Pezoneras de Lactancia: Guía Completa para Madres

La lactancia materna es un proceso natural, pero a veces puede presentar desafíos. Las pezoneras son una herramienta que puede facilitar este proceso en ciertas situaciones. Sin embargo, es importante entender cuándo y cómo utilizarlas correctamente.

¿Qué son las Pezoneras y Cuándo se Recomiendan?

Las pezoneras son protectores de silicona que se colocan sobre el pezón para facilitar el agarre del bebé al pecho. No se recomienda el uso de pezoneras en general y se utilizarán solo como último recurso.

Casos en los que se pueden considerar las pezoneras:

  • Cuando el bebé presenta frenillo lingual corto o cualquier problema de succión.
  • Cuando el bebé es prematuro y le cuesta succionar.
  • En casos donde la madre tiene un pezón muy plano o invertido, dificultando el agarre.
  • Cuando, tras intentar todas las técnicas de agarre y consultar con una asesora en lactancia, no se logra que el bebé succione correctamente.

Es importante destacar que, a pesar de su utilidad en ciertos casos, las pezoneras no son para todas las madres ni para todos los bebés.

Tipos y Tallas de Pezoneras

Las primeras pezoneras en el mercado eran de caucho o látex, pero los diseños actuales son mucho más útiles gracias a los materiales y formas mejoradas.

Tallas de pezoneras

Medela, por ejemplo, dispone de tres tallas de pezoneras: 16mm, 20mm, 24mm. Para saber cuál es tu talla, debes medir la cara del pezón (la parte frontal). De la misma manera que las pezoneras tienen medidas, las copas del sacaleches también se deben adaptar al pezón. Medela dispone de tamaños diferentes: 21, 24, 27, 30 e 36mm.

Elegir la talla correcta es crucial para evitar molestias y asegurar la eficacia de la pezonera. Si nos decantamos por una pezonera pequeña el pezón rozará contra la pared del capuchón y nos provocará dolor. En el caso de que la pezonera elegida sea demasiado grande para nuestros pezones ésta irritará la areola y nos causará más molestias.

Las tallas permiten evitar que el pezón sufra durante su uso. Si la pezonera es pequeña para el pezón, este rozará contra la pared del capuchón, lo que producirá dolor y heridas.

Cómo Colocar Correctamente la Pezonera

La correcta colocación de la pezonera es fundamental para asegurar un buen agarre y evitar problemas como grietas. Si estuviesen mal colocadas las pezoneras pueden moverse durante la succión del bebé y provocar molestias en la lactancia. Si la pezonera está bien sujeta el bebé se agarrará al pecho del mismo modo que si estuviera en contacto con piel de la madre.

Lo primero que debes saber es que no basta con dejar la pezonera sobre el pezón y la areola, es necesario que ajustemos las alas que tiene el protector para que la forma quede bien sellada y se genere un vacío que las sujete.

Una vez que estén esterilizadas, a continuación hay que evertir las alas y colocar la pezonera centrada en el pezón, desplegando las alas y generando un vacío. Puedes ayudarte humedeciéndolas con un poco de agua tibia, ya que así se adhiere mejor.

Cuando estén colocadas, la posición del bebé al pecho será la misma que cuando no se usan.

Riesgos y Consideraciones al Usar Pezoneras

El uso de pezoneras no está exento de riesgos. En la mayoría de los casos actúan de barrera y hacen perder intensidad al estímulo de la boca del niño cuando mama, en detrimento de la producción de leche. Y si el bebé se acostumbra a mamar con pezoneras, puede resultar difícil que aprenda a hacerlo sin ellas.

Aunque cada vez disponemos de más estudios sobre su seguridad en la lactancia, no podemos obviar que es un elemento de distorsión y que aumenta la complejidad de ésta.

Otros factores que pueden dificultar la lactancia materna incluyen:

  • Falta de información y formación por parte de los profesionales sanitarios.
  • Rutinas hospitalarias obsoletas.
  • Falta de cultura de la lactancia materna.
  • Actitud negativa de la población en general hacia ella.

