Parásitos más Comunes en Bebés Lactantes: Síntomas y Tratamiento

Las enfermedades parasitarias constituyen un problema de salud pública debido a su alta frecuencia en países en vías de desarrollo y por su presencia en países desarrollados, dada la migración de personas provenientes de países del Tercer Mundo, y su alta morbilidad. Se calcula que existen 2.800 millones de personas infectadas por geohelmintos.

De acuerdo a la OMS, existen 200 millones de individuos infectados con esquistosomas, 120 con filariasis linfática y 37 con oncocercosis (ceguera de los ríos). Se originan entre 300 y 500 millones de nuevos casos de malaria al año, período en el que fallecen más de un millón de niños menores de cinco años por esta parasitosis. Solo la sarna origina más de 300 millones de personas infestadas al año.

A continuación, nos referiremos a las infecciones parasitarias más frecuentes y a su tratamiento.

Todo sobre PARÁSITOS INTESTINALES| Síntomas, medicamentos y prevención

Enteroparásitos (Parasitosis del Tubo Digestivo)

Las parasitosis digestivas son originadas por protozoos y helmintos que comprometen fundamentalmente el intestino (delgado y grueso) y, excepcionalmente, otras partes del tubo digestivo. En los niños pueden ser causa de diarrea y enfermedades recurrentes. El daño que producen depende de la tríada ecológica agente, hospedero y medio ambiente. Cuando existe equilibrio lo habitual es que el cuadro curse en forma subclínica, y si predominan factores del parásito se desarrollará la enfermedad.

Si bien en muchos países no existen encuestas masivas recientes, se puede señalar que las geohelmintiasis en zonas urbanas han disminuido en forma importante (ascariasis y tricocefalosis, por ejemplo). En cambio, aquellas parasitosis del tubo digestivo que no son influenciadas por el medio ambiente externo como la oxuriasis, han mantenido una prevalencia alta. En pacientes inmunodeprimidos con SIDA, cáncer, linfomas, trasplantados, etc., se presentan en aumento los coccidios intestinales: cistoisosporiasis, ciclosporiasis, criptosporiasis, microsporidiasis.

Clínica de los Protozoos

  • Giardiasis (Giardia lamblia, Giardia intestinalis, Giardia duodenalis): Parasitosis del intestino delgado. Muy importante como causa de diarrea aguda e infecciones recurrentes en niños. Puede producir diarrea crónica y mala absorción en lactantes, preescolares y escolares. Los pacientes habitualmente tienen dolor abdominal, meteorismo y náuseas.
  • Amebiasis (Entamoeba histolytica): Parasitosis del intestino grueso. Su prevalencia ha disminuido en los últimos años. La mayoría de los pacientes son asintomáticos, menos del 5 al 10% tienen sintomatología destacando la diarrea aguda. Las amebas pueden originar diarrea crónica, entidad que es más frecuente en adultos que en niños.
  • Balantiasis (Balantidium coli): Parasitosis del intestino grueso de muy baja frecuencia y que tiene relación con la crianza y manipulación de cerdos. En niños puede originar diarrea aguda, crónica o constituir una entidad subclínica.
  • Blastocistiasis (Blastocystis hominis): Actualmente se considera una parasitosis que es capaz de originar en niños diarrea aguda, excepcionalmente crónica.
  • Criptosporidiasis (Cryptosporidium parvum, C. hominis, C. spp): En inmunocompetentes se localiza en el intestino delgado y en inmunodeprimidos puede originar colangitis esclerosante y localizarse fuera del intestino. En personas con inmunidad conservada origina una diarrea aguda con fiebre y dolor abdominal que dura 5 a 7 días. En inmunodeprimidos provoca diarrea crónica secretora con o sin mala absorción, muy difícil de controlar, especialmente en niños con SIDA.
  • Ciclosporiasis (Cyclospora cayetanensis): Coccidio que se localiza en el intestino delgado. Origina diarrea aguda.
  • Cistoisosporiasis (Isospora belli): Se localiza en el intestino delgado. Origina diarrea aguda en inmunocompetentes. En inmunodeprimidos, diarrea crónica. Los pacientes presentan habitualmente baja de peso, deshidratación, dolor abdominal. Los niños con inmunidad conservada presentan eosinofilia y cristales de Charcot Leyden en heces.
  • Sarcocistosis: Se localiza en el intestino delgado. Zoonosis que se adquiere al ingerir carne cruda o mal cocida de cerdo o de vacuno con quistes de Sarcocystis suihominis o bovihominis. La parasitosis origina una diarrea aguda o subaguda en inmunocompetentes (al igual que cistoisosporiasis).
  • Microsporidiasis: En la actualidad se considera que estos organismos están más cerca de los hongos que de los protozoos. Hay varias especies que afectan al paciente inmunodeprimido, originando cuadros intestinales y extraintestinales de difícil tratamiento. Las más importantes son:
    • Enterocytozoon bieneusi
    • Encephalitozoon intestinalis
    • Encephalitozoon cuniculi
    • Encephalitozoon hellen

