Óvulos Vaginales, Embarazo y Riesgos en el Primer Trimestre

Los óvulos vaginales son pequeñas cápsulas sólidas en forma ovalada que contienen medicamentos y se administran a través de la vagina. Se emplean para tratar diversos tipos de patologías ginecológicas como infecciones (una de las más comunes, la candidiasis); también en tratamientos hormonales durante la menopausia o de reproducción asistida; con probióticos para regular la flora vaginal; o con sustancias cicatrizantes tras cirugías.

¿Qué son los Óvulos Vaginales?

Los óvulos vaginales son unas pequeñas cápsulas sólidas en forma ovalada que contienen medicamentos y se administran a través de la vagina. Se emplean para tratar diferentes alteraciones como infecciones, por ejemplo, por hongos (candidiasis); favorecer la flora vaginal con bacterias vivas; regularizar el PH vaginal; o en tratamientos hormonales.

Además del medicamento, en su composición se incluyen aceites vegetales que ayudan a una disolución rápida una vez que se han introducido en la vagina. Su uso puede resultar muy útil porque este tipo de medicina tiene la ventaja de que actúa directamente en el origen del problema, por lo que no pierde su eficacia al no pasar por el estómago ni el torrente sanguíneo. Además, puede tener menos efectos secundarios.

¿Para qué Sirve el Uso de Óvulos Vaginales?

Los óvulos vaginales no son muy conocidos entre mujeres que nunca han sufrido una infección, por ejemplo, debido a hongos vaginales (candidiasis). En cambio, quienes han padecido una alteración de este tipo saben que los óvulos son un remedio eficaz que ayuda tanto al alivio de los síntomas como a su curación. Este tipo de medicamento se usa en muchas ocasiones para tratar patologías ginecológicas variadas, como las siguientes:

  • En casos de infección: Se usan óvulos con antibióticos que eliminan las bacterias que provocan la patología. También se utilizan para combatir los hongos, las inflamaciones y regenerar la mucosa de la vagina.
  • Con hormonas: Hay óvulos que contienen hormonas y que se recetan a las mujeres que están en atravesando la menopausia. Con ellos se pretende aliviar la sequedad, irritaciones, la falta de elasticidad y, al mismo tiempo, ayudan contra las infecciones y los síntomas de atrofia urogenital. Estos óvulos con hormonas también se administran a mujeres que están siguiendo un tratamiento de reproducción asistida.
  • Con probióticos: Existe otro tipo de óvulos vaginales que contiene probióticos, es decir, que están compuestos de bacterias vivas beneficiosas para la flora vaginal y que ayudan a regular el PH natural de la vagina en el caso de infecciones recurrentes o como tratamiento preventivo clave para evitar la proliferación de hongos, virus o bacterias.
  • Cicatrizantes: Se emplean tras procedimientos quirúrgicos.

El uso de óvulos vaginales no suele ser recomendable en la etapa del embarazo, pero las embarazadas suelen ser propensas a este tipo de afecciones, por lo que, en caso de ser necesario, el especialista puede pautarlos, aunque es recomendable colocarlos sin el aplicador que llevan en algunos casos.

¿Cómo Aplicar los Óvulos?

Como hemos comentado anteriormente, los óvulos vaginales son unas pequeñas cápsulas sólidas en forma ovalada que contienen medicamentos y se administran a través de la vagina. Se pueden poner introduciéndolos con los dedos o, si lo llevan, con un aplicador, en ambos casos intentando que queden lo más dentro posible. Por normal general, están elaborados con una base de aceite vegetal sólido que lleva el principio activo.

De esta manera, el óvulo se deshace progresivamente y el contenido se libera en la vagina. Los óvulos tienen forma de supositorio y su aplicación relativamente sencilla, aunque las primeras veces puede generar algunas dudas. Sin embargo, lo mejor es relajarse y seguir unas pautas muy simples:

  1. Lo primero, leer el prospecto
  2. Después, muy importante, lavarse las manos antes de manipular el óvulo
  3. Sacarlo del envoltorio
  4. Si hay aplicador y se desea usar, colocarlo de la manera que indiquen las instrucciones
  5. Sentarse o tumbarse con las piernas dobladas y separadas
  6. Insertar el óvulo con los dedos o el aplicador en el interior de la vagina lo más dentro que se pueda
  7. Retirar el aplicador
  8. Para terminar, lavarse de nuevo las manos

Una vez dentro de la vagina, el óvulo se funde lentamente gracias al calor corporal y, en ocasiones, se nota cierta pérdida de su composición al exterior. Aunque no hay problema en ello: lo que se escapa es el excipiente (los aceites), no el medicamento.

