Infertilidad Femenina: Causas, Soluciones y Tratamientos

Aunque en muchas ocasiones se empleen infertilidad o esterilidad como sinónimos para hacer referencia a la incapacidad que tiene una pareja para lograr el embarazo y poder tener hijos, lo cierto es que son dos términos distintos. La principal diferencia entre esterilidad e infertilidad está en el momento exacto en el que se da el problema que impide la gestación. Esterilidad es la incapacidad de conseguir un embarazo debido a que no se produce la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. Infertilidad es la incapacidad de llevar a término el embarazo.

Como vemos, en ambos casos no es posible tener un bebé, aunque la infertilidad nos acerca un poco más a esta posibilidad. Es importante recordar que cuando hablamos de esterilidad o infertilidad, nos referimos a un periodo, generalmente de un año, en el que la pareja o la mujer, no han logrado conseguir un embarazo.

La infertilidad se refiere a la incapacidad de un individuo para tener descendencia de manera natural. Se considera necesaria, por lo general, una evaluación para el diagnóstico de la infertilidad cuando una pareja lleva 12 meses manteniendo relaciones sexuales habituales sin protección y no ha logrado el embarazo. En el caso de mujeres mayores de 35 años, el tiempo estipulado es de seis meses practicando relaciones sin protección.

La infertilidad es un problema muy común. Según la OMS, se estima que a nivel mundial afecta a unos 186 millones de personas. No obstante, los datos apuntan a que entre el 10 y el 17 % de las parejas en todo el mundo experimentan infertilidad en algún momento de su etapa reproductiva. Esto la convierte en una de las enfermedades más comunes entre las personas de 20 a 45 años. En España, se estima que aproximadamente una de cada seis parejas en edad reproductiva tiene problemas para tener hijos. La infertilidad afecta, por tanto, al 15-20% de las parejas españolas.

Para poder diagnosticar la infertilidad, es necesaria la evaluación del caso por un especialista en medicina reproductiva mediante pruebas médicas específicas que permitan establecer o descartar el diagnóstico de infertilidad. Si tu pareja y tú lleváis más de un año manteniendo relaciones sexuales sin protección, pero aun así no habéis logrado el embarazo, es recomendable que acudáis a un especialista para que estudie vuestra capacidad reproductiva.

Tanto la infertilidad como la esterilidad tienen sus causas en problemas que pueden proceder tanto del hombre como de la mujer, o incluso de ambos. Los problemas en la fertilidad de la mujer pueden tener diferentes orígenes según el punto en el que se produce la alteración. Así, podemos encontrar problemas por factor endocrino ovárico, factor tubárico (en las trompas de Falopio), factor uterino y factor cervical (en el cérvix uterino). No obstante, actualmente, uno de los motivos más comunes de infertilidad femenina es la edad materna avanzada. El ritmo de vida de la sociedad actual propicia el retraso de la maternidad, lo que conlleva un deterioro de la fertilidad femenina por la disminución del número y de la calidad de los ovocitos.

Entre las causas más comunes de infertilidad femenina se encuentran:

  • Factor endocrino: Aquí incluimos los problemas hormonales que afectan el ciclo menstrual y la ovulación, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), anovulación (falta de ovulación) o insuficiencia ovárica prematura (o menopausia precoz).
  • Factor tubárico: Las trompas de Falopio son el lugar donde ocurre la unión entre el óvulo y el espermatozoide. Si estas trompas están bloqueadas o dañadas, como puede ocurrir con la endometriosis o infecciones como la salpingitis, el óvulo y el espermatozoide no podrán encontrarse, lo cual imposibilita la fecundación.
  • Factor espermático: También puede suceder que la calidad de los espermatozoides no sea la adecuada como para lograr alcanzar y fecundar el óvulo.

Pero, además, encontramos como causas de infertilidad aquellas que están relacionadas con el propio embrión y su capacidad para evolucionar y desarrollarse de forma normal.

  • Fallo de implantación: Después de la fecundación, el embrión debe implantarse en el revestimiento del útero (endometrio) para continuar su desarrollo. Si esto no ocurre, no se producirá un embarazo viable.
  • Aborto: En algunos casos, el embrión se implanta, pero el desarrollo se interrumpe y termina en un aborto espontáneo. Esto puede deberse a causas genéticas, inmunológicas, infecciosas o problemas en la calidad del embrión, aunque en ocasiones se desconoce la causa por la que un embarazo se detiene.

¿Qué tratamiento de fertilidad es el más adecuado?