Clínica de los Helmintos (Gusanos)

Nemátodos (Gusanos redondos)

  • Oxiuriasis (Enterobius vermicularis): Se localiza en el intestino grueso. Infección familiar que origina prurito anal, nasal y genital. Como su ciclo es intradomiciliario y no es afectado por el medio ambiente externo, constituye una parasitosis prevalente en colegios e internados.
  • Ascariasis (Ascaris lumbricoides): Gusano redondo, se ubica en el intestino delgado. Es prevalente en niños de procedencia rural. Sus larvas pueden originar síntomas respiratorios (ciclo de Loos en el pulmón) y los adultos del intestino, cuadros inespecíficos de diarrea y dolor abdominal. Ocasionalmente hay expulsiones de las vermes por boca, nariz y ano. Excepcionalmente pueden originar un síndrome de obstrucción intestinal.
  • Tricocefalosis (Trichuris trichiura): Se ubica en el intestino grueso. Los niños desnutridos con infecciones masivas pueden presentar prolapso rectal, disentería y/o diarrea.
  • Anisakidosis (Anisakis simplex o Pseudoterranova spp): Los niños se infectan al ingerir pescado de agua salada, crudo o mal cocido, que contiene larvas del parásito, estas se introducen en la mucosa gástrica o intestinal. Pueden provocar dolor abdominal, vómitos y ocasionalmente íleo o perforación intestinal.

Cestodos (Gusanos planos)

  • Himenolepiasis (Hymenolepis nana v. nana H. v. fraterna): Es la cestodiasis más frecuente del niño. Origina síntomas digestivos inespecíficos al ingerir huevos embrionados que contaminan el medio ambiente. La parasitosis se mantiene por una autoinfección interna y externa. Los niños excepcionalmente pueden infectarse con otros cestodos: Hymenolepis diminuta propia de roedores y por Dipylidium caninum, propio del perro. En estos últimos casos la infección constituye un accidente al ingerir pulgas infectadas con larvas (cisticercoides).
  • Teniasis (Taenia saginata, T. solium): Los niños infrecuentemente se infectan al ingerir carne cruda o insuficientemente cocida de vacuno (T. saginata) o de cerdo (T. solium, T. asiatica). La importancia de T. solium radica en que el hombre puede albergar fuera de las formas adultas a las larvas: cisticercosis (Cysticercus cellulosae). Alrededor del 10% de los pacientes con teniasis tienen además cisticercosis.
  • Diflobotriasis (Diphyllobothrium latum, D. pacificum, D. dendriticum): Los niños y adultos se pueden infectar al ingerir peces de agua dulce (Diphyllobothrium latum, D. dendriticum) o de mar (D. pacificum) crudos, ahumados o mal cocidos. La sintomatología digestiva es inespecífica, excepto la anemia tipo perniciosa (megaloblástica) que se presenta en el 3% de los casos.

Histoparásitos (Parásitosis de los Tejidos)

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una zoonosis parasitaria cosmopolita originada por el protozoo Toxoplasma gondii, que en personas con inmunidad conservada cursa por lo general en forma subclínica, pero en inmunodeprimidos produce cuadros graves con compromiso del SNC. La infección congénita tiene gran importancia clínica ya que los recién nacidos se pueden presentar como aparentemente sanos o desarrollar cuadros de infecciones generalizadas.

La toxoplasmosis es la zoonosis más frecuente en el mundo. Es universal y afecta a todos los animales de sangre caliente incluyendo al hombre. El gato y otros felinos (jaguarundi, gato montés, etc.) son los únicos que albergan la forma adulta sexuada en su intestino, ellos y todos los otros animales (incluyendo el hombre) presentan las formas asexuadas extraintestinales.

El hombre se infecta al ingerir carne cruda o insuficientemente cocida que tenga quistes (clásicos) del parásito o por el consumo de frutas y hortalizas que estén contaminadas con ooquistes de T. gondii eliminados por las heces de gatos jóvenes infectados.

Las formas adquiridas por lo general cursan una forma subclínica, menos del 10% presenta sintomatología que fluctúa de acuerdo al órgano comprometido. La forma más conocida es la linfoganglionar, que compromete los ganglios del cuello y de la base del cráneo, más infrecuentemente los ganglios axilares e inguinales.

