Los cólicos y los gases son problemas muy habituales en los bebés recién nacidos, que pueden resultar realmente molestos para los peques y preocupantes para los papás. Si tu bebé se queja porque tiene gases, notas que se encoge, sobre todo por la tarde-noche, ves que presenta problemas para hacer caca, etc. probablemente esté sufriendo el cólico del lactante.
A continuación, encontrarás remedios y técnicas que suelen utilizarse para aliviar los cólicos del bebé. No hay una única solución universal, pero muchas familias notan mejoría combinando varias de ellas.
¿Qué son los cólicos en los bebés?
Los cólicos en bebés son episodios de llanto intenso y persistente que suelen aparecer en las primeras semanas de vida y mejorar hacia los 3 o 4 meses. Aunque no siempre hay una causa única, se relacionan a menudo con la maduración del sistema digestivo y con una mayor sensibilidad del bebé a estímulos y cambios.
Síntomas habituales de cólicos en bebés
- Llanto intenso que aparece a menudo por la tarde o noche y cuesta calmar.
- Dificultad para tranquilizarse incluso tras comer, cambiar el pañal o mecerlo.
- Cuerpo tenso, con piernas encogidas hacia el abdomen o puños cerrados.
- Gases y barriga que parece más dura o distendida.
- Expresión de incomodidad, como muecas o enrojecimiento.
Aunque es una etapa agotadora, en la mayoría de casos los cólicos son temporales y disminuyen progresivamente.
Beneficios del Masaje para Bebés con Cólicos o Gases
El masaje para bebés con cólicos o gases es fundamental porque ayuda a aliviar las molestias del bebé, favoreciendo la expulsión de los gases y el tránsito intestinal. Uno de los beneficios más evidentes es la expulsión de cacas y gases, pero el mayor es que se produce la maduración del sistema digestivo.
Además, el masaje infantil es una herramienta eficaz y natural para aliviar los cólicos en los bebés, ya que estimula el sistema digestivo, relaja la musculatura abdominal y fortalece el vínculo entre padres e hijos.
Preparación para el Masaje
Antes de iniciar el masaje, asegúrate de estar en un ambiente tranquilo, con luz tenue y temperatura agradable (24ºC). Comienza realizando varias respiraciones profundas para relajarte.
Es importante que el bebé mantenga un contacto piel con piel con su madre. Los bebés tienen mucha necesidad de apego, pues el sentido del tacto es el que antes se desarrolla.
Técnicas de Masaje para Aliviar Cólicos
Masajes para aliviar los cólicos y el estreñimiento por la Dra. Rumyana Rosenova | IMED Valencia
Los masajes cólicos bebés pueden ayudar a relajar el abdomen y favorecer la expulsión de gases.
Masaje 1: Movimientos Circulares
- Cómo hacerlo: Con el bebé tumbado boca arriba, colocamos un poco de aceite en las manos y lo calentamos.
- Empezamos dibujando una “I” en el vientre del bebé, de arriba abajo.
- Dibujamos después una “L” invertida, empezando por la parte derecha del vientre del bebé, y bajando por su izquierda.
- Terminamos dibujando una “U” invertida, empezando en la parte derecha e inferior de la tripa del bebé.
Masaje 2: Flexión de Piernas
- Cómo hacerlo: Con el bebé boca arriba, agarramos las piernas del bebé y suavemente, las llevamos hacia el abdomen, mantenemos unos segundos y relajamos.
Masaje 3: Rotación Abdominal
- Cómo hacerlo: Con el bebé tumbado boca arriba, sujetamos con una mano el vientre, y con la otra las rodillas flexionadas sobre la tripa. La mano que está sobre las piernas, las empuja suavemente a un lado y a otro, para provocar un estiramiento del abdomen.
Masaje 4: Presión en el Sentido de las Agujas del Reloj
- Cómo hacerlo: Con el bebé boca arriba, realizamos presiones suaves en la tripa en el sentido de las agujas del reloj, empezando desde el ángulo inferior derecho del abdomen.
Masaje 5: Presión en la Espalda (Boca Abajo)
- Cómo hacerlo: Agarramos al bebé boca abajo si aún no sostiene la cabeza, o si ya es capaz de hacerlo, le colocamos tumbado boca abajo.
- Realizaremos una presión suave en el sentido contrario a las agujas del reloj, empezando en el ángulo inferior derecho de la espalda del bebé. Repetimos 10 veces.
- Para qué sirve: Este masaje complementa al anterior, y favorece la movilidad y el tránsito intestinal.
Otros Masajes y Técnicas
- Coloca las palmas de las manos sobre el vientre de tu bebé, una tras otra, deslizándolas una tras otra hacia abajo.
- Empuja suavemente las rodillas juntas hacia el estómago, flexionando las piernas de tu bebé. Hay que mantenerlas arriba mientras cuentas hasta 6, lentamente. Luego, baja las piernas y realiza unos toques de relajación, moviendo suavemente las piernas de tu bebé de un lado a otro.
- Con la mano izquierda, dibuja un círculo completo, en el sentido de las agujas del reloj, como si fuera un sol, sobre el abdomen de tu bebé. Cuando la mano izquierda esté en forma de “U” invertida, dibuja una media luna con la mano derecha, desde el lado derecho del abdomen hasta el izquierdo. Realiza el movimiento 6 veces con cada mano.
- En las plantas de los pies, realiza un deslizamiento longitudinal ascendente desde el talón hacia los metatarsos (nudillos) de los dedos. Lo puedes realizar en ambos pies simultáneamente o primero en uno y después en el otro.
