Problemas de Conducta en Niños de 2 Años: Guía para Padres

A los dos años, los niños exploran el mundo y aprenden a expresar sus emociones, lo que a veces puede manifestarse en comportamientos desafiantes. Es crucial entender estos comportamientos y abordarlos con paciencia y cariño.

¿Qué son los Problemas de Conducta?

Cuando se habla de trastornos de la conducta, se describen aquellos comportamientos que son considerados inaceptables socialmente. Estos problemas suelen incrementarse con el paso del tiempo, siendo cada vez más precoz la edad de inicio.

Existen diferentes problemas de mal comportamiento en los niños originados por diversos factores o elementos que facilitan tanto su origen como mantenimiento. Las rabietas, la desobediencia o el negativismo son algunos de los problemas más comunes durante la infancia, siendo además, una de las principales causas que motivan la búsqueda de ayuda psicológica por parte de los padres.

Cualquier niño puede portarse a veces así:

  • Explosivo: se enfada a la mínima y tiene rabietas.
  • Desobediente: no acepta las normas. Planta cara a quien le manda.
  • Siempre dice no, sin motivo.
  • Puede ser agresivo, insultar.
  • Nunca tiene la culpa. Acusa a los demás de sus errores. Se hace la víctima.
  • Molesta sin motivo.
  • Se frustra pronto.
  • Es rencoroso.
  • No se le puede decir nada, porque pronto se enfada.
  • Le cuesta adaptarse. Es rígido, blanco o negro.

Pero si estas conductas se repiten y duran al menos 6 meses, se habla de trastorno oposicionista desafiante.

¿Problemas de conducta o conducta normal en el desarrollo?

Algunos de los problemas comentados por los padres en la consulta hacen referencia a comportamientos habituales en determinadas etapas del desarrollo, por lo que hay que diferenciarlas de las conductas propias de los trastornos de esta población:

  • La desobediencia. Se trata de uno de los principales inconvenientes a los que deben enfrentarse tanto padres como profesores. La desobediencia forma parte del desarrollo habitual de los niños en ciertas edades. De hecho, hay autores que indican que este comportamiento se presenta en un alto porcentaje de niños (50%) entre los 5 y 6 años, aunque tiende a bajar de forma notable cerca de los 16. Una forma de establecer una diferencia entre la normalidad y la patología es atender a la frecuencia en la que ocurre este comportamiento.
  • Las rabietas. Hacen referencia a las expresiones reactivas con las que algunos niños manifiestan su desacuerdo o enfado. Se trata de un comportamiento habitual en niños de entre 2 y 3 años, aunque tiende a desaparecer en torno a los 5 y 6 años de edad. Sin embargo, existen casos en los que las rabietas se mantienen debido a que es una forma rápida en la que el niño consigue lo que se propone ya que los padres, con el objetivo de calmar a su hijo, satisfacen los deseos de éste. A pesar de reducir la rabieta de manera inmediata, contribuyen al mantenimiento del problema.
  • La actitud negativista. Hace alusión a aquellas conductas en las que se muestra una oposición activa con ausencia de violencia, son los niños que dicen siempre “no”. El origen de esta actitud puede situarse en el aprendizaje, debido a que estos niños observan que a través de dicho comportamiento evitan tener que realizar determinadas acciones o tareas. No obstante, es necesario distinguir estos problemas de conducta de los comportamientos comunes en las etapas del desarrollo; de esta manera, se encuentran dos fases (alrededor de los 3 años y durante la adolescencia) en las que aparece un comportamiento negativista, pero éste remite espontáneamente.

CÓMO CORREGIR EFICAZMENTE LOS BERRINCHES: 5 ESTRATEGIAS EFICACES PARA CORREGIR LOS BERRINCHES

¿Por qué le pasa esto a mi hijo?

El niño o niña no lo hace porque quiera o sea mal niño. La familia no se debe culpar.

En el niño con TOD se alteran las funciones ejecutivas (FE) que se producen en la corteza cerebral. Las FE son necesarias para comportarse bien. El retraso en tener estas habilidades le dificulta:

  • ser flexible.
  • tolerar la frustración.
  • el autocontrol de las emociones.
  • reflexionar y planificar.

¿Cómo Abordar los Problemas de Conducta?

Ante todo, es necesario tener paciencia ante la situación. No le grites ni le pegues jamás. Es un periodo de descubrimiento y no hay que coartarlo sino ofrecerle alternativas. Si sigues estas pautas desde el inicio, no ha de ser difícil poder corregir su conducta.

Pautas Generales

  • Las órdenes deben ser concretas y sencillas. El niño debe aprender a interpretar el “no”.
  • El tono y la cara deben acompañar la situación. No puedes decirle que no haga algo mientras te ríes. Para no repetir el “no” todo el día, es mejor dar las órdenes en positivo.
  • Los niños aprenden por imitación. Los padres son su mejor espejo. Si el niño ve que lo solucionas pegando y gritando, ese será su aprendizaje. Nunca le pegues tú a él.
  • Espera a que se calme si está muy alterado. Dale unos minutos y mantente cerca. Explícale que debe disculparse con el adulto o niño al que ha pegado.
  • Retíralo de lo que esté haciendo y siéntalo en un rincón durante tantos minutos como años tenga.

Técnicas de Refuerzo Positivo

Lo mejor es poner el foco en lo positivo y aplicar un refuerzo para que los niños tiendan a repetir la conducta adecuada.

  • Demostrar el orgullo de las conductas bien realizadas a través de un mensaje breve y claro. No conviene hacer regalos materiales, hay que conectar con lo afectivo.
  • Conviene no dar por hecho lo positivo, sino darle valor para que el niño sienta que se le refuerza.
  • Es muy importante no hacer comparaciones de un niño con otros, sino compararlo siempre consigo mismo y los progresos que vaya haciendo.

Este tipo de técnicas suelen funcionar muy bien en niños que tienen problemas de conducta entre los 2 y 3 años.

Actividades para Niños con Problemas de Conducta

Las actividades para niños con problemas de conducta sirven para muchos padres que se encuentran a menudo con niños que se comportan de una manera inadecuada, que desobedecen sistemáticamente, tienen conductas disruptivas, o bien aparecen unas tremendas rabietas difíciles de reconducir.

Se pueden trabajar las conductas disruptivas a través de la creatividad y el arte, pues los niños a través de esta actividad pueden proyectar sus emociones y pueden reducir su nivel de estrés, mejorar su nivel de atención, canalizar sus intereses y cultivar habilidades sociales.

Es muy importante no encasillar al niño puesto que esto es algo que puede conducir a la conducta no deseada. Es una manera de hacer que se cumplan las predicciones. Hay que tener mucho cuidado con el modo de transmitir lo que pensamos de ellos a los niños. A través de la conducta no verbal también transmitimos lo que creemos de él.

Para aprender a mantener el autocontrol, hay diferentes técnicas para trabajar. El autocontrol nos proporciona sensación de control interno, es la capacidad de modular y controlar las propias acciones en una forma apropiada a la edad.

Para desarrollar estas actividades nos debemos plantear una serie de objetivos que los niños deben alcanzar:

  • Aprender a mantener el autocontrol
  • Reflexionar sobre situaciones que nos producen malestar y llegar a reconocer los sentimientos que las provocan para poder controlarlos.
  • Conocer las consecuencias de la alteración de la norma.
  • Buscar alternativas de conducta adaptativa.
  • Identificar las diferentes señales que el cuerpo nos da cuando nos empujan, nos cogen algo, no nos compran lo que queremos, nos niegan ir o quedarnos en algún sitio…

Si los niños aprenden a identificar estas señales, sabrán cuando deben implementar los trucos aprendidos para tratar de mantener la calma y poder relajarse y pensar en las consecuencias que pueda tener su conducta.

4 Actividades para Niños con Problemas de Conducta

  • La técnica del semáforo para controlar la ira y el enfado: Los niños deben aprender que cuando no se puede controlar una emoción, sentimos mucha rabia, queremos agredir a alguien, nos ponemos muy nerviosos, explotamos y aparece el conflicto.

Tenemos entonces que pararnos como cuando un coche se detiene en un semáforo delante de la luz roja de un semáforo. Después de detenerse es el momento de reflexionar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo, luz amarilla. Y si nos damos tiempo a pensar, pueden surgir alternativas o soluciones al conflicto. Es momento de elegir la mejor solución, luz verde.

  • La técnica del volcán: Se trata de una de las actividades para niños con problemas de conducta más eficaces mejorar el autocontrol. Sobre todo en aquellos momentos en que el niño parece que está a punto de explotar. Básicamente, se trata de la técnica de utilización de imágenes para que tomen conciencia de su comportamiento. De esta manera, el niño será capaz de detectar cuando está a punto de comportarse de manera inadecuada y podrá detenerse a tiempo.

Para poner en práctica esta técnica, hay que pedirle que imagine su interior como si fuera un volcán que representa toda su fuerza y energía. Hay que explicarle que, como muchos otros volcanes, su volcán interior también se descontrola y entra en erupción, haciendo que explote todo lo que lleva dentro.

La idea es que el niño aprenda a identificar las señales de ira y enfado, asociándolas con la lava caliente y la erupción. De esta forma podrá detenerse antes de volver al punto de estallido en el que ya no hay vuelta a atrás.

Una vez el niño sea capaz de distinguir la ira, el enfado, la irritabilidad o la frustración, le debemos enseñar estrategias para aprender a relajarse y ayudarle de esta manera a reducir la impulsividad. Este tipo de estrategias son aparentemente sencillas, pero para ellos, igual que para muchos adultos, suponen todo un reto.

Entre estas estrategias están el aprender a respirar profundamente, utilizando el abdomen en lugar de retener el aire en el pecho. Mientras se realizan estas respiraciones se le pueden decir unas palabras tranquilizadoras al niño como por ejemplo: “calma, respira”. También se le puede enseñar a contar hasta 10 o más. Otra alternativa consiste en alejarse de la situación que le ha provocado el enfado, retirándose por ejemplo a su cuarto hasta que recupere la calma.

Estas técnicas son aplicables para niños de 4 a 6 años e incluso para aquellos que manifiesten problemas de conducta en Primaria, y no estaría de más que los adultos las aplicáramos una versión adaptada en nosotros mismos para poder manejar el enfado y la ira de una manera más adecuada.

  • Los cuentos: Es una de las actividades más útiles para niños con problemas de conducta de 3 a 5 años. Los niños por lo general se muestran muy atentos ante las historias que les cuentan los adultos y se puede aprovechar esta circunstancia para contarles cuentos que les enseñen a controlar su conducta, a ser más obedientes y a anticipar las consecuencias negativas de una mala actuación.

Los cuentos se pueden narrar en diferentes momentos del día, el momento ideal parece ser el de antes de dormir, pero también puede ser después de la comida o en la merienda. Los horarios son sobre todo si pretendemos que estén muy atentos y lo queremos complementar con una actividad adicional que ayude a reforzar el mensaje del cuento, como puede ser un dibujo o la representación de la historia mediante guiñoles.

  • Elaboración de una tabla de puntos: El uso de una tabla de puntos ayuda a llevar un registro de la conducta del niño y así valorar en qué medida obedece a sus padres, e incluso si merece o no algún tipo de recompensa por su conducta. Esta actividad para niños con problemas de conducta es recomendable de 6 a 12 años.

La tabla se colocará en un lugar visible para que el niño la pueda ver siempre que quiera y sería conveniente que tuviera un sentido y una apariencia lúdica en el caso de los más pequeños para que fuera motivadora y le incentivara a obedecer.

¿Cómo puedo ayudarle?

Las pautas de educación tradicionales suelen fracasar, ya que el castigo les frustra más y les provoca explosividad.

El tratamiento será sobre todo psicológico:

  • Enseñar a la familia cómo tratar a sus hijos, y a la escuela, si es preciso.
  • La colaboración y motivación de los padres será clave.
  • Las pautas psicológicas serán según la edad del niño.
  • En casa hay que mejorar el vínculo entre los padres e hijos.
  • En la escuela hay que evitar el rechazo por maestros y niños.
  • El niño tiene que sentir que le quieren, tanto en casa como en la escuela.
  • A veces se requiere la terapia con fármacos.

Para mejorar las conductas se puede usar:

  • “Tiempo fuera” o de reflexión:

Si insiste en no obedecer y se porta muy mal, se cuenta 5 en voz alta. Si sigue su actitud, de forma rápida, hay que realizar el tiempo fuera o de reflexión. Esta técnica es para niños por debajo de 9 años.

Será para conductas puntuales y así el niño las relaciona con que haremos el tiempo fuera. Consiste en poner al niño en un lugar tranquilo, sentado, solo, sin distracción ni peligros.

  • Sistema de recompensa con fichas:

Es una plantilla se valoran una serie de conductas que queremos que realice. Se pone una lista de conductas que debe cumplir, con un menú de premios y castigos.

  • Terapia interacción padres-hijos (PCIT):

La familia usa el juego habitual del niño o juegos de mesa, para resolver problemas y trabajar el respeto a las normas y poner límites. Refuerza el vínculo de los padres con su hijo.

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