Durante el embarazo, es crucial tener precaución con cualquier medicamento que se consuma, ya que muchas sustancias pueden afectar el desarrollo del feto. En este contexto, el omeprazol, un inhibidor de la bomba de protones (IBP) comúnmente utilizado para reducir la producción de ácido en el estómago, plantea interrogantes sobre su seguridad y pertinencia durante la gestación. Este artículo aborda los riesgos y beneficios de usar omeprazol durante el embarazo, proporcionando información esencial para las futuras madres y los profesionales de la salud.
Consideraciones iniciales
Es fundamental que cualquier información y consulta relacionada con la administración de medicamentos durante el embarazo se realice siempre con un especialista. Se debe evitar el autodiagnóstico y la automedicación, buscando siempre el consejo de un profesional de la salud cualificado.
Un gran porcentaje de medicamentos pueden llegar al feto a través de la placenta, de la misma manera que lo hacen el oxígeno y los alimentos. Estos medicamentos pueden perjudicar el correcto desarrollo del feto y ocasionarle lesiones o incluso la muerte. Del mismo modo, pueden influir en la placenta, generando en el futuro bebé problemas como bajo peso al nacer o un menor desarrollo. Algunos fármacos pueden ocasionar partos prematuros debido a un mecanismo de contracción de los músculos del útero.
Clasificación de la FDA
La FDA clasifica los fármacos en 5 tipos, según los riesgos:
- Grupo A: Incluye a los que los estudios en mujeres revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre.
El omeprazol, los antihipertensivos, los antiinflamatorios no esteroideos y los anticonceptivos orales son algunos de los fármacos más peligrosos durante el embarazo. Sin embargo, existen otros medicamentos que una gestante puede consumir sin ningún riesgo y que le ayudarán a aliviar las molestias que pueda experimentar durante el embarazo y los primeros meses de maternidad. Junto a los medicamentos contraindicados durante el periodo de embarazo, IVI hace referencia a aquellos que están desaconsejados durante la lactancia materna, fase en la que hay que tener especial cuidado con los medicamentos y sus efectos sobre el bebé.
Efectos y precauciones del Omeprazol
El omeprazol inhibe la secreción de ácido en el estómago y puede producir reacciones de fotosensibilidad. Está contraindicado en casos de hipersensibilidad a omeprazol y benzimidazoles. Pacientes con insuficiencia hepática (I.H.) no deben superar los 20 mg/día, y en casos de I.H. grave, se requiere un control periódico de las enzimas hepáticas. Es importante descartar la presencia de lesiones malignas antes de iniciar el tratamiento.
El omeprazol puede aumentar el riesgo de infección gastrointestinal y no se recomienda la asociación con clopidogrel o atazanavir. Reduce la absorción de vitamina B12 y se debe evitar el tratamiento a largo plazo en niños con enfermedades crónicas. Se recomienda vigilancia regular en tratamientos de más de un año y existe riesgo de hipomagnesemia en tratamientos prolongados, especialmente en concomitancia con digoxina u otros fármacos que puedan reducir el nivel plasmático de magnesio.
A dosis altas y en tratamientos prolongados, aumenta el riesgo de fractura de cadera, muñeca y columna, sobre todo en ancianos o en presencia de otros factores de riesgo. Se debe asegurar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D si hay riesgo de osteoporosis. No se debe tomar como medicación preventiva. Existe riesgo de lupus eritematoso cutáneo subagudo (LECS). Aumenta la exposición sistémica de principios activos metabolizados por CYP2C19 y la concentración sérica puede ser aumentada por voriconazol o claritromicina.
Estudios y evidencia científica
Los resultados de tres estudios epidemiológicos prospectivos (que incluyeron el desenlace del embarazo de más de 1.000 mujeres expuestas) no muestran reacciones adversas del omeprazol sobre el embarazo ni la salud del feto o del recién nacido. No obstante, existen diferentes clasificaciones de seguridad del omeprazol durante el embarazo basadas en estudios en animales y humanos:
- Estudios que no han encontrado riesgos para el feto durante el 1er trimestre (tampoco durante los posteriores), considerándose que hay pocas posibilidades de riesgo fetal.
- Estudios en animales gestantes que no han mostrado riesgo fetal, pero no existen estudios controlados en mujeres gestantes.
- Estudios en animales gestantes que indican riesgos y no hay estudios controlados en mujeres o bien, no hay estudios ni en animales ni en mujeres.
- Estudios que han demostrado efectos teratógenos sobre el feto humano.
- Estudios en animales o seres humanos que han demostrado anomalías fetales.
Omeprazol, cuándo y cómo debemos tomarlo. Tu Farmacéutico Informa
Alternativas al Omeprazol durante el embarazo
Para el manejo de la pirosis (acidez estomacal) en mujeres embarazadas, existen alternativas al omeprazol. Se pueden considerar otros antagonistas de los receptores de la histamina H2 (ARH2) y, cuando estos son ineficaces, los inhibidores de la bomba de protones (IBP). El manejo médico del reflujo gastroesofágico en gestantes generalmente comienza con modificaciones en el estilo de vida y la alimentación. Si estas medidas fallan, se inicia tratamiento farmacológico con antiácidos, alginatos o sucralfatos, considerados seguros. Si estos tampoco funcionan, se instauran ARH2 y, si no hay mejoría, IBP.
