Entre las maravillas naturales de la isla de São Miguel, en las Azores, destaca la Cascada del Salto do Cabrito, ubicada en Ribeira Grande. Este impresionante salto de agua de 40 metros de altura crea una piscina natural perfecta para disfrutar de un refrescante baño después de una caminata.
Cómo llegar al Salto do Cabrito
Aunque se puede llegar en coche, se recomienda realizar la ruta a pie para apreciar la belleza natural de las Azores. Para llegar desde Ribeira Grande, hay que tomar el Caminho da Tondela y la carretera EN5-2A. La ruta comienza en Caldeiras da Ribeira Grande, donde se puede percibir el olor característico de las aguas termales y observar el vapor que emana de dos pozas.
En muchos topónimos de la isla de São Miguel y de las islas Azores, encontraremos la palabra “caldeiras”, que significa calderas o aguas termales.
Senderismo en las Azores: La ruta del Salto do Cabrito
La ruta del Salto do Cabrito es una de las rutas de senderismo señalizadas más interesantes de la isla de São Miguel. Se trata de una ruta circular que comienza y termina cerca de las Caldeiras da Ribeira Grande, con una duración aproximada de 2 horas y media.
La ruta comienza descendiendo por la carretera asfaltada hasta un cruce, donde se debe tomar a la izquierda en dirección a Lombadas - Monte Escuro. Al encontrar un tubo de agua, hay que seguir unos 100 metros por un camino asfaltado hasta encontrar una cadena que hay que cruzar. Siguiendo el camino, se llega a la presa de Fajã do Redondo.
Detrás de la cascada hay un camino que sube hasta una carretera asfaltada, donde hay que girar a la derecha y pasar por la Central Geotérmica de Pico Vermelho. Luego, se toma un desvío a la derecha y se atraviesan dos ríos (preferiblemente descalzo).
Canyoning en el Salto do Cabrito
Además del senderismo, también se puede practicar canyoning en el Salto do Cabrito. Se puede contratar un guía para explorar los ríos, piscinas y cascadas, haciendo barranquismo, rappel e incluso tirolina y saltos de hasta 4 metros. Todo ello tras una ruta de media hora a pie.
Se pueden contratar excursiones al Salto do Cabrito con guías profesionales que te recogerán en tu hotel y te llevarán en un transfer al inicio de la ruta de senderismo.
CANYONING - Salto do Cabrito
La experiencia de visitar el Salto do Cabrito
La cascada es bastante alta y tiene como dos niveles de caída. En un extremo de la cascada, hay una especie de camino que lleva a una antigua central hidroeléctrica. La ruta no está muy bien señalizada, pero vale la pena por la caminata y las vistas.
El camino para aproximarse a la cascada puede ser un poco arriesgado, ya que el agua golpea con fuerza y está todo resbaladizo.
Parque Natural da Ribeira dos Caldeirões
Esta cascada se encuentra en el Parque Natural da Ribeira dos Caldeirões, un recorrido donde se pueden ver molinos y algunos saltos de agua más pequeños. El recorrido es corto, unos 20 minutos máximo, pero es bastante bonito, con molinos interesantes, estanques con peces y nenúfares, y una gran variedad de plantas y flores.
Otras cascadas en São Miguel
Además del Salto do Cabrito, en São Miguel se pueden visitar otras cascadas como:
- Cascada da Farinha: Ubicada en el norte de la isla, cerca de Ribeira dos Caldeirões. El acceso en coche es difícil, pero vale la pena la caminata de media hora desde donde se aparca el coche en un mirador.
- Cascada da Ribeira Quente: Una cascada de agua caliente con paredes de color naranja. El camino para llegar a ella es bastante peligroso, ya que hay que atravesar la carretera.
Itinerario del día 2: Ponta Delgada/Lagoa do Fogo/Miradores/Caldeiras de Ribeira Grande
- Ponta Delgada.
- Lagoa do Fogo.
- Miradores de las antenas repetidoras, Pico da Barrosa, Lagoa do Fogo y Bela Vista.
