El síndrome de piernas inquietas (SPI), también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico sensorial que afecta la calidad de vida de quienes lo sufren. Se trata de una afección que puede llegar a afectar hasta un 7% de la población, o incluso algo más. Es un trastorno que interfiere con el sueño y se clasifica como trastorno del sueño.
Durante el embarazo, es común la aparición de sensaciones desagradables en las piernas, especialmente en el tercer trimestre. Estas molestias pueden ser percibidas como un hormigueo, que en algunas ocasiones se hace doloroso y produce quemazón o frío en la zona afectada. Este fenómeno, conocido comúnmente como síndrome de las piernas inquietas, es un proceso neurológico. El embarazo puede ser un factor desencadenante.
Síndrome de las piernas inquietas: santos remedios para gente estresada | Dr. Juan
¿Qué es el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI)?
El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) o enfermedad de Willis-Ekbom (EWE) es un trastorno sensitivo-motor que afecta sobre todo a las piernas. Está ligado al reposo de tarde avanzada-noche (preferentemente), y que se alivia con el movimiento de zona afectada, al menos mientras se mueva. Esto provoca con frecuencia una falta crónica de sueño nocturno, causa fundamental por la que los afectados consultan al médico.
El síndrome de piernas inquietas tiene una incidencia bastante elevada, ya que afecta al 5% de la población, y prevalentemente a las mujeres (la proporción entre hombres y mujeres es de 1-2). Se pueden distinguir dos formas de SPI, o síndrome de piernas inquietas: una forma crónica, seguramente de origen genético.
Como tiende a desaparecer de forma espontánea durante el parto, el síndrome de piernas inquietas durante el embarazo se considera un trastorno benigno, que no necesita tratamientos farmacológicos. Por otro lado, hay que averiguar enseguida una posible carencia de hierro, que puede compensarse adecuadamente con complementos, incluso durante el embarazo.
En muchos casos, la paciente tiene familiares que también sufren este síndrome. En otros muchos casos está relacionado con la toma de psicofármacos y/o de fármacos antihistamínicos.
Es una enfermedad con entidad propia, que afecta a algunos mecanismos de funcionamiento a nivel del Sistema Nervioso Central (cerebro y médula espinal).
¿A quién afecta?
- Es un problema de salud frecuente, que afecta al 5-10% de la población mundial, a unos 12 millones de personas en Europa y EEUU.
- Además, en mayor o menor medida, a un 11% de la población en España (a un 3% con intensidad suficiente como para requerir tratamiento).
- El síndrome de las piernas inquietas es el doble de frecuente en el sexo femenino.
- El SPI puede comenzar a cualquier edad, aunque la media de edad de inicio de los síntomas es de 27,2 años.
- A medida que aumenta la edad aumenta la prevalencia (en mayores de 65 años de 10% al 35%)
Síntomas del Síndrome de Piernas Inquietas
Como su propio nombre indica esta afección se experimenta más comúnmente en las piernas, pero también puede ocurrir en los brazos y en otras partes del cuerpo.Los síntomas pueden variar en cuanto a cómo se presenta, y también en la intensidad que presentan, dándose casos leves que pueden acabar siendo molestias severas.
El síntoma principal del SPI es una fuerte necesidad de mover las piernas, a menudo acompañada de sensaciones desagradables. Estas sensaciones pueden variar de leves a intensas y se describen como hormigueo, picazón, ardor, dolor, palpitación o molestias. Los síntomas suelen empeorar durante la noche o en períodos de inactividad, como estar sentado o acostado.
La acumulación de ellos hace que el cuerpo impulse las piernas a moverse y sacudirse, de ahí el nombre de síndrome de las piernas inquietas. Este tipo de afección se manifiesta con mayor dureza en los momentos de reposo, y, generalmente, es más común por las noches. Puede impedir o perturbar directamente el sueño, lo que a su vez puede generar una gran cantidad de problemas de salud.
Síntomas más habituales del síndrome de las piernas inquietas
- Picores
- Hormigueo
- Punzadas como con alfileres
- Sensaciones eléctricas
- Palpitaciones
- Espasmo musculares en las piernas
- Etc.
El SPI se caracteriza por una molestia en las extremidades inferiores, siempre en estado de reposo y en la tarde noche. Son sensaciones, en la mayoría de los casos, difíciles de explicar. Hormigueo, desazón, incomodidad, que sólo se alivia con un movimiento brusco, pero ese alivio es sólo por unos segundos ya que las molestias vuelven a aparecer.
Las personas con SPI no suelen describir la afección como un calambre o entumecimiento muscular, sino que es frecuente que la describan como un deseo intenso de mover las piernas. Ese movimiento voluntario para calmar los síntomas, unido a que aparece siempre en estado de reposo, impide en descanso nocturno.
