Nino Bravo y el Himno a la Alegría: Un Legado Musical Inolvidable

Nino Bravo, cuyo nombre real era Luis Manuel Ferri Llopis, fue uno de los cantantes más emblemáticos de la música española, reconocido por su potente voz y estilo único.

Nació el 3 de agosto de 1944 en Ayelo de Malferit, un pequeño municipio en la comarca de la Vall d’Albaida, al sur de Valencia. A los 16 años, Nino Bravo se mudó a Valencia para perseguir su sueño de ser cantante. Allí, comenzó a trabajar en diversos grupos musicales y a presentarse en eventos.

El éxito no tardó en llegar. Su estilo y voz lo hicieron uno de los cantantes más populares de la época. Entre sus canciones más famosas se encuentran «Un beso y una flor», «Libre», «Mi tierra» y «América, América». Su música influyó significativamente en la música española de la época, inspirando a artistas como Alejandro Sanz y Carlos Rivera.

Su legado sigue siendo relevante hoy en día, y sus canciones siguen siendo muy populares. No hay verbena ni fiesta en la que no se escuche alguna de sus canciones, muchas de ellas sinónimo de alegría, añoranza y sentimiento de la tierra valenciana.

Lamentablemente, la carrera de Nino Bravo fue interrumpida abruptamente. En 1973, a los 28 años, falleció en un accidente de tráfico en la carretera Madrid-Valencia, en el pueblo de Villarubio, donde se erige una gran cruz en su nombre. A pesar de su muerte prematura, su música sigue siendo una fuente de inspiración.

Para saber más sobre este músico valenciano, te animamos a participar en los actos que se desarrollan durante este mes en Valencia por el 50 aniversario de su muerte.

Daniel Velázquez, ex cantante conocido como la voz romántica de los ojos azules, recuerda que estuvo a punto de grabar el «Himno a la Alegría» de Waldo de los Ríos, que finalmente interpretó Miguel Ríos. Se pregunta si ese éxito habría cambiado su vida.

Nino Bravo en 1972

Según Velázquez, se cansó de la canción desde siempre. Le gustaba cantar, pero no todo lo que rodeaba a la canción, como la fama y la gente que te halaga solo por interés. Siempre fue tímido.

En 1973, los compositores José Luis Armenteros y Pablo Herreros otorgaron a Nino Bravo la canción que le dio más popularidad, "Libre". Desde entonces, esta canción ha estado presente en nuestras vidas, bien en celebraciones, bien en publicidad, o bien, ya en la modernidad, en las listas de reproducción de nuestros artilugios sónicos. Hasta nos hemos atrevido a cantarla quienes nacidos invalidados para la música, porque siempre nos ha transmitido alegría, exaltación. La voz de Nino Bravo bastó para convertir ‘Libre’ en un himno.

En este 2023 ha coincidido la conmemoración en abril de los 50 años de la muerte de Nino Bravo y en este septiembre de los 50 años del fallecimiento del presidente chileno Salvador Allende, quien acabó con su propia vida mientras los militares golpistas asaltaban el Palacio de la Moneda. Dos tristes acontecimientos unidos por una canción, aquella composición de José Luis Armenteros y Pablo Herrero que el artista valenciano convirtió con su voz en un himno imperecedero. Un himno que en Chile tuvo dos vidas paralelas: la que le ofrecieron las víctimas de la represión y la que forzaron los propios represores.

La apropiación de "Libre" durante la dictadura de Pinochet

Un estudio de Josefina Lewin demuestra cómo el régimen militar de Pinochet se apropió de la canción «Libre», sustituyendo el sentido original por una versión afín a la ideología del autoritarismo. La dictadura vio en «Libre» un homenaje a la gesta de liberación emprendida por las Fuerzas Armadas y la expresión de un arquetipo juvenil ideal.

Dario Ledesma confirma que el régimen de Pinochet se apropió del tema, convirtiéndolo casi en el segundo himno de Chile. Pablo Herrero, uno de los compositores de «Libre», expresó su frustración al ver que se utilizaba para un fin para el que no fue concebida, ya que se creó para luchar contra el autoritarismo y la represión.