¡MI BEBÉ NO ABRE LA BOCA! | Cómo conseguir un buen agarre

Alternativas a las Pezoneras

Antes de recurrir a las pezoneras, es importante intentar otras soluciones:

  • Asegurar un buen agarre del bebé al pecho.
  • Consultar con una asesora de lactancia.
  • Utilizar técnicas para extraer el pezón antes de la toma (como la jeringuilla mencionada).

Todos los pechos sirven para amamantar, independientemente de su tamaño, o de la forma (o tamaño) del pezón: el bebé mama del pecho, no del pezón. Tampoco hace falta preparar el pecho antes de la lactancia.

Lactancia Materna: Aspectos Clave

La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos, pero los patrones de succión difieren según la especie. En la especie humana es importante dar el pecho a demanda, siempre que el bebé lo pida y durante todo el tiempo que quiera. De esa manera estaremos seguros de que recibe todo lo que necesita: no solo alimento e hidratación, sino también protección, consuelo y cariño.

El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño, por ello, cuantas más veces mame, más cantidad de leche se producirá. Los bebés pueden necesitar tiempo y práctica para llegar a mamar con eficacia: cuantas más ocasiones tengan de mamar, antes aprenderán. Pero este proceso comienza dentro del útero de sus madres, al succionar y deglutir el líquido amniótico. Alrededor de la semana 16 de gestación aparece el reflejo de deglución y hacia las 20 semanas el reflejo de succión.

El riesgo de que exista una confusión pezón-tetina que dificulte el agarre al pecho, obstaculizando la lactancia materna, es especialmente patente en el caso de un recién nacido, pero tampoco puede despreciarse en bebés más mayores. El mal agarre es el origen de problemas como grietas. Además en el caso del chupete, distrae a un niño que está pidiendo alimento. El tiempo que un niño está chupando de un chupete es un tiempo que estaría mamando si le ofreciéramos el pecho.

Un niño sano que tome el pecho a demanda no necesita, ni le conviene, más alimento que la leche materna antes de los seis meses. Además de poder confundir al lactante, los biberones presentan otros riesgos. El agua y la leche artificial llenan el estómago del bebé y hacen que pierda el interés por mamar. Muchas madres que dan suplementos de manera regular al bebé durante las primeras semanas de vida ven cómo la lactancia materna finaliza. Se suele entrar en la dinámica de ofrecer cada vez más leche artificial y menos leche materna.

Experiencia Personal y Éxito en la Lactancia

Una experiencia personal relata cómo una madre superó dificultades iniciales con la lactancia gracias al uso temporal de pezoneras y la ayuda de profesionales. Inicialmente, el bebé tenía problemas para agarrarse al pezón debido a su forma. Tras la recomendación de una matrona, se utilizaron pezoneras para facilitar la primera toma correcta. Con el tiempo, la madre logró retirar las pezoneras gradualmente, asegurando un agarre adecuado y el bienestar del bebé.

Esta historia subraya la importancia del apoyo profesional y la perseverancia para lograr una lactancia exitosa.

Estudio sobre el Uso de Areolas de Cera y Lactancia

Un estudio se basó en dos grupos de mujeres: un grupo control y un grupo de intervención. A ambos grupos, la matrona les dio la educación maternal que recomienda la OMS. La diferencia fue que el grupo de intervención se puso las areolas de cera a la 38 semana de embarazo, durante 2h/día.

Las mamás que deciden dar el pecho a su bebé pueden experimentar problemas que hacen que la experiencia no resulte todo lo fluida que debería ser. Hay casos en los que las pezoneras pueden ser de gran ayuda. El uso de pezoneras de lactancia no solo facilitan a tu bebé un contacto cercano sino que ayudan a las madres en el cuidado del pecho, además de contribuir a que se sientan mejor.

¿Cuándo se puede recurrir a las pezoneras?

