El 6 de febrero de 1921, los cines de Estados Unidos estrenaban el primer largometraje de Chaplin como director, El chico. Cuarenta y tres años después, la cadena de televisión ABC comenzaba a emitir una singular sitcom, La familia Addams. Nada que ver, sin embargo, los títulos de crédito revelan una coincidencia interesante.
Jackie Coogan había nacido en Los Ángeles en 1914. Su padre era intérprete en un espectáculo de vodevil que se representaba en el teatro Orpheum de la ciudad. Coogan tenía apenas cuatro años cuando Charles Chaplin lo vio actuar en el Orpheum. Quedó prendado de la candidez y desenvoltura del pequeño. “Jackie Coogan era encantador, y el público disfrutó lo indecible”, escribiría el cineasta en Charles Chaplin. Mi autobiografía (1964).
Chaplin quería ir un paso más allá de la habitual sucesión de caídas, persecuciones y tartazos de los cortometrajes de Charlot. Buscaba infundir emoción a su obra, y Jackie era la viva encarnación de lo emocionante. Es lo que consiguió con El chico. Sus 68 minutos son un icono del cine. El éxito de Coogan fue fulgurante. Su personaje, humilde, con un punto pícaro y un corazón honesto, arrancaba por igual carcajadas y lágrimas al espectador. El chico fue el principio de todo.
Hubo un tiempo en el que Jackie Coogan era incapaz de aventurarse a pasear por las calles sin que lo asaltan decenas de seguidores. Su debut en la gran pantalla junto al gran Charlie Chaplin en El chico (1921), cuando tan solo tenía cuatro años, le convirtieron en la primera estrella infantil del cine. Su rostro angelical y aquella pícara mirada tan expresiva habían conquistado el corazón de medio mundo y el séptimo arte parecía ofrecerle un futuro prometedor. Algo muy distinto a lo que en realidad ocurrió.
Little Jackie (pequeño Jackie), como se le conocía en la industria, había desarrollado su encanto natural gracias a sus tempranas apariciones en espectaculos y vodeviles desde que era muy pequeño. La obsesión por su madre, antigua actriz infantil, por el mundo del entretenimiento le llevó a participar en un pequeño papel cuando tan solo tenía 18 meses de edad. El salto a los escenarios lo dio junto a su padre, también actor y bailarín, junto al que realizaría una popular función en la que el pequeño enloquecía al público con sus pasos de shimmy, el baile de moda del momento.
Sus agilidad y su capacidad mímica asombraron a Chaplin que le descubrió en uno de aquellos vodeviles y le puso frente a las cámaras en El chico. Era 1921, el principio de su fugaz lanzamiento al estrellato. Tras su aparición en la gran pantalla, la crítica cinematográfica quedó cautivada con él. Le llegarón a definir como la verdadera obra maestra del cine. “Solo estar en su presencia es sentirse inspirado”, dijo sobre de él Chaplin. A medida que su fama crecía, Coogan perfilaba su figura de niño prodigio, un ícono reconocido en todos los países, incluso llegaron a hacer hasta muñecos con su cara.
La fama siguió. Coogan y su rubio flequillo fue el protagoista de cintas como Oliver Twist (1922), Chiquilín, el artista de circo (1923), la cinta que puso nombre a las famosas galletas, o El pequeño Robison (1924). Entrado en la adolescencia, las ofertas empezaron a mermar, aunque se le pudo ver en algunas cintas sonoras como Las aventuras de Tom Sawyer (1930) y Huckleberry Finn (1931), y poco después aquella vida que parecía un cuento de hadas se convirtió en un relato tenebroso de los hermanos Grimm.
Jackie Coogan en Oliver Twist
El Primer Niño Anuncio de Hollywood
En 1922 protagonizó Oliver Twist. Era casi el único reclamo. Basta observar el póster promocional dominado por su nombre e imagen. Tanto que no tardó en convertirse en el primer niño anuncio de Hollywood. En España la reacción fue la misma. Hubo que esperar casi dos años para ver El chico en nuestros cines, hasta el 20 diciembre de 1922. Mereció la pena.
