El mes pasado, la población mundial alcanzó los 8.000 millones de habitantes. Sin embargo, las tendencias de natalidad varían significativamente entre países y regiones.
En España, la natalidad no cesa de bajar. De hecho, 2021 registró la cifra más baja de nacimientos desde 1941, tocando fondo por tercer año consecutivo, según datos del INE.
El número absoluto de bebés fue de 337.380 niños, un 1,15% menos que en el año de la pandemia. En contraste, durante los años 60 y gran parte de los 70, los datos se mantuvieron en un nivel casi constante entre los 650 y 700 mil nacidos, es decir, el doble.
Las mujeres españolas son madres de su primer hijo con 32,05 años y, de media, tienen 1,16 niños (1,19 si incluimos las demás nacionalidades). Estas cifras están muy lejos de las de 1975, con casi tres hijos de promedio (2,77%).
Factores que Influyen en la Natalidad
Una encuesta realizada por Sigma Dos para YO DONA reveló algunas de las causas de esta realidad. Un tercio de los encuestados con hijos hubiera querido tener más, pero su situación económica puso freno a ampliar la familia. Las condiciones familiares o de pareja, y la falta de estabilidad laboral completan el pírrico pastel de la natalidad.
No obstante, son las mujeres las que más hincapié hacen en el trabajo, puesto que perciben la maternidad como un impedimento para su carrera profesional.
De los preguntados, un 27,4% afirma que no tiene hijos, sencillamente, porque no quiere. Ni más, ni menos. Los que no tienen hijos reconocen sentir presión social por ello, aunque ese dedo señalador hace más mella en ellas: siete puntos más que en los hombres.
Como muchas, P. R. (mujer de 45 años) se ha sentido juzgada por no tener hijos: "La familia, los amigos, los compañeros de trabajo... Todo el mundo te pregunta y se creen que eres rara. Tanto, que hasta te lo llegas a cuestionar. Te dicen 'con lo guapa que eres...', como si fuese normal no tenerlos si eres fea. Muchos creen que eres lesbiana, que te rompieron el corazón, que tienes un trauma familiar... La gente piensa de todo, menos que no quieres tenerlos, con lo sencillo que es", resopla. Y confirma la brecha de género en este asunto: "A mis amigos varones de mi misma edad sin hijos, nadie les pregunta", concluye.
Clara M. tiene 42 años y aunque auguraron que le llegaría eso del instinto, no fue así. "Cuando era más joven parecía una decisión rebelde, pero jamás he sentido esa llamada", reconoce. Sabe que en otras familias más tradicionales que la suya, otras mujeres han vivido la presión de los hijos, pero por suerte, no ha sido su caso: "Mi madre quería ser abuela, claro, pero siempre me ha dicho que es mejor no tenerlos antes que una maternidad no deseada".
A este contexto familiar, se une que Clara está alineada con su marido. Él quizá los habría tenido, pero en todo caso siendo más joven. De este modo, el paso de los años le ha hecho converger con ella y su proyecto de vida. "Para mía la maternidad es solo una opción, y no es la mía, pero no soy una radical antimaternidad ni nada de eso", dice con firmeza. Por eso, nunca se ha sentido ofendida ante preguntas indiscretas.
E.M., Diana Oliver es periodista y autora de 'Maternidades precarias' (Arpa Editores, 2022), un libro en el que aborda, entre otras cuestiones, qué necesitan las familias para criar y de lo que, en cambio, tienen. El subtítulo, 'Tener hijos en el mundo actual: entre el privilegio y la incertidumbre', explica ya muchas cosas.
Procrear ya no es un mandado social tan implacable como antes, pero además, se han incorporado otros factores: "No solo la precariedad laboral y económica retrasa la maternidad. También influye el alargamiento de la juventud. Recibimos constantes mensajes sobre que siempre nos queda tiempo para pensar en los hijos, animándonos al desarrollo profesional y a disfrutar de la vida. Pero no es verdad, porque nosotras tenemos un reloj biológico", sostiene.