Todo ello desencadena una imposibilidad para conciliar el sueño, incluso de tener que deambular por la noche o frotar imperiosamente las piernas o girar y dar vueltas en la cama. Como consecuencia de toda esta clínica aparece un agotamiento generalizado durante el día, que impide la realización de la actividad de una embarazada, incluso una irritabilidad y un empeoramiento del estado anímico de la misma.
Causas del Síndrome de Piernas Inquietas
Las causas exactas del SPI no se conocen completamente, pero se cree que intervienen factores genéticos, desequilibrios químicos en el cerebro, y ciertas condiciones médicas subyacentes.
- Factor genético: la genética juega un papel significativo en el desarrollo del SPI. Algunos estudios han demostrado que este trastorno tiende a presentarse en familias, lo que sugiere una predisposición hereditaria. Se estima que aproximadamente la mitad de las personas con SPI tienen un familiar de primer grado (padres, hermanos, hijos) que también padece el trastorno.
- Desequilibrios químicos: la dopamina, un neurotransmisor esencial para el control del movimiento, se encuentra en el centro de la hipótesis neuroquímica del SPI. Se cree que una disfunción en las vías dopaminérgicas del cerebro, que regulan la actividad motora, podría ser responsable de los síntomas del SPI. Esta teoría se ve reforzada por la eficacia de los medicamentos agonistas dopaminérgicos en el tratamiento del trastorno. Estos fármacos, que imitan la acción de la dopamina, ayudan a aliviar los síntomas en muchos pacientes.
- Condiciones médicas subyacentes: el SPI puede estar asociado con una variedad de condiciones médicas subyacentes, lo que sugiere una posible relación causal o, al menos, una influencia en la manifestación de los síntomas.
Hay una variedad amplia de factores que parecen contribuir a desarrollar el sindrome. Por ejemplo, parece que afecta más a las mujeres que a los hombres, a los adultos a partir de los 40 años que antes de esa edad, y el embarazo aumenta el riesgo de sufrir el trastorno.
Condiciones médicas asociadas al SPI
- Insuficiencia renal: especialmente en pacientes que requieren diálisis, se asocia con una mayor prevalencia de SPI.
- Neuropatía periférica: es un tipo de daño nervioso que afecta las extremidades puede causar síntomas similares al SPI, como dolor, hormigueo y entumecimiento.
- Deficiencia de hierro: la falta de hierro, incluso en ausencia de anemia, se ha relacionado con el SPI.
- Embarazo: el SPI es más frecuente durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre. Se cree que los cambios hormonales y la mayor demanda de hierro durante el embarazo pueden desencadenar o agravar los síntomas del SPI.
- Medicamentos: ciertos medicamentos pueden empeorar los síntomas del SPI o incluso desencadenar el trastorno en personas predispuestas.
Remedios y Tratamientos para el SPI en el Embarazo
Si bien el SPI no tiene una cura definitiva, existen diversos tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y permitir una convivencia más llevadera con este trastorno. Dado que no existe una cura definitiva, el enfoque del tratamiento del SPI se centra en el manejo a largo plazo de los síntomas. El objetivo es reducir la frecuencia e intensidad de las sensaciones desagradables y la fuerte necesidad de mover las piernas, así como mejorar la calidad del sueño.
¿Qué hacer, qué remedios se disponen en la práctica actual para mejorar este estado de malestar? En primer lugar, se deben adquirir unos hábitos de sueño adecuados, estableciendo horarios regulares e intentando cumplir las horas de sueño precisas. La realización de ejercicio físico moderado adecuado para la embarazada, permite que el descanso sea de mejor calidad.
Generalmente, antes de recurrir a medicamentos, o como complemento a estos, se nos va a recomendar cambios en los estilos de vida y métodos naturales para tratar de paliar o eliminar la afección. Hay que tener en cuenta que no existen medicamentos específicos, y que por tanto dependiendo de la raíz del problema, pueden ser unos u otros, pero su eficacia es relativa en todos los casos. Por tanto, las alternativas relacionadas con los hábitos de vida y los remedios naturales son muy interesantes.
Remedios naturales para detener el RLS
Desde el punto de vista de las vitaminas que contribuye a aliviar los síntomas de este síndrome encontramos las siguientes:
- Magnesio: Es uno de los remedios naturales más populares para este síndrome. La deficiencia de magnesio es común en la sociedad moderna, además, ciertos productos como el azúcar, alcohol, cafeína, e incluso el estrés, pueden agotar nuestras reservas de magnesio. Los niveles adecuados de magnesio pueden ayudar a las fibras musculares que, en las personas con este trastorno, funcionan de manera deficiente en algunos músculos. La ayuda se traduce la posibilidad que las fibras musculares se relajen, contribuyendo además a un sistema nervioso saludable. Sin embargo hay que tener en cuenta que un exceso de hierro puede agotar el magnesio, así que es importante no sobrecargar este suplemento.
