Experiencias Reales de Parto Natural: Un Viaje Íntimo y Profundo

Traer un hijo al mundo es una aventura única, llena de emociones y momentos inesperados. Los relatos de parto permiten hacernos una idea de cómo es parir, aprendiendo qué es normal y esperable en el parto, qué favorece su desarrollo, y qué hay que tratar de evitar porque puede entorpecerlo.

Tanto si tu experiencia ha sido satisfactoria como si no ha resultado como tú esperabas, contarla puede ser positivo para ti y para quien desee escucharte. Poner palabras a estas vivencias ayuda a comprender y asentar lo que pasó. También puede servir para que otras futuras madres transiten este camino sin tanta incertidumbre e inseguridad.

Mi Experiencia Personal: Un Parto Natural Deseado

Antes de empezar a contar este parto, empezaré hablando de mi primer parto: el de Àlex. Àlex nació en la semana 39+5 en un parto inducido ya que el último mes me subió un poco la tensión y prefirieron provocarlo por riesgo de preclamsia. Al ser un parto inducido lleva unos protocolos que sale de todo lo «natural» y además me presionaron mucho para ponerme la epidural, cosa que no quería ya que me daba bastante miedo.

Hasta el momento aunque eran contracciones dolorosas y muy seguidas (por la oxitocina), no las llevaba del todo mal, pero al llevar más de 6h ya con la inducción, me sentía bastante cansada. Esta vez mi objetivo era conseguir un parto natural y desde la semana 36 estaba ansiosa con ponerme de parto por mí misma. Además, en el último trimestre fui a clases de entrenamiento físico para embarazadas (AIPAP) cosa que me ayudo muchísimo a sentirme ágil y también a regular mi respiración para el momento del parto.

Mi fecha de parto era el 6 de agosto y desde finales de julio empecé a sentir alguna contracción por las noches. Finalmente llegué a la semana 41 y con ella a mis primeros monitores. Fui al hospital y me dijeron que tenía el cuello bastante borrado y tenía una dilatación de entre 1 y 2 cm. Me ofrecieron hacerme la maniobra de Hamilton o separación de membranas, y acepté. Y nada, me fui a casa y aunque la maniobra de Hamilton no me dolió en absoluto, esa tarde estuve un poco removida. Pero nada importante.

Al día siguiente, el 14 de agosto, estaba celebrando el cumple de mi padre cenando con la familia y empecé a sentirme un poco rara, con alguna contracción. Pero no dije nada y me fui a casa. Dormí a mi hija y empecé a sentir contracciones. En mi cabeza pensé: ¡por fin estoy de parto! Y de tan nerviosa no me pude dormir.

A las dos de la mañana avisé a mi hermana para ir a urgencias ya que las contracciones se hicieron más regulares y pensé que ya había llegado el momento. Entre que mi hermana llegó, mi madre también para quedarse con la niña, y los 50km hasta el hospital… se hicieron las 4 de la mañana. Yo seguía con contracciones, pero, al llegar, se frenaron casi por completo. Me fui a casa y al ser ya día 15, volvía a tener monitores. Llegué habiendo dormido menos de 1h ya que al llegar a casa eran las 6 y pico, y mi hija a las 7 se despertó.

El ginecólogo de guardia no me quería ni ver en consulta, aunque yo le pedí si podía explorarme a ver si había avanzado algo desde que me habían visto en el otro hospital. Al final me exploró y me dijo que la primera parte del cuello de útero estaba muy bien pero la segunda parte estaba solo de 1 cm. Llegó el día 17 de agosto y otra vez monitores. Esa mañana me sentía revuelta como la primera vez que me hicieron la separación de membranas y, ese mediodía tenía el cumple de mi tía (sí, la mitad de la familia cumple años en agosto y a Leo le gustan los cumpleaños jajaja). Estando en la comida empecé a sentir contracciones y sin decir nada las empecé a apuntar.