¿Qué hay que Tener en Cuenta al Utilizarlos?

Como hemos visto, los óvulos son unos medicamentos fáciles y seguros de usar con unas sencillas pautas. Sin embargo, veremos a continuación algunas cosas que hay que tener en cuenta durante el periodo en que sigamos este tratamiento:

  1. En primer lugar, seguir las recomendaciones/prescripciones del médico y las instrucciones del propio medicamento.
  2. Utilizarlos preferentemente de noche, y así aprovechar las horas en la cama para que el óvulo se deshaga.
  3. Usar un protector tanto si lo usamos de día como de noche para evitar manchar la ropa interior.
  4. No es recomendable usarlos durante la menstruación, a no ser que lo prescriba un profesional, ya que podría perder su eficacia al disolverse antes en la sangre y, además, podría darse la posibilidad de que se acabe expulsando.
  5. Aun así, si se usan los óvulos durante la regla, deben evitarse los tampones.
  6. Los óvulos vaginales con medicamentos tampoco suelen estar indicados en mujeres embarazas, pero el médico debe valorar si son necesarios y cómo administrarlos.
  7. En ningún caso, durante el embarazo, deben colocarse con el aplicador.
  8. Durante un tratamiento con óvulos vaginales no se deben mantener relaciones sexuales debido a que reducen la eficacia de algunos métodos anticonceptivos como el preservativo.
  9. Asimismo, tener sexo puede empeorar los síntomas que estén tratando los óvulos.
  10. Por último, es necesario tener presente las alergias al medicamento o al óvulo en sí, ya que hay algunos, como el de progesterona, contienen alérgenos.

Los óvulos vaginales son medicamentos que se administran en forma de supositorio ovalado por vía vaginal. Se usan principalmente para tratar patologías ginecológicas de manera más directa, sin necesidad de que el medicamento pase por el torrente sanguíneo o el sistema digestivo, de tal manera que es más efectivo y rápido.

Está indicado en infecciones por hongos (como es el caso de la candidiasis), virus y bacterias; para tratamientos hormonales durante la menopausia o de en reproducción asistida; para regular la flora vaginal mediante probióticos; o con sustancias cicatrizantes tras intervenciones quirúrgicas.

Una vez dentro de la vagina, donde se introducen con ayuda de los dedos o con un aplicador, se deshacen gracias a su composición de aceites vegetales que se funden con el calor corporal y el medicamento se distribuye para solucionar el problema. En esta fase es importante saber que es posible que parte del excipiente, es decir, los aceites que le dan consistencia, salga al exterior, por lo que es recomendable usar protectores para la ropa interior y, en la medida de lo posible, usarlos por la noche.

En el caso de que las mujeres estén con la menstruación, es recomendable no utilizar los óvulos vaginales, ya que perderían eficacia, pero si son necesarios (siempre bajo supervisión médica), es importante no simultanearlos con los tampones. Igualmente deben evitarse las relaciones sexuales durante un tratamiento de este tipo porque podrían dañar anticonceptivos como el preservativo.

Por último, los óvulos vaginales con medicamento no están indicados en la etapa del embarazo, aunque si el médico los pauta por necesidad, siempre habrán de colocarse con los dedos, evitando el aplicador.

