El oso pardo (Ursus arctos) es el carnívoro más grande de Cataluña y el mamífero terrestre más grande del continente europeo. Se distribuye por todo el hemisferio norte y habita en bosques y zonas forestales, así como en áreas abiertas de altas latitudes. En la naturaleza, pueden vivir hasta los 30 años de edad.
Los osos pardos son animales plantígrados y pueden erguirse para ampliar su campo de visión. Su oído y olfato son sus sentidos más desarrollados. Abetales, pinares de pino negro y pino rojo, hayedos, avellanedas y robledales, alternando estas masas forestales con prados y matorrales alpinos, subalpinos y montanos, son su hábitat preferido. En los Pirineos centrales, seleccionan positivamente bosques de coníferas, de caducifolios y mixtos, y matorrales de montaña.
Osa parda con sus oseznos en Alaska.
Alimentación y Hábitos
La alimentación del oso pardo es omnívora, ya que es un animal oportunista que aprovecha casi todo lo que puede encontrar en su hábitat. Aunque pertenece al orden de los Carnívoros, su dieta varía según las estaciones del año, aprovechando la disponibilidad de alimento: hierbas, brotes tiernos, frutos secos (bellotas, hayucos, castañas), frutos carnosos (arándanos, fresas, frambuesas, manzanas, cerezas), insectos, miel, cadáveres de animales, mamíferos domésticos y salvajes.
Es un gran pescador, una habilidad que en determinadas regiones septentrionales es un rasgo característico de las poblaciones de osos, siendo el salmón una parte fundamental de su dieta. También es capaz de cazar animales más voluminosos, como corzos, gamuzas, jabalíes, ciervos o ganado doméstico, lo cual puede generar conflictos con los humanos. Además, es un gran consumidor de cualquier tipo de carroña, pequeña o grande, que encuentre en sus dominios.
Reproducción e Hibernación
El Oso Polar (Documental) En Español
Apareamiento y Celo
Entre mayo y julio se produce el celo y las cópulas (en los Pirineos centrales se han detectado cópulas entre mediados de abril y mediados de agosto). Los machos buscan activamente a las hembras. Después de unos días de copular varias veces, abandonan a la hembra y se marchan a la búsqueda de más. Las hembras también copulan con varios machos.
Oso pardo alimentándose de frutos rojos.
Las hembras solo aceptan a los machos cuando alcanzan la madurez folicular, pasando por una fase de 4-18 días en las que rechazan la monta tras las primeras cópulas. A este periodo de descanso, le sigue un celo más vigoroso que coincide con la ovulación, después de semanas de juegos amorosos. En Europa el apareamiento ocurre entre abril y agosto, tras ovulación inducida por el estímulo de la cópula.
A veces, un macho puede matar a los cachorros de primer año (infanticidio) para que la hembra madre entre en estro (se active sexualmente) y copule con él. Y una curiosidad: estudios recientes han confirmado que ellas no son capaces de saber quién es el padre real. Los machos son polígamos y muy agresivos frente a sus competidores masculinos, vigilando continuamente el estado reproductivo de las osas que rondan su territorio.
Gestación e Hibernación
El óvulo fecundado queda en estado latente, sin implantarse a las paredes del útero. Si la hembra tiene suficientes reservas de grasa debido a una buena alimentación, el óvulo se implanta al útero y comienza a desarrollarse a partir de octubre. La implantación diferida del óvulo tiene lugar a final de noviembre, seguida de una gestación de 8-10 semanas, y parto en la cubil, entre enero y febrero.
La verdadera gestación es de 3-4 meses. Los cachorros, entre 1 y 3, nacen a finales de enero dentro de la guarida de hibernación. La supervivencia de los cachorros de primer año en los Pirineos es del 75%; 3 de cada 4 cachorros sobreviven hasta el siguiente año.
Los osos hibernan entre diciembre y marzo, dentro de una cueva. Entran con buenas reservas de grasa y cuando salen pesan un 30-40% menos. El oso pardo es el único mamífero de gran tamaño que hiberna. Cuando lo hace, su ritmo cardíaco y respiratorio disminuyen y baja su temperatura corporal. Dejan de comer y de beber y mantienen sus constantes vitales gracias a las reservas acumuladas durante el otoño.
No puede hibernar en cualquier lugar, sino que deberá buscar un refugio apropiado para ello, generalmente una cueva. Una de las características de estos animales es que son hibernantes facultativos, esto es, solo hiberna en caso de que no hacerlo aumente el coste de adaptación. El momento de hibernación dependerá de factores como la disponibilidad de recursos o las condiciones meteorológicas.
