Vitamina D3 para Bebés: Beneficios y Recomendaciones

Desde los primeros días de vida, nuestro cuerpo comienza un proceso de crecimiento y desarrollo. Para que todo funcione correctamente, necesitamos una serie de nutrientes esenciales y, entre ellos, la vitamina D ocupa un lugar destacado. La vitamina D es esencial para el desarrollo y el funcionamiento de nuestro organismo. Aportar al bebé la cantidad que necesita de vitamina D es esencial para su crecimiento y desarrollo, porque le ayuda al correcto crecimiento y desarrollo de sus huesos, dientes, músculos, corazón y su sistema inmunitario. Por ello, lo normal es que al menos durante el primer año de vida de vuestro bebé, el pediatra le prescriba un suplemento de vitamina.

VITAMINA D para BEBÉ, NIÑOS y ADOLESCENTES | La importancia de la vitamina D | Nutrición infantil

¿Cuáles son los beneficios de la vitamina D para bebés?

Una de las funciones más importantes es la relacionada con la salud ósea. La vitamina D es necesaria para que el cuerpo pueda absorber el calcio y el fósforo, dos minerales fundamentales para el desarrollo óseo. En otras palabras, sin suficiente vitamina D, los huesos del bebé no crecerían fuertes y sanos. De hecho, una deficiencia severa puede provocar raquitismo, una enfermedad que debilita los huesos y puede afectar el desarrollo físico del niño.

El raquitismo consiste en la falta de mineralización del hueso y el cartílago en crecimiento. Los niños que sufren esta patología presentan huesos blandos o deformados, que derivan en el ablandamiento del cráneo, arqueamiento de las piernas, deformación de las costillas y problemas de altura. Ante la sospecha de un caso de raquitismo, se recomienda acudir inmediatamente al pediatra para que realice un examen físico del niño o bebé.

Raquitismo por deficiencia de vitamina D a la presentación (arriba) y tres meses después del tratamiento con vitamina D y calcio (abajo) en un niño de raza negra de un año de edad.

Además de la vitamina D, existen otras vitaminas que son importantes para el desarrollo del bebé, aunque no siempre es necesario suplementarlas si el niño está sano y recibe una alimentación adecuada. Por ejemplo, la vitamina A ayuda en la formación de tejidos y es fundamental para la visión, mientras que las del grupo B participan en el desarrollo del sistema nervioso y en la producción de energía.

Fuentes de Vitamina D para Bebés

Hay varias formas de obtener vitamina D. Para los bebés es más difícil hacerlo de forma natural, de modo que la suplementación es la mejor opción.

  • Luz solar: Nuestros cuerpos fabrican vitamina D de forma natural cuando exponemos nuestra piel a la luz del sol. No obstante, los peligros asociados a la exposición directa al sol hacen que en el caso de los bebés especialmente no sea la fuente de vitamina D más adecuada.
  • Leche materna: La leche materna proporciona casi todas las vitaminas que el bebé necesita, especialmente las del grupo C, E y B. No obstante, los niveles de vitamina D que contiene no son suficientes para garantizar la salud de los huesos y prevenir enfermedades como el raquitismo.
  • Leche de fórmula: Si alimentas a tu bebé con leche de fórmula: la mayoría de las marcas incluyen vitamina D en sus productos, aunque no todas la misma cantidad. Sigue las recomendaciones de tu pediatra y revisa la etiqueta para estar segura. Pero, recuerda que para cubrir las necesidades que su organismo requiere, tu bebé debería tomar al menos un litro de leche de fórmula fortificada con vitamina D y la mayoría de los bebés, sobre todo los recién nacidos no pueden tomar tanta cantidad.
  • Alimentos sólidos: Algunos alimentos sólidos aportan vitamina D, aunque son pocos y la contienen en cantidades bajas.
  • Suplementos: La mejor manera de que los bebés obtengan diariamente la cantidad recomendada de vitamina D es con suplementos líquidos que garanticen las 400 UI que necesitan cada día. A los peques les cuesta mucho tomarse pastillas o cápsulas duras, además del riesgo de atragantamiento que puede haber.