Dependiendo del problema que origine la infertilidad femenina y de la edad de la mujer, pueden estar indicados los diferentes tratamientos de reproducción asistida. Estos pueden ser más o menos complejos, pero todos tienen el mismo objetivo: conseguir que se pueda producir el embarazo y tener un bebé sano en casa.

Cuando el problema de fertilidad está causado por un factor femenino, existen varias opciones reproductivas que se pueden llevar a cabo. A continuación, os presentamos las principales técnicas de reproducción asistida que se realizan para el tratamiento de la infertilidad.

Técnicas de Reproducción Asistida

Inseminación Artificial (IA)

Esta técnica de reproducción asistida consiste en la introducción de una muestra seminal, previamente procesada en el laboratorio, directamente en el útero de la mujer a través del cérvix. La inseminación artificial se realiza en el periodo ovulatorio de la mujer para aumentar las posibilidades de gestación. Este tratamiento de reproducción asistida requiere que el grado de infertilidad de la paciente sea leve. Además, la mujer no debe tener más de 35-37 años de edad para garantizar el éxito de la IA.

Otro de los requisitos necesarios para la IA es que las trompas de Falopio sean funcionales, puesto que es aquí donde el óvulo se mantiene a la espera del espermatozoide. Si las trompas están obstruidas, la unión de óvulo y espermatozoide no se podrá producir y, por tanto, no tendrá lugar el embarazo.

La IA se utiliza como tratamiento en casos de infertilidad femenina en los que la mujer presenta:

  • Endometriosis leve.
  • Disfunciones ovulatorias como, por ejemplo, las causadas por el Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP).
  • Alteraciones en el cuello del útero (factor cervical).
  • EOD. En estos casos en los que no se conoce el motivo de esterilidad en la pareja, el especialista puede optar por comenzar realizando IA.

No obstante, la IA también se utiliza para mujeres sin pareja o para parejas de mujeres que desean conseguir una gestación y, en principio, no tienen ningún problema de infertilidad. En este caso, la IA se realizaría con el semen de un donante anónimo.

Fecundación In Vitro (FIV)

Como su nombre indica, la unión entre el óvulo y el espermatozoide en la FIV se produce en el laboratorio, in vitro. Para ello, es necesario realizar a la paciente una estimulación ovárica y obtener los óvulos mediante punción folicular. Posteriormente, estos óvulos se ponen en contacto con una muestra de semen obtenida y preparada previamente, para que pueda dar lugar la fecundación.

Los embriones generados tras la fecundación permanecen unos días en cultivo, para finalmente transferirlos al útero de la mujer con el objetivo de que se produzca el embarazo. Generalmente, se opta por transferir un único embrión en cada transferencia embrionaria. Si hay más embriones de buena calidad, se podrán vitrificar para futuras transferencias embrionarias.

La FIV está indicada en la infertilidad femenina ante:

  • Problemas en las trompas de Falopio (factor tubárico).
  • Baja reserva ovárica.
  • Edad materna avanzada.
  • Endometriosis.

La FIV también estaría recomendada cuando existen fracasos anteriores de inseminación artificial (IA) o EOD.

ICSI

Existe una variación de la FIV convencional. Se trata de la técnica ICSI o inyección intracitoplasmática de espermatozoides, que supone una mayor intervención por parte del embriólogo. Todo el proceso es idéntico en ambos casos, excepto que en la ICSI la unión entre óvulo y espermatozoide se realiza microinyectando directamente el espermatozoide en el interior del ovocito.

Este avanzado proceso de fecundación in vitro está especialmente indicado para problemas de fertilidad masculina graves. No obstante, la ICSI está generalmente desplazando el uso de la FIV convencional. Además, la ICSI es la técnica elegida ante fallos previos de FIV convencional y cuando se va a realizar un test genético preimplantacional (PGT).

Ovodonación

Esta técnica de reproducción asistida consiste en utilizar los ovocitos de una donante anónima en lugar de los ovocitos propios de la paciente. La FIV con ovodonación supone la renuncia de la paciente a que los embriones y, por tanto, sus posibles futuros hijos, lleven su carga genética.

No obstante, hay ocasiones en las que el problema de infertilidad femenina impide utilizar los ovocitos propios (por ejemplo, en una mujer que carece de ovarios) o en las que las técnicas de reproducción asistida tienen un porcentaje muy bajo de éxito con los ovocitos de la paciente (por ejemplo, si la edad materna es avanzada).

Tratamientos Quirúrgicos para la Infertilidad Femenina

Cuando la mujer presenta algún problema en las trompas de Falopio se pueden realizar distintas intervenciones quirúrgicas para solucionarlo. Las trompas de Falopio deben ser permeables y funcionales para que la mujer pueda quedarse embarazada de forma natural, por lo que los problemas en las trompas afectan a la fertilidad femenina.

