Pérdida de Peso en el Primer Trimestre del Embarazo: Causas y Riesgos

Desde el momento en que se confirma un embarazo, lo primero que una mujer puede esperar es empezar a ver aumentar el número en la báscula. Sin embargo, ¿sabías que la pérdida de peso durante el embarazo es normal en algunos casos? La pérdida de peso en el primer trimestre del embarazo es mucho más común de lo que nos dicen los expertos.

Perder peso durante el embarazo es un hecho que puede ocurrir, y de hecho a muchas mujeres les sorprende bastante. Es normal mirar tu barriga y tu peso todos los días después de saber que estás embarazada, con la esperanza de que tu bebé crezca en tamaño y peso cada día. Esto no tiene nada que ver con una dieta de adelgazamiento que la futura mamá haga para lucir menos «gorda». La pérdida de peso puede continuar hasta el segundo trimestre e incluso puede sorprendernos en cualquier momento del embarazo.

Te contamos todo lo que necesitas saber sobre la pérdida de peso involuntaria durante el embarazo y qué puedes hacer para mantenerte saludable.

¿Por qué ocurre la pérdida de peso en el primer trimestre?

Pero ¿qué pasa en el primer trimestre del embarazo? Los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer pueden provocar un desequilibrio metabólico, dando como resultado una disminución de la grasa y la masa muscular. Esto no siempre sucede, aunque algunas mujeres pierden no sólo unos gramos, sino también varios kilogramos durante esta delicada fase.

El peso de una mujer durante el embarazo puede fluctuar debido a varios factores. Uno de los factores más importantes es el peso inicial de una mujer desde el primer minuto de embarazo. Generalmente, las mujeres obesas deberían ganar de 5 a 9 kg. Si tienes sobrepeso, el peso medio ronda los 8 o 10 kg. En cambio, las mujeres con peso normal o bajo peso tienden a ganar más, entre 11 kg y 18 kg.

El aumento de peso está influenciado por el crecimiento del bebé, el contenido del saco amniótico y el volumen total de la madre. Uno de los exámenes que se realizan con más frecuencia en la consulta del ginecólogo es el seguimiento del peso de la mujer. Si su médico determina que el aumento de peso es significativo, le recomendará controlar el peso mediante dieta y ejercicio.

Las personas generalmente pierden peso durante el embarazo: las náuseas y los vómitos son una causa muy obvia. Estos son síntomas comunes del embarazo en el primer trimestre debido a la exposición al estrógeno. Durante las primeras semanas, perderá varios kilos porque no podrá comer ni devolver los alimentos después de comerlos. Una hidratación adecuada y un consumo adecuado de electrolitos son suficientes hasta que el organismo se regule.

La pérdida de peso también es común en las mujeres porque la mayoría de los nutrientes se utilizan para el desarrollo fetal. Recuerda que este proceso consume mucha energía, por lo que no importa cuánto comas, tu metabolismo se acelerará. Cambiar hábitos, como dejar de comer embutidos, eliminar el alcohol de la dieta o incluso aumentar el estrés durante esta fase, puede contribuir a la pérdida de peso.

Otro motivo pueden ser ciertas afecciones como gastroenteritis o infección del tracto urinario (que son comunes en mujeres embarazadas). Una buena salud y un suministro adecuado de nutrientes son realmente importantes. Ganar demasiado o menos de lo recomendado durante el embarazo no es bueno.

Después del primer trimestre, si la pérdida de peso continúa, se debe revisar la salud de la futura madre para comprender qué está sucediendo. Es normal perder peso durante las primeras semanas de embarazo. Este no es el caso si lo continúas por el resto de tu embarazo. Para comprobar que el niño recibe suficiente energía y nutrientes y crece con normalidad, es necesario un seguimiento detallado hasta que la situación se estabilice.

La pérdida de peso normal no debe confundirse con la anorexia o la anorexia previa al embarazo. Puedes perder peso durante el embarazo y seguir estando muy saludable. El embarazo es completamente seguro siempre que la madre y el bebé cubran las necesidades nutricionales básicas.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer tiende a priorizar las necesidades del bebé, por lo que la madre es la más afectada. Por ello, es importante seguir una dieta que evite el aumento excesivo de peso durante el embarazo, pero que tampoco cree deficiencias nutricionales. Lo mejor es consultar a un especialista.

Riesgos asociados a la pérdida de peso

¿Qué le puede pasar al feto? Si no recibe suficiente energía y nutrientes, puede ocurrir el llamado retraso del crecimiento intrauterino (IHR).