Suplementación con Vitamina D

La cantidad recomendada de vitamina D para la mayoría de los bebés es de 400 unidades internacionales (UI) al día, desde los primeros días de vida hasta al menos el primer año. Esto suele equivaler a una sola gota diaria de los suplementos que se venden en farmacias, aunque depende de la concentración del producto. En el caso de los bebés alimentados exclusivamente con leche materna, la suplementación es especialmente importante porque la leche materna, aunque es el alimento ideal y más completo, no contiene suficiente vitamina D por sí sola. Para los bebés que toman fórmula, la necesidad de tomar un suplemento dependerá de cuánto tomen al día. Las fórmulas infantiles ya están enriquecidas con vitamina D, así que si un bebé toma más de 1 litro al día, en algunos casos puede que no necesite un suplemento adicional. De todos modos, esto siempre debe decidirlo el pediatra, que evaluará el caso particular de cada bebé.

Los lactantes menores de un año lactados al pecho deben recibir un suplemento de 400 UI/día de vitamina D, iniciando su administración en los primeros días de vida. Se estima que las necesidades de vitamina D de los los bebés hasta los 12 meses están en torno a 400 UI/día (10 mcg/día), niveles que la leche de la madre no le puede garantizar al lactante, por lo que, a los bebés alimentados exclusivamente de leche materna, se recomienda un suplemento de vitamina D en gotas. El suplemento debe contener vitamina D3 y su administración debe ser directamente en la boca de tu bebé. Se debe de tener especial cuidado con la concentración de vitamina D que se administra, teniendo en cuenta las indicaciones del fabricante y administrando siempre con un cuentagotas cuidadosamente(5).

Solvilit® Bebés Vitamina D3 400 UI, indicado para bebés y niños de 0 a 3 años.

Cómo Administrar Vitamina D Líquida

La forma más práctica de tomar esta vitamina es administrarla directamente en la boca con un cuentagotas, preferiblemente a la misma hora todos los días para no olvidarse. Cuando le des vitamina D líquida a tu bebé, asegúrate de no darle más de la cantidad recomendada. Lee detenidamente las instrucciones de uso.

Revisa la cantidad de vitamina D que debes darle a tu bebé y sigue las pautas que te indiquen para medir y administrar la dosis. Con ayuda del sistema dosificador que provea el producto, descarga el líquido en la boca de tu pequeño, ya sea en la lengua o en los laterales de la boca. No le pongas las gotas en la garganta, ya que podría causarle molestias e incluso provocarle tos o asfixia.

Riesgos de Exceso de Vitamina D

Aunque la vitamina D es muy beneficiosa, como con todo, es importante no excederse. Los efectos secundarios por un exceso de vitamina D no son comunes, especialmente si se administra la dosis recomendada por el pediatra. Sin embargo, cuando se da más cantidad de la necesaria durante un periodo prolongado, pueden aparecer síntomas relacionados con una acumulación excesiva de calcio en la sangre, como náuseas, vómitos, debilidad, irritabilidad o estreñimiento. Por eso es importante seguir siempre las indicaciones médicas y no duplicar la dosis pensando que más vitamina significa más salud. La clave está en el equilibrio.

También hay que tener cuidado con los suplementos multivitamínicos que ya contienen vitamina D, para no sumar una cantidad superior a la recomendada. Es importante recordar que no se deben dar suplementos por iniciativa propia sin antes consultar con un profesional de la salud. Aunque las vitaminas son necesarias, el exceso de algunas de ellas también puede ser perjudicial.

Fuentes de Vitamina D.

Consideraciones Adicionales

  • Deficiencia de Vitamina D en la Madre: Un aspecto importante de la nutrición de vitamina D en el embarazo es que el estado de la vitamina D del recién nacido y en la primera infancia depende del estado de la vitamina D de la madre durante el embarazo.
  • Estudios e Investigaciones: Cada vez hay más estudios que relacionan la vitamina D con la fertilidad, el embarazo sano y el correcto desarrollo del bebé. Y otras investigaciones hablan de los beneficios de la vitamina D para prevenir la preeclampsia, la diabetes gestacional o el riesgo de aborto o parto prematuro.

Desde el momento en que tu bebé llega al mundo, un instinto te guía a cuidar cada aspecto de su bienestar. Entre estos cuidados, la alimentación ocupa un lugar especial, con la vitamina D brillando como una estrella de nutrición esencial. Aunque la leche materna aporta muchos nutrientes, necesita un poco de apoyo en forma de suplementos de vitamina D, para que tu pequeñín crezca con huesos fuertes y un corazón lleno de salud.

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