Coogan se hizo tan popular que hasta recibió un apodo, algo que los espectadores españoles reservaban a las grandes figuras. Chiquilín llenaba los carteles, pero también los quioscos y los ultramarinos. En 1924 había nacido en España una exitosa revista infantil. Su título: Chiquilín.
Una Biógrafa que Conocía el Terreno
Curiosamente, la biografía más detallada sobre la vida de Coogan se la debemos a la única actriz infantil que pudo hacerle sombra en aquellos años veinte, Diana Serra Cary, conocida como Baby Peggy. Sabía bien de lo que hablaba. Muchos años después, dedicó parte de su vida adulta a defender activamente los derechos de los niños actores.
La triste historia de JACKIE COOGAN (El Niño)
Hollywood: Luces, Drogas...
En 1924, Jackie llevó a cabo una interminable gira por medio mundo. Sus encuentros eran más propios de un jefe de Estado que de un niño de diez años. “El alcalde de Boston le dio la llave de la ciudad”, escribía Serra. Tras ello partió a Europa. En Londres tuvo que salir una y mil veces de su habitación en el hotel Savoy a saludar a la multitud que lo jaleaba. En Roma fue recibido por el papa Pío XI, que le entregó “una medalla de plata con el escudo de armas vaticano”. Tuvo tiempo también para ver a Mussolini, a quien su padre consideraba “uno de los más grandes hombres de Estado de Europa”.
La sociedad occidental rabiaba por saber todo lo relacionado con Coogan, si se le caía un diente, si se cortaba el pelo... La vida de Coogan era casi un reality show. A veces sin el casi. En 1927 protagonizó Juanito, córtate el pelo.
Una Vida en Descomposición
Pero a medida que se alejaba de la niñez menguaba su fama. Otros intérpretes ocupaban su puesto. Pese a ello, rodó algunos éxitos como Tom Sawyer (1930) o Las aventuras de Huckleberry Finn (1931), en los que trabajó con uno de sus grandes amigos, el también actor infantil Junior Durkin. Precisamente, Jackie y Junior viajaban en automóvil en 1935 junto al padre de Coogan y otras dos personas cuando sufrieron un grave accidente. Todos los ocupantes excepto Coogan fallecieron.
A la edad de 21 años, Coogan había ganado más de cuarto millones de dólares con sus papeles, pero aquel dinero se había esfumado. Estafado por su madre, el joven había sido despojado de toda su fortuno y se encontraba en la ruina. La infancia encantada había llegado a un amargo final. A partir de este momento, el actor se adentró en un sin fin de demandas y juicios. Nunca recuperó la fortuna que había perdido, pero su caso sirvió para cambiar el modo en que se trataban las fortunas de las celebridades infantiles.
En su intensa carrera, Coogan había generado ganancias estimadas en unos cuatro millones de dólares, una fortuna para la época. Una vez que la vida lo apartó del estrellato, quiso acceder a esos fondos. No le fue posible. Arrancaba un doloroso proceso que le hizo denunciar a su madre.
Jackie Coogan y Junior Durkin en Tom Sawyer (1930)
Proteger a los Intérpretes Infantiles
El juicio se celebró en 1938. Arthur Bernstein, padrastro de Coogan, fue tajante: “Cada dólar que gana un niño antes de los 21 años pertenece a sus padres”. En las arcas de la familia Coogan quedaban 250.000 dólares. El juez determinó que a Coogan le correspondían 126.000. El proceso saltó a los medios estadounidenses.
El escándalo impulsó un cambio legislativo, que implicó la aprobación del Proyecto de Ley de Actores Infantiles, popularmente conocido como ley Coogan. De hecho, hay una ley en California que lleva su nombre, creada para salvaguardar los salarios de futuros niños artistas. La ley no amparaba a Coogan.
Un Último Éxito
La vida de Coogan se convirtió a partir de entonces en un torbellino que le concedió más visibilidad por sus relaciones sentimentales que por su trabajo. Con más pena que gloria se paseó por comedias de situación y series de segundo orden en televisión. De regreso a la vida civil, Hollywood había cambiado. No había espacio para un niño prodigio que se había convertido en adulto.
