El cine de Carla Simón se ha consolidado como un territorio para reconciliarse con la memoria familiar. Con Romería, Simón continúa el tráfico iniciado en sus películas anteriores a la hora de concebir el cine como un territorio para reconciliarse con la memoria familiar, aquí, la de los padres fallecidos tan jóvenes a causa del sida.
Este viaje cinematográfico se adentra en la historia de Marina (Llúcia Garcia), una joven estudiante de comunicación audiovisual que viaja por mar desde Barcelona a Galicia para obtener el reconocimiento oficial de su familia paterna. Acompañamos a Marina en su viaje de descubrimiento de la familia paterna y de los lugares donde sus progenitores fueron felices, pero también donde se engancharon a la heroína.
En este contexto, la película se presenta como un drama familiar coral en el que confluyen figuras muy diversas, desde el abuelo patriarca que todo lo soluciona con dinero al tío que siempre habla con franqueza. Y como Alcarràs (2022), Simón construye un drama familiar coral en el que confluyen figuras muy diversas, desde el abuelo patriarca que todo lo soluciona con dinero al tío que siempre habla con franqueza.
El progresivo conocimiento por parte de la Marina de sus tíos, tías y pareja de ancianos añade capas de complejidad a esta historia familiar marcada por un estigma, el del sida, convertida en un tabú sobre el que no se habla. El progresivo conocimiento por parte de la Marina de sus tíos, tías y pareja de ancianos añade capas de complejidad a esta historia familiar marcada por un estigma, el del sida, convertida en un tabú sobre el que no se habla.
Carla Simón, directora de "Romería".
Un Giro Inesperado: Del Drama Familiar al Realismo Mágico
Cuando Romería justo corre el peligro de estancarse como un drama de secretos y mentiras en torno a una familia burguesa con una limpia rebelde, hace acto de presencia un gato que ya hemos visto antes en el barco donde vivieron los padres de Marina (atención a los muchos detalles que trufan la película como piedrecitas para recorrer un nuevo camino). Como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, el felino conduce a la protagonista al otro lado del espejo, pasando por uno de los espacios de la memoria de la madre, la tienda de cómics donde trabajó de joven.
Entonces Romería se adentra en un terreno inédito en el cine de Carla Simón, más cercano al fantástico y al surrealismo, sin abandonar del todo los códigos naturalistas. La directora se distancia del imaginario sórdido y deprimente con el que se asocia la juventud de los ochenta víctimas de la droga y del sida para recordar cómo también fueron la generación que abrazó un concepto liberador de la vida después de décadas de oscuridad represiva.
Simón se desvela así como una gran cineasta de la sensualidad, como una directora que no solo sabe invocar imágenes emotivas sino que late la pantalla con el erotismo desbordante de los cuerpos de la pareja protagonista, la debutante Lucía García y el músico Mitch, que transmiten un magnetismo físico como pocas veces sentimos en el cine del cine.
Influencias Cinematográficas y Sensualidad Desbordante
En este segmento fantástico, Simón convoca el erotismo resplandeciente junto al mar del Ingmar Bergman de un Verano con Monika (1953), el espíritu rebelde de Pierrot le Fou (1965) de Jean-Luc Godard pero también los imaginarios hippies de Zabriskie Point (1970) de Michelangelo Antonioni y de la olvidada More (1969) de Barbet Schroeder, rodada en Ibiza.
Simón se desvela así como una gran cineasta de la sensualidad, como una directora que no solo sabe invocar imágenes emotivas sino que late la pantalla con el erotismo desbordante de los cuerpos de la pareja protagonista, la debutante Lucía García y el músico Mitch, que transmiten un magnetismo físico como pocas veces sentimos en el cine del cine.
ANALISIS NARRATIVO- Consejos para realizar un analisis narrativo y escribir guiones cinematograficos
La Trilogía de Carla Simón: Un Retrato Íntimo de la Memoria Familiar
Romería (2025), discurre en los relatos ajenos y en las contradicciones. Marina es una joven cuyos padres murieron de sida, y que viaja a la Galicia natal de su padre para descubrir su historia. Una vez allí, se dará cuenta de que muchos de los relatos que escucha, inconexos, obedecen a conflictos internos de la familia paterna.
Como somos incapaces de asimilar la arbitrariedad, que las cosas suceden sin más, construimos un patrón para dar una respuesta. Marina, en Romería, es incapaz de quedarse con un relato inconexo o inacabado. Necesita conocer cómo fue la historia de sus padres, enamorados en los ochenta bajo el halo de la heroína; y esta encrucijada la solventará con su propia inventiva.
Carla Simón se ha permitido una licencia más en su forma de entender el cine. En un momento de la película la protagonista perseguirá al gato de Alicia en el país de las maravillas. Quizá deba preguntarse qué camino tomar. A falta de baldosas ocres, el mar y el sol de la Ría de Vigo.
La Ría de Vigo, escenario clave en "Romería".
Puede que aquí la directora catalana se haya desmarcado de un discurso realista; existe otra forma de narrar con esa visión onírica con el guiño al libro de Lewis Carroll. Puede que aquí la directora catalana se haya desmarcado de un discurso realista; existe otra forma de narrar con esa visión onírica con el guiño al libro de Lewis Carroll.