Eso hicimos y al rato llamamos a mi madre para que viniera a echarse la siesta a casa ya que desde la primera falsa alarma mi hija dormía en su casa con ellos, y esa noche habían dormido mal. A ver si adivináis qué pasó al llegar al hospital… pues sí, las contracciones se pararon, bueno se espaciaron bastante. Me exploraron y por suerte estaba ya de 4 cm largos. Menos mal que iba dilatando si no pensarían que les estaba tomando el pelo. Así que esperamos media horita mientras me puse a hacer pasillos y subir y bajar escaleras… hasta que el equipo que entraba habló conmigo. La verdad es que todas eran encantadoras, la que se iba y las que entraban.

Decidimos salir, cenar en un McDonald’s y caminar un poco para ver si el movimiento ayudaba. Fue salir del hospital y las contracciones empezaron de nuevo a espaciarse menos y a ser más fuertes. Además, durante el paseo me pinzaba el nervio de la ciática cosa que ya me había pasado en las últimas semanas. Paseando con mi hermana le dije que considero que tolero muy bien las contracciones, aunque quizás en unas horas tenía que grabarme para demostrarme que no tan bien (recuerda este momento jajaja) y cuándo vi que la cosa se animaba volvimos al hospital.

De regreso al hospital me encontraron con 5-6 cm de dilatación, pero otra vez las contracciones parecían haberse parado. Este niño me vacilaba lo más grande. Además estaba taquicárdico perdido y se movía muchísimo. Entre medias me dijeron que si seguía con las pulsaciones tan altas el bebé, no podría usar la bañera. Y más tarde volvieron para decirme que de ninguna manera podría usar la bañera por mi IMC. La verdad es que entendía los motivos que eran que si me pasaba algo no se veían con coraje de poderme sacar de la bañera, aunque considero que eso no es cosa del IMC y sí de los kg ya que una persona que mida 2 cm más que yo, con mi mismo meso, pasaría el corte del IMC y el peso para levantar sería el mismo… pero bueno.

Sabiendo esto me ofrecieron darme el alta e irme a casa y luego a mi hospital si volvían las contracciones o quedarme ingresada. El tema estaba que por dilatación se consideraba «parto activo», pero sin contracciones, no había «parto activo». Al final decidí quedarme ingresada ya que no me había gustado nada lo de las pulsaciones del bebé en los monitores y estando de 6 cm… me parecía arriesgado irme a casa. ¡Y menos mal! Así que me ingresaron y hacia la una de la madrugada ya tenía habitación.

Sobre las tres de la mañana las contracciones comenzaron a intensificarse y, en silencio, porque no quería despertar a mi hermana, empecé a caminar, moverme y llevarlas lo mejor posible. Le pedí que fuese a por una fitball para llevarlo mejor, pero era una pelota durísima y no podía ni sentarme. Al final decidí darme una ducha de agua caliente y ahí ya empezaron a ser muy dolorosas. Cuando salí de la ducha le dije que podíamos ir avisando… pero me dijo que no llevaba una hora. Mi hermana tan disciplinada. Imaginaros la intensidad, que le dije, 2 contracciones más y vemos. Al final le dije que llamase porque sentía el famoso aro de fuego y mucha presión para empujar.

Así que llamó al control de enfermeras y nos dijeron que llamarían a un celador, si quería camilla o silla. Yo le dije que intentaría ir andando, pero no sabía cuántas paradas hacer. Las contracciones duraban más de 1 minuto y cada menos de 2 minutos llegaba la siguiente. Y vaya si eran intensas. Mi hermana en ese momento me vaciló con la conversación dando el paseo de lo bien que las llevaba… y yo le dije con poca broma que no vacilaba y que el bebé estaba ya aquí.

Yo seguía apuntando las contracciones y la última que apunté fue a las 4:32. Guarda esta hora en tu memoria. Esa fue la última porque creo que ya no aguantaba más porque la paré a mitad contracción. Serían las 4:33 más o menos cuando plaaaf rompí aguas en la habitación, justo cuando había llegado el personal sanitario. Yo estaba diciendo que sentía mucha presión y que iba a salir el bebé, que viniera ya una matrona porque no llegaba a paritorio… y claro al oír ese ruido y mojar todo el suelo, tanto la enfermera como la auxiliar y mi hermana dieron un chillido. Pensaban que el bebé se había caído. Yo en modo dolor intenso y notando que el bebé seguía dentro les chillé un: ¡Así no ayudáis! Y justo llegó la matrona y la residente de matronas.

