteroideas.

  • Las hormonas polipeptídicas más importantes son la gonadotropina coriónica humana, que la madre elimina por orina, y que se produce desde la formación del corion hasta que en la 12.ª semana decrece la producción (se emplea en pruebas de embarazo a partir de la tercera semana); y la lactógeno placentario humano, cuyos efectos son los cambios somáticos del cuerpo, como el aumento del tamaño de las mamas.
  • Entre las hormonas esteroideas, cabe destacar la progesterona, que al principio es secretada por el cuerpo lúteo del ovario, y a partir del segundo mes por la placenta, y cuya producción aumenta durante todo el embarazo; y los estrógenos, cuya producción también aumenta durante el embarazo.

Estas hormonas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del embarazo y en la preparación del cuerpo materno para el parto.

Función protectora de la placenta

La placenta también actúa como una barrera protectora, impidiendo el paso de moléculas de gran tamaño, como proteínas, virus y bacterias. Esto contribuye a mantener el ambiente intrauterino libre de infecciones, aunque, en casos excepcionales, si el virus o bacteria logra dañar atravesar la barrera placentaria podría provocar una infección en el feto.

Componentes de la placenta

La placenta está compuesta por dos componentes principales: la parte fetal y la parte materna.

  • La parte fetal, conocida como corion frondoso, está formada por una multitud de vellosidades coriales y es responsable de la nutrición y el intercambio de sustancias con la sangre materna.
  • La parte materna, denominada decidua basal, procede de la transformación de la mucosa uterina y es responsable de proporcionar un sitio de implantación para la vesícula gestacional y el desarrollo de la placenta.

La placenta alcanza su máximo desarrollo cuando tiene una forma de disco con aproximadamente 15 cm de diámetro y un peso de alrededor de 500 g. Está dividida en cotiledones por tabiques placentarios y contiene unos 150 ml de sangre. La superficie de contacto entre la sangre materna y las vellosidades coriales es considerable, lo que favorece el intercambio de sustancias entre madre y feto.

Desarrollo de la placenta: ¿A partir de qué semana se forma?

La placenta comienza a formarse desde el momento en que el trofoblasto hace contacta con el endometrio, aproximadamente a partir del quinto o sexto día después de la fecundación. Durante este proceso, el trofoblasto se diferencia en dos tipos celulares: el citotrofoblasto, formando internamente, y el sincitiotrofoblasto, formando externamente.

  • El citotrofoblasto es poliédrico y altamente mitótico.
  • El sincitiotrofoblasto es una estructura multinucleada que invade y prolifera en el endometrio, formando lagunas trofoblásticas.

Estas lagunas trofoblásticas son esenciales para la formación de la placenta, ya que constituyen una red compleja de vasos sanguíneos a través de los cuales el feto recibirá nutrientes y oxígeno de la madre y eliminará productos de desecho.

Así, la placenta es un órgano esencial para la nutrición, respiración, protección y producción hormonal durante el desarrollo del feto. Su correcta formación y funcionamiento son fundamentales para asegurar un embarazo saludable y el adecuado crecimiento del bebé en gestación.

¿Cuánto pesa la placenta?

La placenta presenta un peso aproximado de 500 gramos durante el embarazo, y juega un papel crucial en el transporte de sustancias necesarias para el adecuado crecimiento y desarrollo fetal durante toda la etapa de gestación.

Ubicación de la placenta: ¿Qué significa placenta anterior?

La situación de la placenta en el útero puede condicionar el parto, sobre todo cuando se trata de una placenta previa. Por eso, en consulta muchas veces me preguntan las pacientes, al informarles sobre la situación de la placenta dentro del útero, si se trata de algo normal o supone un riesgo para su embarazo y el parto.

En la gran mayoría de los casos no hay problema: se trata de un embarazo único y la placenta suele insertarse de forma normal en una pared del útero. Y según sea su localización, hablamos de placenta de cara anterior, posterior o fúndica. La placenta anterior quiere decir que se encuentra insertada en la cara uterina más próxima al ombligo de la madre.

