La conmovedora historia de Manuel Oppenheimer: Un ejemplo de superación que inspiró a Antoine Griezmann

Manuel Oppenheimer, un niño argentino de nueve años, es un verdadero ejemplo de superación y pasión por el deporte. A pesar de las adversidades que ha enfrentado desde muy pequeño, Manu ha demostrado que no hay límites para alcanzar sus sueños.

Antoine Griezmann, el ídolo de Manuel Oppenheimer.

Manu perdió sus extremidades cuando tenía un año y medio debido a una bacteria llamada meningococemia. Los médicos les dijeron a sus padres que tenía solo un 5% de posibilidades de sobrevivir. Sin embargo, el pequeño triunfó y hoy, a pesar de no tener piernas y faltarle una mano, es un gran deportista.

Le gusta el fútbol, el baloncesto, la natación y, desde hace unas semanas, sumó un nuevo desafío: el atletismo paralímpico. "Nunca va a saltar", le dijeron a su madre. Pero saltó.

Su madre lo grabó y el vídeo se viralizó en las redes sociales. Manu saltó enfundado en la camiseta del Atleti con el 7 a la espalda y emocionó a sus padres, a su hermano Tomás de 14 años, a los usuarios de las redes y a su propio ídolo: el delantero francés Antoine Griezmann.

El impacto en las redes sociales y la respuesta de Griezmann

El poder de las redes sociales hizo que el vídeo de Manu recorriera el mundo entero. "¡Waouh! ¡Bravo amigo mío!", exclamó el deportista.

"Eres un ejemplo para todos", le dijo el jugador a través de un vídeo en el que se muestra emocionado por los logros del pequeño y sostiene: "Te estamos esperando para ver un partido".

"Cuando lo fui a buscar al colegio y le dije: tengo una sorpresita. No podía imaginar que el francés le hubiera saludado", cuenta su madre. "¡Se lo voy a contar a todos mis amigos, pero nadie va a creer que Griezmann me habló a mí! ¿Cómo hago para demostrarlo, mamá? Les voy a decir que te llamen a ti".

No sólo Griezmann lo invitó a visitar el club, también el canario Vitolo Machin. "Me gustaría conocer a este niño e invitarlo al Wanda Metropolitano", escribió el jugador en sus redes sociales. Ahora solamente resta la invitación formal por parte del Atlético de Madrid.

Un sueño que podría hacerse realidad

Para Manu la respuesta de su ídolo es una alegría, viajar a Madrid sería un sueño, pero lo más importante para su madre "es que los chicos con enfermedades como éstas sepan todo lo que pueden hacer a través del deporte". Se trata de integración, superación y vencer miedos.

Podría ser su primera vez en España. Podría ser su segundo viaje en avión. Podría ser el sueño que jamás imaginó: conocer a su ídolo Griezmann, ver el estadio de su club favorito, caminar por las calles de la ciudad que centra hoy todos sus ideales deportivos.

Para Manu sería importante viajar con Tomás, su hermano, con el que comparte alegrías y peleas de igual a igual. "No podría hacerlo sin su compañero, son un equipo", reconoce su mamá.

"Nunca llora, pero creo que si el viaje se concretara lloraría mucho, de emoción, claro", cuenta Alexia Okret, su madre. Ella y su esposo, Eduardo Oppenhaimer, coinciden en que Manu "se volvería loco porque es algo que no estaba en los planes".

Hace dos semanas a Manu se le rompió un pie ortopédico. "El material de fibra de carbono es irrompible, sin embargo, él lo destrozó jugando al fútbol", cuenta su madre, que califica al pequeño como un terremoto que no para quieto ni un minuto. "Fui corriendo a la ortopedia para arreglarle ese pie lo antes posible. Y recuerdo que me dijo: '¿Para qué voy a ir al colegio si no puedo jugar al fútbol?'. ¡Para estudiar!", le respondí. Ese es Manu, el que vive jugando como si cada partido fuera una final del Mundial.

Cuando llega la noche se calma, al menos por un rato, después de mirar algún programa deportivo o jugar con la playstation. Claro, él es Griezmann y luce la camiseta del Atleti. Otro punto en común con el deportista es el fanatismo por el reciente y popular videojuego Fortnite, de donde el francés copió los bailes con los que celebra sus goles. "Manu sale corriendo del colegio con su grupo de amigos para meterse en el mundo de Fortnite".

El deporte como herramienta de inclusión y superación.

Griezmann: Un ídolo dentro y fuera de la cancha

Antoine Griezmann es uno de los jugadores más importantes de la historia de su selección y fue pieza clave en el equipo que sumó la segunda estrella sobre el escudo.

A sus 30 años ya es padre de tres niños: dos chicas de cinco y un año y un varón que nació en 2019. Pero, a pesar de su juventud, Antoine Griezmann demuestra que es un auténtico "padrazo".

Este lunes, además, hemos sido testigos del emotivo regalo que le ha hecho al pequeño Amaro, un loco del fútbol y, como no, del Atlético de Madrid: "La prueba de que un regalo material no siempre, o casi nunca, es mejor que dedicarles un ratito. Como decimos, Amaro ha heredado de su padre la pasión por el balompié. Así lo demuestra este vídeo compartido por el delantero en sus redes sociales hace unos meses en el que se puede ver que, a pesar de su corta edad, ya apunta maneras.

Un Mundial, una Nations Legue, el cuarto goleador histórico con 44 tantos y un apellido que es toda una leyenda en Francia.

Líder absoluto antes de la explosión de Kylian Mbappé, el 'Principito' fue el emblema del fútbol en el país vecino durante muchos años, junto con nombres como Giroud o Ribéry.

No obstante, poco a poco fue apagando su brillo después de que su relación con el seleccionador, Didier Deschamps, fuese de mal en peor. Finalmente, el delantero decidió retirarse completamente de sus tareas internacionales en 2024, centrándose únicamente en su rendimiento en el club.

Si fuera por edad, tiene 34 años, en la actualidad existen varios futbolistas más mayores que siguen apostando por la selección, como Cristiano Ronaldo (40 años), Luka Modric (40 años) o Robert Lewandowski (37 años).

Antoine Griezmann celebra el segundo Mundial francés.

La pasión por los 'bleus' le viene desde muy pequeño, cuando no levantaba apenas dos palmos del suelo. Recientemente, a surgido un curioso vídeo donde se ve a un jovencísimo Antoine que fue a conocer a las estrellas nacionales durante un entrenamiento junto con un amigo.

Fue en un entrenamiento previo a la disputa del Mundial de 1998 que ganaron los franceses y que además se organizaba en Francia, por lo que debió de ser una experiencia digna de vivir en primera persona.

"Henry, Lizarazu..." comenta un chaval antes de que aparezca un niño rubio platino por detrás para añadir "¡Barthez!", que justamente es Griezmann de muy joven, inconfundible, vestido con la camiseta que más tarde se haría suya como estrella del fútbol de su país y con su icónico número 7 a la espalda, fiel desde pequeño.

Los chavales conocían toda la plantilla: "Karembeu", apuntan, aunque aparecen otros clásicos de finales del siglo XX como "Candela" o Zidane. El vídeo termina con ambos niños colándose entre los adultos hasta llegar a un joven Thierry Henry que les firma un balón.

"Cuando lo acuesto, le saco las prótesis y le pongo las cremas, es cuando soy consciente, es un recordatorio; pero intento no darle trascendencia... por él", explica Alexia. La pasión y las ganas superan las barreras de este niño nacido en Buenos Aires.

El niño sin piernas que conquistó a Griezmann con sus acrobacias

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