Piscina para Recién Nacidos: Beneficios y Riesgos

La natación para bebés, también conocida como matronatación, es una actividad acuática diseñada para bebés y niños pequeños, generalmente entre 0 y 3 años. Aunque se le llama natación, el objetivo principal no es enseñar a nadar a los bebés como lo hacen los adultos, sino estimular sus sentidos y fomentar su desarrollo en un entorno acuático seguro y divertido.

¿Qué es la Matronatación?

La matronatación se centra en el disfrute, el dominio y la adquisición de ciertas habilidades acuáticas. Las piscinas dedicadas a esta actividad están especialmente habilitadas para ser utilizadas por los bebés en compañía de sus padres.

El objetivo principal de esta actividad es reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé, creando una experiencia original, única e irrepetible que fortalece la relación afectiva y cognitiva entre ambos.

Al sumergirse en el agua, el niño recuerda las agradables sensaciones vividas en el útero materno. Acostumbrados al calor constante del líquido amniótico, los bebés aún mantienen la capacidad de permanecer sumergidos en un medio acuático.

Algunos estudios señalan que los ejercicios acuáticos promueven mejoras en el neurodesarrollo. Los bebés que realizan actividad física en el agua ven aumentadas su movilidad funcional, coordinación y sociabilización, tanto con los padres como con otros bebés presentes en el grupo de intervención.

Beneficios de la Natación para Bebés

La práctica de la natación a edades tempranas ofrece múltiples beneficios para los más pequeños:

  • Desarrollo psicomotor: El bebé que aún no camina encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente con mayor libertad y continuidad de movimiento, lo que favorece su coordinación motriz.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones.
  • Aumento del coeficiente intelectual: Los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, lo que les permite aprender antes y ser más creativos y observadores.
  • Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: Refuerza el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé.
  • Favorece su desarrollo general: Las sesiones son cortas debido a que la actividad en el agua equivale aproximadamente a repetir el mismo ejercicio cuatro veces en tierra.
  • Ayuda en la socialización: La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas.

Riesgos y Precauciones

Aunque la actividad física en el agua tiene más beneficios que riesgos, es importante tomar precauciones:

  • Seguridad: No debemos dejar nunca a un bebé solo en el agua ni soltarle ni un segundo.
  • Temperatura del agua: La temperatura del agua debe estar en el entorno de 34 grados y tener un pH adecuado para los bebés.
  • Exposición solar: Proteger al bebé del sol con una crema de protección adecuada para su edad, no exponerlo nunca directamente a los rayos solares, hidratarle con frecuencia, ponerle un gorro y gafas de sol para proteger sus ojos de la radiación solar.
  • Duración del baño: Es mejor que el primer baño del bebé en la piscina no dure más de 10 ó 15 minutos para que no coja frío ni se canse.
  • Enfermedades: La actividad acuática no aumenta el riesgo de infecciones de las vías respiratorias bajas, tos persistente, sibilancias, eccema atópico u otitis.

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Antes de comenzar cualquier programa acuático con bebés, es necesario cumplir con algunas premisas de seguridad. Moulin (24) llevó a cabo una revisión de los artículos publicados desde 1970 en relación con las recomendaciones que se deben seguir en este tipo de actividades. En ella se establece que la temperatura del agua debe estar en el entorno de 34 grados y tener un pH adecuado para los bebés. La intervención debe ser dirigida de forma tranquila y lúdica, y contar con la presencia del monitor y los progenitores del niño.

Tabla de Riesgos y Precauciones

RiesgoPrecaución
EnfriamientoAsegurar una temperatura adecuada del agua y limitar la duración del baño.
InfeccionesElegir piscinas con buenas medidas de salubridad y evitar que entre agua en los oídos.
AhogamientoNo dejar nunca al bebé solo en el agua y mantener una supervisión constante.
Exposición solarUsar protector solar adecuado, gorro y gafas de sol, y evitar la exposición directa al sol.

¿Cuándo Empezar?

La edad para comenzar la práctica de esta actividad no está definida. Los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños mayores. A partir de los 12 meses estos reflejos se pierden y aparecen otros necesarios para su supervivencia, como el temor a lo desconocido, por lo que el final del primer año de vida es demasiado tarde para el inicio de la natación para bebés.

Se recomienda iniciarla a partir de los 4 meses de vida del bebé, recordando que el objetivo de esta práctica es fortalecer el vínculo de los peques con su progenitor, no que los niños aprendan a flotar ni a nadar.

Las actividades acuáticas pueden estar orientadas a favorecer el desarrollo temprano o bien emplearse como técnica terapéutica o recreativa.

Conclusión

La natación para bebés o matronatación es una excelente forma de estimulación temprana que ofrece numerosos beneficios para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los bebés. Sin embargo, es crucial tomar precauciones y seguir las recomendaciones de seguridad para garantizar una experiencia acuática positiva y segura para todos.

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