Pese a ser la monarca que protagonizó la unión dinástica entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, la reina Petronila es prácticamente una desconocida para todos. Hija y madre de rey, Petronila nació en Huesca en 1136.
Petronila de Aragón. Fuente: Wikipedia
Infancia y Ascenso al Trono
Hija del rey de Aragón Ramiro II el Monje y de Inés de Poitiers, era también sobrina de Alfonso I El Batallador. La princesa aragonesa nació de un matrimonio que apenas duró unos meses y que tan solo buscaba dar un heredero al reino. Él, Ramiro, era un monje nombrado rey a causa del caótico testamento de su hermano, Alfonso I. Su madre, Inés, era una viuda fértil que volvió a su tierra cuando cumplió su misión, dejando sola a Petronila cuando apenas tenía unos meses.
Tan solo dos años atrás, en 1134, Alfonso I de Aragón, el bravo soldado que había liderado grandes empresas militares, llevando al pequeño reino de montañeses a las tierras fértiles del Valle del Ebro y a sus afluentes del Sur, murió de forma inesperada y sin descendencia. En su testamento, el Batallador legó el reino a las órdenes militares del Temple, los Hospitalarios y el Santo Sepulcro. El reino estaba en peligro.
La única opción de dar continuidad a la dinastía pasaba por el hermano del rey, el monje Ramiro, que debió colgar los hábitos y buscar descendencia. Y así, como bebé de encargo, nació Petronila. Una vez cumplida su misión, Inés volvió a cruzar los Pirineos y se recluyó en la abadía de Fontevrault: ahí moriría en 1159 sin que su hija tuviese jamás comunicación directa con ella. Salvo en sus primeras semanas de vida (sin posibilidad de recuerdo alguno) y encomendada a un ama de cría, Petronila nunca vio a su madre. Y a su padre, con cuentagotas: Ramiro II se retiró al monasterio de San Pedro el Viejo en Huesca, con escapadas a Nocito, y a partir de entonces (hasta la muerte de Ramiro en 1157) sus encuentros serían esporádicos.
Compromiso y Matrimonio con Ramón Berenguer IV
Al poco de nacer, fue comprometida con el conde de Barcelona para contraer matrimonio al alcanzar la mayoría de edad, a los 14 años. Por este matrimonio, celebrado en Lérida en agosto de 1150, Ramón Berenguer, que por entonces tenía 37 años, se convirtió en príncipe de Aragón: administraría el reino pero nunca fue rey.
Las capitulaciones se firmaron en Barbastro, con unas condiciones impuestas por Ramiro II. En estas capitulaciones se estableció que el matrimonio se celebraría bajo una institución del derecho privado aragonés, 'el casamiento en casa', por lo que Petronila estaba obligada a mantener la herencia familiar. Si no engendraba descendencia, a su muerte, el conde de Barcelona recibía la potestad sobre la herencia aragonesa. Lo cual no sucedió.
Su matrimonio fue acordado, también en aras de la razón de Estado, con Ramón Berenguer IV. Durante los años de espera hasta la boda (1150), el conde de Barcelona, veintitrés años mayor que ella, debió competir con las intrigas lanzadas desde León para cancelar ese acuerdo. Mientras, Petronila era educada en la corte condal de Barcelona (ciudad de la que se enamoró y en la que viviría los últimos años de su corta existencia) y pasó alguna temporada en León con su cuñada Berenguela.
El 11 de agosto de 1137 se firman las capitulaciones matrimoniales, con condiciones puestas por Ramiro II y aceptadas por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, para el matrimonio del barcelonés con la reina niña. Estas capitulaciones, conforme al Derecho Aragonés, suponían un “matrimonio en casa”: si Petronila tenía hijos, estos serían reyes de Aragón; si moría sin desdcendencia, Berenguer recibiría la casa con todo el derecho y los hijos de otros matrimonios serían dueños del viejo reino.
Tras firmar las capitulaciones, Ramiro II se retiró al monasterio de San Pedro el Viejo de Huesca, conservando el título de rey e Inés de Poitiers regresó a Aquitania, y nunca más vería a su hija Petronila. Su futuro marido, el Conde de Barcelona, rechazó hacerse cargo de su educación, y la niña fue enviada a Castilla para ser educada por Berenguela, reina de Castilla, y hermana de Ramón Berenguer. En tierras castellanas, el rey Alfonso quería casar a Petronila con su hijo, el infante Sancho, heredero de Castilla.
La nobleza aragonesa, alarmada por esta situación, se reunió en Cortes para exigir la vuelta de la joven reina a Zaragoza. También su padre, Ramiro II, amenazó con abandonar su retiro monástico para defender los intereses del reino, y de su hija. Finalmente, Petronila abandonó Castilla y regresó a tierras aragonesas. En abril de 1152, la reina, que no había cumplido aún los 16 años, dio a luz un niño.
Se dice que los pactos para el enlace entre Petronila y Ramón Berenguer se basaron en una institución llamada “matrimonio en casa”. Esto consiste en que el marido se adscribe a la familia de la esposa: ella es quien transmite la pertenencia al grupo familiar, junto con el patrimonio que hereda; el marido se somete formalmente a su suegro o al “señor mayor” de la casa, y este, a cambio, le otorga la potestad sobre el solar familiar, pero reservándose su señorío tanto sobre los bienes del solar patrimonial como sobre los que aporta el marido.
Tras las pertinentes negociaciones, Ramiro II, rey de Aragón, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, firmaron unas capitulaciones matrimoniales, basadas en una institución del derecho privado aragonés, denominada "el matrimonio en casa", mediante las cuales Ramiro II entregaba a Petronila, de poco más de un año de edad, como futura esposa de Ramón Berenguer.