El celador ya estaba preparado con una camilla y me dijeron que cuando parase la contracción intentase subir. La verdad es que yo ni me acuerdo cómo subí, pero me dijeron de ponerme a 4 patas y mientras íbamos corriendo por los pasillos y yo sufriendo lo más grande, me quité las gafas que me estaban clavando. Solo oí, que alguien se adelante y pulse el botón de abrir la puerta. Y nada, corriendo lo más grande llegamos a paritorio, al paritorio de bajo riesgo, el que tiene la bañera. Según llegamos me dijeron que me pusiera de pie y si quería empujar, que empujase. Y eso hice.

Mi hermana empezó a grabar y en 1:10 min nació Leo. Leo nació a las 4:41, sólo 9 minutos después de haber apuntado mi última contracción en la app. Me dejaron coger a Leo con mis manos según nació, y tengo que decir que me asusté un poco, porque parecía inerte y todo lleno de sangre. De hecho pregunté: ¿está bien? Pero me dijeron sí, dale dos segundos. Y enseguida empezó a llorar y vi que estaba bien.

Tras el nacimiento, pasé varias horas en cuidados y sutura. Y fue lo peor. Primero cortaron el cordón cuando dejó de latir completamente. Me dejaron a mí tocarlo y lo cortó mi hermana. Después esperamos ya que la placenta tardó casi media hora en salir, y al final me inyectaron oxitocina en la pierna para ayudar. Al no llevar epidural ni nada de anestesia me pusieron un spray para dormir la zona, que escocía muchísimo, y después me pincharon anestesia local. Estuvieron cerca de 2 h cosiendo, porque aunque no era un gran desgarro, era difícil de coser. Entre medias llamó a una compañera para asegurarse de que estaba cosiendo lo que tocaba ya que había muchas capas afectadas, o eso me dijeron.

Al final me dejaron descansar peeeero porque tenían aún 3 puntos que darme, entre la uretra y el clítoris, y tenía que venir un ginecólogo. Cuando vino el ginecólogo me explicaron que tenían que sondarme para asegurarse de que no cosían donde no tocaba, y que me iban a dar óxido nitroso para que lo llevase un poco mejor. En ese momento le di a mi hijo a mi hermana y también me dijeron que me tenían que poner una vía para ponerme una medicación para parar el sangrado. Yo que había conseguido parir sin vía, y al final me la tenían que poner. (Lo llevo fatal). Y bueno, fue muy intenso, pero ya por fin acabaron y pude descansar las piernas.

En ese momento vinieron las del siguiente turno y me lavaron un poco, así como pesaron e hicieron los primeros cuidados a Leo. Pesó 3,825 kg y midió 52 cm. Me hicieron esperar un rato que se hizo eterno y al final pedí si podía levantarme para ir a orinar. Ahí que fue y todo bien, aunque escozor. Y me quedé de pie porque estaba cansada e incómoda tumbada. Y al estar de pie tanto rato, me mareé.

Los primeros días tras el parto estaba bastante bien, y más preocupada en cómo iba a llevarlo la hermana mayor que yo misma. Es verdad que los puntos han dado algo más de guerra que en mi anterior parto, ya que los que estaban más cerca del culo no cerraron bien y tuve que ponerme unos polvos para que cicatrizasen. Y también es verdad que a los 8 días hice un viaje de 8 h en barco y 6 en coche, y creo que no ayudaron. Pero a las 2 semanas ya me siento bien, aunque si os cuento la verdad, aún no me he atrevido a mirar cómo «ha quedado todo» pero sí que al tocarlo no lo siento igual que antes.

