Niños Desaparecidos en Canadá: Estadísticas y Metodologías de Búsqueda

La desaparición de personas, especialmente niños, es un problema social grave que afecta a muchos países, incluido Canadá. A pesar de los esfuerzos y recursos dedicados a la búsqueda, miles de casos permanecen sin resolver, dejando a las familias en una angustiosa incertidumbre.

El Problema de las Desapariciones

Hoy se celebra el Día de los Desaparecidos sin causa aparente. Sólo desde el año 2010 se han presentado 176.063 denuncias por este motivo. De ellas, siguen activas 12.330, según datos del Ministerio del Interior. Búsquedas a las que habría que sumar los miles de casos previos a esa fecha. Además, en muchos casos las personas fueron localizadas ya sin vida.

En Canadá, un caso misterioso que ha llamado la atención de investigadores, periodistas y entusiastas del misterio durante décadas es la Desaparición del Lago Anjikuni. En 1930, el pueblo inuit que vivía junto al lago en el territorio de Nunavut desapareció sin dejar rastro. Eran 1.200 inuit los que se esfumaron en un instante, con las mesas servidas y los muertos desenterrados, dejando atrás todo tipo de enseres.

Cuando llegaron las autoridades descubrieron que los perros de trineo estaban atados y muertos, después de haberse comido entre ellos por la falta de alimento. Algo muy extraño, ya que los inuit profesan un gran respeto a los canes y no hubieran hecho tal cosa sin motivos de peso.

La desaparición del pueblo la descubrió Joe Labelle, un cazador de pieles que frecuentaba el pueblo para comerciar. Según los informes de la época, Labelle dijo que “todas las casas estaban vacías y los botes de pesca intactos, pero que no había ningún rastro de las personas que allí vivían”. Labelle, además, declaró que encontró armas y las mesas preparadas para el almuerzo, lo que le pareció tan extraño que informó a la Policía Montada de Canadá.

Para añadir más misterio al caso, descubrieron que las tumbas estaban vacías. Por alguna razón, los habitantes desenterraron a sus muertos antes de esfumarse. Además, algunas personas de pueblos cercanos afirmaron haber avistado “una enorme luz verde sobre el poblado inuit”.

Durante la inspección del lugar, la Real Policía Montada de Canadá mencionó una inquietante sensación de “silencio extraño y ominoso” que envolvía la zona. A medida que el caso ganaba notoriedad, comenzaron a surgir testimonios. Algunos cazadores aseguraron haber sentido la presencia de una “fuerza invisible” que los acechaba días antes de la desaparición, mientras que vecinos de comunidades cercanas afirmaron haber visto “luces extrañas en el cielo”. A esto se sumaron reportes de operadores de radio locales que experimentaron interferencias inexplicables y la captación de señales desconocidas en la misma época.

La Policía Montada de Canadá llevó a cabo una investigación meticulosa, adentrándose en los confines de aquel silencioso paraje ártico. Sin embargo, no encontró ninguna prueba concluyente que arrojara luz sobre el destino de los desaparecidos. Las teorías que han surgido sobre el hecho son tan dispares como inquietantes: una migración masiva por causas climáticas extremas y, como no, no podían faltar los extraterrestres.

La desaparición de esta comunidad inuit continúa siendo uno de los grandes misterios del siglo XX, y las conjeturas en torno al caso no han cesado. Entre las hipótesis que aún se contemplan figuran una posible catástrofe natural o una conspiración gubernamental, aunque ninguna ha podido ser respaldada con evidencia sólida.

Joe Labelle, quien descubrió el pueblo abandonado, describió la escena con detalle: habló de comida aún caliente sobre las estufas y ropa tirada por el suelo, signos de una salida repentina y sin preparación. Estas observaciones reforzaron la impresión de un abandono inesperado y preñado de misterio.

Sin embargo, otras fuentes apuntan a que toda la historia es una invención del pionero de la radio Frank Edwards, conocido propagandista de los ovnis. Según los escépticos del caso, la mención a la desaparición del pueblo inuit del Lago Anjikuni apareció por primera vez en 1959 en el libro ‘Stranger than Science’.

LOS NIÑOS DESAPARECIDOS DE CANADÁ

Metodologías de Búsqueda y la Importancia de la Estadística

Pese a ello, «España sigue sin implantar en todo el país la metodología internacional utilizada en países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o Nueva Zelanda», explica José Vicente Romero, bombero de Navarra y jefe de la sección de Navarra de SOS Desaparecidos.

Con el fin de incrementar la probabilidad de éxito, hace dos años y medio este experto y Manuel Jabalera, del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA), con la colaboración del escritor e investigador Robert J. Koester, empezaron a traducir manuales y analizar estadísticas para tratar de afinar lo máximo posible la búsqueda.