Estadio Nacional de Chile en 1973

Marianella Ubilla, una estudiante universitaria detenida en el Estadio de la Concepción, recuerda que en la celebración de Navidad cantaron «Libre», de Nino Bravo, mientras se escuchaba el Himno Nacional. Para ella, resulta amargo escuchar la canción.

Paicavi Painemal, preso político de la dictadura chilena, también asocia la canción con la tortura sufrida en la comisaría de Carabineros de Camucho, donde ponían «Libre» a todo volumen para que no se escucharan sus gritos.

El uso de "Libre" en actos oficiales del régimen de Pinochet

Pinochet nunca presionó para que un género o estilo de música particular representara a su gobierno, con la excepción de «Libre». En 1974, cantantes afines al régimen entonaron la canción en la celebración del primer aniversario del Golpe de Estado. También fue reproducida en la ceremonia de encendido de la Llama Eterna de la Libertad y en el 60 cumpleaños de Pinochet.

Josefina Lewin subraya que cuando «Libre» era reproducida para celebrar el cumpleaños de Pinochet, la canción se asociaba a la imagen del líder del régimen militar.

La versión de Bigote Arrocet en Viña del Mar

En Viña del Mar de 1974, Edmundo «Bigote» Arrocet versionó el himno de Nino Bravo, aunque negó que fuese un homenaje al dictador. En aquel mismo año, declaró que la canción traía un mensaje que los chilenos no habían percibido en su momento y que ahora hacía «recordar algo que felizmente» no había sucedido en el país.

Los historiadores Juan Pablo González y José Miguel Varas señalan que «Libre» se transformó en un himno del régimen porque para los nuevos gobernantes militares, el golpe del 11 de septiembre había sido un acto de liberación. No obstante, en ese mismo año, miles de detenidos cantaron la balada de Nino Bravo cuando era perifoneada por los altoparlantes del centro de detención ubicado en el Estadio Nacional.

La verdadera historia detrás de "Libre": ¿Peter Fechter o la falta de libertad en España?

Durante años, se ha relacionado la canción «Libre» con la historia de Peter Fechter, un obrero de la República Democrática Alemana tiroteado cuando intentaba cruzar el Muro de Berlín. Sin embargo, Pablo Herrero negó que su canción aludiera a la historia de Fetcher, sino que se correspondía más bien a las aspiraciones de Nino Bravo.

Herrero declaró que el tema hablaba «un poco de lo que la juventud anhela» y que se inspiró en la «falta de libertad» de la España franquista. En una entrevista a una radio alemana en 2019, explicó que la canción reflejaba el anhelo de la juventud de romper con la opresión y buscar la libertad, incluso arriesgándose a ser herido.

Construcción del Muro de Berlín

El 16 de abril de 1973, Nino Bravo falleció en un accidente de tráfico, dejando un legado musical imborrable. Fue catalogado por Julio Iglesias como una de las tres mejores voces del mundo a principios de los 70.

Quienes le conocieron en vida saben que, hoy más que nunca, el cantante estaría alentando a los atacados por ese virus mortal, y también animando a quienes sufren el confinamiento o la angustia de la incertidumbre. Y lo haría con esa canción en cuya composición colaboró personalmente; "Vivir", algo que se ha convertido en un deseo global en tiempos sumamente difíciles.

"Vivir": Un Himno a la Vida y la Esperanza

El título de la única canción interpretada por Nino Bravo en la que participaba como coautor, "Vivir", cobra especial significado dado el gravísimo trance que estamos viviendo, en el que la razón de vivir es el desafío diario a que nos enfrentamos. Es alentador escuchar en pleno confinamiento voces diciendo "como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar. Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar".

Inicialmente, la letra de aquel tema decía “Mary”, en vez de “vivir”, en referencia a su mujer, a quién quiso dedicar la canción. Juesas define la canción como un “tremendo himno a la vida” y que se lanzara poco antes del momento de su muerte es algo que le marcó para siempre.