Las formas congénitas se originan en un tercio de las primoinfecciones de las embarazadas. La infección es más frecuente en el tercer trimestre de la gestación, pero es más grave en el primer trimestre ya que el producto por lo general muere.

Si la infección se produce cerca del parto, el recién nacido (RN) puede nacer aparentemente sano y posteriormente desarrollar un cuadro agudo. Si la infección se realiza a comienzos del noveno mes, el cuadro agudo se produce en el útero y el RN presentaría un cuadro subagudo, caracterizado por encefalitis. Por último, si la infección de la gestante es del quinto al sexto mes las etapas agudas (septicemia) y subaguda (encefalitis) se desarrollan en útero y el RN puede presentar secuelas que incluyen la tríada de Sabin: coriorretinitis...

Infección por Parásitos Intestinales en Adultos y Niños: Causas, Síntomas y Tratamiento

Los parásitos intestinales son organismos que viven dentro del cuerpo y pueden afectar tanto a adultos como a niños, causando una serie de problemas en diferentes ámbitos de la salud. Aunque se tiende a pensar que son una condición infantil, estos parásitos pueden afectar a personas de cualquier edad.

¿Qué son los parásitos?

Los parásitos son organismos vivos que viven vinculándose con otro organismo (huésped). Lo hacen aprovechándose de este y, generalmente, le causan un daño.

Los parásitos pueden ser internos (endoparásitos) o externos (exoparásitos, como los piojos o las pulgas). Hay que parasitan en diferentes zonas del organismo, como la malaria, que entra a la sangre a través de los mosquitos. En este artículo nos interesan los parásitos internos, que desarrollan parte o todo su ciclo vital dentro del huésped, y más concretamente nos centraremos en los digestivos.

Los endoparásitos se clasifican en gusanos o helmintos (organismos pluricelulares) o protozoos (organismos unicelulares).

¿Cuáles son los parásitos intestinales más comunes en adultos y niños?

Hay algunos con mucha fama, como la tenia, que, afortunadamente son raros de ver en la actualidad. Otros parásitos famosos son los oxiuros, los clásicos gusanos en los niños, y los áscaris.

Los oxiuros son los gusanos pequeños blancos, miden entre 2 y 10 mm y parecen un hilo. Los áscaris son más grandes, pueden mesurar entre 15 y 30 cm y son los que nos recuerdan más a un gusano.

Los oxiuros solo están en la parte final del intestino grueso, es decir en el colon y en el recto por eso dan más picor anal.

Los áscaris empiezan en el intestino delgado y pueden migrar a otras partes del cuerpo como pueden ser los pulmones y después volver al intestino, favoreciendo la aparición de tos irritativa, muy frecuente por las noches, y bronquitis.

Hay muchos otros menos conocidos como la giardia lamblia o las entamoeba, que son también bastante frecuentes.

¿Los parásitos solo aparecen en niños y animales?

A menudo, cuando diagnosticamos parásitos a un adulto queda muy confundido, expresando que no tiene hijos ni mascotas, al pensar que esto eran enfermedades infantiles.

En efecto, los niños y las mascotas son quienes más parásitos suelen tener, pero esto no imposibilita que los adultos también tengan infección por parásitos.

Las personas que tienen mascotas saben que se suelen hacer desparasitaciones un par de veces al año. Y es fácil que, las personas que tienen hijos, alguna vez les hayan detectado los típicos gusanillos en ano (los oxiuros) u les hayan dicho que sientan picor anal.

¿Por qué algunos parásitos intestinales son más frecuentes en niños que en adultos?

La mayoría de los parásitos se transmiten de manera fecal-oral, es decir, de los excrementos a la boca.

En el caso de los animales queda claro cómo se puede producir la contaminación… en el caso de los humanos esta puede ser por agua o alimentos contaminados, pero también al hacer actividades de jardinería o tocar tierra contaminada y después ponerse las manos en la boca. Y esta última es una actividad más propia de los niños.

A menudo la transmisión se da dentro de una familia, si algún miembro tiene parásitos y no hace una muy buena higiene de manos, será fácil que toda la familia acabe contagiada.

Hay otros parásitos que son más frecuentes en adultos, como los anisakis, famosos porque nos han hecho replantear las costumbres sobre el consumo de pescado crudo.

Actualmente, se obliga a los restaurantes a congelar el pescado o marisco crudo antes de servirlo precisamente para evitar estos parásitos. El consumo de carne cruda es otra vía de entrada de algunos parásitos.