Miro atrás y pienso en cómo cada detalle de mi parto natural me enseñó algo: la paciencia de esperar, la confianza en mi cuerpo, y la importancia del apoyo de quienes me acompañaban. No fue fácil, pero fue real, intenso y profundamente humano. Cada madre vive su historia de manera distinta, pero todas compartimos la valentía de traer vida al mundo.

Diversas Perspectivas sobre el Parto Natural

Hola. Mi nombre es Concha, estoy de 39 semanas de mi primera hija y todavía no tengo claro si quiero tener un parto natural o medicalizado. La verdad es que se trata de una opción personal y en este sentido siempre te puedes dejar aconsejar por tu médico.

Te advierto que hay distintas teorías que apuntan a que es preferible el natural. Estas teorías, como por ejemplo, la del especialista Michel Odent que apuesta por la humanización del parto, aseguran que a la hora del nacimiento es aconsejable que el cerebro de la madre está relajado, que haya silencio y que ésta está sola con la matrona. Pero como te digo es una teoría.

Mi mujer tuvo un parto natural y en el agua hace dos años y la verdad es que es una experiencia única e irrepetible. En un entorno tranquilo, con un médico de confianza y todos relajados. A nosotros nos encantó. Ya no hemos tenido más hijos pero, desde luego, si decidimos tener otro nacerá de la misma manera.

Yo soy partidaria del parto natural 100%!! Es lo mejor para el bebé y para la madre. Es normal que nos de reparo por el dolor pero de verdad, es un dolor que se olvida.

Pues a mi el parto natural me parece bien siempre que la madre entienda que si no puede soportar el dolor en cualquier momento puede pedir calmantes o la epidural.

Yo creo en el parto natural porque me parece natural y más bonito. Además cada persona soporta el dolor de una forma distinta.

Si algo que caracteriza a los partos es que siempre sorprenden, siempre. Recuerdo aquel día en que Enrique, mi ginecólogo, hablando de las experiencias de mis anteriores partos me comentó la posibilidad de la dilatación en casa.

Tal vez, para nosotros solo haya una posible respuesta a la pregunta de el porqué elegir este tipo de nacimiento para nuestras hijas. Yo elijo como parir. A que si!

Técnicas de relajación y respiración para el parto

Amanece y sale la Luna… Que increíble, hace unos meses atrás, nos encontrábamos leyendo éstas historias, con tanta ilusión! con tanta emoción, y también con miedos. ¿Qué es la maternidad consciente? JUSTO lo que Aida vivió y sintió en su mágico primer parto.

En nuestros días, la mayoría de las mujeres no presenciamos más partos que los propios. De ahí que los relatos de parto permitan hacernos una idea de cómo es parir. Leer estos relatos es pues una magnífica preparación al parto. Con ellos aprendemos qué es normal y esperable en el parto, qué favorece su desarrollo, y qué hay que tratar de evitar porque puede entorpecerlo.

El Impacto Emocional y las Heridas Ocultas

Otro tema importante que ha aparecido son las heridas emocionales, las mujeres reportan que existe un impacto emocional que se produce durante el parto y el posparto, y lo refieren como problemas emocionales derivados del proceso completo, dentro de estos problemas emocionales varían las sensaciones generales que van desde el llanto continuo por todo, hasta el miedo por cualquier problema que pueda surgir. Varias de las entrevistadas nos dan posibles soluciones como pueden ser los grupos de apoyo al embarazo y lactancia, ya sean previos al parto y/o después del parto.

Las mujeres entrevistadas también nos cuentan que sienten estrés y frustración, que lo vamos a considerar como un subtheme dentro de la categoría principal Heridas emocionales. Por último y quizás la consecuencia más importante en la que deriva todo lo anterior, es nuestra última subcategoría dentro de heridas emocionales, y es la depresión. La referencia a la depresión por parte de las mujeres fué una constante. Es una enfermedad mental que debemos tener en cuenta, ya que presenta elevadas tasas de morbimortalidad.

Experiencias Perinatales: Un Espectro de Emociones

Como última categoría principal la hemos nombrado como Experiencias perinatales en la cual hemos englobado los siguiente subthemes: Experiencia traumática, violencia obstétrica, y por último aquellas mujeres que nos definen el parto como una experiencia maravillosa.