En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón.

El Último Viaje y la Canción Inconclusa

Rompiendo la norma de la mayoría de artistas que se trasladaron a la capital de Madrid para desarrollar su carrera musical, optó por quedarse en su Valencia natal. Una decisión que le mantuvo cerca de los suyos, pero que le obligó a pasar media vida en la carretera.

Ocurrió aquel 16 de abril de 1973 en el que Nino Bravo perdió la vida. Junto a él, en su último trayecto Valencia-Madrid, viajaban los músicos Fernando Romero y Miguel Ciaurriz, del dúo Humo, y su camarada musical Pepe Juesas. La idea era grabar algunos coros para el que iba a ser el quinto disco de estudio del valenciano.

Poco antes del accidente, me llamó a casa y me dijo que había compuesto unas notas”, cuenta Juesas. Nino se refería a la canción Vivir, que tuvo que terminar de arreglarse en estudio, de forma póstuma.

Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.

El Legado Musical Imborrable de Nino Bravo

En 2023 es mucha la gente que sabe quién fue Nino Bravo, que ha escuchado alguna de sus canciones. Su figura también sigue deparando sorpresas.

Lo que todos sabemos es que Nino, o Luis Manuel Ferri Llopis, como se llamaba en realidad, sigue siendo uno de los artistas más destacados de la historia de la música española; un icono que se resiste a morir pese a que físicamente se fue con 28 años.

No es ningún secreto que, a día de hoy, 'Libre', 'Un beso y una flor' o 'Te quiero, te quiero' son hits en los karaokes de todo el país (y allende los mares); que forman parte del paisaje sentimental de muchos españoles y latinoamericanos. Tampoco que han sobrevivido por encima de modas y tendencias, que han llegado a las nuevas generaciones.

Desde que en el verano de 1969 grabase el ‘Te quiero, te quiero’ de Augusto Algueró, que ya habían cantado Lola Flores o Raphael, nada fue igual para él. Después llegó un contrato con la discográfica Fonogram y éxitos melódicos como ‘Noelia’, ‘Libre’, ‘Voy buscando' o ‘Un beso y una flor’.

En Spotify, con 1.352.163 oyentes mensuales, o YouTube, Nino Bravo sigue siendo uno de los cantantes más citados y sus canciones han sido editadas en países como Alemania, Angola, Turquía y Holanda.

"Un beso y una flor' tiene un mensaje de actualidad porque trata temas que siempre van a ser universales. 'Libre' incluso se la han apropiado políticamente, hasta en la dictadura chilena. Su mensaje cala y calará incluso dentro de cien años", recuerda Darío Ledesma, responsable de la web oficial del cantante, que se ha convertido en uno de los mejores depositarios de su memoria. Una memoria más viva que nunca estos días.

Repasando entrevistas de la época, como una realizada al artista por el veterano Manuel Román, vemos que el propio Nino le quitaba importancia a sus temas, como si no adivinase que medio siglo después se seguirían escuchando en todas partes: "Nunca quise ser cantante de mensaje. Lo mío es cantar al amor, aunque algunas letras de mis canciones tengan un poco de pimienta. Huyo, eso sí, de letras morbosas. El mensaje, yo creo, está en la gente, y yo canto para hacerles sentir una pequeña felicidad sin hacerles pensar; para evadirles con cosas bonitas".

Pero esas cosas bonitas, aparentemente intrascendentes, nos cuentan mucho de aquella y de cualquier época. El 'jove' valenciano se despidió con algo más que un beso y una flor. En los últimos años del franquismo, aquel chico de pelo largo y aspecto bondadoso enseñó a muchos españoles que pronto sabrían lo que era la libertad. Como el sol cuando amanece, como el mar, como la inmarchitable voz de Nino Bravo.

En este contexto, la canción "Vivir" se convierte en un faro de esperanza, un recordatorio de la importancia de perseverar y encontrar alegría incluso en los momentos más oscuros.