La vuelta a la fama le llegó gracias a un personaje que era la antítesis del candor y la dulzura del niño de Chaplin. Calvo, regordete, pálido y ojeroso, el actor que había triunfado de por su encanto infantil acabó transformándose en el tío Fester (Fétido), uno de los miembro de la famosa Familia Adams.
Con la cabeza rapada, obeso, excesivo en su aspecto y en su interpretación, consiguió el último gran papel de su vida, el tío Fétido de La familia Addams. Coogan, con una personalidad tan inmensa como su físico, llenaba el plató. “Jack fue una de las personas más interesantes que he conocido”, aseguraría John Astin, que interpretaba al patriarca de los Addams. “Era un actor con mucho talento e increíble, podía quedarse dormido en cualquier lugar en cualquier momento, despertarse de repente e interpretar su papel de manera brillante”.
Ken Weatherwax: El Primer Pugsley Addams
Ken Weatherwax nunca dejó de ser Pugsley Addams, el niño de doce años, regordete, con camiseta a rayas y pantalón corto, de la famosa y terrorífica familia Addams. La serie de televisión sólo duró dos temporadas, pero el personaje lo marcó tanto que nunca pudo conseguir otro papel. Acabó ganándose la vida como ayudante de cámara en los estudios Universal de Hollywood y cerca de allí, en su casa de Box Canyon (California), murió el pasado domingo de un ataque al corazón. Tenía 59 años.
Pugsley Addams tuvo varias situaciones complicadas en la teleserie, y también en las películas que Barry Sonnenfeld dirigió en los años noventa. En televisión, al menos durante bastantes capítulos, fue un niño normal, que tenía una mascota y se había apuntado a los Boy Scouts. Tan aguda era su normalidad que sus padres, Morticia Addams y Homero Gómez, no pudieron resistirlo y lo enviaron a ver un psicólogo. Era la oveja negra de la familia. Al final logró volver a la anormalidad y adoptó un pulpo. Una vez recuperado para el terror, fue un sádico, ayudante de las macabras maquinaciones de su hermana mayor Wednesday.
Toda esta trama a Ken Weatherwax no le hacía mucha gracia. Es más, lo pasaba mal en el colegio. Los niños se reían de él, le hacían burla con su nombre de ficción, según reconoció en una entrevista con Bill O'Reilly en el 2008. A pesar de ello, no guardaba mal recuerdo de aquellas dos temporadas (1962-1964), cuando La familia Addams fue un gran éxito popular en la cadena ABC. La serie tuvo tanto éxito que se reemitió durante décadas en otras cadenas.
La familia Addams está inspirada en una viñeta que el dibujante Charles Addams publicaba en la revista The New Yorker en los años treinta del siglo XX. Weatherwax solía aparecer en reuniones de fans y prestó su voz para reediciones posteriores de La familia Addams, siempre interpretando al joven Pugsley. Una tía y un tío actores de Los Ángeles, como él, le animaron a probar suerte en el mundo del espectáculo. Empezó, como tantos otros niños actores, con un anuncio para televisión. En su caso fue una pasta dentífrica. Pasó luego el casting de la serie de televisión y ya no volvió a ser otro. Su vinculación con Pugsley era tan intensa que nadie se creyó que fuera capaz de interpretar otro papel y, así, nadie le contrató más como actor. Hizo algún anuncio más de televisión y apareció ocasionalmente, de manera tangencial, en la serie Wagon Train (Caravana) sobre el Salvaje Oeste.
Addams vs. Munster: Dos Familias Terroríficamente Divertidas
Entre 1964 y 1966, dos clanes familiares hicieron historia en la televisión: La familia Addams y Los Munster. Hasta el punto de que hoy, casi 50 años después, siguen protagonizando nuevas producciones. En los últimos meses, se han estrenado la serie Miércoles, de Tim Burton (con enorme éxito) y la película The Munsters, de Rob Zombie (con más pena que gloria).
La familia Addams se dio a conocer a través de una serie de viñetas publicadas en la revista The New Yorker a partir de 1938. Estas ilustraciones originales de Charles Addams capturaron la atención del público con su humor macabro y sus personajes sofisticados. Posteriormente, en 1964, se creó una exitosa serie de televisión basada en estos personajes, adaptada por el productor David Levy. A lo largo de los años, La familia Addams televisiva ha sido versionada en diferentes medios, incluyendo cine, teatro, cómics y videojuegos.