¿Cómo los parásitos intestinales afectan a la salud?

Los parásitos generan de por sí una disbiosis intestinal, con todo lo que esto conlleva, en relación a los síntomas como en repercusión al resto del organismo. La disbiosis genera una hiperpermeabilidad intestinal, hecho que puede causar o empeorar la respuesta inmunitaria del organismo. A menudo, generan también una fuerte respuesta inmunitaria que también dará una afectación global.

¿Qué síntomas se presentan cuando hay parásitos intestinales?

Algunos de los síntomas que provoca la infección por parásitos intestinales pueden ser:

  • Síntomas digestivos
  • Síntomas generales
  • Síntomas cutáneos
  • Síntomas en el estado de ánimo

También hay personas que no presentan síntomas especialmente llamativos y que, simplemente, presentan una disbiosis o un pequeño eccema, por ejemplo. U otros que presentan problemas intestinales recurrentes o de manera intermitente (nos indicaría periodos de mayor o menor actividad/cantidad de parásitos).

Una característica de los parásitos es que toda la sintomatología suele empeorar con la luna llena, esto es debido al hecho que es un momento en que hay una mayor eclosión de huevos y, por lo tanto, un incremento de los parásitos.

¿Qué efectos a largo plazo puede tener una infección no tratada de parásitos intestinales?

En caso de que no se trate la parasitosis, la disbiosis suele ir empeorando y nos podemos encontrar que cada vez aparecen más problemas gastrointestinales, sistémicos y más enfermedades crónicas.

Sabemos que la disbiosis nos lleva a una desregulación del sistema inmunitario, que puede afectar a muy diversos niveles. Hemos citado algunas alteraciones que están ligadas precisamente a esta desregulación, como pueden ser los eccemas o el asma, y podríamos llegar a sufrir problemas autoimmunitarios.

Diagnóstico: ¿cómo se detectan los parásitos intestinales?

Los parásitos no son tan fáciles de detectar como podría parecer.

En el caso de los oxiuros, a veces se produce observación directa. Es importante observar los excrementos (nos pueden dar muchas claves sobre la salud), especialmente si tenemos picores. Es importante observar también los excrementos de las criaturas. De todas maneras, el hecho que no veamos gusanos, no implica que no estén, puesto que la eliminación de estos es muy variable, y la posibilidad de ver dependerá también de la cantidad.

¿Qué pruebas médicas existen para diagnosticar una infección por parásitos intestinales?

Hay parámetros analíticos que nos pueden hacer sospechar de la presencia de parásitos, como la elevación de los anticuerpos IgE o de los eosinófilos o monocitos, o el hierro bajo sin motivo aparente.

En algunos casos, si tenemos una sospecha concreta, podemos pedir los anticuerpos específicos del parásito en cuestión.

Otra opción para el diagnóstico de los parásitos intestinales es la detección en excrementos. A menudo nos encontramos con pacientes que se han hecho tests de excrementos que han salido negativos pero depende de dónde y cómo los hayan hecho no los damos por válidos. Para que se puedan detectar los parásitos es importante hacerlo intermediando PCR, u observación directa con excrementos frescos y con un profesional especializado.

Los tests de PCR buscarán unos parásitos específicos; se suelen valorar los más frecuentes. La observación directa permite valorar todo el rango, pero requiere personas muy especializadas.

Prevención: ¿Cómo puedo evitar o prevenir una infección de parásitos intestinales?

Hay muchos factores a destacar para prevenir la infección de parásitos intestinales. De entrada hay que decir que hay parásitos que tienen mucho poder patógeno y, si entramos en contacto, nos contagiaremos seguro. Otros parásitos no son tan virulentos y la infección dependerá del estado del sistema digestivo del huésped. Por lo tanto, un sistema digestivo saludable dificultará la parasitosis.

¿Cómo influye la dieta y el estilo de vida en la aparición de parásitos?

Si necesitamos un intestino saludable para minimizar el riesgo de parásitos, podemos entender que, una alimentación saludable será también un factor protector frente a estas infecciones. Un excesivo consumo de azúcar está asociado a una mayor probabilidad de parásitos y a una mayor infección (cantidad) de estos.

Cocción de los alimentos:

Hemos comentado que la mayoría se transmiten de manera fecal-oral y a través de agua o alimentos contaminados. Ya tenemos por costumbre, por ejemplo, a no consumir alimentos crudos, agua o hielo, según los países donde viajamos. Esto es porque, si la persona que ha manipulado los alimentos está contagiada y toca los alimentos con las manos sucias, podrían quedar quistes o huevos en los mismos y, al ingerirlos, nos contagiaríamos. El contagio también depende de la cantidad de quistes o huevos que ingerimos.