Con dichas capitulaciones, el conde de Barcelona se convertía en administrador del Reino de Aragón, pero sin asumir el título de rey que conservó Ramiro II para si. Petronila aportaba el viejo reino de Aragón, formado por los territorios de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, el condado de Arán y el reino musulmán de Zaragoza. Por su parte, Ramón Berenguer lo hacía con los condados de Barcelona, Gerona, Ausona, Besalú y Cerdeña sur.
Tras las capitulaciones matrimoniales, el conde de Barcelona regresó a su tierra, Petronila quedó al cuidado de los nobles aragoneses y Ramiro II se retiró a la vida monástica. Según los historiadores, el acuerdo parecía muy frágil, pero dio origen a una de las formaciones políticas más estables y longevas de la historia de Europa, la llamada Corona de Aragón.
El conde de Barcelona se casó, a los 37 años, con Petronila que acababa de cumplir 14, la edad legal para contraer matrimonio canónico entre las mujeres.
Durante su reinado, junto a su marido, se conquistó Tortosa en 1148, y al año siguiente, Lérida, Fraga y Mequinenza, localidades que se incorporaron al territorio del reino de Aragón (Lérida sería aragonesa hasta el reinado de Jaime I El Conquistador).
El origen del reino de Aragón🔻 Nacimiento y expansión
Hijos y Legado
Desde el inicio de su edad fértil, Petronila engendró varios hijos. Con 16 años, durante el nacimiento del primero de sus hijos, Pedro (que moriría muy niño), tuvo que dictar testamento en pleno parto. Esto nos da idea de lo precaria que era la cuestión sucesoria, la conservación del apellido y del patrimonio de la casa de Aragón. El mayor de los que sobrevivieron a la infancia sería Alfonso II de Aragón.
Poco antes de parir, y para prever que pudiera fallecer durante el parto, Petronila hizo testamento en el que concedía a su hijo, del que dice que todavía está en su útero, y por tanto ni había nacido ni se conocía el sexo, "todo el reino de Aragón, con todas sus posesiones". El niño, llamado Alfonso Ramón Berenguer, el futuro Alfonso II, fue el primer rey de la Corona de Aragón.
La reina Petronila tuvo cuatro hijos: Alfonso II, Dulce, Pedro y Sancho.
Se sabe de sus hijos, quienes tras Alfonso ocuparían diversas responsabilidades y honores (Pedro, conde de Provenza; Dulce, reina consorte de Portugal; Sancho, conde de Rosellón, Provenza y Cerdaña).
Viuda con 26 años, Petronila no quiso volver a tomar marido y fue dueña de sus actos. Mujer decidida, en 1164 renunció al reino donándolo a su hijo.
Tras la muerte de su padre, Petronila se convierte la reina propietaria. Sin embargo, es Ramón Berenguer IV, proclamado príncipe de Aragón quien está a cargo del Gobierno de Aragón hasta su muerte, en 1162. En este momento, la regencia pasa a manos de Doña Petronila. Petronila vive 10 años más entre Barcelona y el condado de Besalú (Gerona), alejada de la vida política.
Petronila fue reina de Aragón desde su nacimiento hasta 1164 cuando renunció a favor de su hijo Alfonso de Aragón. Su hijo, Alfonso II , recibiría el dominio de ambos territorios y sería el primer rey de la Corona de Aragón.
Fallecimiento y Lugar de Descanso
Más allá de la opinión que nos merezca ese hecho, la realidad es que Petronila falleció a los 37 años. Una edad a la que, hoy día, muchas mujeres (especialmente en nuestra sociedad occidental) estrenan su maternidad. Si esto sucedía en casas ricas y nobles, con cuidados extremos, imagínate lo que pasaría en capas sociales más desfavorecidas (que era la inmensa mayoría de la población).
Petronila, reina de los aragoneses y condesa de los barceloneses, falleció en 1173 en Barcelona, en cuya catedral, según su deseo, fue enterrada.
No obstante, se cree que la tumba, que en teoría pertenece a la condesa Almodis de la Marca, fallecida un siglo antes, está mal rotulada.
Por eso, el Gobierno aragonés ha solicitado al arzobispado de Barcelona poder practicar una prueba de ADN y cotejar los huesos con la información genética de su padre, Ramiro II, cuyos restos fueron inhumados en San Pedro el Viejo de Huesca.
Lo único que se pretende con esta operación es conocer si efectivamente son sus restos o no, y cotejarlos con los del linaje real aragonés que se han obtenido hasta ahora.
Controversias y Legado Histórico
Las lagunas en torno a la figura de Petronila siguen siendo muchas. Se conoce su legado y las circunstancias que rodearon a su vida, determinados actos públicos… mucho más que su vida real.
El Gobierno de Aragón quiere localizar la ubicación exacta de los restos de la reina Petronila, que siendo todavía una niña hizo posible el origen de la Corona de Aragón.
Según dejó escrito en su testamento, la soberana fue enterrada en la catedral de Barcelona, pero se encontraría en un sepulcro con el nombre equivocado.
Por eso, el Ejecutivo aragonés ha solicitado al arzobispado de Barcelona poder practicar una prueba de ADN para cotejar sus restos genéticos con los de sus antepasados.
La vida de Petronila está llena de lagunas y de interrogantes.
Petronila fue la primera mujer reina de Aragón con todas las de la ley, con título en propiedad. Solo habría otra más en toda la historia del reino, varios siglos después. Nació en Toledo en 1479 y ha pasado a la posteridad como “Juana la Loca”, aunque su triste realidad es la de una persona maltratada y humillada por su padre, primero, y por su propio hijo, después: Fernando el Católico y Carlos I.