- Selenio: Se cree que la dopamina está directamente relacionada con el síndrome de las piernas inquietas, por ello, el selenio puede ser una buena elección ya que apoya la función de la dopamina en el cuerpo.
- Hierro: El hierro también resulta necesario para la función de la dopamina en el cuerpo. En general, las personas con síndrome de piernas inquietas poseen niveles demasiado bajos de hierro en el cerebro. Suplementos de hierro se utilizan habitualmente para el tratamiento de esta afección, aunque, lo ideal es obtenerlo de los alimentos siempre que sea posible. Sin embargo, como ya hemos indicado anteriormente, un exceso de hierro puede agotar el magnesio, y, además, puede contribuir a un momento de ciertas bacterias patógenas cuando se poseen problemas digestivos.
- Vitamina D: La que conocemos como vitamina feliz es otro remedio natural importante que puede jugar un papel determinante como remedio para quienes sufren síndrome de piernas inquietas. En este caso bien a través de los alimentos, lo óptimo, bien en forma de suplementos.
Identificación y tratamiento de condiciones subyacentes: en algunos casos, el SPI puede estar asociado con otras afecciones médicas, como la deficiencia de hierro o la neuropatía periférica.
Además de los tratamientos médicos, es importante adoptar un enfoque integral que incluya cambios en el estilo de vida, técnicas de relajación y apoyo emocional.
Opciones farmacológicas
- Levodopa: Mejoran la necesidad de mover las piernas o los espasmos nocturnos.
- Agonistas dopaminérgicos: Son más eficaces que la levodopa, aunque tiene más efectos adversos.
- Opiáceos a dosis bajas o agonistas opiáceos, como codeína o metadona.
- Anticonvulsivantes, como la gabapentina o la pregabalina.
Durante la gestación, el uso de medicamentos que actúan en la dopamina está desaconsejado, porque se trata de sustancias no testadas durante el embarazo y que podrían dañar al feto. Además, pueden inhibir la prolactina, la hormona que estimula la producción de leche materna.
El Tratamiento farmacológico sólo se recomienda en los casos más graves de piernas inquietas.
Otros tratamientos complementarios
- Ambiente tranquilo: Mantener la habitación fresca, oscura y silenciosa.
- La presoterapia se está consolidando como una opción complementaria para aliviar los síntomas del síndrome de piernas inquietas, especialmente en pacientes con problemas circulatorios asociados.
- Presoterapia Ballancer: Es ideal para pacientes que buscan un tratamiento relajante y efectivo en términos de activación de la circulación linfática y venosa.
- Presoterapia Lympha Press®: Este dispositivo está especialmente diseñado para ofrecer un tratamiento más profundo y terapéutico.
10 consejos para convivir con el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI):
- Descarta un origen farmacológico. Evalúa con los profesionales el posible origen farmacológico de los síntomas, para tomar la decisión más adecuada sobre el mantenimiento de fármacos potencialmente implicados en su aparición.
- Vigila tu historial familiar. Dado que existe una predisposición hereditaria a este trastorno, es importante conocer si otros familiares lo han padecido.
- Mantén un horario de sueño regular. Es recomendable que establezcas un horario regular de sueño, acostándote y levantándote a horas similares, también en los días no laborables.
- Sigue una dieta rica en hierro. Además de alimentarte de forma equilibrada y variada, intenta que tu dieta contenga numerosos alimentos ricos en hierro, especialmente si presentas altas necesidades o pérdidas de este mineral (como ocurre durante el embarazo o si tienes menstruaciones abundantes).
- No abuses del café. Mantén la ingesta de cafeína por debajo de las tres tazas diarias de café o equivalentes de otras bebidas con cafeína, ya que esta sustancia contribuye a la alteración del sueño y potencia las molestias típicas del SPI.
- Abandona hábitos tóxicos. Lo recomendable es que dejes por completo el consumo de alcohol y el tabaco, porque ambas son sustancias que pueden empeorar los síntomas.
- Practica ejercicio físico de forma regular. El deporte puede contribuir a un mejor descanso nocturno, así como a un mejor retorno venoso, dos aspectos que suelen ayudar a reducir las molestias propias del síndrome de piernas inquietas.
- Medidas sencillas que pueden ayudarte. Los baños con agua caliente o fría, así como el masaje o las técnicas de relajación pueden ser de ayuda en los casos leves de este trastorno.
- Realízate análisis de sangre para determinar tus niveles de hierro. Ante cualquier sospecha, primero debes realizarte análisis de sangre para determinar los niveles de hierro y de ferritina y saber si están disminuidos, lo que ocurre en un 20% de los casos de síndrome de piernas inquietas.