Cuando hablamos de Experiencia traumática hablamos de la descripción de las mujeres del proceso perinatal como algo traumático y que les ha quedado de por vida, ellas mismas usan ese término en varias ocasiones para describirlo, estas situaciones suelen ir aparejadas partos por cesarea o instrumentales, uso de técnicas como Kristeller, episiotomía, etc.

Dentro de las experiencias perinatales y pasando al siguiente nivel de una experiencia traumática, algunas mujeres relatan que han vivido Violencia obstétrica, o como ellas mismas denominan han tenido la sensación de estar siendo violadas, esta sensación viene cuando se hacen varias exploraciones vaginales durante el proceso del parto y además por varias profesionales, en este sentido, debemos valorar la verdadera necesidad de algunas exploraciones y reducirlas a las mínimas necesarias.

Como último subtheme están aquellas mujeres que nos relatan su proceso perinatal como una experiencia maravillosa, este tipo de parto suele ir asociado a un parto rápido, sin dolor, sin instrumentación, y normalmente acompañadas de su marido.

Miedos y Presiones en el Parto Moderno

En los últimos años estoy detectando un aumento de embarazadas que acuden a la consulta con miedo. Miedo y presión”, dice la doctora Carlota García Valdecasas. Esta especialista en Obstetricia y Ginecología lamenta que la información que se recibe a través de medios, redes sociales y cursos preparto: “En vez de despejar dudas y empoderar a las mujeres, muchas veces las llevan a pensar que el parto es tratado en los hospitales de manera no solamente poco humana, sino negligente”.

La actual exaltación de lo “natural” parece que olvida: “Que durante un parto hay situaciones potenciales de gran riesgo para la madre y, sobretodo, para el bebé. Por ello se han desarrollado las intervenciones médicas (fórceps, la ventosa, la cesárea, la episiotomía o la anestesia), que han mejorado significativamente los índices de salud materno-infantil.

Este término se aplica a las intervenciones médicas innecesarias durante el parto, realizadas sin dar información suficiente ni solicitar el consentimiento a las mujeres. “Cada vez que oigo ‘violencia obstétrica’ siento una punzada de dolor”, dice la doctora García Valdecasas. Para ella, es evidente que hay casos de negligencia: “Pero el término no pretende dirimir lo que es un acto negligente, sino que busca crear el estado de opinión de que en un hospital no sólo no se va a atender de manera respetuosa, sino que se van a cometer delitos de violencia.

La doctora Correa también es testigo de esta desconfianza: “Cada vez más veo más situaciones así en las parejas en el momento del parto, influenciadas por el bombardeo de desinformación que reciben en internet”.

A destacar: “Las teorías que defienden que el parto "natural" siempre es lo mejor para el bebé o que el apego depende de que se tenga o no un parto de este tipo”. Esto, recalca la doctora: “Simplemente no es verdad. El apego madre/hijo no está condicionado por la existencia de un parto no instrumental.

Esta especialista alerta de otra situación absurda: “El rechazo a la presencia de profesionales en el momento del parto, incluyendo el pediatra. Desde finales del siglo pasado hemos logrado que la presencia del pediatra sea constante, porque algunas veces el bebé nace sin respirar y tiene que ser reanimado, antes de un minuto de vida. Eso ha salvado a miles de bebés y ha reducido sustancialmente las secuelas de la hipoxia neonatal. Pero la idealización de lo natural sigue, imparable.

Si se crean tantas expectativas, si la madre considera que no ha tenido el “parto perfecto” con el que soñaba, porque necesitó una cesárea o pidió una epidural. “La principal causa de la falta de salud mental relacionada con el periparto es el exceso de expectativas creadas a partir de informaciones no verdaderas”, asegura la doctora Correa.

Reflexiones Finales

Cada experiencia de parto es única y valiosa. Es crucial informarse, confiar en el propio cuerpo y buscar el apoyo adecuado para tomar decisiones informadas y respetuosas durante este proceso transformador.

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