- Caldeiras de Ribeira Grande: Ruta senderista del Salto do Cabrito.
- Caldeira Velha.
- Rabo de Peixe.
El día era caluroso y a la una de la tarde el sol apretaba de verdad. Empezamos a caminar en dirección “Monte Escuro” y “Lombadas”, según marcaba la ruta, pero enseguida nos dimos cuenta de que tendríamos que ir casi dos kilómetros por una pista empedrada y sin sombras por la que podían circular los coches sin problemas. De hecho, un par de vehículos pasaron a nuestro lado y decidimos que aquel extra de pasos, solanera y calor no tenía sentido. Así que volvimos al coche, que nos llevó cómodamente al lugar donde comienza la verdadera ruta a pie. No tiene pérdida porque hay paneles informativos y sitio para aparcar.
Desde aquí se puede ir en dos direcciones: al Salto do Cabrito o a lo que se llama “Barragem Dam”, que ya explicaré lo que es. De inmediato nos encontramos siguiendo una gran tubería en medio de un espeso bosque con una vegetación exuberante. Entonces nos acordamos de nuestras rutas por Madeira. Entre una maraña de hojas enormes, el estrecho sendero dio paso a una pista de tierra más amplia, que bajaba hasta el cauce del río, mostrando una variedad espectacular de árboles y arbustos que formaban una tupida masa boscosa, parte de la cual se vislumbraba desde algunos claros.
A final de la bajada, llegamos hasta la Central Hidroeléctrica de Faja do Redondo, que está fuera de servicio, aunque se puede visitar concertando una cita previa. Subimos unas escaleras metálicas y cruzamos el río por una pasarela con suelo de rejilla que va por encima de la tubería. Aquí comienza el trecho más interesante de esta ruta pues se camina sobre dicha pasarela, flanqueada por árboles y vegetación, a veces sobre el cauce del río, a veces entre las rocas, en ocasiones a ras de suelo y otras a una altura bastante considerable, que quizás pueda dar vértigo a algunas personas.
Por fin, tras bajar una empinada escalera metálica con gran número de peldaños (no sé cuántos) y otra con escalones de piedra llegamos al lecho del río y a la Central Hidroeléctrica del Salto do Cabrito. Nada más sobrepasarla, ya teníamos ante nosotros la preciosa cascada del Salto do Cabrito.
Había siete u ocho personas frente a la cascada y aprovechamos para ponernos en primera fila y tomar nuestro bocadillo mientras contemplábamos caer el agua. Entonces nos fijamos en que la pasarela metálica por la que habíamos venido pasaba por encima de las rocas sobre las que se desliza la cascada. Daba casi más vértigo desde abajo que desde arriba.
Disfrutamos de lo lindo haciendo esta ruta según la he comentado, pero quien solo quiera ver la cascada, tiene otra posibilidad mucho más corta y fácil: acceder por la carretera EN5-2 (la que traíamos desde la Lagoa do Fogo), ya en las proximidades de Ribeira Grande. Está indicado. Una pista lleva a un aparcamiento, desde donde apenas se tarda 10 minutos andando hasta la cascada. Sin embargo, no es lo mismo.
Barragem Dam
De nuevo en el coche, fuimos hacia el otro lado, siguiendo el indicador que ponía “Barragem Dam”. Llegamos a una especie de aljibe o piscina con aguas burbujeantes de las que emanaban grandes nubes de vapor (estaban hirviendo, claro), aunque no despedían mal olor, el típico a huevos podridos que notamos en otros lugares. Flanqueados por una vegetación lujuriosa, seguimos la levada que llevaba el agua y alcanzamos una presa.
Continuamos un poco más siguiendo la indicación del “sendero· y llegamos al río, a cuyo lecho bajamos y donde pudimos contemplar otro precioso par de cascadas, con el agua enmarcada por unas hojas gigantes dignas del mejor film de dinosaurios. Un sitio agreste, solitario y fácil de alcanzar, aunque puede haber barro en época de lluvias.
