La infertilidad del alma: Un análisis profundo del libro y sus implicaciones

En la búsqueda de la fertilidad, tanto física como emocional, es crucial entender los factores que pueden obstaculizar este camino. Antonia González Fernández, Directora de PsicoFertilidad Natural, Licenciada en Biología y experta en Medicina Reproductiva, ha dedicado años a estudiar la fertilidad de diversas parejas. Sus logros han comenzado a ser una opción más frente a las FIV.

González Fernández es Máster en Reproducción Humana en IVI, Especialista universitario en Análisis Clínicos, Graduada en Naturopatía, Medicina y Nutrición Ortomolecular, y Especialista en meditación Mindfulness. Además, es Miembro del Colegio Oficial de Biólogos (COB), de la Asociación Española para el estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR), de la Sociedad Española de Nutrición y Medicina Ortomolecular (SENMO) y de la Asociación de Profesionales de las Terapias Naturales (COFENAT).

En este contexto, surge la pregunta clave que se hacen los expertos en fertilidad: ¿Por qué la infertilidad ha aumentado en los últimos años? Es evidente que en los últimos años la infertilidad ha aumentado; González Fernández, con más de 13 años de experiencia, señala que el porcentaje de parejas infértiles ha aumentado del 10% al 17% en España, e incluso el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia asegura que el porcentaje de infertilidad en España era del 20%.

El impacto de los tóxicos en la fertilidad

Una de las claves de la infertilidad hoy día es cómo nos alimentamos y cómo, a través de muchos alimentos, también nos intoxicamos. No solo eso, también la contaminación, el alcohol, el tabaco…cumplen una función importantísima en nuestra bajada de fertilidad.

Los tóxicos que afectan e influyen negativamente a la fertilidad son muchos, los más habituales, los disruptores endocrinos, entran en nuestro sistema hormonal, y ocupan los receptores hormonales, y se hacen pasar por nuestras hormonas naturales, provocando entre otras cosas, un exceso de estrógenos (Hiperestrogenismo).

Entre los tóxicos más habituales encontramos:

  • Disruptores endocrinos: Afectan el sistema hormonal, imitando hormonas naturales y causando desequilibrios.
  • Metales pesados: Mercurio, cadmio, plomo y arsénico, presentes en pescados grandes y moluscos bivalvos.
  • Dioxinas y bifenilos policlorados (PCB): Se acumulan en el tejido graso y están relacionados con la endometriosis.
  • Pesticidas-plaguicidas: Presentes en frutas y verduras.
  • Tabaco, alcohol, drogas: Reducen el grosor del endometrio y empeoran la circulación sanguínea al útero y ovarios.

Metales pesados y su presencia insospechada

Uno no se puede imaginar que su cuerpo pueda contener plomo o arsénico, pero os sorprendería, y mucho, la cantidad de personas intoxicadas que encuentro en mi consulta. De hecho, el metal pesado que se repite de una forma peligrosa es el mercurio.

Los metales pesados podemos encontrarlos en pescados de gran tamaño (atún, salmón, emperador…) en moluscos bivalvos.

Dioxinas y bifenilos policlorados (PCB)

Las dioxinas están en el medio ambiente de todo el mundo y se acumulan principalmente en el tejido graso de los animales, nosotros nos comemos los animales….

Las dioxinas y los bifenilos policlorados (PCB): son unos tóxicos que se acumulan en nuestro organismo, en nuestra grasa y pueden permanecer en él toda nuestra vida, muchos ya tenemos claro que hay una relación directa entre este tipo de tóxicos (y muchos otros) y mujeres con endometriosis.

La endometriosis la veo todos los días en mi consulta, y para estas mujeres necesitamos un programa hormonal integral, un programa donde seamos muy estrictos con los tóxicos, con los estrógenos, la alimentación, el estrés, trabajar con la inflamación de los tejidos, y un buen tratamiento ortomolecular mejora mucho la sintomatología y el avance de la enfermedad, para así poder conseguir ser madre.

Pesticidas y Plaguicidas

Pesticidas-plaguicidas: otro tóxico más que encontramos en frutas y verduras. Qué pena verdad? Uno cree que se está alimentando bien…?

Tabaco, alcohol, drogas

Podemos hablar de los tóxicos que ingerimos cada día sin ser conscientes, pero también de aquellos que tomamos de manera voluntaria, el tabaco, el alcohol, la marihuana, la cocaína, la heroína… en esta parte no me extenderé mucho, porque de todos es sabido lo perjudicial para la salud, y en el caso de la fertilidad solo os dará algún que otro ejemplo.