Es muy importante que usted y su bebé se mantengan sanos durante esta etapa. No permitas que la pérdida de peso durante el embarazo se convierta en un problema o preocupación constante para ti. Como puedes ver, la pérdida de peso durante el embarazo es más común de lo que se anuncia y cada mujer tiene una experiencia completamente diferente.

En resumen, si durante el primer trimestre observamos una reducción de kilos, no debemos preocuparnos en exceso porque es bastante habitual aunque, si la pérdida de peso es excesiva, consulta a tu médico. Además, hay que tener en cuenta que la genética juega un papel importante, pregunta a tu madre y/o abuela sobre cómo les fue a ellas ya que, si ellas adelgazaron en este periodo, puede darnos una pista sobre cómo nos irá en nuestro embarazo. Pregúntales cómo les fue a ellas y a qué ritmo les crecía a ellas la tripita, así tendrás una referencia.

Si estamos hablando del primer trimestre, aunque este periodo se puede alargar en el tiempo, hay varios motivos por los que podemos perder peso durante este periodo:

  • Más del 50 % de las mujeres embarazadas tienen náuseas y vómitos durante el primer trimestre por lo que es posible que durante ese tiempo el número de calorías que el cuerpo asimila sea menor del que correspondería normalmente.
  • Los cambios hormonales que se producen durante esta primera parte del embarazo pueden provocar pérdida del apetito y, en consecuencia, la disminución de la ingesta de alimentos puede traducirse en pérdida de peso.
  • El cuerpo está trabajando a un ritmo para él desconocido en la creación del bebé, esto supone un esfuerzo adicional que también puede traducirse en pérdida de kilos.

¿Qué debo vigilar si pierdo peso?

Hay dos aspectos que debemos controlar si perdemos peso en el primer trimestre. La deshidratación y la desnutrición pueden suponer un peligro que hay que atajar. En todo caso, es un buen momento para comenzar una dieta equilibrada para asegurarnos de incorporar a nuestro organismo todos los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas), minerales y vitaminas que el cuerpo va a necesitar para nosotros y para el bebé que crece en nuestro interior.

Es recomendable contar con nuestro ginecólogo y, si es posible, nuestro nutricionista, ya que su acción coordinada nos encaminará en la buena dirección. Recuerda que durante el embarazo hay que controlar bastante nuestra alimentación, ya que hay algunos productos habituales en nuestra dieta que tendremos que dejar aparcados durante nueve meses, a la vez que, a lo mejor, tienes que aumentar la ingesta de otros para evitar posibles déficits de hierro u otras sustancias necesarias para el cuerpo.

Lo normal es que durante el segundo y tercer trimestre vayamos recuperando lo perdido en la primera etapa y empecemos a ganar peso a medida que el bebé va desarrollándose. Si esto no ocurriera y la pérdida de peso se mantiene más allá del primer trimestre, debemos consultar con los especialistas para evitar complicaciones. Si adelgazamos en las últimas semanas de gestación, es importante consultarlo, cuanto antes, con el equipo médico, antes de que se pueda complicar el momento del parto.

¿Cuánto se suele engordar en el embarazo?

Lo primero que se debe tener claro es que tanto la obesidad como la delgadez extrema provocan embarazos de riesgo, por eso, vigilar el peso es fundamental durante el embarazo. Cada mujer vive un embarazo distinto y son muchos los factores que intervienen en el peso que la mujer gana durante la gestación, pero lo habitual es subir entre 8 y 14 kilos durante todo el embarazo, dependiendo de si empezamos el embarazo pasadas de peso o por debajo de nuestro peso habitual y de nuestra complexión natural.

Otro factor que influye en el aumento de peso es la tendencia a retener líquidos: si la mujer tiene tendencia a retener líquidos aumentará más de peso, y lo mismo sucede si va a tener mellizos o trillizos. Pues generalmente la ganancia de peso suele ser progresiva: durante el primer trimestre lo habitual es ganar un kilo o dos. A partir de ese momento, lo más frecuente es un kilo y medio por mes, aproximadamente.

Lo importante es prestar atención a la báscula durante el proceso y seguir las indicaciones de nuestro ginecólogo.

ALIMENTACIÓN EN EL PRIMER TRIMESTRE DE EMBARAZO | Dieta primer trimestre embarazo

Embarazo y delgadez extrema

La extrema delgadez en la gestante es un factor de riesgo en el embarazo, con consecuencias tanto para la futura madre como para el bebé. Las mujeres de bajo peso pueden estar expuestas a un riesgo mayor de sufrir parto prematuro o de tener un bebé de bajo peso al nacer e, incluso, hay estudios que lo asocian a una mayor probabilidad de aborto. Por este motivo, es importante que las mujeres sigan los controles prenatales, destinados a la prevención, diagnóstico y tratamiento de esta condición para disminuir las enfermedades causantes de la muerte materna y perinatal.

