Hernia Umbilical: Causas, Síntomas y Tratamientos

El cordón umbilical tiene la importante labor de conectar la placenta con el bebé. De este modo, se encarga de suministrar al feto la sangre con el oxígeno y los nutrientes que necesita y de retirar los productos de desecho de vuelta a la placenta.

Tras la alegría de la llegada de tu bebé, es posible que te encuentres con alguna secuela física inesperada. ¿Has notado un bulto en tu ombligo después del embarazo? Una hernia umbilical ocurre cuando una porción del contenido abdominal (por ejemplo, tejido graso o un asa intestinal) sobresale a través de un punto débil en la pared abdominal a la altura del ombligo.

En muchos casos, la mujer pudo tener una predisposición o una hernia muy pequeña antes, pero no era notable. El embarazo actúa como factor desencadenante: al relajar y estirar la pared abdominal, la hernia “sale a la luz” tras el parto. Es importante aclarar que esta hernia no es culpa de algo que hayas hecho mal: ocurre por los cambios normales de la gestación. El ombligo es literalmente la cicatriz de donde estaba el cordón umbilical; es un punto naturalmente más débil de la anatomía.

Representación de una hernia umbilical.

¿Qué es una Hernia Umbilical?

Se llama hernia a cualquier protuberancia de un órgano que se produce a través de un punto débil de la pared que lo contiene. Dependiendo del punto donde la hernia se forme, se distinguen diversos tipos de hernia.

La hernia umbilical o hernia en el ombligo es la hernia de pared abdominal más frecuente. Como todas las hernias, consiste en la salida de contenido intrabdominal, recubierto de membrana peritoneal, a través de un orificio en la pared abdominal. En este caso, como su nombre indica, por un orificio a través del ombligo.

En los recién nacidos, frecuentemente se manifiesta como un abultamiento a la altura del ombligo, que se hace más evidente cuando el niño llora. Se estima que, en el 20% de los casos, este tipo de hernia se manifiesta en familias en las que ya se han dado casos de hernia umbilical.

¿A quién afecta la hernia umbilical?

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), se trata de uno de los defectos congénitos más frecuentes y puede llegar a afectar a uno de cada cinco recién nacidos, cifra que aumenta entre grupos étnicos como los africanos y afroamericanos. El riesgo se incrementa también en bebés prematuros que han nacido con menos de un kilogramo y medio, en niños con antecedentes familiares o con fibrosis quística. En los bebés habitualmente la hernia se cierra sola antes de los dos años y los cinco años aunque en algunas ocasiones puede persistir.

En el caso de los adultos, es más común en mujeres, sobre todo en aquellas que hayan tenido varios embarazos. Igualmente, tienen más probabilidad de sufrir una hernia umbilical los adultos con sobrepeso, que sufran tos persistente o que realicen esfuerzos físicos intensos como levantar objetos pesados.

Causas de la Hernia Umbilical

Durante el embarazo, el cordón umbilical pasa a los músculos abdominales por una pequeña abertura que con los meses se suele cerrar. Pero en ocasiones la pared abdominal no se cierra correctamente (diastasis), creando una zona débil que puede causar la hernia. Se da con más frecuencia en bebés prematuros o con bajo peso al nacer.

El ombligo es el lugar de inserción del cordón umbilical en la fase embrionaria que, después del nacimiento, habitualmente se cierra de forma natural. En el 80% de los bebés prematuros, se produce un retraso en el cierre del anillo umbilical.

En adultos, la hernia umbilical suele producirse a consecuencia de embarazos múltiples, obesidad, una cirugía previa en la zona del abdomen o líquido en la cavidad abdominal (ascitis), entre otros factores. El ombligo es un área sensible desde la infancia, que puede abrirse con facilidad. Esta patología se da mayormente en mujeres y en personas con sobrepeso.

Factores de riesgo en adultos:

  • Embarazos múltiples
  • Obesidad
  • Cirugía previa en la zona abdominal
  • Líquido en la cavidad abdominal (ascitis)

Síntomas de la Hernia Umbilical

El síntoma principal de una hernia umbilical es la presencia de un bulto o hinchazón en la zona del ombligo. Sin embargo, la experiencia puede variar de una persona a otra.

La hernia umbilical en los bebés es fácil de identificar; sobre todo se nota cuando el pequeño tose o llora. En ese momento la hernia hace que el ombligo sobresalga para afuera. Suele desaparecer cuando el niño está en reposo y tranquilo.

Al tacto, la hernia tiene la consistencia de una pelota de plástico. Por lo general, las hernias umbilicales no presentan síntomas más allá de la protuberancia o bulto en el ombligo. En algunos casos, se pueden sentir molestias en la zona de la hernia al realizar esfuerzos en el abdomen, como toser, estornudar, levantar peso, etc.

En adultos es más frecuente que esta hernia sí provoque síntomas, como dolor abdominal.

Es posible que notes tu ombligo distinto: más sobresalido (“ombligo salido” o tipo «outie») o que antes era hacia adentro y ahora está hacia afuera.

En general, una hernia umbilical pequeña no provoca trastornos digestivos. Pero si parte del intestino protruye, podrías sentir ocasionalmente hinchazón abdominal, náuseas ligeras o estreñimiento, aunque estos síntomas no son muy comunes y podrían deberse a otras causas.

Si cargas algo pesado, haces ejercicio intenso o incluso al final de un día en que has estado muy activa, es posible que el bulto esté más prominente y sientas más molestias.

