Hijos del Sol (Niños del Cielo): Un Resumen Profundo de la Película de Majid Majidi

Majid Majidi, nacido en Teherán en 1959, es un director y guionista reconocido por su capacidad de comprensión de la problemática de los niños. Sus obras, como "Niños del Cielo" (1997), nominada al Oscar a mejor película extranjera, y "El color del paraíso" (1999), demuestran su empatía y profundo respeto hacia ellos, quedando expuestos de una forma sencilla, íntima y entrañable.

Majidi retoma una preocupación constante en su cine: la de las complejas condiciones en las que los niños deben crecer antes de tiempo, en medio de un entorno hostil, rodeados de corrupción y crueldad. En definitiva, "Hijos del Sol" es un gran trabajo de Majid Majidi, en consistencia y congruencia con el resto de su obra, comprobando de nuevo su capacidad de comprensión de la problemática de los niños.

Los niños son para el cine iraní como los superhéroes para el actual cine norteamericano. Es el sujeto imprescindible, el pararrayos de todas las tormentas, el héroe de las mil caras al que le sucede todo. Poner a un niño en el papel principal permite a sus directores tratar una buena cantidad de temas a los que sería imposible asomarse si el protagonista fuera un adulto, logrando con ello saltarse a piola la dura censura islámica.

Así sucede en películas tan reconocidas de la filmografía persa como Buda explotó por vergüenza (2007), de Hana Makhmalbaf, Las tortugas también vuelan (2004), de Bahman Ghobadi, El espejo (1997), de Jafar Panahi, o con obras de Abbas Kiarostami como su documental Párvulos (1984) o ¿Dónde está la casa de mi amigo? El director y guionista Majid Majidi (Teherán, 1959) no es una excepción, como lo corroboran entre otras Niños del cielo (1997), nominada al Oscar a mejor película extranjera, o El color del paraíso (1999).

La Trama de "Hijos del Sol"

"Hijos del Sol" abre con un rótulo que dedica la película a 152 millones de niños trabajadores y a todos aquellos que luchan por sus derechos. Enseguida Majidi nos lleva a las calles de Teherán. En unas pocas escenas nos describe la ajetreada existencia de un grupo de muchachos que sobreviven robando piezas a vehículos de lujo. Uno de ellos es Alí (Roohollah Zamani), un niño de 12 años que ha tenido que ingeniárselas para conseguir dinero con el fin de ayudar a su madre que está internada en un hospital por un desequilibrio emocional.

Uno de ellos es Ali, a quien un anciano le encarga una misión que haría las delicias de Tom Sawyer: buscar un tesoro en un cementerio. La búsqueda del tesoro es pues un Macguffin, algo con lo que mantener toda la acción en movimiento. El problema está cuando la importancia de dicho tesoro queda sepultada por el resto de las subtramas de la película.

Sin duda, "Hijos del Sol" es una cinta que no solo busca entretener, pero en definitiva lo logra al mantener el ritmo dramático, la emoción y la acción a lo largo de todo el relato. Los adorables personajes infantiles consiguen conmover al público ya que están construidos con sumo cuidado.

El Realismo del Entorno

El entorno es retratado con el realismo acostumbrado en el cine iraní -heredero del neorrealismo italiano-, con la cámara en mano moviéndose por las agitadas calles de Teherán, mostrando el movimiento imparable de sus ciudadanos, en el metro, en las avenidas, dentro del taller mecánico donde trabaja Alí. Majid Majidi rueda con mucha frescura, siempre al borde del documental. Utilizando la cámara en mano.

Rodando en localizaciones a las que estamos poco acostumbrados en producciones iranís como es el metro de Teherán. Apuesta por el naturalismo en las interpretaciones, que hace que parezca que los actores no están dirigidos.

Temas Centrales de la Película

La película critica las condiciones de vida de los niños abandonados, y es plausible el empeño de Majidi de hacerlo en una ficción que puede llegar a más gente, aunque esta no se aleje mucho del documental. En la que considero como mejor secuencia del filme, se nos presenta la imagen del colegio cerrado, ya que ha sido clausurado por falta de pago.

La película destaca la importancia de los valores que sustentan la solidaridad. En definitiva Hijos del Sol es un gran trabajo de Majid Majidi, en consistencia y congruencia con el resto de su obra, comprobando de nuevo su capacidad de comprensión de la problemática de los niños, por lo que su empatía y profundo respeto hacia ellos quedan expuestos de una forma sencilla, íntima y entrañable.

El director contrapone la figura del niño a la de su padre. Mohammed es alegre y vital, el padre es triste y negativo con un gran bagaje de cobardía. A Majidi no le preocupa tanto el acercamiento social, el estudio antropológico de unos personajes y de unas tierras exóticas, sino la búsqueda de Dios que hace el niño, aunque sea por el inusitado método braille aprendido en la escuela.

Por medio del tacto intentará interpretar las palabras formadas por las piedras de los ríos, buscando sentido y respuestas en la naturaleza. Es una película que, a pesar de su profundidad, tiene la virtud de aparentar sencillez. Muestra no sólo un sentido poético y metafórico de la realidad, sino también un retrato minucioso de la búsqueda vital de un niño.

Trata de capturar el hálito breve del tiempo y la belleza en sus grandes encuadres de paisajes, sus cámaras lentas bajo la lluvia y sus largos planos de la niebla disipándose.

Hijos del sol. Días de Cine. TVE

En resumen, "Hijos del Sol" es una película que invita a la reflexión sobre la infancia, la pobreza y la búsqueda de esperanza en medio de la adversidad. A través de una narrativa conmovedora y un realismo impactante, Majid Majidi nos ofrece una mirada profunda a la vida de los niños trabajadores y su lucha por un futuro mejor.

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