La desnutrición materna, tanto antes de concebir como durante la gestación, se asocia a un mayor riesgo para la futura madre y para el bebé: mayor tasa de prematuridad, retardo en el desarrollo y crecimiento fetal intrauterino, poco peso placentario y mayor riesgo de morbimortalidad infantil. Si bien la obesidad es perjudicial, ya que aumenta la tasa de enfermedades en el embarazo, el alumbramiento distócico (el que conlleva algún tipo de intervención médica) o alteraciones metabólicas en madres y neonatos, el extremo opuesto es también una situación que conviente evitar.

Como aseguran en la guía de la American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), las mujeres de bajo peso pueden estar expuestas a un riesgo mayor de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso al nacer.

La dieta de la madre debe aportar los nutrientes necesarios para asegurar el desarrollo del feto. Si esta no es suficiente, el especialista prescribirá suplementos. No obstante, siempre deben tomarse bajo prescripción médica, ya que está descrito que el exceso o la utilización indiscriminada de suplementos -igual que la deficiencia- no están exentos de riesgo o, como mínimo, no se conocen sus posibles efectos secundarios. Hay estudios que muestran que las vitaminas liposolubles tienen un impacto acumulativo y pueden ser peligrosas. Por poner un ejemplo: un exceso de vitamina A se asocia a alteraciones renales en niños y el consumo de grandes dosis de vitamina D, a malformaciones cardíacas del feto.

Las recomendaciones dietéticas durante la gestación sugieren un aumento variable de la mayoría de los nutrientes:

  • Calorías. Los especialistas aconsejan un incremento de 150 kilocalorías (kcal) diarias en el primer trimestre, y 340 kcal en el segundo y tercer trimestre, por encima de las necesidades habituales de una mujer sana no embarazada. Si el peso está cercano al que se considera idóneo, no se aconseja ni la sobrealimentación ni tampoco las dietas hipocalóricas.
  • Hidratos de carbono. La gestante necesita aumentar las cantidades diarias, sobre todo, en los dos últimos trimestres. Su ingesta favorece el aumento de peso, el crecimiento del feto y de tejidos maternos, como la placenta.
  • Grasas. Se recomienda que no sobrepasen del 30% de la ingesta calórica total. De estas, menos del 10% deberían corresponder a grasas saturadas.
  • Proteínas. Las que necesita una embarazada se cifran en 60 gramos (g) al día o, lo que es lo mismo, un aumento del 10 g/día sobre las necesidades de la no embarazada. Estos nutrientes aportan los aminoácidos necesarios para el crecimiento de las mamas y el útero, así como para el feto.
  • Calcio. Es un mineral que interviene en la formación de los huesos (que se forman entre los dos y tres últimos meses) y los dientes (que empiezan alrededor de la octava semana de embarazo) del feto, y en la producción energética y celular, entre otras. Las recomendaciones se estiman en 1.200 miligramos (mg), que suponen un incremento de 400 g sobre las necesidades de la mujer no gestante. El calcio se obtiene de la leche o derivados lácteos, legumbres, frutos secos y verduras.
  • Hierro. La anemia por déficit de hierro es común en la mujer embarazada. Se recomienda ingerir unos 1.000 mg diarios.
  • Vitaminas. Si la dieta de la embarazada es correcta, no hace falta tomar suplementos. Las que doblan sus requerimientos son el ácido fólico y la vitamina D.

Delgadez extrema: problemas para concebir

Estar demasiado delgada puede dificultar quedarse embarazada. Un índice de masa corporal (IMC) demasiado bajo tiene efectos negativos en la fertilidad, tanto en el hombre como en la mujer. Los datos estiman que alrededor de un 12% de la infertilidad primaria se debe a problemas de peso. Al parecer, es necesaria cierta cantidad de grasa en el organismo (según algunos expertos un 22%) para que las hormonas implicadas en el proceso de fecundación funcionen de manera adecuada.

Así, ante una delgadez excesiva, cuando el IMC está entre 18 y 19, la ovulación se interrumpe, aunque no siempre la menstruación. Si el cuadro se agrava, como en una anorexia nerviosa, aparece la amenorrea -o falta de regla- que conlleva infertilidad. A pesar de que un IMC considerado “normal” se sitúa entre los 19 y los 25, los expertos recomiendan aumentar el límite inferior a 20 si se va en busca del embarazo.