El tabaco, por ejemplo, reduce el grosor del endometrio y esto para aquellas mujeres que llevan tiempo buscando un embarazo saben lo básico que es. El endometrio es la capa interna del útero, el lugar donde el embrión va a implantarse, su cunita. Si esa cunita no tiene un grosor mínimo de 7mm, y no tiene una morfología específica (trilaminar) difícilmente ese embrión quiera quedarse.

Pero el tabaco no solo afecta al endometrio, obviamente empeora la circulación sanguínea al útero, y por lo tanto menor nutrición para el embrión, y menor nutrición para los ovarios.

6 consejos para mejorar la fertilidad femenina

El estrés: El peor de los tóxicos

Este es el peor de todos los tóxicos. Y este tóxico lo producimos nosotros mismos. Este se merece un apartado solo para él, porque hay tanto qué decir… muchas parejas que pasan por mi consulta, después de haberse sometido a varias tratamientos de reproducción asistida, empiezan nuestro programa integral de Fertilidad, y consiguen embarazo de manera natural, y esto es gracias a que realizamos una eliminación de toxinas, evitamos que entren nuevas, rebajamos el estrés y mejoramos pautas alimenticias y suplementamos las carencias de minerales y vitaminas, y por supuesto trabajamos la parte emocional que subyace de esa infertilidad.

“Solo” con esto, se consigue el embarazo después de muchas FIV…esto nos tendría que hacer pensar… ¿No?

Por eso creé el Grupo OnLine de Meditación Mindfulness para la Fertilidad, porque funciona y mejora el sistema hormonal-nervioso-inmunológico.

El poder de la epigenética

Es el futuro, porque gracias a todo lo que estamos descubriendo en los últimos años, sabemos que no todo está determinado en nuestro genoma, que tenemos la capacidad (para bien y para mal) de cambiar nuestro destino, que podemos activar o desactivar ciertos genes, para que se desarrolle o no una patología.

Y cuando hablamos de factores que modifican nuestra genética, además de la alimentación, los tóxicos, los hábitos…. También están las emociones, los pensamientos, nuestra actitud, tenemos mucho más poder del que creemos, no echemos balones fuera y seamos los dueños de nuestra salud reproductiva, seamos más fértiles, sé que se puede, porque lo veo cada día en mi consulta de PsicoFertilidad Natural, la combinación de una alimentación adecuada a cada persona y patología, saber qué estudios se deben realizar para poder llegar a esas conclusiones, considerar la toma de suplementos para corregir déficits y el trabajar la parte emocional y energética, vamos, el mirar a la persona como un todo, está haciendo que tengamos unas tasas de embarazos inmejorables.

La endometriosis: Un desafío complejo

La endometriosis es enrevesada hasta para pronunciarla. Sara la conoce de cerca, porque la vivió ella misma en primera persona y porque, como matrona, asiste cada día a otras mujeres que la padecen.

Vayamos por partes, o mejor dicho, por capas: las que forman el útero. Hay una externa, una intermedia y una interna, que se llama endometrio. Cuando ese tejido endometrial crece de manera anómala fuera de su sitio, su comportamiento sigue siendo el mismo, así que se desprende y sangra cada mes, lo cual puede provocar intensas molestias.

Tiene sentido, ya que esta enfermedad manifiesta una falta de reconocimiento hacia la parte femenina, incluso un rechazo. De hecho, Sara León confiesa que empezó a recuperarse en el momento en que se reconcilió con ese componente tan esencial de su identidad.

Hemos detectado en estos casos, por ejemplo, sin ir más lejos, el deseo de ser madre, frustrado por la creencia aprendida o heredada (y fuertemente instalada) de que concebir un hijo sin haberse casado antes o vivir según la norma (lo que cada una entienda como lo normal). O que el padre elegido o la propia mujer no tenga cabida en la familia o sienta que no tiene su lugar. Vivencias todas ellas que dejan una marcada impronta y terminan aflorando. En resumen: no solo persiste el problema, sino que se agrava.

El impacto emocional en la fertilidad

La relación tan estrecha que existe entre madre e hijo ya durante el período prenatal ha sido objeto de numerosas investigaciones, especialmente en los últimos años. El diálogo entre ambos progenitores y de ellos con su entorno implica una serie de procesos psicológicos, emocionales, bioquímicos, neuronales y endocrinos que afectan a la maduración del niño en el útero, de forma positiva o negativa dependiendo de cómo influyan en la madre las situaciones que la rodean (la pareja, la familia, el trabajo…).

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