Un punto clave: la mayoría de las hernias umbilicales posparto son reducibles, es decir, si empujas suavemente el bulto (o te recuestas), este se mete hacia dentro. Mientras la hernia sea reducible y no duela intensamente, indica que no hay atrapamiento grave.

¿QUÉ ES UNA HERNIA UMBILICAL?

Complicaciones de la Hernia Umbilical

En la hernia umbilical en niños es poco frecuente que se produzcan complicaciones. La más común, en los adultos, es que sea una hernia estrangulada. Esto se produce cuando una parte de los intestinos queda atrapada, provocando que se elimine la irrigación sanguínea y causando obstrucciones intestinales o peritonitis. En estos casos es fundamental operar de urgencia.

Aquellos tipos de hernias que sean demasiado voluminosas para el orificio de salida de la hernia pueden quedar lo que se denomina “estranguladas” por el orificio de salida.

Las complicaciones que puede ocasionar una hernia umbilical no tratada a tiempo pueden ser graves o muy graves. Puede evolucionar en la salida de contenido del interior del abdomen y que no se vuelva a reintroducir, causando una incarceración. Si lo que ha salido por el orificio es intestino y no se reintroduce en un tiempo adecuado, puede convertirse en una hernia umbilical estrangulada, que lleve a una perforación intestinal, una peritonitis y un cuadro infeccioso muy grave o letal. Por este motivo, es muy importante no llegar al extremo de la hernia umbilical estrangulada.

Con meses o años, el orificio puede ensancharse si se siguen haciendo esfuerzos, y el bulto será mayor. Una hernia que hoy mide 1 cm puede medir 3 cm en el futuro.

Es la complicación más seria de cualquier hernia. Significa que una porción del intestino queda atrapada fuera, en el saco herniario, y no logra regresar al abdomen, pudiendo comprimirse su riego sanguíneo. Esto causa un dolor intenso, el bulto se pone duro, puede haber enrojecimiento, náuseas o vómitos. Es una emergencia médica que requiere cirugía urgente.

Similar a lo anterior, es cuando el contenido herniario se queda atascado aunque no esté estrangulado. Puede causar obstrucción intestinal parcial y mucho dolor.

Diagnóstico de la Hernia Umbilical

Antes es importante visitar a un médico para que realice el diagnóstico de la hernia con un examen físico, ante los primeros síntomas. Los signos y síntomas de una hernia en el ombligo son tan evidentes y reconocibles que normalmente no hace falta otras pruebas. En ocasiones el especialista solicita una ecografía o una tomografía computerizada abdominal (TAC) para verificar el juicio clínico.

Tratamiento de la Hernia Umbilical

La hernia umbilical desaparece espontáneamente antes de los cinco años en el 95% de los casos, incluso sin haberla tratado. No obstante, el tratamiento de la hernia de ombligo es quirúrgico.

Para paliar los dolores provocados por la hernia umbilical, el médico podrá recetar algunos medicamentos para disminuir las molestias causadas por la hernia. Sin embargo, el único tratamiento definitivo para la hernia umbilical es la operación quirúrgica, conocida como hernioplastia.

¿Cuándo se recomienda la cirugía?

  • Cuando no se resuelve espontáneamente durante los 3-5 primeros años.
  • Si la hernia umbilical en adultos provoca dolor u otras complicaciones.

Opciones de Operación de Hernia Umbilical

Existen dos tipos de intervención de hernioplastia: cirugía abierta y cirugía laparoscópica.

Cirugía Abierta

La operación de hernia umbilical abierta consiste en una pequeña incisión en la base del ombligo, para devolver el tejido que se ha herniado a su lugar original en la cavidad abdominal. La pared abdominal se cierra mediante suturas y, en la mayoría de los casos, colocando una malla que sujete la zona abdominal. En cuanto a las opciones de operación de la hernia en el ombligo, hay cirujanos que, si el orificio de la hernia mide menos de 1,5-2 cm de diámetro, prefieren suturarlo para cerrarlo sin más (herniorrafia).

Cirugía Laparoscópica

La intervención por laparoscopia es menos invasiva. Se realiza efectuando dos o tres cortes en la zona lateral del abdomen e introduciendo por uno de ellos el laparoscopio y por los otros el material quirúrgico. El fin es el mismo, devolver la parte herniada a su lugar y fortalecer la pared abdominal para que no se vuelva a producir.

La operación de hernia umbilical se suele hacer de manera ambulatoria y se realiza con anestesia local, aunque si la hernia es de gran tamaño puede utilizarse general. Dura una media hora.

Tipo de Cirugía Descripción Invasividad Anestesia
Cirugía Abierta Incisión en la base del ombligo para reparar la hernia. Más invasiva Local o general
Cirugía Laparoscópica Pequeñas incisiones con uso de laparoscopio. Menos invasiva Local o general

Postoperatorio

El postoperatorio no es muy molesto. Incluye una correcta analgesia, evitar traumatismos sobre las heridas y estar pendiente de la aparición de sangrado o signos que indiquen infección, como fiebre, aumento del dolor, enrojecimiento o supuración. En función de la técnica con la que se lleve a cabo la operación, la recuperación tras la misma será más o menos larga.

La operación se realiza de manera ambulatoria, por lo que podrás abandonar el hospital y volver a casa el mismo día de la intervención, por tu propio pie.

Si quieres saber más sobre la cirugía de hernia umbilical, te invitamos a que sigas informándote sobre ella clicando en los enlaces referidos a ella.

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