Cualquiera de estas tres posiciones de la placenta es considerada como normal durante el embarazo y no conlleva ningún control especial, y tampoco riesgos específicos. La placenta es un órgano creado para alimentar a tu bebé.

La única posible repercusión es que la placenta anterior puede hacer que las mujeres comiencen a percibir movimientos fetales de forma más tardía. En estos casos la placenta funcionaría como una especie de amortiguador de estos movimientos, como una almohada. En cuyo caso, hasta que estos no son más intensos, no son percibidos por la futura mamá.

Placentas de localización baja

Por otro lado, estarían lo que llamamos las placentas de localización baja. Estas placentas no se considerarían normales y precisan un seguimiento especial.

  • Placenta previa parcial o marginal: Se encuentran cerca del cuello del útero, que pueden en algún momento del embarazo tapar el orificio cervical interno. Pero conforme va aumentando la gestación y el útero se hace más grande, suelen ir alejándose de este orificio cervical interno. Por lo tanto no suelen impedir el parto, aunque sí se recomienda una estrecha vigilancia del mismo porque suele haber mayor posibilidad de sangrado.
  • Placenta previa total: Son las que se insertan sobre el cuello del útero y que impiden de forma completa el parto normal. Estás placentas pueden producir sangrados durante el embarazo o si se desencadena el parto.

La placenta puede posicionarse en distintas zonas dentro de la cavidad uterina. Dependiendo de cuál sea, hablamos, por ejemplo, de placenta anterior.Para saber qué implica la placenta anterior, hemos recurrido al Dr. José Alberto Rodríguez León, ginecólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y especialista en diagnóstico prenatal y manejo y seguimiento de gestación de alto riesgo.

¿Qué pasa si mi placenta es anterior?

"El término placenta anterior hace referencia a la situación de la inserción placentaria en la pared anterior, es decir la pared delantera, de la cavidad uterina", comenta el especialista. Rodríguez León recalca que la placenta puede insertarse en alguna de las caras ya referidas (anterior, posterior, lateral derecha, lateral izquierda o fúndica) y esto no tiene ninguna implicación para el embarazo ni para el parto.

Por tanto, el hecho de que haya una placenta anterior: "No se diferencia en nada con la inserción en otras caras uterinas". Es solo un dato de dónde está colocada la placenta, pero que, en ausencia de otras complicaciones, no va a generar ningún problema ni en esos nueve meses ni en el momento del parto.

El hecho de que la placenta sea anterior "tampoco influye en el momento de percepción de los movimientos fetales ni en el desarrollo de los mismos", confirma el ginecólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

"Normalmente, los movimientos fetales no son detectados por la gestante hasta las 18-22 semanas y, aunque un porcentaje de las pacientes con placenta anterior describen percibirlos de forma leve o en menor intensidad que en embarazos previos durante las primeras semanas, la no percepción de movimientos fetales a partir de la semana 24 de gestación debe ser un motivo de alarma y no es achacable a la localización de la inserción placentaria", advierte.

¿Qué posición de la placenta es mejor para un parto normal?

¿Hay algún tipo de colocación en la placenta que sea más beneficiosa para el embarazo y el parto? "Cualquiera que no afecte al segmento inferior del útero", confirma el Dr. José Alberto Rodríguez León.

Es el caso de la placenta previa, que se inserta total o parcialmente en el segmento inferior del útero, "taponando la salida natural del feto a través del cuello uterino". La placenta previa se detecta habitualmente en la ecografía de las 20 semanas, y se llega a diagnosticar en 1-6% de los embarazos.

No obstante, "el hallazgo de una placenta previa parcial o marginal antes de la semana 24 debe interpretarse con precaución, sobre todo si la paciente está asintomática. Lo más probable es que la placenta previa deje de serlo al avanzar la gestación debido al crecimiento del segmento inferior uterino a lo largo de la gestación, de tal manera que aproximadamente el 90% de éstas se resuelven antes del parto", tranquiliza el experto.

