Los gatos, seres fascinantes y misteriosos, experimentan un ciclo reproductivo único que merece ser comprendido para garantizar su bienestar durante todo el proceso. Desde las fases del embarazo de una gata hasta el cuidado postparto, cada etapa es importante para la salud del felino y sus pequeños.
¿Cuándo puede quedar embarazada una gata?
Las gatas pueden quedarse embarazadas durante su periodo de celo, un periodo que suele aparecer a partir del sexto mes de vida. Desde ese momento, si no tomamos medidas, como la esterilización, nuestra gata puede quedarse embarazada con facilidad. Las hembras de gato entran tienen el celo por primera vez entre los 6 y los 9 meses de edad, a partir de ese momento ya resulta posible que queden embarazadas si se juntan con un macho.
El ciclo estral de una gata
A diferencia de las perras, las gatas son poliéstricas estacionales. Esto quiere decir que, durante su estación reproductiva (que suele durar entre 6-7 meses), van a presentar varios celos separados por un corto periodo de tiempo. El primer celo de una gata suele aparecer entre los 6 y 9 meses de edad, dependiendo de cada gata.
El ciclo estral de una gata se divide en varias fases:
- Proestro: Dura de uno a tres días. Es el momento en que apreciamos un cambio de comportamiento en nuestra gata, ya que suele estar más cariñosa, nos busca constantemente, maúlla, se frota, maúlla… Puede llegar a marcar el territorio con orina y elevar la pelvis y el rabo para mostrar sus genitales.
- Estro: Es la etapa que se asocia puramente al celo como tal. Durante esta etapa los comportamientos anteriores se acentúan incluso más y suele alargarse aproximadamente durante una semana. No obstante, a diferencia de las perras, no veremos enrojecimiento de la vulva ni descargas hemorrágicas. En esta etapa es cuando la gata va a mostrarse receptiva a los machos y, si es montada por alguno o varios de ellos, probablemente quede preñada, ya que se trata de animales que presentan ovulación inducida.
- Interestro: Esta fase va a ocurrir si no ha habido apareamiento con el macho y, por consiguiente, la gata no ha quedado gestante.
- Diestro: La gata ha ovulado, bien porque hay un macho cerca o bien porque ha sido montada, pero no ha quedado gestante.
- Anestro: Son los meses de descanso que pueden extenderse hasta los 90 días.
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Duración del embarazo en gatas
Cuánto dura el embarazo de una gataEntre otras cosas importantes que tenemos que saber es que el embarazo de una gata tiene una duración de más de dos meses, en concreto, de entre 60 y 69 días. El embarazo de una gata suele durar entre 58 y 67 días. No hay distinción para gatas primerizas.
¿Cómo saber si mi gata está embarazada?
Durante las primeras semanas, no notarás ningún cambio significativo en su cuerpo y no notarás si tu gata está embarazada, pero al cabo de las tres primeras semanas podrás apreciar algunos signos que te indicarán que está esperando gatitos.
Aunque el vientre de una gata no comienza a abultarse hasta que el embarazo está muy avanzado, sí que existen otros síntomas que nos indican que nuestra mascota está gestante. Muchas personas se preguntan si se puede saber en los primeros días de embarazo si la gata está preñada o no, así como si es posible saberlo sin ir al veterinario.Durante las dos primeras semanas, no habrá ningún síntoma evidente de la gestación.
En el momento en que constates que tu gata está embarazada, acude al veterinario para confirmarlo. Él te aconsejará qué pasos debes seguir hasta que llegue el momento de parto.
Signos de la gestación
Así, los principales síntomas físicos durante la gestación son los siguientes:
- Sus mamas aumentan de tamaño y se vuelven de color rosado.
- Manifiesta malestar e, incluso, náuseas matinales.
- Aumenta de peso gradualmente, uno o dos quilos en función del número de gatitos que esté gestando.
- Su vientre empieza a hincharse, pero ella evita tocárselo para no dañar a los fetos.
- Comienza a manifestar comportamientos “maternales”, básicamente ronronea en exceso.
- Muestra inquietud y evita comer.