Las cigüeñas se quedan sin trabajo: España es el tercer país de la UE donde más baja la natalidad
La evidencia científica señala que los 35 son una edad clave a partir de la cual desciende significativamente la fertilidad de una mujer.
Y aquí, dice Oliver, "la industria de la reproducción asistida ha encontrado un filón", un sector que en España recae mayoritariamente en clínicas privadas (el 80%). "Hemos naturalizado recurrir a ella, pero el foco no debe estar ahí sino en subsanar por qué no podemos tener hijos antes si queremos", afirma. Además pone el acento en cierta banalización de estos procesos médicos: "Esos tratamientos atraviesan los cuerpos de las mujeres y son duros, aunque todavía no haya estudios sobre si tienen efectos a largo plazo".
Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en 2020, con la evidente muesca de la pandemia y el cierre de estos centros médicos, se realizaron 153.300 tratamientos entre inseminaciones artificiales y fecundaciones in vitro. De ellos nacieron 30.500 bebés, un 8,4% del total de criaturas que vinieron al mundo durante el último trimestre de 2020 y los tres primeros de 2021.
| Año | Nacimientos | Tasa de Fertilidad |
|---|---|---|
| 1975 | Aproximadamente 650.000 - 700.000 | 2.77 hijos por mujer |
| 2020 | N/A | N/A |
| 2021 | 337.380 | 1.16 hijos por mujer |
| 2023 | 322.075 | N/A |
La Fundación Redmadre presentó el mes pasado la 6ª edición del 'Mapa de Maternidad', un informe que mide el cuidado que las administraciones públicas dispensan a las embarazadas en situación de vulnerabilidad en España. Según sus datos, invirtieron solamente 5,5 millones de euros, lo que supone 13 euros por mujer.
María Torrego, presidenta de esta ONG, considera que nuestro país "sigue siendo una sociedad en deuda con la maternidad en casi todos los territorios", puesto que solo seis (Castilla y León, Andalucía, Galicia, País Vasco, Madrid y La Rioja) superan los 500.000 euros al año en ayudas.
El informe, insisten, no alude a las mujeres en riesgo de exclusión social, atendidas por los Servicios Sociales de la Administración, sino a aquellas con dificultades para proseguir con su gestación.
Vistos los datos de la natalidad, la directora general, Amaya Azcona, señala un objetivo claro: considerar a las embarazadas en situación de vulnerabilidad y a las madres recientes con dificultades como un colectivo visible y beneficiario de políticas públicas.
Las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los nacimientos en España durante 2023 evidencian que solo han nacido 322.075 niños en todo el año pasado, registrando la peor cifra desde que se inició la serie histórica del INE en 1941 y cayendo un 24,1% en la última década. «El retraso de la maternidad es uno de los principales desencadenantes de la caída de la natalidad debido a que la edad es uno de los principales obstáculos para lograr el embarazo. Con 30 años la mujer tiene la mitad de probabilidad de ser madre que a los 20-24 años. Analizando por edades, ya se producen más partos de madres de 40 años o más (el 10,7% del total), que de mujeres menores de 25 años (un 9,4%). Este contexto deriva en que cada vez haya más parejas españolas que tienen problemas para tener hijos en España (cerca del 20%) y que las clínicas de fertilidad asistida atiendan un mayor volumen de casos. Actualmente, 1 de cada 6 niños en el mundo nace mediante reproducción asistida y, en mujeres que superan los 41 años, el 50% de nacimientos es por donación de óvulos. La media de edad de las pacientes que acuden a las clínicas de Instituto Bernabeu ha ido creciendo en los últimos 40 años y ahora es de 39,6 años. Sin embargo, en esta crisis de natalidad también influye que tanto la calidad como la concentración de esperma se han reducido drásticamente en un 51% a nivel mundial. De acuerdo con los rangos de la OMS, se considera un hombre subfértil a una concentración de espermatozoides inferior a 40 millones por mililitro e infértil cuando está por debajo de 15 millones por mililitro.