Las trompas de Falopio, trompas uterinas u oviductos son los conductos que comunican cada ovario con el útero. Las trompas uterinas se encargan de recoger el ovocito liberado por el ovario con la ovulación. Además, los oviductos deben permitir el encuentro del ovocito con el espermatozoide para que se produzca la fecundación y, posteriormente, transportar el ovocito fecundado (embrión) hacia el útero.

Entre los principales problemas que causan la obstrucción de las trompas de Falopio se encuentran:

  • Salpingitis: es el nombre que recibe la inflamación de los oviductos. Esta inflamación puede deberse a una infección por una enfermedad de transmisión sexual (ETS) o a una infección que ha llegado proveniente de otros órganos.
  • Hidrosalpinx: es una obstrucción que se caracteriza por la acumulación de líquido en el extremo de la trompa, lo que causa su dilatación y distensión. El hidrosalpinx puede estar causado por una infección.
  • Endometriosis: es el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, que en este caso crecería en alguna de las trompas. Esta enfermedad es una causa frecuente de infertilidad y puede ser una causa potencial de obstrucción tubárica si aparece en las trompas de Falopio.
  • Cirugía pélvica o abdominal, por la formación de adherencias.

Cuando la obstrucción tubárica es debida a una infección, el tratamiento consistirá en la administración de los antibióticos y antiinflamatorios necesarios.

En el caso de que solo una trompa esté bloqueada, se puede conseguir un embarazo natural. Pese a ello, el tiempo para lograr la gestación puede verse aumentado. Cuando una mujer presenta obstrucción tubárica bilateral, es posible realizar una cirugía para permeabilizar las trompas. Sin embargo, esta intervención no suele ofrecer los resultados deseados y las trompas no recuperan completamente su función.

Es importante mencionar que la eliminación de un hidrosalpinx mediante salpingectomía (resección y extracción quirúrgica de una o de ambas trompas de Falopio) de manera previa a realizar un tratamiento de FIV podría mejorar las posibilidades de éxito. De esta manera, se evita que el líquido tubárico refluya a la cavidad uterina, lo que puede afectar a los resultados del tratamiento de reproducción.

En lo que respecta a estos tratamientos quirúrgicos de las trompas, generalmente se realizan por laparoscopia. De esta manera, se reduce el daño ocasionado a la paciente y el tiempo de recuperación es menor. Sin embargo, pese a ser un procedimiento menos invasivo que una cirugía por laparotomía convencional, también se realiza con anestesia general.

Factores Adicionales a Considerar

Además de los tratamientos médicos y quirúrgicos, es crucial considerar otros factores que pueden influir en la fertilidad femenina:

  • Estrés y estilo de vida: El estrés y el estilo de vida afectan significativamente a la fertilidad. El bienestar psicológico puede jugar un papel muy importante y suponer un retraso en la consecuencia del embarazo.
  • Peso: La obesidad puede tener un impacto negativo en la fertilidad tanto de hombres como de mujeres. En mujeres, la obesidad se relaciona con un aumento del riesgo de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) y con alteraciones ovulatorias debido a cambios hormonales asociados al aumento de peso.
  • Edad: La edad materna es un factor determinante a la hora de recomendar pruebas genéticas, debido a que la prevalencia de anomalías cromosómicas aumenta con la edad.

Es fundamental entender que la infertilidad es un problema que afecta a la pareja en su conjunto, no solo a la mujer. Por lo tanto, es esencial que ambos miembros asistan juntos a todas las citas médicas, pruebas, entrevistas y sesiones de apoyo psicológico para hacer frente a este desafío.

## Tabla Resumen de Tratamientos y Causas Comunes
Causa de Infertilidad Tratamiento Recomendado Descripción
Factor Endocrino (SOP, Anovulación) Inseminación Artificial (IA), Fecundación In Vitro (FIV) Tratamientos hormonales para inducir la ovulación, seguidos de IA o FIV si es necesario.
Factor Tubárico (Obstrucción de Trompas) Fecundación In Vitro (FIV), Salpingectomía FIV evita la necesidad de trompas funcionales; la salpingectomía puede mejorar las tasas de éxito de la FIV.
Baja Reserva Ovárica Fecundación In Vitro (FIV), Ovodonación FIV con estimulación ovárica; la ovodonación es una opción si los óvulos propios no son viables.
Endometriosis Inseminación Artificial (IA), Fecundación In Vitro (FIV), Cirugía IA para casos leves; FIV para casos más severos; la cirugía puede ser necesaria para remover tejido endometrial.

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