De forma paralela a los síntomas físicos nuestra gata gestante empezará a tener algunos comportamientos distintos a los habituales en ella, los cuales son debidos a las hormonas y otros aspectos como el instinto. Así que, para reconocer si nuestra mascota espera gatitos deberemos fijarnos también en diversos cambios en la conducta de esta:
Cambios en el comportamiento
- Cambios en el apetito: Lo más habitual es que los primeros días la hembra coma poco y es posible que, aunque ella te pida y le ofrezcas su alimento preferido, no tenga a penas apetito. Pasados pocos días comenzará a comer normal de nuevo y aumentará la cantidad de comida diaria durante las primeras semanas de gestación y deberás darle alimento muy nutritivo como el especial para gatitos. Con el embarazo más avanzado y la tripa más grande empezará a comer menos, ya que el estómago quedará algo presionado. Además, un par de días o pocas horas antes del parto, es posible que deje de comer.
- Duerme más: Desde poco tiempo tras el último encuentro con un macho, si la hembra está gestante, comenzará a buscar más reposo y tranquilidad. De hecho, estará más apática, dejará de salir fuera, dejará de buscar a otras mascotas o personas de la casa para jugar, se apartará y buscará rincones agradables y calientes para reposar y dormir al máximo. Por lo tanto, es normal que una gata gestante sea mucho menos activa que antes y que duerma muchas horas al día. En cambio, otras van en el sentido contrario y prefieren estar más tiempo solas que acompañadas, incluso mostrándose ariscas ante cualquier caricia.
Tu gata busca un lugar tranquilo en el que pueda desarrollarse el parto.
Cuidados durante la gestación
La mayoría de las gatas que están embarazadas son perfectamente capaces de cuidarse solas. Sin embargo, hay algunas medidas que puedes tomar para asegurarte de que la gestación se va a desarrollar de la mejor manera posible.
Durante la gestación de una gata, proporcionar los cuidados adecuados es importante para asegurar tanto la salud de la madre como la de los futuros gatitos.
- Alimentación adecuada: Proporciona a la gata un pienso para gatos de alta calidad.
- Ambiente tranquilo: Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto.
- Ejercicio moderado: Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse. Permite que tu gata establezca su propio ritmo.
La alimentación de tu gata embarazada durante la gestación
Durante la primera mitad de la gestación - hasta el día 30 aproximadamente- los fetos en desarrollo no exigirán demasiado de su futura mamá. No obstante, a partir de la cuarta semana, las cosas empezarán a cambiar, y la gata que está embarazada va a necesitar que la ayudes a atravesar este periodo de estrés físico.
Para ello, deberás aumentar el aporte de proteínas y calorías en su alimentación, alrededor de un 15% por semana, a partir de la quinta semana de gestación. Lo que te recomendamos es que cambies su variedad de alimentación seca habitual por otra, cuyo nivel de nutrientes esenciales sea más elevado, y cubra sus necesidades durante el proceso. Un alimento especial para gatitos ayudará a cubrir toda esta demanda extra.
Afortunadamente, las gatas embarazadas comen de forma razonable. Mientras le vayas ofreciendo una cantidad de comida suficiente, ella adaptará su ingesta cotidiana a sus necesidades. No te preocupes en exceso por si aumenta de peso. Su consumo de alimento irá incrementándose, sobre todo durante los últimos 20 días. Lo habitual es que gane un 40% de peso durante todo el proceso de gestación.
La importancia de las vacunas en las gatas embarazadas
Lo ideal es que el veterinario le haya suministrado a tu gata refuerzos vacunales justo antes de la reproducción. Durante los primeros días de lactancia, las gatas con buena salud transmiten su inmunidad a los gatitos, por eso es importante asegurarse de que los anticuerpos de tu gata están a su máximo nivel.
En cualquier caso, es conveniente evitar dar medicamentos a las gatas durante la gestación, debido al efecto contraproducente en la formación de los fetos. Las únicas excepciones están asociadas a la presencia de ciertos parásitos. En estos casos, recurre al veterinario para que te ofrezca la mejor solución.