El embarazo es uno de los periodos más significativos en la vida de una mujer, cuando el cuerpo atraviesa una serie de transformaciones, y el aumento de peso suele ser una parte natural de esta fase. Sin embargo, existen casos en los que ocurre el efecto contrario, es decir, la pérdida de peso. La pérdida de peso durante el embarazo a menudo es un fenómeno sorprendente y a veces preocupante.

La pérdida de peso durante el embarazo puede tener varias causas. Una de las principales causas son las náuseas matutinas que experimentan muchas mujeres, especialmente en el primer trimestre. Las náuseas a menudo causan pérdida de apetito, vómitos y una disminución general en la ingesta de calorías, lo que lleva a la pérdida de peso. Otro factor común es el cambio en el equilibrio hormonal. Las hormonas juegan un papel crucial durante el embarazo y pueden causar cambios en el metabolismo y las preferencias de gusto. Además, algunas mujeres embarazadas continúan realizando actividad física, lo que puede llevar a la quema de calorías. La actividad física moderada, como caminar o hacer ejercicio para embarazadas, generalmente es segura y puede ser beneficiosa.

La seguridad de la pérdida de peso durante el embarazo depende de varios factores, como el trimestre, el estado de salud general de la mujer y la causa de la pérdida de peso. Una leve pérdida de peso al inicio del embarazo, especialmente debido a las náuseas, puede ser natural y generalmente no es motivo de preocupación. Una pérdida de peso más prolongada o significativa podría ser una señal de advertencia.

La falta de calorías y nutrientes puede afectar el desarrollo del bebé, especialmente si la pérdida de peso continúa en el segundo o tercer trimestre. Las consecuencias pueden incluir un crecimiento fetal inadecuado, bajo peso al nacer u otras complicaciones. En lugar de tratar de perder peso, durante el embarazo es ideal enfocarse en una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable. El objetivo principal debe ser asegurar una ingesta adecuada de nutrientes que satisfaga las necesidades energéticas de la madre y el bebé en crecimiento. Es importante evitar dietas drásticas o restricciones en un intento de controlar el peso. En su lugar, es adecuado prestar atención a las señales del cuerpo y asegurarse de que los alimentos sean de calidad y ricos en vitaminas y minerales.

En cuanto al ejercicio, actividades ligeras como yoga para embarazadas, natación o caminar pueden ser beneficiosas y ayudar al cuerpo a mantenerse en forma y prepararse para el parto. Si una mujer embarazada experimenta una pérdida de peso que le preocupa o no puede mantener su peso dentro de un rango razonable, debe buscar la ayuda de un médico o un asesor nutricional. Ellos pueden ayudar a diseñar un plan de comidas adecuado y recomendar una dieta adaptada a las necesidades específicas de la mujer embarazada. Con las recomendaciones adecuadas, una mujer puede lograr una nutrición adecuada sin tener que preocuparse por la salud de su bebé. La pérdida de peso durante el embarazo nunca debería ser una prioridad y siempre es mejor centrarse en la salud y el bienestar general.

El control del peso durante el embarazo es una de las cuestiones que más preocupa a la embarazada. Por ello, es habitual la preocupación cuando, a lo largo del primer trimestre, la mujer observa que apenas ha aumentado de peso. Sin embargo, durante el primer trimestre de embarazo es común que la mujer apenas aumente de peso o suba tan solo un kilo o dos. Incluso, en algunos casos, se produce una ligera pérdida de peso. En este momento del embarazo, el bebé aún es muy pequeño y, además, es posible que la mujer no tenga demasiado apetito por las características náuseas de este primer trimestre de embarazo.

En cualquier caso, si las náuseas y vómitos son intensos y constantes, podría tratarse de hiperémesis gravídica. Esta circunstancia puede llevar a que la mujer evite la ingesta, a deshidratación, desnutrición y pérdida de peso, por lo que requiere de atención médica e, incluso, hospitalización. Posteriormente, la mujer debe ir ganando peso de manera gradual según va avanzando el embarazo. Por ello, si la pérdida de peso en el primer trimestre es considerable o si se prolonga más de este periodo, es importante consultar al especialista. De igual modo, se debe consultar con el especialista si no se sube peso de manera gradual una vez finalizado el primer trimestre.

Si se aumenta menos peso del recomendado durante el embarazo, es más probable que el bebé tenga bajo peso al nacer y sea pequeño para la edad gestacional. Además podría verse incrementado el riesgo de parto prematuro. Por todo ello, siempre es importante acudir a todos los controles prenatales para que comprueben que el aumento de peso es el adecuado y que todo está bien.

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