Si no fuera así y la placenta previa continua hasta el momento del parto, está indicado hacer una cesárea. El síntoma característico de la placenta previa es una hemorragia indolora de sangre roja brillante (60%) y de intensidad variable.

"Los episodios de sangrado pueden repetirse e ir aumentando en intensidad según avanza la gestación. Cuanto más precoz sea el primer episodio de sangrado, mayor es la intensidad de éste y mayor es el riesgo de que se repita. Este sangrado puede irritar el útero y originar contracciones (10-30% de los casos)". Por eso, a veces hay que finalizar antes de tiempo la gestación (cuando hay hemorragias importantes) y el bebé puede nacer prematuro.

Hay más riesgo de placenta previa en caso de cesárea anterior (un riesgo que aumenta proporcionalmente según el número de cesáreas practicadas a la madre). También, como indica el ginecólogo, cuando ha habido otros casos de cirugía en el útero, en antecedentes de legrado, extracción manual de placenta en gestaciones anteriores o placenta previa en otros embarazo.

Por lo general, se sitúa en la cara anterior o posterior del útero, dejando libre la cérvix, que conforma el canal del parto. La placenta crece con el feto hasta las semanas previas al parto, momento en el que llega a pesar aproximadamente 500 gramos y alcanzar los 20-25 centímetros de diámetro y 2-3 centímetros de grosor.

En el caso de que el embarazo se prolongue más allá de las 41 semanas existe un claro riesgo de que deje de cumplir con su función; tanto es así que se la denomina placenta envejecida.

La parte exterior de la placenta procede de la transformación de la mucosa del útero, mientras que la interior, denominada trofoblasto, se configura a partir de los blastocitos del propio embrión, estableciendo una compleja red de vasos sanguíneos, a través de los cuales el feto recibirá los nutrientes que necesita.

Acción inmunológica: la placenta impide que el sistema inmunológico de la madre identifique al embrión como un cuerpo extraño y lo ataque como tal.

Actividad endócrina: en la placenta se sintetizan una serie de hormonas y factores de crecimiento esenciales tanto para el metabolismo del feto como de la madre.

La placenta es un órgano que se crea única y exclusivamente para el embarazo, se une a la pared del útero y de ahí surge el cordón umbilical. La placenta es el escudo protector de nuestro bebé. Tiene una importante función inmunológica frente a las infecciones y es capaz de filtrar la sangre con el fin de eliminar sustancias nocivas peligrosas para el bebé.

La placenta y el bebé se desarrollan juntos dentro del útero.

Placenta normoinserta. Es aquella que se inserta en la parte superior, lateral, delantera o trasera del útero.

  • Placenta previa total. La placenta cubre por completo la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa parcial. Encontramos el cuello uterino parcialmente taponado por la placenta.

Se desconoce cuál es la causa exacta de padecer placenta previa o no en el embarazo. El ginecólogo es el que va a diagnosticar a través de una ecografía la posición de la placenta.

Es habitual que con una placenta previa con síntomas, tu ginecólogo te paute reposo absoluto en cama, o disminuir la actividad física a partir de la semana 20 e incluso evitar la práctica deportiva en muchas ocasiones.

En muchas ocasiones si se ha diagnosticado en el 1º o 2º trimestre puede que con el crecimiento del útero se desplace y suba hasta ser una placenta normoinserta.

Madurez de la placenta

La placenta es un órgano con un ciclo de vida muy corto, ya que dura lo mismo que el embarazo. Por tanto, la madurez de la placenta es su edad, que nada tiene que ver con la edad de la mujer.

El estado de madurez se mide en cuatro grados según va evolucionando. Para ello se tienen en cuenta las calcificaciones intraplacentarias. Esto se puede ver en las ecografías.

  • Placenta en grado 0: la placa corial y la placa basal se ven homogéneas.
  • Placenta grado 1: Se aprecian zonas de color blanco en la ecografía.
  • Placenta grado 3: tiene grandes depósitos de calcio en todos los niveles.