Desparasitación durante el embarazo
La desparasitación es muy importante durante toda la vida de tu gata pero especialmente durante el embarazo. Debes asegurarte de que tu gata está limpia de parásitos tanto interna como externamente. De no ser así, pueden producirse complicaciones durante el embarazo y el contagio de los cachorros al nacer. En un gato de muy corta edad los parásitos internos pueden ser muy peligrosos para su salud.
Entonces, ante la duda de si es posible desparasitar a una gata embarazada la respuesta es sí, pero debe ser el especialista quien determine cuál es el mejor producto antiparasitario.
Complicaciones durante la gestación
Es poco frecuente que se produzcan complicaciones durante la gestación. Pese a ello, cuando tu gata está en la gestación o a punto de parir, es importante que tengas en cuenta que hay signos precursores que pueden orientarte hacia posibles complicaciones que debes vigilar.
Las pérdidas de sangre vaginales durante la gestación no deben considerarse como un factor de normalidad. Si tu gata corre el riesgo de perder a sus pequeños cuando está de unas 8 semanas, puede ponerse de parto prematuramente y necesitar que le practiquen una cesárea. Ese es un motivo indispensable para acudir al veterinario.
No solo debes ser capaz de poder reconocer si tu gata está esperando una camada, debes saber en qué ocasiones es vital que acudas al veterinario. Además de la visita para confirmar que tu mascota está preñada y el seguimiento normal con análisis de sangre y de orina, ecografías y todas las pruebas que el especialista crea necesarias, deberás poder reconocer algunos síntomas de posibles problemas en la gestación:
- Mareos
- Malestar
- Vómitos
- Diarrea
- Fiebre
- Inactividad excesiva
- Pérdida de peso
- Desmayo
- Sangrados
Estos signos de que el embarazo no va bien, pueden darse por separado o algunos en conjunto. Además, otra señal clara es que el parto se adelante demasiado o bien que se dé un aborto natural de los cachorros.
Hiperplasia mamaria felina
Imagina esta situación: Misi, una gata mestiza de 7 meses, experimenta un agrandamiento exagerado de sus mamas tres semanas después de mostrar signos de celo. La hiperplasia mamaria felina es un crecimiento anormal y rápido del tejido mamario en gatos. Puede presentarse en una o ambas cadenas mamarias y se caracteriza por la inflamación y aumento de tamaño de las glándulas. Cuando la piel está muy distendida se puede llegar a úlcera y necrosarse con la consiguiente infección bacteriana y/o fúngica.
Es crucial estar atento a cualquier cambio en las mamas de tu gata, especialmente si es joven o no está esterilizada. La hiperplasia mamaria felina es tratable, pero requiere atención veterinaria y, en algunos casos, medidas preventivas adicionales.
Preparación para el parto
Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo.
Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para el inicio del parto.
Preparación del nido
Para dar a luz las gatas suelen buscar lugares apartados, cálidos, tranquilos y con poca luz. Si en tu casa tienes desván o sótano es posible que elija alguno de estos rincones para dar a luz. Por regla general, buscarán un lugar que les guste, por lo que debes observarla y elegir un lugar tranquilo, apartado del tránsito humano y donde la gata pase los primeros días tras el parto lo más tranquila posible.
Algunos consejos:
- Prepara una caja de cartón o cama con mantas o ropa. Ten en cuenta que la manchará de sangre y fluidos, por lo que es mejor que no sea la cama en la que duerme.
- En el lugar debe disponer de agua y comida. Si el arenero está muy alejado, por ejemplo si ha dado a luz en el desván, llévalo hasta esa zona los primeros días. Muchas gatas no quieren separarse de sus cachorros, especialmente si hay mucha gente por casa.
Lo ideal es que tengas un lugar preparado para el momento de dar a luz y para los primeros días; luego puedes trasladarlos a otro espacio del hogar. Ten en cuenta que los gatitos nacen con los ojos cerrados, de manera que no debes exponerlos a fuentes de luz. Es mejor que permanezcan en lugares poco iluminados hasta que hayan abierto sus ojos.
¿Cómo empieza el parto de una gata?
Existen varios indicios que pueden indicarte que tu gata dará a luz en las próximas horas:
- Cambios de comportamiento: la gata se muestra intranquila, se tumba y levanta continuamente. Se lame los genitales y cambia de postura como si no estuviese cómoda.
