Siendo un psicólogo que ha trabajado con niños y adolescentes por más de 30 años, he atendido a muchos hijos adultos sumamente dependientes. Duele ver a estos jóvenes adultos atrapados en patrones autodestructivos con poca motivación. Desde mi perspectiva como entrenador para padres batallando con hijos adultos, más desafortunado aún, es lo emocional y económicamente agotador que puede resultar esto para sus padres.
Los padres controladores no dejan de serlo solo porque los hijos sean adultos. Al contrario, en esa etapa suelen ejercer mecanismos de control más sofisticados como el chantaje emocional o el victimismo. En este artículo, exploraremos las características de los padres controladores y cómo estas actitudes impactan en la vida de sus hijos adultos, así como estrategias para establecer límites y promover relaciones más saludables.
¿Por Qué Algunos Padres Controlan a Sus Hijos Adultos?
Son muchos los padres que controlan a sus hijos adultos desde la cercanía e incluso desde la lejanía. No importa que ese hijo o esa hija ya haya dejado el hogar familiar y tenga familia propia y una vida separada. El cordón umbilical sigue sin romperse y a través de él continúa alimentándose ese amor envenenado que busca un solo objetivo: lograr que los sigan necesitando.
Si nos preguntamos qué hay detrás de la necesidad de control en este tipo de dinámicas la respuesta es sencilla. Quien busca controlar intenta aliviar una sensación de carencia. En este caso, los padres lo que buscan es defenderse de la soledad convenciendo a sus hijos de que siguen siendo imprescindibles para ellos. La cercanía (y la dominación) les confiere la sensación de seguir siendo útiles, de ostentar el poder y aliviar así la baja autoestima y esa personalidad distorsionada que no ve el sufrimiento que genera su conducta.
El miedo de los padres a dejar que la vida fluya con naturalidad, también juega un papel importante. Tienen miedo a que la vida de un hijo siga su camino con independencia, madurez y libertad lejos del hogar. Cualquier intento de este último por asumir las riendas propias de su existencia se interpreta como un agravio y surgen al instante emociones tan afiladas como la ira, la rabia, la angustia…
Características de los Padres Controladores
Los padres que controlan a sus hijos lo hacen de formas camufladas, indirectas y dolorosas. El padre o la madre controladora siempre está para «ayudar», pero gracias a esa ayuda, en apariencia bienintencionada, tienen una excusa para dominar.
Algunas de las características más comunes incluyen:
- Recibir consejos que no se necesitan: Ser objeto de constantes reclamos.
- Recomendar lo que uno debería hacer y lo que no: Hacer uso del chantaje, de ese lenguaje manipulador que roba la motivación y hasta la autoestima.
- El control excesivo: Se manifiesta en la imposición de reglas rígidas y restricciones sin tener en cuenta las necesidades individuales del hijo.
- La desvinculación total: Se caracteriza por la falta de interés y participación del padre en la vida de sus hijos.
- La crítica constante: Es otra característica común. Son hombres que no aceptan la opinión de los demás, se consideran en posesión de la verdad absoluta y tratan de imponer su criterio a toda costa.
- Falta de empatía: Los padres tóxicos suelen carecer de empatía y comprensión hacia las necesidades emocionales de sus hijos.
- Victimización: Asumen un papel de mártir o víctima para conseguir atención, simpatía o beneficios de sus hijos o su pareja.
- Generar conflictos entre hermanos: Muestran favoritismo hacia uno o algunos de ellos.
Un punto común entre esta población de hijos adultos, según los padres y mis lectores sobre este tema, son las historias de abuso de sustancias, depresión, ansiedad y una autoestima muy baja. Los hijos adultos afligidos suelen ser maestros manipuladores de sus padres frustrados y desesperados. Saben qué comentarios dolorosos e incitantes de culpa decirle a sus padres vulnerables y emocionalmente exhaustos, como: “bueno, está bien, si no vas a ayudarme entonces terminaré en las calles y moriré”, o “no haces más que decirme que consiga un trabajo, deja de presionarme o me suicidaré”.
Tristemente, esa culpa, que en la mayoría de los casos no está justificada, hace a los padres vulnerables a las manipulaciones de los hijos adultos problemáticos.