Infecciones Vaginales y Embarazo

Las embarazadas están más predispuestas a tener infecciones por bacterias u hongos, porque se encuentran en un estado en el que están más bajas de defensas. Cuando esto ocurre el flujo se suele volver anormal, debido a varias causas. Las principales son:

  • Presencia de una vaginosis bacteriana, que debe tratarse con antibióticos en forma de óvulos. Se trata de un tipo de inflamación vaginal que está provocada por el crecimiento excesivo de bacterias que habitualmente están en la vagina. Este hecho hace que se altere el equilibrio de esta zona íntima.
  • Candidiasis vaginal, que se produce cuando el flujo es blanco, grumoso y produce picazón o escozor. La cándida es un hongo que genera infección muchas veces durante el embarazo, por todos los cambios hormonales que hay en esa etapa. En engorroso para la mujer, pero no afecta en nada al bebé.
  • Enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la Clamidia o la Tricomoniasis. Se produce cuando la secreción es espumosa, de color gris, con mal olor y la paciente tiene ardor y picazón en la zona.

Hasta un 80% de las mujeres pueden llegar a sufrir infecciones vaginales durante el embarazo. Pero, ¿pueden afectar al bebé? Por hongos: Las infecciones vaginales más frecuentes entre las embarazadas son las micóticas; aquellas que están ocasionadas por hongos. De hecho, la más popular es la candidiasis. Suele provocar picores y/o exceso de flujo vaginal, pero tiene fácil remedio. El tratamiento consiste en el uso de óvulos antimicóticos para eliminar dichos hongos.

Vaginitis o vulvovaginitis: Esta infección es muy común entre las mujeres en edad reproductiva. Normalmente se produce cuando hay un cambio en el equilibrio de las bacterias que hay en la vagina, y puede provocar dolor, picor o secreción.

Las infecciones vaginales tratadas a tiempo, por lo general, no pueden perjudicar al bebé. Eso sí, como todo, si se descuida o se dejan pasar sin tratarlas, pueden ir a más y, en el caso de la candidiasis, provocar en el futuro bebé la infección de Muguet, que se manifiesta unos días después del parto.

Probióticos y Embarazo

Determinadas complicaciones del embarazo han sido relacionadas con la presencia de alteraciones en la microbiota vaginal. La vaginosis bacteriana, una de las infecciones genitales más frecuentes en mujeres sexualmente activas en edad reproductiva, que se caracteriza por una disminución de los lactobacilos y un incremento de Gadnerella vaginalis y bacterias anaerobias, es considerada una afección benigna, que incluso puede permanecer sin tratar cuando es asintomática.

Otra de las infecciones vaginales frecuentes, y típicamente recurrente, es la producida por el hongo Candida. La detección de Candida en estadios tempranos del embarazo ha sido asociada con parto prematuro y con bajo peso al nacer. El embarazo es además uno de los factores de recurrencia de la Candida. Aquellas mujeres en cuya microbiota se encuentre este microorganismo, tendrán más posibilidades de sufrir vulvo vaginitis candidiásica a lo largo del embarazo.

Si estás embarazada y tienes candidiasis recurrente, la toma de probióticos no tiene que tener efectos adversos en el embarazo, la toma de probióticos es segura para evitarla.

Es recomendable que al estar embarazada consultes con tu ginecólogo la toma de cualquier complemento alimenticio, incluso la toma de probióticos, ya que algunos probióticos llevan vitaminas, entre ellas la vitamina A.

Corticoides y Embarazo

El embarazo es un momento en el que cualquier tratamiento médico despierta dudas. Entre los medicamentos que más preguntas generan están los corticoides, un grupo de fármacos con un papel muy concreto en la gestación. Su nombre suele asustar, porque se asocia con efectos secundarios o con tratamientos “fuertes”. Sin embargo, la realidad es que los corticoides pueden ser aliados fundamentales durante el embarazo cuando se utilizan en el momento adecuado y bajo control médico.

Cuando existe riesgo de que el bebé nazca antes de tiempo, se administran a la madre inyecciones intramusculares de betametasona o dexametasona en un ciclo corto de 24 a 48 horas. El objetivo es claro: acelerar la maduración de los pulmones del feto para que produzcan surfactante, una sustancia indispensable que evita que los alvéolos pulmonares se colapsen con la primera respiración.

