En los últimos años, ha surgido un debate sobre el involucramiento de empresas como Netflix en temas ideológicos y políticos. Lo que antes era impensable, que una empresa opinara sobre ideología o política, ahora es norma.
Hemos visto campañas de Nike a favor del homosexualismo político, o boicots políticos pro aborto como los que realizaron Disney y Netflix. Ahora llega el turno de Zoom y el aborto. Pero hasta el 2019 había un cierto silencio empresarial con respecto al aborto.
Eso probablemente se debía a que la sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos en Roe vs. Wade legalizó esta práctica en todo el territorio estadounidense.
El movimiento pro vida de Estados Unidos no se ha quedado atrás y ha defendido el valor de la vida a través de argumentos y evidencias científicas. Algunos estados han evolucionado hasta conseguir que el aborto sea ilegal una vez que se perciba el latido del corazón como, por ejemplo, en Alabama, Georgia, Mississippi, Kentucky y Louisiana. Y ahí entra Zoom.
180 compañías pagaron un anuncio de página completa en el diario The New York Times el lunes 10 de junio de 2019 anunciando que las leyes que restringen el aborto son “malas para los negocios”. ¿Por qué el interés de estas compañías en afirmar que las leyes pro vida son perjudiciales para los negocios?
Roe v. Wade, caso histórico de la Corte Suprema de EE.UU.
El Documental "Vessel" en Netflix
A su vez, es importante concientizar a la sociedad por otros caminos, y este tipo de producciones como Vessel (disponible en Netflix), permite la apertura y el acceso al conocimiento.
Vessel es un documental dirigido por Diana Whitten que cuenta la historia de Women on Waves (Mujeres sobre las Olas), una organización involucrada con los derechos de las mujeres, que, desde 2001, navega por aguas internacionales para prevenir embarazos no deseados y abortos insalubres a lo largo del mundo, brindando el acceso a un aborto legal y seguro.
Activistas de "Women on Waves" protestando por el acceso al aborto seguro.
El documental recorre los diferentes países en donde Mujeres sobre las Olas estuvo durante siete años, y en especial, cuenta la historia de Rebecca Gomperts, quien además de ser médica, estudió artes y se propuso usar esas herramientas para cambiar el mundo; y en cada una de sus palabras deja en evidencia su compromiso con la causa.
Vessel es una forma interesante para informarse no sólo sobre la organización, también sobre la situación en el mundo en cuanto a muertes por abortos insalubres, y cuáles son los métodos seguros para la práctica. El documental es educativo y su relato sigue un camino que no lleva al aburrimiento.
“Todo comenzó cuando estaba trabajando como médica en el barco de Greenpeace en países donde el aborto es ilegal. Vi a muchas mujeres llegar al hospital sangrando gravemente o en estado de shock a causa de abortos ilegales. Me di cuenta que había una conexión entre la ley y el hecho de que las mujeres murieran. No podía tan solo observar y dejar que sucediera.
A nivel mundial, existe una gran variedad de leyes que regulan la práctica del aborto. En sesenta y tres países, las mujeres pueden acceder al derecho, por cualquier motivo, hasta las 12 semanas de gestación.
En Uruguay, el aborto es legal desde 2012, y es el cuarto país de Latinoamérica en reconocer el derecho a decidir, después de Cuba, Guyana y Puerto Rico. Sin embargo, las mujeres pueden acceder luego de una primera consulta de asesoramiento, una reunión con un psicólogo/a, un asistente social y un médico/a y un período de cinco días de reflexión.
A su vez, algunos países sólo permiten la práctica para salvar la vida de la mujer, como en Paraguay, Venezuela, Guatemala y Honduras; en algunos Estados, la práctica también se puede realizar para preservar la salud de la madre (incluye casos de violación), como en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina, entre otros.
A bordo de un barco en aguas internacionales, la ley que rige es la del país de origen del barco. En Holanda el aborto es legal, por lo tanto, en una embarcación holandesa en aguas internacionales, las mujeres pueden realizar el procedimiento legalmente.
Vessel combina imágenes de la campaña, desde el principio, con entrevistas a las mujeres que forman parte de la campaña, quienes son las que conducen el hilo del relato. Clínica móvil, licencias, alquiler de barco, seguro, contratación de capitán y marineros licenciados, ginecólogo y medicamentos, fueron algunos de los trámites iniciales. La propuesta era trabajar de forma transparente y bajo las normas.
Los mayores obstáculos fueron el rechazo de los Estados, los medios de comunicación y los grupos católicos. Cada país implica una misión distinta con mayor o menor nivel de dificultad. Cuando el barco estaba cerca de Portugal, el gobierno envió dos buques de guerra para impedir que entrara en aguas nacionales.