BarcelonaDos canciones de Joan Manuel Serrat (la Saeta de Machado y Mediterráneo), una de Rosana (Si tú no estás), una popularizada por Los Payasos de la Tele (Hola, don Pepito, del puertorriqueño Ramón Rivero), otra popularizada por Nino Bravo (Libre) y el himno de Asturias (Asturias, patria querida). Estas son las seis canciones que representan a España en el Cancionero de la Unión Europea, un proyecto de la ONG The European Union Songbook Association que se ha publicado este martes y que se puede consultar en la aplicación EU Songbook.

Cada estado ha elegido seis canciones, una por cada uno de los seis ámbitos temáticos: tradicionales, infantiles, de amor, espirituales, sobre la naturaleza y sobre la libertad y la paz. En el proceso de selección participaron un centenar de instituciones musicales, 400 medios de comunicación y más de 87.000 personas de la UE.

En el caso español, en 2019 hicieron una primera selección el departamento de arte y musicología de la Universitat Autònoma de Barcelona, el departamento de música de la Universidad de Granada, la Escuela Superior de Canto de Madrid y el Real Conservatorio de Música de Madrid; finalmente, una votación pública en la que participaron 6.536 personas eligió las seis canciones: Si tú no estás (canción de amor) Mediterráneo (naturaleza), La saeta (espiritual), Libre (libertad y paz), Asturias, patria querida (tradicional) y Hola, don Pepito (infantil).

Es decir, seis canciones en castellano, porque del himno asturiano han escogido la versión en castellano, no la versión en asturiano. Este cancionero de la UE es bastante heterogéneo, porque incluye piezas del siglo XVIII, como la canción de cuna Der Mond ist aufgegangen, de Johann Abraham Peter Schulz y Matthias Claudius (elegida por Alemania), y otras del XXI como Amar pelos dois, de Luisa Sobral, con la que su hermano Salvador ganó el Festival de Eurovisión en 2017 representando a Portugal.

En el caso italiano cabe destacar la elección de Bella ciao en la categoría de libertad y paz; es decir, valorando su significado reivindicativo y antifascista; en el francés, la de Le chant des partisans; y en el portugués, la de Grândola, Villa Morena, canciones ligadas a movimientos de resistencia y liberación.

LIBRE de NINO BRAVO. Una tragedia inspiró la canción.

Recientemente, interpretó el tema en versión rock durante un concierto que dio él mismo en Buenos Aires.

El mito sobre el origen de la canción empezó a circular con el tiempo y se afianzó en la cultura popular. La primera biografía autorizada de Nino Bravo, publicada en 2022 con el título Nino Bravo: voz y corazón, recoge que tras la muerte del artista (1973) muchas revistas publicaron reportajes sobre su vida y sus canciones, y entre ellos prosperó la leyenda urbana de que “Libre” se basaba en la historia del joven alemán que intentó cruzar el Muro de Berlín.

En YouTube circulan vídeos de la canción que muestran a un muchacho corriendo por una calle y saltando una valla de alambre de púas, mientras un militar le dispara por la espalda. Esas imágenes coinciden con los versos interpretados por Bravo y refuerzan una épica inexacta que algunos medios y publicaciones siguen repitiendo como verdad.

Este último desmintió en 2021 cualquier relación con la muerte de Fechter. En una entrevista con Radio Nacional de España (RNE), aclaró que “Libre” no se inspiró en el Muro de Berlín, sino en la “falta de libertad” de la España franquista: “No teníamos que mirar a Alemania. Lo estábamos viviendo aquí”.

Apropiaciones. Milei no ha sido el único líder latinoamericano que se ha apropiado de la canción de Nino Bravo. El dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) la convirtió en un himno anticomunista. En un principio, la canción fue usada por prisioneros políticos detenidos en el Estadio Nacional de Santiago.

La investigadora chilena Katia Chornik, de la Universidad de Manchester, reseña que los presos la entonaban cuando los custodios se disponían a liberar a algunos de sus compañeros de cárcel. También se dice que el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, llegó a censurar la canción de Bravo por considerarla un himno anticomunista.

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