Por otro lado, tenemos a Los Munster, otra familia terrorífica inspirada en los monstruos clásicos de la Universal. Su serie de televisión fue desarrollada por los guionistas Norm Liebmann y Ed Haas, quienes tomaron ideas de varios proyectos presentados previamente a Universal. Este programa se emitió simultáneamente con la serie de los Addams y también ha tenido adaptaciones cinematográficas y a otros medios.
Lo más curioso de estas dos míticas series es que se estrenaron el mismo año y tuvieron las mismas temporadas: dos. Ambas series se estrenaron en fechas cercanas, la primera emisión de La familia Addams fue el dieciocho de septiembre de 1964 en la cadena ABC y La familia Munster seis días después en NBC. Aunque no hubo una competencia directa para salir al aire primero, sí hubo un interés por parte de sus productoras en lanzar un producto similar que coincidiera en antena.
Inicialmente, en el caso de La familia Addams, David Levy tuvo dificultades para encontrar una cadena interesada en su idea. Paralelamente, Universal Studios, al enterarse de su proyecto, decidió poner en marcha La familia Munster, basada en sus famosos monstruos cinematográficos. A su vez, la producción de Universal generó interés por parte de la cadena ABC en La familia Addams de Levy y eso fue lo que hizo que su proyecto pudiera ver finalmente la luz. Es interesante destacar que ambas series fueron concebidas en un momento en el que había un creciente interés en comedias de situación que presentaban personajes fantásticos y sobrenaturales… como Mr. Ed, Embrujada o Mi bella genio.
Elenco de La Familia Addams
Dos Estilos de Humor Completamente Diferentes
Es cierto que tanto La familia Addams como Los Munster comparten una estética gótica y macabra en su apariencia y ambientación. Sin embargo, existen diferencias importantes en su enfoque y estilo. La familia Addams se caracteriza por su humor negro y su enfoque satírico hacia la sociedad y la política. Su versión cinematográfica de los años noventa, especialmente, utiliza la comedia oscura para hacer críticas y burlarse de los valores y convenciones sociales.
Por otro lado, La familia Munster es una parodia de los programas de televisión de la época que retrataban a familias estadounidenses tradicionales. La serie se burla de los estereotipos y las convenciones de la familia típica, presentando a una familia de monstruos que intenta encajar en su vecindario suburbano. Aunque los Munster tienen una apariencia aterradora, su personalidad y comportamiento son bastante normales y su objetivo principal es ser aceptados y llevar una vida tranquila.
Mientras que los Addams utilizan el humor negro y la sátira social para desafiar las normas y valores establecidos, los Munster se centran en parodiar la idea de la familia tradicional estadounidense. Ambas familias tienen su propio estilo distintivo y abordan el humor de manera diferente, pero comparten la premisa de presentar una familia fuera de lo común en un contexto cotidiano. En resumen, Los Munster son monstruos por fuera que intentan encajar en la sociedad, siendo perfectamente normales por dentro. Sin embargo, los Addams son normales por fuera (más o menos) y raros por dentro, y encajar no se encuentra entre sus prioridades.
Los Acertados Castings de Ambas Series
El casting de La familia Addams en la serie de televisión fue notable y contribuyó en gran medida al éxito y la longevidad de los personajes en el imaginario colectivo. Cabe destacar a John Astin, que brilló en el papel de Gómez Addams, aportando una combinación única de encanto carismático, pasión desbordante y un sentido del humor surrealista. Su interpretación se convirtió en la referencia para futuros actores que asumirían el papel de Gómez, Raúl Juliá entre ellos.
Carolyn Jones fue igualmente memorable en el papel de Morticia Addams. Su belleza, su voz seductora y su elegancia dieron vida al personaje de manera cautivadora, solo superada años más tarde por Angelica Huston. La química entre Astin y Jones y su dinámica como pareja era uno de los pilares fundamentales de la serie. También es digno de mención Jackie Coogan en el papel del tío Fétido, una estrella infantil del cine mudo que había protagonizado El chico junto a Charles Chaplin.