Algunos padres víctimas de esta situación encuentra empoderamiento al compartir su desgracia entre ellos, apoyándose e impulsándose mutuamente a poner límites.
Pero, tristemente, este tema también tiene un efecto polarizante. Los padres de adultos problemáticos suelen percibir su situación sobre una base de “todo o nada”: o los padres están cómodos dejando que sus hijos se defiendan completamente por su cuenta o están cómodos cuidando de sus hijos problemáticos en todo lo que necesiten.
Las respuestas no siempre son en blanco y negro. La culpa enturbia las aguas para los padres de adultos problemáticos. La culpa juega trucos con sus mentes. Puede convencernos de que las batallas de nuestros hijos son culpa nuestra.
Pero dado el papel de la genética, las influencias comunitarias negativas y las características de personalidad involucradas, los padres merecen darse dosis saludables de autocompasión. Como dice mi mejor amigo del jardín de niños, “las personas perfectas solo se encuentran en el cementerio”. Así que si hiciste algo que te avergüence, discúlpate con tu hijo adulto y sigue adelante. Esfuérzate por no engancharte con ello, de otra manera puede servir como herramienta de manipulación para tu hijo adulto.
Señales de manipulación por parte de hijos adultos:
- Te convierte en un prisionero emocional amenazando con suicidarse o lastimarse. Los hijos adultos que están en verdadero riesgo de lastimarse deben tomarse muy en serio. Pero juegos tóxicos, manipuladores e inductores de culpa para obtener atención o evadir responsabilidades necesita señalarse directamente y atenderse.
- Miente mediante una “memoria selectiva”. Juras que tuvieron una conversación sobre un plan que les entusiasmaba a todos y con el que todos estaban de acuerdo. Pero luego, de la nada, tu hijo adulto finge recordar la conversación completamente diferente, si es que la recuerda.
- No se enfrenta a la vida, pero tú sí. Estás pagando su deuda así que tienes que tomar un segundo trabajo o asumir responsabilidades adicionales mientras que tu hijo o hija adultos están estancados en la inercia, siendo permanentemente improductivos. Tú y tu pareja u otros miembros de la familia sienten la tensión provocada por las necesidades excesivas de este adulto dependiente.
- Tu hijo adulto toma dinero “prestado” porque no puede mantener un empleo constante. Dice que planea pagarte pero nunca pasa. Sí, está bien ayudar económicamente a los hijos adultos de vez en cuando, mientras no sea de una manera explotadora.
- Ya te resignaste a que te falten al respeto. Crees que debido a que tu hijo adulto tiene “problemas” le da derecho a no mostrarte respeto. Tal vez notes que solo muestra respeto cuando quiere algo de ti. Sin embargo, tu hijo adulto se transforma o se vuelve pasivo agresivo si no le das lo que pide. Te sientes agotado y aceptas este caos emocional como algo normal.
PADRES CONTROLADORES 😣😣😣¿Cómo liberarse de su control?
¿Cómo Escapar de la Cárcel de los Padres Controladores?
Reflexionar sobre la relación que tenemos con nuestros padres es una necesidad. Debemos hacerlo para tomar conciencia (y sin importar la edad que tengamos) sobre si ese lazo nos ofrece bienestar y sufrimiento.
Aquí hay algunas estrategias para manejar la situación:
- Establecer límites claros: Es un ejercicio de salud. Si no los respetan, si reaccionan mal y hacen uso del victimismo advirtiéndonos de que los estamos abandonando, hay que evitar caer nuevamente en sus redes.
- Comunicación asertiva: Lo más acertado en todos los casos es hablar con asertividad y claridad con nuestros padres sobre cómo deseamos que sean las cosas por el bien de todos.
- Sanar heridas: No debemos descuidar otro aspecto esencial: sanar todos esos años de desgaste y manipulación constante. Esas heridas suelen dejar la marca de una baja autoestima e incluso de un estrés postraumático.
- Mantén la calma, firmeza y distancia: En tu actitud al expresar las expectativas a continuación para impulsar a tu hijo adulto hacia una independencia saludable.