Las pezoneras pueden considerarse como una herramienta más de la lactancia. Fabricadas de caucho, látex o de silicona, las más modernas, se adaptan a la forma del pezón y la areola para facilitar el agarre por parte del bebé. En sentido general, se recomiendan cuando:

  • El bebé tiene dificultades para aprender a alimentarse, de manera que la pezonera puede ayudarle a agarrar el pecho con mayor firmeza, evitando así tener que recurrir al biberón.
  • El bebé tiene frenillo lingual corto, en cuyo caso es probable que no tenga una buena coordinación lingual que le permita realizar correctamente los movimientos necesarios para agarrar el pecho y succionar. Esto puede crear frustración en el bebé, además de dañar el pezón de la madre debido a los movimientos compensatorios de succión, por lo que las pezoneras podrían ser una buena alternativa.
  • El bebé no tiene mucha fuerza para succionar, un problema relativamente común en los pequeños prematuros que afecta la lactancia y los deja con hambre en cada toma. En estos casos, las pezoneras se convierten en un estímulo más firme en el paladar que les ayuda a succionar con mayor intensidad y durante más tiempo.
  • Cuando la lactancia materna se ve dificultada por problemas en el pezón, mal agarre, poca fuerza de succión del bebé, el uso de pezoneras puede ser una solución temporal o permanente que ayude a que la lactancia materna sea un poco menos complicada.
  • La madre tiene pezones planos o invertidos, los cuales pueden dificultar la lactancia, al menos al inicio cuando la boca del bebé es muy pequeña y aún no ha aprendido a succionar de manera eficiente. En estos casos, al bebé le costará un poco más alimentarse, por lo que necesitará más ayuda y paciencia por parte de la madre. Si el bebé no logra succionar adecuadamente, las pezoneras podrían facilitar el agarre y permitir la lactancia.
  • El bebé rechaza el pecho porque ya se ha comenzado la lactancia mixta. En algunos casos, cuando se introduce el biberón, los bebés rechazan el pecho porque les resulta mucho más difícil succionar. Entonces se puede recurrir a las pezoneras para lograr que acepte mejor el pecho y siga alimentándose con leche materna.

¿Cómo elegir unas pezoneras de lactancia adecuadas?

En el mercado existen muchísimos modelos de pezoneras de lactancia, por lo que a veces puede ser complicado elegir las más adecuadas en cada caso. A veces no basta dejarse llevar por las reseñas online ya que las pezoneras que pueden resultar prácticas a algunas mujeres a otras les pueden parecen incómodas. Por eso, es recomendable que elijas unas pezoneras de lactancia basándote en tus necesidades, para ello ten en cuenta:

  • El material. La mayoría de las pezoneras actuales se confeccionan con látex y silicona, dos materiales muy flexibles, suaves al tacto y resistentes al paso del tiempo. La elección de uno u otro dependerá de tus preferencias. El látex tiene la ventaja de contar con una buena aceptación por parte del bebé, pero en cambio aumenta el riesgo de alergia tanto en la madre como en su hijo. La silicona, aunque no tan bien aceptada por el bebé, tiene un menor riesgo de causar alergia.
  • La talla. Las pezoneras de lactancia deben cubrir el pezón sin rozar la piel, pero tampoco debe quedar demasiado grande ya que podría irritar la aureola, por eso uno de los factores a tener en cuenta al elegirla es su talla. La mayoría de las marcas disponen de varias tallas, S, M y L para que escojas la que mejor se adapta a tu pecho. Para saberlo, los fabricantes suelen ofrecer una tabla orientativa para elegir la talla según el diámetro del pezón.
  • El grosor. Al elegir unas pezoneras de lactancia asegúrate de que sean lo más finas posible. Esto no solo ofrecerá un extra de flexibilidad, sino que os permitirá, tanto a ti como a tu bebé, sentir el contacto piel con piel. Las pezoneras de lactancia finas también contribuyen a un mejor agarre y una mejor succión del bebé, lo cual estimula el flujo de leche materna.

Higiene y cuidado de las pezoneras

La higiene es uno de los aspectos que más hay que cuidar cuando se usan pezoneras de lactancia. Si bien no es necesario esterilizar estos accesorios después de cada uso, se recomienda lavarlos con agua y jabón, eliminando cualquier resto de leche que pueda quedar. Esto evitará que proliferen virus o bacterias que puedan poner en riesgo la seguridad del bebé.

Para ello, lo primero que hay que hacer es esterilizar las pezoneras. Si te fijas, notarás que la mayoría de pezoneras vienen cubiertas con una especie de aceite que sirve como conservante, pues es importante retirar este o cualquier otro producto antes de que entre en contacto con la boca del bebé. Para esterilizarlas, basta con dejarlas en agua hirviendo durante unos minutos.

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