«Es necesario usar la estadística para tener una mayor probabilidad de hallar a un desaparecido con vida porque no hay suficiente personal para poder peinar todo. Con este método internacional-''Manual de Búsqueda y Salvamento Terrestre''-, podemos reducir el área de búsqueda hasta en un 90%, lo que permite incrementar la probabilidad de éxito», afirma.

El uso de matemáticas es básico. «Cuando desaparece una persona -prosigue- se combinan cuatro métodos cuyos datos hay que cruzar para afinar la búsqueda: el teórico, el estadístico, el subjetivo y el deductivo, por ese orden». El primero permite saber la zona probable de búsqueda, «teniendo en cuenta la velocidad por tiempo desde que esa desapareció con el fin de calcular la distancia recorrida. El problema es que se falla mucho en realizar este cálculo».

Tras lo cual se procede al método estadístico con el fin de conseguir un radio de búsqueda menor. «Lo primero que se hace es investigar el entorno del desaparecido para tener un perfil exhaustivo de esa persona e intentar saber qué ha podido pasar. Asimismo, resulta esencial proteger el Punto de Planificación Inicial (PPI) por si no se tratase de una desaparición voluntaria y hubiera que investigar huellas.

«Esta estadística es la que permite conocer que con un 95% de probabilidad un niño de uno a tres años recorrerá 4,5 km de distancia horizontal en un entorno rural; que uno de tres a cinco caminará 21,4 km de radio en línea recta o que una persona con demencia se desplazará 8,3 km».

Se trata de «jugar» con las estadísticas, con resultados arrojados por miles de casos previos. A partir de estos datos, hay que analizar la distancia a batir, utilizar la estadística para tener mayores probabilidades de hallar a esa persona, decidir si trabajar con un 25% de probabilidad o 50% según las estadísticas (el tipo de persona según las 42 categorías)».

Romero precisa que también hay que parar ese avance, evitando que lleguen a acantilados, pasen por aduanas, etc. Además, se focalizan los corredores de desplazamiento porque estadísticamente el 50% de los desaparecidos se localiza en rutas, carreteras, arroyos, vías de tren. Se analiza a su vez las tareas de alta probabilidad, léase aquellos puntos de decisión de atracción por ejemplo en una persona que tenga un elevado riesgo de suicidio es muy frecuente que opte por ir a sitios muy visuales como un mirador. También se tienen en cuenta los puntos de decisión, aquellos cruces en los que la persona tendrá que tomar la decisión, sea voluntaria o no, de ir a un lado u otro». En este caso uno puede pensar que el hecho de ser zurdo o diestro puede cambiar la dirección, pero «las estadísticas nos dicen que la toma de una dirección u otra no es significativa».

Con el método subjetivo se van eliminando zonas donde es muy probable que no esté, por ejemplo que no haya podido pasar por haber un río profundo. «En este caso se analizaría el río por si estuviera allí pero no se irá más allá del río». Lo mismo que pasaría con una autopista. El siguiente método es el deductivo, juntar todo lo demás para limitar aún más el área de búsqueda. «Por ejemplo, denuncian que hace cinco horas ha desaparecido una persona con demencia, eso nos daría según el método teórico un radio de 20 km (un área de 1.256 km2), después se haría el resto de anillos. Así, según el método estadístico, el radio pasaría a ser de 8,3 km; es decir un área de 216 km2, así nos hemos quitado más de 1.000 km2».

Pese a los distintos cursos de formación dados al respecto, «en España todavía no se ha implantado este método internacional habitual en otros países Unido, por la barrera del idioma». No somos los únicos, «Chile se ha interesado por nuestro manual, que es de carácter gratuito, motivo por el cual han conseguido estadísticas que de otro modo no hubiera sido posible, permitiendo así unificar en un único manual, cientos de publicaciones internacionales».

Tabla: Distancia recorrida por personas desaparecidas según estadísticas

Tipo de Persona Desaparecida Distancia Aproximada Recorrida
Niño de 1 a 3 años (entorno rural) 4.5 km
Niño de 3 a 5 años (línea recta) 21.4 km
Persona con demencia 8.3 km

El uso de las matemáticas puede reducir el área de búsqueda de una persona desaparecida hasta en un 95%. El bombero especialista en estos casos trae a España la fórmula utilizada en países como EEUU, Canadá o Nueva Zelanda

El uso de las matemáticaspuede reducir el área de búsqueda de una persona desaparecida hasta en un 95%. El bombero especialista en estos casos trae a España la fórmula utilizada en países como EEUU, Canadá o Nueva Zelanda.

¿A qué velocidad camina un niño de cuatro años? y ¿uno de siete? ¿Recorre la misma distancia una persona de más de 70 años que una más joven pero con demencia? Son estos y otros muchos datos los que se analizan en la búsqueda de desaparecidos.

«Es un trabajo de años, generoso y gratuito, que sólo tiene una condición que ese trabajo no se pueda cobrar», como destacó Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos. Todo con un objetivo, mejorar las búsquedas.

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