La legendaria osa ENCARNA pillada infraganti en plena monta, por una de nuestras cámaras, en mayo del 2014.
Prolificidad y Longevidad
El oso pardo es una especie poco prolífica, ya que las hembras solo paren entre 4-5 camadas a lo largo de toda su vida, produciendo de 1 a 3 oseznos en cada parto. Es por ello, que la supervivencia de este carnívoro se apoya en una vida potencialmente larga (unos 25 años), si es que le dejan los humanos. En teoría este es el periodo mínimo que necesitaría una hembra para completar un ciclo reproductivo completo, que traducido a términos de calendario sería como decir que una osa podría parir cada 2 años.
El período de gestación de las osas es bastante largo: dura unos 12 meses. Parirán entre una y tres crías, que permanecerán junto a la madre en un período aproximado de un año y medio. De este modo, las hembras solo paren como máximo una vez cada dos años, en la mejor de las ocasiones, lo que hace que la reproducción de estos plantígrados sea tan lenta, y que sus poblaciones no puedan crecer rápidamente en períodos cortos.
Los oseznos permanecen con la madre al menos hasta la primavera o el verano siguientes, cuando tengan año y medio y pesen unos 40 kilos. En la Cordillera cantábrica hemos confirmado separaciones familiares entre abril y junio, coincidiendo con el celo de los osos.
Conservación y Amenazas
La principal causa de regresión y extinción del oso en Cataluña y gran parte de los Pirineos fue la persecución humana, con armas de fuego, trampas o venenos. Es importante recordar que el oso pardo está protegido desde el año 1973.
A finales de la década de los 80, la población pirenaica llegó a un estado de no retorno, con solo 4 o 5 ejemplares, de los cuáles uno era la única hembra pirenaica. Únicamente un proyecto de reintroducción podía devolver ésta especie al Pirineo.
Actualmente los osos que viven en los Pirineos son de origen o descendencia eslovena. Hasta la fecha se han realizado cuatro sueltas: una inicial de dos hembras y un macho en Francia en 1996-1997; la segunda, también en el país galo, de cuatro hembras y un macho, en 2006; un macho adulto liberado en 2016 en el Pirineo catalán y dos hembras soltadas en 2018 en el Pirineo francés.
La población de oso pardo se redujo considerablemente a lo largo del siglo XX. Sin embargo, a mediados de la década de 1990 se llevaron a cabo importantes programas de recuperación que se han mantenido hasta la actualidad. En la península ibérica existen dos núcleos poblacionales, localizados en la Cordillera Cantábrica y en los Pirineos.
En 2024 se han identificado 96 ejemplares (EMD*) distintos en la población pirenaica, de los que 47 son hembras, 45 machos y 4 son cachorros del año en los que no se ha podido conocer su sexo. El examen de los grupos de edad muestra que la población es predominantemente joven. Hay un oso con más de 25 años (Nere, nacido en 1997), 4 osos de entre 16 y 24 años, 16 osos de entre 10 y 15 años, y 28 osos de entre 4 y 9 años. Todos ellos son individuos adultos y que se pueden reproducir. En relación con los no reproductores, hay 25 subadultos (1-3 años, nacidos entre el 2021 y el 2023) y 23 cachorros del año (nacidos en el 2024). De todos los osos identificados este año, 75 ejemplares (78,1%) tienen menos de 10 años.
Aparte de la identificación individual de los osos (EMD), el equipo francés también desarrolla una estimación de la población pirenaica con el método no invasivo de captura/marcaje/recaptura (CMR), gracias a los indicios analizados genéticamente.
*EMD: Ejemplares mínimos detectados el mismo año de prospección i EMR: Ejemplares mínimos rectificados, que son los resultados corregidos de los individuos detectados a lo largo de los años.
Oso pardo en la Cordillera Cantábrica.
En 2020 murió envenenado el oso Cachou en los Pirineos, al que le atribuían cinco ataques al ganado. La investigación, todavía en curso, destapó un plan urdido para acabar con la vida del plantígrado.
De acuerdo con el Catálogo de fauna salvaje autóctona amenazada de Cataluña (Decreto 172/2022), es necesario elaborar y aprobar un plan de recuperación para todas las especies catalogadas como “en peligro” y un plan de conservación para las “vulnerables”, en el plazo de tres y cinco años desde su publicación, respectivamente.