Como has podido ver, según avanza el embarazo la placenta va envejeciendo. Esto entra dentro de la normalidad. Lo que puede ser preocupante es que lo haga antes de tiempo, porque el bebé podría no recibir los nutrientes suficientes. Es entonces cuando se habla de una placenta envejecida o hipermadura.

Placenta Previa

Como ya hemos comentado en párrafos anteriores, lo habitual es que la placenta se situe en la parte superior, lateral o trasera del útero. Sin embargo, si se coloca cubriendo total o parcialmente el cuello del útero, es decir, la salida del útero, podemos hablar de placenta previa. Esta colocación anómala impediría que se llevara a cabo un parto natural.

Placenta previa baja: Se llama placenta previa baja a aquellas que se encuentran cerca de la abertura del cuello del útero, pero no llegas hasta el cuello del útero, más o menos a unos 2 cm. Habrá que esperar al final del embarazo para determinar si el parto vaginal es viable o no.

Síntomas de la placenta previa

Sangrado vaginal: suele ser de un color rojo brillante, pero no te preocupes porque es indoloro. No obstante, si tu médico te ha diagnosticado placenta previa es posible que se solucione sola. Esto se debe a que conforme el útero va creciendo, la distancia entre el cuello uterino y ella también lo hace.

Factores de riesgo para la placenta previa

  • Mujeres que ya han tenido un bebé.
  • Con cicatrices en el útero.
  • Placenta previa en un embarazo anterior.
  • Gestación de más de un feto.
  • Embarazada y fumadora.
  • Consumen drogas.

¿Cuándo se puede detectar la placenta previa?

Suele diagnosticarse, mediante ecografías en el tercer trimestre de embarazo.

¿Qué hacer ante una placenta previa?

Si la detección es temprana puede que la ésta se desplace y permita el parto vaginal. Si aparece sangrado abundante, dependerá del momento de la gestación:

  • Si el bebé es aún muy inmaduro será necesario el ingreso hospitalario para controlar la situación y preparar a la madre y al bebé por si fuera necesario llevar a cabo una cesárea prematuramente.

En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas. Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.

Con la diferentes pruebas en el embarazo que te realiza tu ginecólogo, se pretende revisar tanto tu estado de salud como el de tu bebé y una de las formas más eficaces de hacerlo es con diversas ecografías en el embarazo.

La placenta se expulsa después del nacimiento del bebé, en el periodo llamado 'alumbramiento'. La placenta se desprende de la pared uterina y es expulsada junto con las membranas amnióticas. Este proceso puede ocurrir entre 10 y 30 minutos después del parto, aunque en algunos casos puede tardar hasta una hora o más.

Para facilitar la expulsión de la placenta se hace un alumbramiento dirigido, que consiste en la administración de oxitocina una vez se ha desprendido el hombro anterior del feto. Posteriormente a la expulsión fetal, el ginecólogo realiza una suave tracción del cordón umbilical para comprobar el desprendimiento de la placenta. Es fundamental asegurar que la placenta se expulse completamente para evitar posibles complicaciones.

Tipo de Placenta Descripción Implicaciones
Placenta Anterior Se inserta en la pared uterina más cercana al ombligo de la madre. Generalmente normal, puede retrasar la percepción de los movimientos fetales.
Placenta Posterior Se inserta en la pared uterina opuesta al ombligo de la madre. Considerada normal, sin implicaciones específicas.
Placenta Fúndica Se inserta en la parte superior del útero. Considerada normal, sin implicaciones específicas.
Placenta Previa Total Cubre completamente la abertura del cuello uterino. Impide el parto vaginal, requiere cesárea.
Placenta Previa Parcial o Marginal Se encuentra cerca del cuello uterino, pudiendo tapar parcialmente el orificio cervical interno. Puede requerir vigilancia estrecha por riesgo de sangrado.

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