Con el agua también depende mucho de los sistemas de saneamiento. En muchos países el agua pasa por unos procesos de potabilización y posterior cloración que dificultan mucho que puedan vivir patógenos.

Por lo tanto, una manera de minimizar el riesgo de parasitosis es la cocción de los alimentos, puesto que esta eliminará la mayoría de patógenos, ya sea que están dentro del alimento (como los anisakis en el pescado crudo) o por contaminación a raíz de la manipulación.

Limpieza de frutas y verduras:

Las frutas y verduras a menudo están en contacto con la tierra, de donde pueden “recoger” huevos; también son manipuladas por personas. Así que, será muy importante limpiar muy bien frutas y verduras, todavía más si son ecológicas, porque, al no contener biocidas pueden estar contaminadas más fácilmente.

Esto no nos tiene que hacer dejar de consumir alimentos ecológicos, ¡que son los más saludables!

Para eliminar los posibles parásitos, se pueden sumergir frutas y verduras en agua con un poco de bicarbonato o vinagre (las dos cosas no) durante unos minutos y después enjuagarlas bien. Si es posible, las podemos rascar también con un estropajo específico.

Higiene:

Finalmente, para evitar o prevenir una infección de parásitos intestinales es fundamental una buena higiene de manos, puesto que, si por casualidad hemos tocado algún elemento contaminado por parásitos, los eliminaremos antes de ponernos las manos a la boca. Esto es especialmente importante en los niños que a menudo están en contacto con el suelo y, en este suelo, pueden haber defecado animales como perros o pájaros.

Hay que lavar bien las manos antes de cada comida, dedicando un par de minutos, frotando todos los rincones y utilizando un cepillo para las uñas. Y, evidentemente, procurar que no se pongan las manos sucias en la boca.

Tratamiento: ¿Cómo eliminar los parásitos del intestino?

Una vez nos hemos infectado por parásitos hay varias acciones que podremos hacer para deshacernos:

  • Tratamiento pautado por el médico. Este podrá ser a base de medicamentos convencionales, herbáceos u otros suplementos alimentarios. En el Centro solemos combinar tratamiento convencional con herbáceos y algún probiótico. El tratamiento específico dependerá: del tipo de parásitos, de la edad del paciente y otros determinantes de salud que tendrá que valorar el profesional.

En general, pautaremos tratamientos combinados y prolongados en el tiempo, puesto que los parásitos son bastante difíciles de eliminar. Cuando hacemos tratamiento eliminamos los parásitos adultos, pero no los huevos o quistes, que son inmunes a estos medicamentos o herbáceos, por lo cual habrá que hacer tratamientos largos para coger varios ciclos parasitarios.

Será importante que, al menos parte del tratamiento, se realice durante la luna llena. Ya hemos comentado que este es el momento en que se da una mayor eclosión de parásitos, y por tanto habrá que aprovechar esta ventaja.

La eliminación la tiene que hacer toda la familia, puesto que el contagio de parásitos intestinales a la familia es lo más habitual.

Habrá que lavar bien la ropa, especialmente la ropa interior y la ropa de cama. A ser posible a 60 grados y secarla al sol siempre que sea posible.

Evidentemente, habrá que tratar el motivo de fondo que ha generado una parasitosis, si está. Como la disbiosis, amalgamas dentales, etc.

En resumen, el tratamiento adecuado de los parásitos intestinales es fundamental para evitar complicaciones a largo plazo.

Tratamiento Farmacológico de las Parasitosis Intestinales

A continuación, se presenta una tabla con algunos de los tratamientos farmacológicos utilizados para las parasitosis intestinales:

Fármaco Presentación Dosis Consideraciones
Metronidazol Comp., Susp. 15-30 mg/kg/día Repetir al cabo de una semana.
Albendazol Comp., Susp. 200-400 mg/día Tomar con la comida.
Mebendazol Comp., Susp. 100 mg dosis única Repetir en dos semanas.
Pamoato de pirantel Comp., Susp. 11 mg/kg dosis única Máximo 1 g.
Ivermectina Cap. 0,2 mg/kg/día Indicada en mayores de 5 años o de 15 kg.
Niclosamida Comp. 40 mg/kg/ el primer día, seguido por 20 mg/kg/día Masticarse bien antes de tragar y beber agua abundante posteriormente.

Abreviaturas: Cap: cápsula. Comp: comprimido. Susp: suspensión oral.

Publicaciones populares: