La canción "No debo pensar en ti", interpretada por Nino Bravo, es una de las composiciones más emblemáticas del repertorio de este artista. A continuación, exploraremos el contexto de esta canción, el legado de Nino Bravo y la figura clave del compositor Manuel Alejandro.
Nino Bravo, ícono de la canción romántica española.
Nino Bravo: Una Estrella Fugaz
Nino Bravo (Ayelo de Malferit, Valencia, 1944-1973) fue el cantante español de mayor fama en los inicios de la década de los 70. Temas como "Libre" y "Un beso y una flor", su portentosa voz y un destino funesto lo convirtieron en un mito de la canción romántica.
Luis Manuel Ferri Llopis quería cantar. Su sueño, almacenado de niño, como todos los que se persiguen con tenacidad a lo largo de la vida, lo iba acariciando mientras asumía todo tipo de trabajos, desde joyero hasta administrativo. En 1962 forma el grupo Los Hispánicos, con el que actúa en verbenas y fiestas falleras, logrando incluso ser finalista en el concurso radiofónico 'Fiesta en España'. Disuelto el grupo al poco, Luis Manuel sustituye al cantante de Los Superson.
Fue en 1968, sin embargo, cuando inició su carrera en solitario, debutando en el festival de la canción de La Vall d'Uixó. Miguel Siurán, su manager, lo bautiza como Nino Bravo y graba sus primeras canciones: "Como todos", "Es el viento" y "No debo pensar en ti", todas composiciones de Manuel Alejandro.
El azar quiso sonreírle entonces, ya que el letrista Augusto Algueró le dio para grabar la canción "Te quiero, te quiero", tema ya interpretado por Raphael, Carmen Sevilla y Lola Flores. Su éxito fulgurante, convertida en canción del verano, arrastró también a su primer disco, de igual título y publicado en 1970.
Todo empezó a rodar muy deprisa en la carrera de Nino Bravo, convertido de la noche a la mañana en ídolo musical, pese a que no consiguiera representar a España en el festival de Eurovisión en dos ocasiones: Julio Iglesias y Karina le arrebataron esta plataforma de lanzamiento internacional.
En 1971 sale su disco homónimo y se casa en secreto con María Amparo Martínez, con la que tendría dos niñas. Un año después publicaría dos trabajos, Un beso y una flor y Mi tierra, este último con su canción más famosa, "Libre", tema homenaje a Peter Fechter, el primer alemán en perder la vida al intentar saltar en 1962 el muro de Berlín.
Entonces el eco de su voz se dejaba sentir también en toda hispanoamérica, sobre todo a raíz de ganar, junto al norteamericano David Clayton Thomas, el festival de la canción de Río de Janeiro.
A principios de 1973, con 28 años, en el mejor momento de su carrera, Nino Bravo perdió la vida en accidente de tráfico. La estrella fugaz de la canción romántica dejó un último testimonio lírico, diez canciones grabadas poco antes de su fatal sino, recogidas en ...Y volumen 5 (1973).
El primer éxito de Nino Bravo, nacido como Luis Manuel Ferri (Aielo de Malferit, 1944), va ligado a los nombres esenciales de Augusto Algueró y Radio Televisión Española. El compositor catalán le ofreció su canción ‘Te quiero, te quiero’, mientras que el ente público le encumbró ante millones de espectadores en el programa ‘Pasaporte a Dublín’, a lo largo del otoño de 1970.
Manuel Alejandro: El Genio Detrás de la Canción
Manuel Alejandro es el compositor detrás de algunas de las canciones más reconocibles de nuestra esfera popular, a un lado y a otro del Atlántico. A lo largo de su extensa carrera, han sido numerosos las grandes voces que han interpretado para audiencias millonarias, ya sea en los conciertos o a través de las radios y de las grabaciones, sus composiciones.
El compositor gaditano Manuel Alejandro recibió en Las Vegas (Estados Unidos) el premio Grammy Latino del Consejo Directivo de la Academia Latina de la Música, como reconocimiento a su labor durante cuarenta años de carrera. Autor de más de 500 canciones, las composiciones de Manuel Alejandro (Cádiz, 1933) han sido interpretadas por artistas como Luis Miguel, Raphael, Luz Casal, Fangoria, Rocío Jurado, Plácido Domingo o Julio Iglesias.
Homenaje a Manuel Alejandro (Premio Lo Nuestro 2025)
Además de compositor, el artista gaditano es pianista y director de orquesta, y suyos son temas tan conocidos como "Yo soy aquel" o "Como yo te amo", que creó para el cantante Raphael en los años 60. Asimismo, Manuel Alejandro compuso "No debo pensar en ti" y "Quién eres tú" para Nino Bravo; "Lo mejor de tu vida" y "Manuela" para Julio Iglesias; o "Yo soy rebelde" para Jeanette.
Muchos de sus grandes temas fueron recogidos en un disco recopilatorio de 1999 titulado 'Etiqueta negra'. Igualmente, este artista también apuesta por las nuevas generaciones de solistas, como Luis Miguel o David Bisbal. Pero Manuel Alejandro no solo se esconde detrás de las letras y las composiciones, porque su piano también ha acompañado a artistas como Raphael en su versión del tema navideño "El Tamborilero" o la composición inédita "Nana al niño Dios antes de nacer".
En marzo de 2008 recibió el Premio de Honor de la XII Edición de los Premios de la Música, en reconocimiento a su talento y a su trayectoria musical.
Colaboraciones y Éxitos de Manuel Alejandro
Por encima de cualquier otro intérprete de talla internacional, el nombre de Manuel Alejandro está firmemente asociado al de Miguel Rafael Martos Sánchez, conocido popularmente como Raphael. Sus primeros éxitos estuvieron firmados por Alejandro, y cuesta entender el desarrollo posterior de su carrera sin la indeleble marca del escritor y arreglista gaditano.
La canción fue seleccionada por Televisión Española para representar a España en el Festival de Eurovisión, cuando aún significaba algo en Europa occidental. Ahora algo ensombrecida por el actual éxito de 'Mi gran noche', 'Yo soy aquel' es quizá la canción que mejor define la figura artística de Raphael, y una de las más reconocibles a lo largo de toda su carrera.
La colaboración entre Raphael, estética y voz indispensables, y Alejandro, sentido artístico incomparable, se prodigó durante la recta final de los sesenta. De nuevo, tanto el armazón orquestal como las letras correspondían a la imaginación de Manuel Alejandro, único escritor acreditado del tema. 'Hablemos del amor' obtuvo la misma acogida tibia en Eurovisión, pero contribuyó a apuntalar la figura de Raphael en una parcela, la canción melódica, atestada de candidatos en los sesenta. Alejandro aprovechó las virtudes exageradas de Raphael a nivel vocal a través de estrofas relajadas y estribillos encendidos.
Y entre Alejandro y Raphael se mantuvo durante muchos años vivo, en plenitud de facultades. Se les descuelgan de los bolsillos a ambos los éxitos fabricados mano a mano: la esencial 'Qué sabe nadie', 'Provocación', 'En carne viva', 'Ave María', 'Cierro mis ojos', 'Yo no tengo a nadie', etcétera. Sea como fuere, la clave del éxito de Raphael se encuentra en Alejandro.
Pese a ser su relación artística más perdurable, las de Raphael no son las canciones que de forma más transversal han atravesado el corazón de la música popular española. Si hablamos de un éxito incontestable, en términos de atracción repentina y herencia histórica, hay que mirar fijamente a 'Soy rebelde', la emblemática balada escrita para Jeanette.
Lanzada como single en 1971, Jeanette se valió de una constelación de estrellas de la música española del momento, agrupada por Hispavox, para lanzar una carrera que, a principios de los setenta, navegaba entre la incertidumbre tras la separación de Pic-Nic. 'Soy rebelde' fue compuesta por Manuel Alejandro, producida por Rafael Trabucchelli y conducida por Waldo de los Ríos.
Fue en los setenta y tras la catapulta de Raphael, con el que Alejandro amasó fortuna y reconocimiento, cuando su papel como compositor comienza a ser transversal en España y en América. En un tiempo, a principios de los setenta, cuando la canción melódica latina aún estaba en boga en gran parte del continente europeo, Alejandro comienza a colaborar con nombres de la talla de Julio Iglesias, Nino Bravo o Marisol.
Es con Bravo y muy especialmente con Iglesias con quienes más ha perdurado su obra. Este último, ahora devuelto a la actualidad popular de forma medio irónica medio en serio por parte de determinados foros musicales, cuenta con algunas de las composiciones más brillantes de su repertorio escritas por Alejandro.
La proyección internacional de Iglesias, incomparable en términos de popularidad con la de cualquier otro artista español para el que haya trabajado Alejandro, empequeñece quizá los logros que éste consiguió junto a Nino Bravo. Junto a 'Como todos' y 'No debo pensar en ti', 'Es el viento' contribuyó a moldear la primitiva figura de Bravo en Te quiero, te quiero, el primer disco lanzado a su nombre en 1970 (editado por Fonogram).
Pese a que la mayor parte de las composiciones de Alejandro se enmarcan dentro de la balada, también supo desenvolverse dentro de los terrenos del pop.
La lista es interminable, y no merece la pena, por una mera cuestión de concisión, entrar en detalle en todas y cada una de las colaboraciones de Manuel Alejandro. Baste citar dos nombres para entender las ramificaciones de su talento y su capacidad para espolear carreras: Rocío Jurado y José José.
Alejandro participó en varios trabajos de Rocío Jurado tanto en la década de los setenta como en los ochenta. De Paloma Brava, por ejemplo, surgieron algunas de sus canciones más reconocibles a posteriori, como 'Mi bruto bello' o 'Lo sabemos los tres'.
Al otro lado del charco y ya en la década de los ochenta, Manuel Alejandro trabajó codo con codo con José José. Con álbumes como Secretos, compuesto y producido en su totalidad por Manuel Alejandro, José José alcanzó otro estadio popular. Disco más vendido de su carrea y aún a día de hoy el disco mexicano con más copias colocadas de siempre.
Algo semejante se puede decir de Emmanuel, otro de los grandes nombres de la canción melódica mexicana. Su carrera es extensa y larga, pero alcanzó cotas de excelencia de la mano de Alejandro.
Durante los '80, Alejandro continuó colaborando con autores de amplísimo reconocimiento internacional. Su estela se apagó de forma progresiva, y aún hoy, pese a haber recibido numerosos galardones (un Premio de la Música en 2008; un Grammy Latino en 2011 por su carrera; la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes hace dos años, entregada por el actual rey de España y por el Ministerio de Cultura), el nombre de Manuel Alejandro no despertaría más que una vaga noción en la mayor parte de los españoles.
Bunbury, entre cuyas virtudes sí se encuentra saber hacer acopio del cancionero popular español y latinoamericano, versionó 'Frente a frente' de Manuel Alejandro, escrita a principios de los ochenta para Jeanette, en Las consecuencias (2010), su sexto álbum de estudio.
Pese a todo, medio millar de canciones prueban el genio del compositor y su importantísima herencia en la escena musical española. Tratar de explicar el cancionero popular de nuestro país y de gran parte de hispanoamérica es sencillamente realizar una observación parcial, incompleta. Alejandro fue uno de los más notables compositores a la sombra de España, una figura hoy moldeada y transformada gracias a la tecnología y a la industria moderna, pero emblemática y memorable.
Manuel Alejandro, compositor de "No debo pensar en ti" y otros éxitos.
Análisis y Reflexiones sobre la Canción "Ich bin der Welt abhanden gekommen"
Siempre me ha llamado la atención que la mayoría de las versiones del lied "Ich bin der Welt abhanden gekommen" tengan un exceso de dramatismo cuando en realidad su letra transmite otra cosa. El lied dice así:
"Me he alejado del mundo en el que perdiera tanto tiempo. ¡Hace mucho que nada se ha sabido de mí! ¡Puede muy bien creerse que estoy muerto! No hay, de hecho, nada que me importe si se me considera muerto. Ni siquiera puedo negarlo. Realmente he muerto para el mundo. He muerto para el estruendo del mundo y descanso en una región silenciosa. Vivo solo en mi cielo, en mi amor, en mi canción."
Para mí está bastante claro que la letra refleja a alguien que ha encontrado su "Yo" y que éste está en un lugar alejado del mundo de los hombres preocupados por la contingencia. El personaje vive obviamente en un lugar alejado-fuera de la ciudad- y ha encontrado la paz. No le importa que no sepan nada de él ni él quiere saber nada de los demás.
Para mí es un canto a la soledad pero no a la "triste soledad" sino a la soledad sabia, a la "iluminación" tan cara a los orientales o a los que optan por ella para vivir en otro mundo.
No estoy para nada de acuerdo, querida Jaqueline. Aquí no se habla de ninguna "actitud oriental hacia la muerte" ni siquiera se habla de la muerte. El texto refleja un "abandono" del mundo cotidiano lleno de "estruendo". Tampoco hay "nostalgia y dolor", por eso dice en las primeras frases "Me he alejado del mundo en el que perdiera tanto tiempo" y termina con una afirmación del "yo" en las últimas que dicen "Vivo solo en mi cielo, en mi amor, en mi canción".
Insisto, tenemos versiones como la de Fischer-Dieskau con Barenboim al piano o la de Christa Ludwig con su voz oscura que ahonda en este "dramatismo" y tenemos otras como las de Jante Baker/Barbirolli o Henschel/Nagano que reflejan una paz interior y una esperanza. Incluso hay un momento en Tourel/Bernstein que machaca esta actitud de "abandonar el mundo" como algo positivo....
En el plano instrumental también hay diferencias. Es una interpretación, a decir verdad, bastante oriental y muy poco marrántica. Se puede interpretar también que se ha alejado del mundo y que no le importa si lo consideran muerto o no, porque ya está harto del mundo y por eso se aleja, y si tu quieres se refugia en la soledad, pero aquello no tiene por que implicar que ha encontrado la iluminación.
A mi me parece que una lectura oriental del poema tiene más afinidad con el mundo literario de Rückert, como apunta Singer, ya que el era orientaslista, lo que de todas formas no significa que haya entendido la médula de lo que acostumbraba leer y traducir y sobre todo en una época donde ser orientalista implicaba de Turquía a Japón con todo lo que está en medio. Aún suponiendo que aquello sea del tipo oriental luego viene la interpretación de Mahler, que no era orientalista y si bastante marrántico, y por último la interpretación del intérprete.
Yo lo que veo es que en las palabras "He muerto para el estruendo del mundo y descanso en una región silenciosa" hay una paz de espíritu. Llamarla oriental puede ser excesivo pero es un estado dónde no existe el rencor ni la rabia....de ahí la importancia de la palabra "descanso". Al personaje le da igual vivir "fuera del mundo". Yo no digo que en ese poema haya rabia, sino que puede que la rabia lo haya orillado a eso que dice el poema y no que ha encontrado la iluminación.
No olvídes Zelenka que Mahler finalmente refleja en el "Das Lied" (basada en textos chinos) y en el adagio final de la 9º una resignación pacífica ante la verdadera muerte que se avecinaba. Y en la 2ª tenemos la resurrección, etc. Vale, "iluminado" quizás es demasiado fuerte pero sí "comprendido". Dr., escuche a Christa Ludwig con Klemperer.
La letra del lied en cuestión nos introduce en el universo sonoro de una canción bastante posterior sobre las andanzas de Don Miguel Canales.
yo si veo una orientalizaacion de la muerte, y mas sabiendo que era orientalista; ruckert tambien llevo al extremo la corriente del bedermeier, y un aspecto que les caracteriza es "El Weltschmerz (dolor universal) que se escondía entre las proclamaciones literarias de silenciosa modestia y tranquila felicidad era prácticamente una moda de época..."no veo porque niega que al hablar de alejamiento de una forma desenfadada, indolora, no este tratando la muerte. y el "yo" que cita no es ninguna novedad cuando hablamos de romanticos!!!
mirando la partitura, mahler marca "molto lento e ritenuto" tambien pone infinidad de reguladores para casi cada mini frase, al igaul que llega a aregular y pide ser mas incisivo en ciertas notas. las versiones que no lo hacen asi querran interpretar el poema de forma esperanzadora, pero en todo caso se saltan el dramatismo (quizas tenga que buscar otra palabra menos pesada) escrito por mahler. la `parttirua va morendo y debe apagarse "con beatitudine"...
Según la wiki "Por beatitudine se entiende, en ambito religioso o espiritual, un estado de profundo bienestar psico-fisico y/o espiritual"Aquí, querida Jaqueline, lo que escribe Mahler claramente se contradice con las interpretaciones "dramáticas" que le he comentado. Con respecto al tema "muerte" en el concepto mahleriano hay mucha tela que cortar.
Coincido con Singer, la música de "Ich bin der Welt" no me parece en absoluto desesperanzada ni triste. Basta comparar esta cancíón (por cierto, uno de los lieder más hermosos que se han escrito jamás) con "El solitario en otoño" de La Canción de la Tierra: ambas están compuestas de una forma muy parecida (con una polifonía sencilla y clara en la que la voz humana interviene como un instrumento más, y una sonoridad instrumental casi de cámara). La segunda es un verdadero lamento por la desesperanza de la soledad. En cambio, "Ich bin der Welt" es un canto optimista a la tranquilidad recobrada. Cualquier detalle de la instrumentación, la dinámica sin estridencias, o incluso el modo mayor resplandeciente, apoyan una visión optimista.
La primera versión que escuché de esta canción fue la de Fischer-Dieskau con Karl Böhm, y la verdad es que nunca me ha parecido que contenga la más mínima tristeza. Por cierto, agradezco mucho esta conversación, porque hacia DEMASIADO tiempo que no escuchaba esas verdaderas joyas que son los Rückert-Lieder. Interpretaciones del texto aparte (¿obra abierta? :-DDDDD), la música de "Ich bin der Welt abhanden gekommen" me parece tristísima.
Pues yo tengo un punto de vista intermedio: a mi me parece que la música de Mahler presenta la misma ambigüedad que el texto y que, dependiendo de cómo se interprete, puede ser triste o serena.
"..y en el adagio final de la 9º una resignación pacífica ante la verdadera muerte que se avecinaba." (Singer).Eso es un mito, doc. También producido por la misma clase de ambigüedad que estamos comentando. Si que creo que ahí hay resignación, pero no me parece que sea nada pacífica. Y, en todo caso, el objeto de la misma no creo que tenga nada que ver con la muerte: es resignación a secas. No hay más que escuchar el Adagio de la 10ª para entender que el finale de la 9ª no tiene nada de pacífico ni de mortuorio.
"Dr., escuche a Christa Ludwig con Klemperer. The rest is noise... " - "la música de "Ich bin der Welt abhanden gekommen" me parece tristísima" (Alberich).Yo te propongo a la misma Ludwig, pero con Karajan.
No lo veo así. Al menos creo que de los marránticos que hablas era el más orientalista. Me remito al evidente mensaje de Das Lied von der Erde. Pero claro, es una obra que no te gusta. Conozco. Los Rückert por Ludwig-Klemperer es uno de los discos que tengo junto a la entrada de la casa por si tengo que salir corriendo en caso de incendio. Don Otto vio el cielo ese día.
Será muy difícil llegar a un consenso sobre el grado de tristeza de esta canción. En lo que si estoy de acuerdo... El compositor gaditano Manuel Alejandro recibirá mañana en Las Vegas (Estados Unidos) el premio Grammy Latino del Consejo Directivo de la Academia Latina de la Música, como reconocimiento a su labor durante cuarenta años de carrera, según ha informado la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).
Un maestro Shaolin hacía una comparación a su alumno: ¿quién querría ser, un humilde picapedrero que se pasaba el día arañando la montaña o el gobernador de la provincia, que se pasaba el día paseando con su carroza? "Muy fácil", contestó el discípulo: "el gobernador de la provincia, puesto que es rico y no tiene que trabajar". "Bien visto", concedió su maestro. "No obstante, un día el gobernador, por causa de los fuertes rayos del sol, enfermó", repuso el Shaolin. "Entonces ya no quiero ser el gobernador, quiero ser el sol con su enorme poder". "Muy listo", volvió a conceder el educador. "Pero debo advertirte que, de pronto, apareció una inmensa nube que tapó por completo al sol y el poder de sus rayos desapareció. ¿Quieres ser esa nube?". "¡Por supuesto! Es la más poderosa". "Es una buena elección. Esa nube es grande y espesa y avanza con seguridad. Pero, hete aquí que un obstáculo le impide seguir adelante: una imponente montaña. Y por más que la nube intenta remontarla, no puede. La montaña es demasiado alta. ¿Quieres seguir siendo la nube?". Con el ceño fruncido, el joven alumno admite que ahora desea ser la montaña. "Vuelves a elegir bien. Esa montaña se alza fuerte y majestuosa y ni el sol, ni la nube, ni el agua puede con ella. Sólo le preocupa una cosa: el humilde picapedrero que todos los días se va comiendo una parte de ella. Dime ahora quién quieres ser".
Esta historia nos pone de manifiesto la relatividad de las cosas. No hay un solo camino. Hay una diversidad y las circunstancias que nos van acaeciendo nos hacen tomar decisiones. Y las tomamos, según los elementos de que disponemos y lo que sentimos. Puede que la vida nos lleve a vivir en familia o apartados del mundo. Ambas opciones son posibles. Ambas son válidas. ¿Debemos ser felices, entonces? ¿Debemos sentirnos desgraciados? A fin de cuentas, vivimos lo que nos ha tocado. Son las cartas que nos han dado. Lo que ocurre cuando tomamos un sendero en una bifurcación es que no podemos evitar pensar qué encontraríamos en el que no hemos tomado. Si en el que hemos tomado el camino tiene trechos difíciles, pensamos que en el otro serían más fáciles, las pendientes más suaves, las fuentes más numerosas y el paisaje más espectacular.
La decisión nos permite disfrutar de algo y a cambio renunciamos a algo. Antes de decidir estamos inquietos, dudamos. Puede que no conciliemos el sueño. Una vez tomada la decisión, ya sea con la cabeza o con el corazón, sobreviene ese estado sereno que apunta Singer. Hemos decidido vivir allí y nos toca ponerlo en práctica y ser capaces de ver la belleza que allí hay. Pero de la misma manera que sabemos que existe lo bello porque existe también lo feo, no podemos evitar pensar en cómo puede ser el lugar al que hemos renunciado y si acaso nos hemos equivocado.
Si han leído a Firmin, recordaran que la curiosa rata lectora creada por Sam Savage intenta desesperadamente durante todo el libro buscar algo que dé sentido a su vida. Ahí lo tienen. Eso es lo que queremos encontrar todos. La buena noticia es que eso sólo lo pueden encontrar utilizando sus propios ojos. Mejor dicho, los de su alma.