- En la misma posición, traza una línea imaginaria que vaya desde el ombligo hasta una de las caderas, y lo mismo hacia la otra cadera. En el punto medio de esa línea imaginaria da un masaje circular durante 2 minutos.
- Sitúate a un lado de tu bebé y sujeta su barriguita con la mano de más arriba, al tiempo que, con la otra mano, levantas sus dos piernas a 90º y le agarras ambas rodillas. En ese momento, realiza un masaje en zigzag: la barriga se mueve en un sentido, y las piernas se desplazan en sentido contrario.
Cuándo y Cómo Realizar los Masajes
Lo ideal es hacer este masaje sobre la barriga de tu bebé cuando notes que tiene la barriga muy dura, lleva varios días sin hacer caca o esté más inquieto de lo habitual, con el objetivo de ayudarle a aliviar las molestias de los cólicos y/o a expulsar los gases. Lo ideal es realizar el masaje cuando notes que tu bebé tiene la barriga dura, lleva varios días sin hacer caca o está inquieto.
Podremos repetir este masaje unas tres veces al día y conseguiremos que su tripita esté más blanda y relajada; notaremos cómo nuestro bebé está más tranquilo y sonriente. En ocasiones no nos dará tiempo a efectuar este masaje, pero se lo podemos hacer cuando haya pasado una hora más o menos después de la toma.
Estos masajes se deben realizar de forma suave y lenta. Si lo que pretendemos es tranquilizar a nuestro hijo no debemos realizar los masajes de una manera rápida porque, si no, lo vamos a poner más nervioso aún.
Lo podemos realizar 2 y 3 veces al día, no hay ningún tipo de contraindicación.
Es recomendable dar los masajes entre tomas. No hacerlo ni antes de comer ni después.
Otras Estrategias para Aliviar los Cólicos
Si estás buscando remedios para los cólicos, aquí tienes un resumen práctico de las estrategias más habituales para ayudar a tu bebé durante un episodio:
- Posturas para aliviar gases: ciertas posiciones pueden ayudar a que el bebé se calme y expulse aire.
- Calor suave en el abdomen: puede relajar la musculatura y reducir la incomodidad.
- Contacto piel con piel y porteo: el movimiento y el contacto suelen ser muy calmantes.
- Rutinas tranquilas (ruido blanco, balanceo, luz tenue): ayudan a disminuir la sobreestimulación.
- Revisión de la toma y alimentación: ajustar el agarre, el ritmo o el tipo de fórmula puede ser útil en algunos casos (siempre con el pediatra).
Posturas para Aliviar Gases y Calmar al Bebé
Algunas posturas ayudan a que el bebé se sienta más seguro y a liberar gases:
- Vertical sobre tu hombro: favorece el eructo y alivia presión.
- “Tigre en el árbol” (boca abajo sobre tu antebrazo): puede calmar en algunos bebés.
- Boca abajo sobre tu pecho (siempre despierto y supervisado): el contacto y el calor corporal relajan.
- Piernas flexionadas con suavidad: con el bebé boca arriba, puedes acercar las rodillas al abdomen lentamente y soltar, repitiendo varias veces.
Importante: el bebé debe dormir siempre boca arriba. Las posturas boca abajo son solo para momentos de vigilia y supervisión.
Calor Suave en el Abdomen (con precaución)
El calor suave puede ayudar a relajar la musculatura abdominal y reducir la incomodidad. Usa una bolsa de agua caliente o saco térmico templado, siempre envuelto en una toalla. Colócalo unos minutos y observa la reacción del bebé. Evita temperaturas altas y nunca dejes el calor sin supervisión.
Movimiento, Porteo y Ambiente Tranquilo
El movimiento rítmico y un entorno con menos estímulos pueden ser un “remedio” muy eficaz:
- Mecerse suavemente o caminar con el bebé en brazos.
- Porteo ergonómico (siempre con la vía respiratoria despejada y posición adecuada).
- Ruido blanco suave o sonidos constantes (por ejemplo, ventilador o app de ruido blanco).
- Luz tenue y reducir ruidos fuertes o visitas si está sobreestimulado.
Cambios en la Alimentación: Cuándo Considerarlos
En algunos casos, revisar cómo se alimenta el bebé puede ayudar:
- Si toma pecho: comprobar el agarre, evitar que trague aire, y consultar si hay dudas.
- Si toma biberón: revisar la tetina (flujo adecuado) y el ritmo de la toma.
- Si toma fórmula: comentar con el pediatra si conviene valorar otro tipo de fórmula (no cambiar por cuenta propia si hay dudas).
Importancia de la Visita al Pediatra
La visita al pediatra es obligada para descartar posibles patologías, intolerancias alimentarias y alergias.
Importante: si el llanto es inconsolable, hay fiebre, vómitos, diarrea, sangre en heces, falta de apetito o notas algo fuera de lo habitual, consulta con tu pediatra para descartar otras causas.
Consejos Prácticos para Calmar a tu Bebé Durante los Cólicos
- Crea un “kit de calma”: luz tenue, ruido blanco, porteo o manta, y una rutina corta (balanceo + postura vertical).
- Reduce la sobre estimulación: menos ruido, menos pantallas, menos cambios bruscos.
- Prueba técnicas por tandas: masaje 3-5 min → postura vertical → movimiento suave.
- Descansa cuando puedas: turnos con otra persona si es posible.
- Consulta al pediatra si algo no encaja con lo habitual o te preocupa.
Los cólicos bebé son frecuentes y, aunque pueden ser muy duros, en la mayoría de casos mejoran con el tiempo, especialmente hacia los 3 o 4 meses.