De esta forma, la organización emprendió otra misión: viajar a diferentes países para brindar las herramientas necesarias para que las mujeres realicen un aborto con autonomía, a través del uso de misoprostol, una de las píldoras abortivas disponible en casi todo el mundo, que tiene más de un 80% de efectividad.
En un programa de televisión portuguesa, Rebecca explicó públicamente cómo se usan las píldoras, y cuando uno de los hombres que estaba en la mesa insistió en la ilegalidad de la campaña, la doctora fue muy firme con sus palabras: “En cuanto al embarazo, eres hombre. Puedes dejar a tu novia si está embarazada. Yo estoy embarazada ahora, y tuve un aborto hace mucho tiempo. Y me alegra que tuve la opción de continuar con el embarazo cuando lo deseé, y de que tuve la opción de terminarlo cuando lo necesité. No puedes forzar a ninguna mujer a pasar por un embarazo no deseado y dar a luz si ella no lo desea. Es inhumano, es humillante y es una tortura para ellas. Tú nunca has dado a luz, así que no tienes idea de qué se trata.
Así, Rebecca Gomperts muestra en primera persona que una mujer embarazada o madre, puede estar a favor del aborto. Porque ese es el mensaje que Women on Waves quiere transmitir: las mujeres tienen el derecho de decidir sobre sus cuerpos, no el Estado ni la Iglesia. Como la doctora explica, “se trata de ser responsables y tomar control de sus propias vidas. No creo que las mujeres tengan miedo de hacerlo. Distintas historias y experiencias, pero con un único pedido de ayuda, pues la ley que prohíbe los abortos, no impide que las mujeres los tengan o los necesiten. Solo los hace peligrosos.
Como una vez René Favaloro dijo: “con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas.
La historia sobre una médica activista que, en agua y tierra, lucha por los derechos de las mujeres, puede abrir la mente de muchas personas.
El Aborto Espontáneo: Un Tema Tabú
Según la ginecóloga Antonette T. Dulay, entre el 20 y el 30% de las mujeres con embarazos confirmados sangran durante las primeras 20 semanas del embarazo. Y es que lo que le ha pasado a Ayuso es solo uno de muchos casos. No es la única. Ni mucho menos.
Meghan Markle hizo público que sufrió un aborto en julio de 2020. Shay Mitchell lo vivió en 2019. Michelle Obama contaba en su biografía que sufrió un aborto. Y Paula Bonet, ilustradora, nos explicaba que su libro Roedores.
Una de cada diez mujeres sufre un aborto por causas naturales antes de la semana 20 de la gestación. Es más, según la revista médica The Lancet cada año hay 23 millones de abortos espontáneos en todo el mundo. 44 pérdidas por minuto. Y a pesar de esas cifras, sigue siendo un tema del que no se habla. Es un tabú que acompaña a los padres en silencio durante toda la vida.
Este proceso tiene un alto impacto en la salud física y psicológica de las mujeres que lo sufren. No solo porque el temor al fracaso, la sensación de vacío y la pérdida están presentes, sino porque es una experiencia que en muchas ocasiones tienen que gestionar en soledad. Todos estos mitos que creemos ciertos, tienen como resultado un sentimiento de culpa y sufrimiento innecesario para las mujeres, tal y como concluye esta encuesta de Ava a más de 2.500 mujeres en Estados Unidos.
Sin la información adecuada, seguiremos pensando que perder a un hijo es culpa nuestra. Ese pensamiento lleva a las mujeres y a sus parejas a sentirse culpables o a gestionarlo solos.
El pasado mes de febrero y gracias a la reforma de la ley del aborto, “las mujeres que tengan una pérdida gestacional tienen derecho a una incapacidad temporal concebida para que puedan recuperarse”. Antes, si el embarazo no era interrumpido a partir de los 180 días de gestación, no tenían derecho a un permiso retribuido.
Anna Suy, presidenta de la sección de Medicina Perinatal de la SEGO, afirma que "durante demasiado tiempo, los abortos han sido banalizados y a menudo desestimados. La falta de progreso médico debería ser escandalosa. En lugar de él, hay una aceptación generalizada.
Durante muchos años el aborto espontáneo ha sido un fenómeno silenciado. Mi abuela sufrió dos pero jamás lo escuché hasta que cumplí 30 años y mi madre me lo susurró como si de una confidencia se tratase. Mi vecina acaba de pasar por lo mismo y una amiga tuvo que someterse a un legrado al perder al hijo que esperaba. No hablamos del tema.