- Ante la mínima duda, consulta a tu médico. Aunque te parezca que el malestar que experimentas por la noche es poco relevante, y que se debe a nerviosismo o cansancio de piernas, coméntalo con tu médico.
Insomnio y embarazo
Los problemas relacionados con el sueño en las mujeres embarazadas son, desgraciadamente, bastante habituales. No es un problema grave, pero la dificultad para conciliar el sueño puede acabar afectando psicológicamente a la gestante. Al no descansar bien, la embarazada se siente más fatigada a lo largo del día.
Estos problemas con el sueño se deben, en gran medida, a los cambios hormonales (aumento de progesterona y estrógenos) que suceden durante el embarazo. Estos cambios hacen que las mujeres embarazadas sientan cansancio y sueño durante el día y tengan la necesidad de realizar pequeñas siestas.
¿A qué se refiere el término insomnio?
El insomnio es la incapacidad para dormir y descansar de manera correcta, pero no se debe confundir con la falta de sueño de manera voluntaria, por ejemplo. Por ello, las personas que realmente sufren insomnio suelen presentar las siguientes características:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Se despiertan con facilidad, lo que provoca problemas para mantener el sueño.
- No son capaces de retomar el sueño cuando se despiertan.
- No descansan el tiempo que duermen.
- Sucede al menos 3 noches a la semana.
Estas personas con insomnio se sienten fatigados, tienen falta de atención y concentración y presentan alteraciones emocionales como consecuencia de la falta de sueño.
Problemas para dormir en el embarazo
El embarazo se caracteriza por un estado de alteración hormonal. Uno de los cambios hormonales más destacados al inicio del embarazo es el aumento de los niveles de progesterona, el cual es el causante de la necesidad de dormir en el primer trimestre de embarazo.
En cambio, el segundo trimestre de embarazo es el más tranquilo y la embarazada está adaptada a los cambios sufridos hasta el momento. Sin embargo, en el tercer trimestre de embarazo, es habitual que la embarazada tenga problemas para dormir por diferentes razones o tienda a despertarse a lo largo de la noche provocando un sueño irregular que no favorece el descanso.
¿Por qué ocurre insomnio en las embarazadas?
Las causas que provocan insomnio en la mujer embarazada pueden tener un origen fisiológico o psicológico.
Causas fisiológicas:
- Necesidad constante de ir al baño: a medida que va avanzando el embarazo, la mujer necesita miccionar en más de una ocasión en el transcurso de la noche.
- Tamaño del vientre: en el último trimestre del embarazo, especialmente, el abdomen ya ha alcanzado un tamaño considerable que dificulta a la embarazada encontrar una postura cómoda para descansar.
- Acidez: las molestias gastrointestinales habituales durante el periodo de gestación, si se producen por la noche, pueden afectar al descanso de la futura madre.
- Piernas inquietas: el síndrome de piernas inquietas que padecen muchas embarazadas provoca en éstas molestos hormigueos en las piernas que impiden conciliar el sueño.
- Movimientos del bebé: el hecho de que el bebé dé “pataditas” o se mueva constantemente puede afectar al descanso.
- Molestias en la espalda: cuando el tamaño del abdomen se vuelve considerable las futuras mamás pueden padecer molestias en la espalda y se encuentren incómodas acostadas.
Causas psicológicas:
- Estado de nervios y ansiedad que puede causar el propio embarazo.
Recomendaciones para dormir en el embarazo
Existen algunos consejos que pueden ayudar a la mujer embarazada a conciliar el sueño. Algunas de estas recomendaciones son las siguientes:
- Relajación: los especialistas recomiendan realizar algunos ejercicios de relajación antes de ir a dormir (respiraciones, meditación, etc.).
- Ejercicio moderado: es importante realizar algún tipo de ejercicio físico, siempre apto para el embarazo, como la gimnasia para embarazadas.
- Cuidar la alimentación: una dieta equilibrada y evitar el consumo de alimentos o bebidas excitantes como el café, los refrescos con cafeína o el chocolate por ejemplo, puede ayudar al descanso.
Si todo lo anterior resulta negativo, en la consulta se tiene que solicitar una analítica completa, que nos permita la valoración de la sideremia, niveles de hierro en sangre, y el estado general de la gestante.
Para evitar preocuparse demasiado o pasar de un médico a otro sin obtener respuestas precisas, si sospechas tener el síndrome de piernas inquietas, lo ideal es que acudas a un Centro de Medicina del Sueño, donde te harán un control y, quizás, unos exámenes instrumentales para diagnosticar el síndrome con seguridad.
Puedes encontrar la lista de centros acreditados CEAMS (Comité Español de Acreditación Medicina del Sueño) en la web del la Sociedad Española del Sueño.