Igual de inolvidables fueron los protagonistas de La familia Munster: Fred Gwynne, con su interpretación de Herman Munster, logró capturar la esencia del entrañable y torpe padre de familia, con su altura imponente, su voz profunda y su encanto inigualable. Su habilidad para combinar la ternura con el humor físico y su carisma innato hicieron de Herman un personaje inolvidable.
Yvonne De Carlo aportó elegancia y belleza como Lily Munster, la matriarca de la familia. Su presencia magnética y su capacidad para equilibrar el encanto gótico con la dulzura maternal fueron clave para dar vida a este personaje icónico. Por su parte, Al Lewis interpretó al carismático y gamberro abuelo Munster. Su energía desbordante, su sentido del humor ágil y su química con Fred Gwynne le convirtieron en una de las piezas clave del programa.
La combinación de talento y carisma de estos actores fue una de las principales razones del éxito de la serie. A diferencia de las producciones basadas en los personajes de Charles Addams, resulta difícil aceptar nuevas versiones de los Munster. Esto se debe a que los actores originales dejaron una marca tan distintiva en sus personajes que cualquier intento de recrearlos resulta una batalla perdida.
Aunque la serie de los Munster tuvo inicialmente una audiencia superior a la de La familia Addams, es importante destacar que ambas experimentaron una caída significativa en su popularidad cuando se estrenó en 1966 la producción de William Dozier, Batman, protagonizada por Adam West. Batman fue un fenómeno cultural en su momento y atrajo a una audiencia masiva. La serie presentaba un tono más liviano y humorístico, combinado con elementos de acción y aventura, que llamaron la atención del público de la época. Su estilo colorido y las aventuras de superhéroes se alejaban de la estética oscura y el humor de las familias Addams y Munster.
El Éxito en España de Ambas Series
Aunque se habían emitido previamente con doblaje latino, el éxito real de los Munster en España no llega hasta su emisión dentro de la programación de La bola de cristal a mediados de los años ochenta. Posteriormente, la serie de los Addams se emitió en algunas televisiones autonómicas en los noventa con motivo del estreno de las películas dirigidas por Barry Sonnenfeld.
Hasta la llegada de estas películas, La familia Munster fue la más popular en España y tuvo una mayor influencia en la cultura popular del país. Después de esos films, la popularidad de los Addams fue mucho mayor. Debido en parte a que la calidad de las producciones modernas de los Addams es superior a las de los pobres Munster.
Además, tanto La familia Addams como los Munster generaron una gran cantidad de productos derivados, incluyendo juguetes, muñecos, cómics y merchandising en general. Algunos de los productos más populares incluyen las figuras de acción de La familia Addams y los Munster, así como los juegos de mesa y los disfraces basados en los personajes.
Las Películas de Ambas Familias
En cuanto a las películas protagonizadas por ambas familias, está claro que los Addams ganan por goleada: Los films de los noventa dirigidos por Barry Sonnenfeld son la razón por la que existe este libro, aunque adoro a los Munster, para mí son dos películas de cabecera. Las posteriores versiones animadas y la serie de Miércoles, a pesar de las críticas mixtas que han recibido ambas, han sido un gran éxito, lo que demuestra el interés del público por los personajes. Aunque es difícil predecir el futuro, los miembros de La familia Addams siguen siendo unos personajes reconocibles y queridos, por lo que es probable que sigamos viendo nuevas interpretaciones y adaptaciones.
Más difícil lo tienen Los Munster: Por desgracia, después de la película que les ha dedicado Rob Zombie, no creo que a corto plazo ocurra lo mismo con los Munster que con los Addams. Tampoco creo que se haya "cargado" eternamente la posibilidad de ver a los Munster de nuevo. Los personajes y la premisa también siguen siendo muy queridos, y es probable que haya nuevas adaptaciones en el futuro. Pero sería necesario cambiar el enfoque y no intentar repetir lo mismo una y otra vez. Crear un producto diferente basándose en la idea original. Ese es el secreto de la serie Miércoles y de las películas de Barry Sonnenfeld.