- Ayuno: horas antes del parto no ingerirán comida, así evita vómitos durante las contracciones.
- Avisos: muchas gatas cuando se aproxima el momento buscan a su dueño y maúllan llamando su atención. Si la tuya lo hace, puede que quiera que vayas con ella al lugar elegido para dar a luz. Depende de la relación que tengas con tu gata, en otros casos se retirará sola, sin avisar. En cualquier caso, debes respetarla, especialmente si es su primer parto.
- Contracciones: las contracciones se repetirán cada pocos minutos. Se observan pequeños espasmos en el vientre.
- Expulsión del tapón mucoso: se produce la expulsión de una mucosa blanquecina o amarillenta por la vulva. Es un indicativo de que el parto es inminente.
- Temperatura corporal inferior: su temperatura corporal desciende antes del parto por debajo de los 39 ºC.
Cuando el parto esté cerca, incluso dos días antes, comenzarás a notar estos síntomas:Estará inquieta y molesta, incluso vocalizará mucho por lo que oirás quejidos, gemidos o llantos que, conforme se acerque el momento se harán más frecuentes.
Verás que tiene contracciones, el vientre de tu mascota tendrá espasmos que podrás ver perfectamente y que cada vez serán más seguidos.Expulsa el tapón mucoso por la vulva, que es de un color amarillento o blanquecino, y esto nos indica que el parto comienza.Su temperatura baja y puede hacerlo hasta los 36,5-37ºC; la temperatura normal de un gato adulto está entre 38-39ºC.
Es fundamental preparar un área tranquila y cálida para que la gata dé a luz.
- Caja de parto: Utiliza una caja grande y cómoda o una cama de parto diseñada específicamente para mascotas, con bordes altos adecuados para la seguridad, pero accesibles para la madre. Asegúrate de que tenga espacio suficiente para moverse libremente.
- Ropa de cama: Coloca en la base empapadores o trapos lavables que sean fáciles de cambiar y mantener limpios.
Fases del parto
El parto se divide en tres fases principales: Dilatación, Expulsión de los gatitos y Expulsión de la placenta. Cada fase tiene sus propias características y es importante estar atento a cualquier señal de complicación. Aunque la mejor recomendación es acudir a un veterinario cercano para que asista el parto.
- Dilatación: Durante la fase de dilatación, la gata experimenta contracciones uterinas que ayudan a dilatar el cuello uterino para permitir el paso de los gatitos. Puedes notar que tu gata está inquieta, jadeante y buscando un lugar cómodo para dar a luz.
- Expulsión de los gatitos: En esta etapa, la gata dará a luz a cada una de sus crías. Puedes notar que la gata se esfuerza y empuja mientras los gatitos van saliendo uno por uno. Es importante observar de cerca este proceso y asegurarte de que cada gatito esté respirando y recibiendo el cuidado adecuado.
- Expulsión de la placenta: Después de que todos los gatitos hayan nacido, la gata comenzará la fase de expulsión de la placenta. Durante esta etapa, la gata expulsará las membranas placentarias que rodeaban a los gatitos en el útero. Puede que no notes este proceso, ya que la gata tiende a comerse las placentas para recuperar energía y ayudar a limpiar el área. Sin embargo, es importante contar el número de placentas para asegurarse de que todas hayan sido expulsadas correctamente.
Recuerda que cada fase del parto es importante y requiere de tu atención y apoyo. El parto de una gata primeriza puede durar varias horas, aunque el tiempo exacto puede variar. Si bien la mayoría de las gatas pueden dar a luz sin problemas, a veces pueden surgir complicaciones que requieren asistencia veterinaria.
Cuidados postparto
Después del parto, tanto la madre como los gatitos necesitarán cuidados especiales. Por regla general, dan a luz ellas solas y crían a sus cachorros sin problemas.
En resumen, el ciclo reproductivo felino es un proceso fascinante que requiere atención y cuidados especiales en cada etapa. Con la debida atención y cuidado, podemos garantizar la salud y el bienestar tanto del felino como de sus adorables gatitos. Recuerda que este artículo es tan solo informativo, si necesitas recomendaciones particulares o asistencia acude a tu veterinario.