Establecer límites específicos:
- Pon límites de tiempo al ayudar a tu hijo a resolver una crisis.
- Alienta a tu hijo a resolver problemas preguntando: “¿qué ideas tienes?” Si responde “no lo sé” sin pensarlo, entonces dile amablemente algo como, “creo en tu capacidad y sé que sentirás mejor contigo mismo cuando pienses más en esto”.
- Pon límites firmes si usa constantemente la culpa para manipularte.
- Mientras vivan contigo, alienta a tus hijos con empleo a contribuir parte de su paga como renta. Si no están empleados, para empezar, pídeles que te ayuden en la casa con la limpieza, jardinería u otras tareas.
- No les de dinero indiscriminadamente. La recepción de dinero para gastar debe depender de los esfuerzos que hagan los hijos adultos para lograr su independencia.
- Desarrolla una respuesta que puedas ofrecer en caso de que te atrape desprevenido. Acuerden en que no les darás una respuesta antes de cierto periodo de tiempo, ya sea la mañana siguiente o al menos 24 horas. Por ejemplo, la próxima vez que recibas un mensaje urgente que diga: “necesito dinero”, responde diciendo “tengo que pensarlo (o hablarlo con tu padre) y te contesto mañana.” Esto te dará tiempo de considerarlo y te brindará la oportunidad de hablarlo antes de decidir. También mostrará que tienes las cosas bajo control y que hay un frente unido.
- Recuerda que no es un concurso de popularidad. Prepárate para recibir el rechazo de tu hijo.
Ser objeto de constantes reclamos, recibir consejos que no se solicitan, hacer uso del chantaje, recomendar lo que se debe o no hacer, es la forma en que los padres buscan controlar a sus hijos adultos.
Mantén la calma, firmeza y distancia en tu actitud al expresar las expectativas a continuación para impulsar a tu hijo adulto hacia una independencia saludable.
Como dice Lynn Lott, autora de Disciplina Positiva para adolescentes, "Cuando los niños de padres controladores se convierten en adultos, a menudo no pueden sobrellevar una relación con sus padres porque se sienten sofocados, juzgados y aniquilados por ser como son. [...] Los hijos de padres controladores pueden convertirse en adictos a la aprobación y buscan a otras personas que continúen con el trabajo de controlarlos. [...] Cuesta mucho tiempo convencer a una persona inmadura de que está bien ser alguien independiente de sus padres y de que deje atrás su percepción equivocada sobre lo que necesita hacer para obtener aprobación en la vida".
Tabla: Comparación de Estilos de Crianza y sus Consecuencias
| Estilo de Crianza | Características | Posibles Consecuencias en Hijos Adultos |
|---|---|---|
| Controlador | Reglas rígidas, supervisión constante, falta de autonomía. | Dependencia emocional, baja autoestima, dificultad para tomar decisiones. |
| Permisivo | Falta de límites, sobreprotección, evitación del sufrimiento. | Egocentrismo, falta de habilidades para la vida, resentimiento. |
| Negligente | Falta de orientación, abandono emocional, comunicación limitada. | Inseguridad, dificultades emocionales, problemas de relación. |
Es fundamental asumir por completo que lo relevante son los resultados a largo plazo, no los asuntos a corto plazo. Dicho de otro modo, lo importante es que tu hijo acabe entendiendo cómo te sientes cuando llega a casa demasiado tarde... aunque lo que nos pide el cuerpo sea castigarle sin salir si se retrasa.
“A veces podrías sentirte como si estuvieras dejando que tu hijo se saliese con la suya. Cuando las acciones se relacionan a metas a largo plazo, es preciso un salto de confianza para sentir la seguridad de que estás haciendo un buen trabajo como educador", admiten Lynn Lott y Jane Nelsen.
En este proceso es muy importante el punto 4: los padres son los primeros que tienen que entender sus propios errores como oportunidades para aprender. Ni tú serás perfecto, ni lo serán tus hijos. Pero quizá ambos podéis estar dispuestos a mejorar durante la mayor parte del tiempo.
Recuerda, buscar ayuda profesional de un terapeuta puede ser beneficioso para navegar estas complejas dinámicas familiares y fomentar relaciones más saludables y equilibradas.