Todos los ARH2 parecen seguros durante el embarazo, siendo la cimetidina el que cuenta con mayor cantidad de datos sobre su seguridad. Respecto a los IBP, la experiencia sugiere que también son seguros durante el embarazo. La guía de práctica clínica de NICE sobre los cuidados prenatales recomienda proporcionar a la embarazada información sobre cambios en la dieta y estilos de vida, y considerar una prueba con antiácidos o alginato.
El American College of Gastroenterology sugiere un manejo escalonado de la pirosis que va desde los cambios en la dieta y los estilos de vida hasta los IBP, y finalmente la realización de pruebas diagnósticas en los casos más graves. Este documento revisa la evidencia disponible en cuanto a la seguridad durante el embarazo de los diferentes fármacos usados para el reflujo y aporta un listado de los mismos, todos considerados de bajo riesgo: antiácidos (con magnesio, aluminio, calcio y bicarbonato sódico [evitar los combinados con aspirina]), alginatos, sucralfato, ARH2 (cimetidina, famotidina, nizatidina) e IBP (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, esomeprazol, dexlansoprazol).
A diferencia de la guía NICE, una breve respuesta clínica del Servicio Nacional de Salud británico indica que cuando la acidez y la dispepsia no se controlen con las medidas del estilo de vida, se usen como primera línea los antiácidos y alginatos, y como segunda línea ranitidina u omeprazol.
Tabla 1: Fármacos para el reflujo gastroesofágico considerados de bajo riesgo durante el embarazo
| Categoría | Fármacos |
|---|---|
| Antiácidos | Magnesio, aluminio, calcio, bicarbonato sódico (evitar combinaciones con aspirina) |
| Alginatos | - |
| Sucralfato | - |
| ARH2 | Cimetidina, famotidina, nizatidina |
| IBP | Omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, esomeprazol, dexlansoprazol |
Tratamiento inicial de la acidez en el embarazo
El tratamiento inicial de la acidez en el embarazo son las medidas higiénico-dietéticas. La acidez (o pirosis) es uno de los síntomas gastrointestinales más frecuentes en la mujer embarazada. Su incidencia a nivel mundial se estima entre el 17 % y el 80 %. Parece que la acidez en el embarazo se debe a cambios hormonales y a la presión mecánica. Dichos cambios hormonales afectan a los músculos encargados de mantener el ácido en el estómago y provocan el paso de ácido hacia la garganta. La acidez es una sensación de ardor o dolor en la porción alta del tubo digestivo, incluida la garganta. Se puede asociar con esofagitis y puede provocar náuseas y vómitos.
La acidez se puede presentar en cualquier trimestre del embarazo, aunque a menudo los síntomas aparecen al final del primero o durante el segundo. El diagnóstico de la acidez es fundamentalmente clínico, basado en la anamnesis. Debido a las complejas cuestiones éticas en cuanto a la realización de ensayos clínicos con mujeres embarazadas, hay pocos estudios en la materia.
Opciones de tratamiento
Hay algunos estudios sobre el uso de la medicina alternativa para tratar los síntomas de acidez en el embarazo. Los antiácidos proporcionan un alivio rápido y efectivo de los síntomas y se pueden utilizar con seguridad durante el embarazo, ya que su acción es fundamentalmente local, no sistémica. La mayoría de los antiácidos disponibles incluyen aluminio, calcio y/o magnesio. Estos no han mostrado efectos teratogénicos en estudios con animales y se consideran seguros para la mujer embarazada.
Dado el beneficio adicional de aumentar la suplementación de calcio, se recomienda priorizar el uso de antiácidos con calcio. Se debe evitar el tratamiento prolongado con dosis altas de trisilicato de magnesio, ya que aumenta el riesgo de nefrolitiasis, hipotonía, afectación cardiovascular y dificultad respiratoria del feto. La absorción del sucralfato es mínima y no se han observado efectos adversos maternos o fetales.
Si las medidas higiénico-dietéticas y los antiácidos no son eficaces, podría ser adecuado utilizar antagonistas H2, ya que no aumentan el riesgo de malformaciones congénitas ni otras complicaciones del embarazo. Como medida preventiva, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios retiró la ranitidina oral del mercado en el 2019 debido a la detección de nitrosaminas en el fármaco.
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) se reservan para aquellos casos en los que los síntomas de acidez no se resuelven con medidas higiénico-dietéticas ni con otros fármacos. Esto se debe a que los IBP no se han utilizado ampliamente durante el embarazo, por lo que los datos de seguridad son limitados. El lansoprazol, el pantoprazol y, sobre todo, el omeprazol son los fármacos más utilizados y estudiados durante el embarazo. Todos los IBP se pueden utilizar en cualquier trimestre del embarazo y tienen una categoría B (los estudios realizados en animales no han demostrado riesgo fetal, pero no hay estudios adecuados, ni bien controlados, en mujeres embarazadas) de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU., excepto el omeprazol, que tiene una categoría C (los estudios realizados en animales han mostrado efectos adversos en el feto y no hay estudios adecuados ni bien controlados en mujeres embarazadas, pero los posibles beneficios pueden justificar el uso del fármaco en mujeres embarazadas a pesar de los posibles riesgos).
Aunque no hay recomendaciones fundamentadas en datos científicos sólidos, se considera que el tratamiento inicial de la acidez en el embarazo debe ser higiénico-dietético. Los antiácidos se consideran el tratamiento de primera línea.