Caldeira Velha
Deshicimos el camino y regresamos al coche para ir a Caldeira Velha, donde teníamos intención de tomar un bañito en sus piscinas naturales de agua caliente. Cuando llegamos, ya por la tarde, había muchos menos coches aparcados que por la mañana. El acceso a este Monumento Natural está restringido a 250 personas simultáneamente y el tiempo máximo que cada visitante puede permanecer en el interior es de dos horas. El precio de las entradas es de 3 euros la de paseo y de 8 euros si también se quiere tomar un baño. En la taquilla te dan instrucciones y te ponen una pulserita según la modalidad elegida. Nos aseguraron que con dos horas tendríamos tiempo suficiente para verlo todo con tranquilidad, incluyendo el baño. Y fue cierto.
Además de muy bonito, este lugar es sumamente especial, con una vegetación fantástica, que parece trasladarte a un Parque Jurásico, con árboles de todo tipo, helechos gigantes, líquenes y flores de lo más variado. Y a la sorprendente masa vegetal hay que añadir las pozas de agua caliente ferruginosa de origen volcánico, convertidas en piscinas naturales, cuya temperatura supera los 30 grados.
Un aviso: que nadie espere unas pozas enormes cual piscina olímpica. Son charcas pequeñas, que cubren algo más de un metro como mucho. Aunque el día era caluroso, la verdad es que fue un gustazo meterse en las aguas templadas de la primera piscina. Para recorrer el parque hay un sendero de unos 350 metros y, aunque en continuo ascenso, se llega tranquilamente a la guinda del pastel, es decir la fuente termal o nacimiento, que cae en forma de cascada sobre una amplia poza con mirador incluido, en la cual pudimos relajar la mente y el cuerpo tras haber recibido en la cabeza el grato impacto del agua templada (26 grados) de la cascada. Si da tiempo, también se puede visitar el Centro de Interpretación Ambiental, que está junto a la zona principal de servicios y vestuarios. Sin embargo, lo más importante es disfrutar del sitio natural, que es una maravilla.
Rabo de Peixe
Para rematar la jornada, fuimos hasta Rabo de Peixe, una localidad eminentemente pesquera como bien apunta su nombre. Nos habían recomendado el restaurante “O Pescador”, y allá que fuimos. Llegamos pronto, lo cual fue un acierto, ya que la dueña nos atendió estupendamente bien. Aunque tenía otros pescados y mariscos, nos aconsejó la caldeirada, una especie de caldereta de marisco y pescado cocinada con capturas de la zona. Nos enseñó los pescados en cuestión, pero nos quedamos tal cual, ya que no los habíamos visto nunca antes (los mariscos, sí, claro) y sus nombres no nos decían gran cosa. Cuando terminamos de cenar, dimos una vuelta por el puerto, que estaba casi desierto.
Salt del Cabrit en Osona
La comarca de Osona también cuenta con un Salt del Cabrit. Para llegar, hay que coger el coche dirección l’Esquirol por la carretera BV-5207 y luego la C-153 dirección Manlleu. Una vez cogido el desvío, entraremos a un camino agrícola más o menos asfaltado. Nos dirigiremos por él hacia la zona industrial que comentaba, ya que el Salt del Cabrit está justo detrás. Desde el inicio de este camino al Salt del Cabrit son 1,6 kilómetros. Seguiremos por este camino hasta llegar a una explanada. Allí ya veremos un cartel donde nos indica la dirección al Salt del Cabrit. Por este camino solo tendremos que caminar 200 metros. Por ese camino llegaremos al otro lado del Pantano de Sau, donde justo cae el agua. Y en menos de 1 minutos llegaremos al Salt del Cabrit, que forma un gorg justo en ese punto.
Muy cerca hay otro salto de agua, el Salt de Nara, pero este no lo conocemos.
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Ubicación | Ribeira Grande, Isla de São Miguel, Azores |
| Altura de la cascada | 40 metros |
| Actividades | Senderismo, canyoning, natación |
| Dificultad de la ruta | Fácil (senderismo) |
| Duración de la ruta | 2.5 horas (aproximadamente) |