Los corticoides no se utilizan de forma generalizada en todas las gestaciones. Su administración responde siempre a una necesidad concreta, valorada cuidadosamente por el equipo médico. En líneas generales, se pueden identificar dos grandes situaciones en las que estos fármacos juegan un papel importante: una, centrada en el cuidado de la madre y en el control de enfermedades que ya estaban presentes antes del embarazo o que aparecen durante la gestación; y otra, dirigida directamente al bienestar del bebé cuando existe riesgo de parto prematuro.

VAGINOSIS BACTERIANA (PACIENTES): Síntomas, causas, tratamiento, recaída - Ginecología y Obstetricia

Recomendaciones Generales Durante el Embarazo

Acabas de enterarte de la buena noticia, ¡estás embarazada! Por fin el sueño se hace realidad y a la alegría de los primeros momentos se suman muchas emociones. Hay muchos mitos acerca de la cuestión y a veces es complicado orientarse entre la información online y los consejos de amigos y familiares. Lo ideal es confiar en tu ginecólogo o preguntar a expertos del sector.

En las primeras semanas de embarazo experimentarás la mayoría de cambios a nivel hormonal y psicológico. Es un momento muy importante y la alimentación tiene que ser adecuada para evitar problemas y vivir la experiencia de la gestación de la mejor manera.

Alimentos a Evitar:

  1. Pescado crudo o, mejor dicho, el sushi. El pescado crudo o marinado (boquerones, ceviche, etc.) puede contener anisakis, un parásito que no tiene consecuencias para el feto, pero puede dar problemas muy molestos a la madre.
  2. Carne cruda o poco hecha. Aprende a pedirla bien hecha puesto que la carne cruda puede contener listeria, una bacteria muy peligrosa para las embarazadas.
  3. Alcohol. Las bebidas alcohólicas son muy peligrosas para el feto, alteran los mecanismos de absorción de los nutrientes y pueden causar tanto desequilibrios en el desarrollo fetal (síndrome de alcoholismo fetal), como problemas de salud al bebé.
  4. Huevos crudos. Los huevos crudos no representan un riesgo para el feto, pero podrían contener la salmonela.
  5. Quesos no pasteurizados. En los quesos producidos con leche cruda (quesos tipo brie o artesanales) puede esconderse la listeria.
  6. Frutas y verduras crudas no desinfectadas. A pesar de lo saludable que son las verduras crudas y las frutas, es recomendable consumirlas solo si estás segura de que han sido lavadas correctamente con el uso de desinfectantes para alimentos. En las verduras y las frutas pueden esconderse varios tipos de bacterias y es mejor no arriesgarse.
  7. Patés. Además de ser un alimento poco recomendado por su alto contenido en grasas animales, se elabora con el hígado y si no está pasteurizado puede contener listeria.
  8. Alimentos ahumados.
  9. Pescados grandes. Aunque bien cocinados, los pescados como el atún, el pez espada, el tiburón, la caballa y otros depredadores almacenan importantes cantidades de mercurio.
  10. Jamón y embutidos. Los embutidos elaborados a partir de carne cruda pueden contener el parásito toxoplasma gondii.

El embarazo no tiene que ser un periodo limitante en tu vida, sino un momento en el que vivir una experiencia única y, por eso, un motivo para cuidarse más. Aun así, cada vez que comes en restaurantes o en casa de amigos y familiares, no olvides preguntar ciertos detalles sobre la preparación de los platos. No te avergüences por preguntar, estarás previniendo molestias y problemas más serios para tu salud y para el correcto desarrollo de tu hijo. Si tienes cualquier pregunta acerca de tu alimentación durante la gestación no dudes en comentárselo a tu ginecólogo.

Medidas Preventivas

  • Buena higiene personal: Lavarse las manos con frecuencia es vital para eliminar los gérmenes, así como tener una buena higiene íntima.
  • Evitar la carne cruda y la leche NO pasteurizada: las carnes en conserva, procesadas o crudas son peligrosas para las mujeres embarazadas porque pueden contener bacterias dañinas.
  • Precaución con las mascotas: En el caso de los gatos, el contacto con su tierra o arena puede contener parásitos nocivos. Así que, en el momento de limpiarlo, es mejor usar guantes y lavarse muy bien, o pedir ayuda a otra persona.
  • Evitar el uso de ropa ajustada o húmeda: Esto puede irritar la vagina.

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