Desde el momento en que nace, el niño posee una capacidad innata para establecer un vínculo con su madre. Durante el embarazo, la madre se prepara para recibir a su hijo y establecer una relación estrecha, llamada "simbiótica", que es fundamental para el desarrollo emocional y cognitivo del bebé.
Alrededor de los 6 meses, podemos observar un notable avance en el desarrollo motor y cognitivo del niño. Él puede controlar sus movimientos, y la coordinación óculo-manual se vuelve más fina y precisa. Ya puede sentarse, primero apoyado en almohadones y luego solo, y su campo visual se amplía, alcanzando los objetos que tiene a su alrededor y manteniendo el equilibrio.
Es la primera actividad lúdica y en el que elabora la angustia que le produce la separación con su madre. La madre tapa su cara con una sábana y el niño permanece absorto esperando a que se la quite para volver a ver su rostro sonriente siendo la respuesta del niño de júbilo y emoción al ver aparecer el rostro materno. Un poco más tarde es el propio niño el que coge la sábana y se tapa la cara, luego aparece descubriendo su rostro acompañado de una gran sonrisa. En esta etapa también aparece el “juego del cucu-tras” o de “las escondidas”.
Otro juego en el que empezamos a diferenciar nuestro cuerpo con el del bebé es el “aserrín-aserrán”.
A los 4 o 5 meses, el niño empieza a adquirir el control del movimiento y la coordinación óculo- manual y es cuando le ofrecemos el sonajero que sacude, chupa, muerde y agita. Él va controlando el acto de aparecer- desaparecer el sonido cuando lo agita o deja de hacerlo.
Anteriormente, el bebé está pegado a la madre y depende de ella para satisfacer todas sus necesidades pero, en el estadio de diferenciación, ya se puede ir separando. Esta separación le produce angustia o ansiedad y estos juegos le ayudan a controlarla. En estos momentos empiezan a experimentar dos sentimientos ambivalentes, por un lado deseo de diferenciarse de la madre y abrirse a otras relaciones por otro miedo y ansiedad ante la separación.
Es la etapa en la que madurativamente el niño va descubriendo los objetos que hay a su alrededor y va desplazando el interés puesto exclusivamente en la madre hacia los objetos. Es cuando el niño elige uno en especial como sustituto de la madre cuando esta se ausenta. Es el objeto transicional que surge en la etapa de diferenciación y que cumple un papel tranquilizador cuando se separa de la madre.
Para que se produzca este desplazamiento es necesario que haya un paralelismo entre el desarrollo emocional y el cognitivo del niño.
Antes de los 8 meses, un objeto existe cuando está presente pero, cuando desaparece de su campo visual, deja de existir. Él ve acercarse y alejarse a la madre así como los objetos y entre los 8 a los 10 meses es cuando jugamos con él a esconder debajo de una sábana un objeto y él es capaz de tirar de la sábana para encontrarse con el objeto. Sabe que no ha dejado de existir y lo busca por donde ha desaparecido. Si no lo encuentra en ese sitio, no lo busca. Se inicia la permanencia del objeto; el objeto existe aunque no lo vea.
Lo mismo pasa con la madre, cuando se aleja de su hijo, va a buscarla porque sabe que está en otro sitio. En estos momentos es cuando jugamos con el niño con la pelota o el coche. También jugamos con él ofreciéndole juguetes u objetos que tira esperando a que la madre los recoja y se los dé. Tiene la misma finalidad: elaborar y comprobar que desaparecen de su vista cuando los tira pero vuelven a aparecer. Los padres le recriminan: “pero bueno, ¿para qué los tiras y los vuelves a reclamar?”.
Conforme el niño va alcanzando un mayor desarrollo psicomotor, un juego de aparecer-desaparecer al que se dedican incansablemente es el juego de meter y sacar objetos en su recipiente, los mete y desaparecen y vuelca el recipiente y aparecen los objetos. Cuando el adulto ha terminado de recoger todos los juguetes en su caja, el niño lo vacía con gran alegría y sorpresa en su rostro.
Los juegos con pelota son primordiales ya que el niño observa cómo se aleja al lanzarla y va en su busca, encontrándola con un gran gesto de sorpresa y alegría. ¡La he encontrado!
Cuando se inicia el proceso de diferenciación, la intervención del padre es fundamental para favorecer esta separación con la madre. Anteriormente, el padre mantiene idéntica relación que la que establece la madre, lo alimenta, lo coge, le habla, le mece…etc.
A partir del sexto mes, más o menos, el niño empieza a diferenciarse de la madre y a darse cuenta que él es un ser diferenciado de ella.
Es primordial la disposición de la madre para introducir estos juegos con su bebé. Existen madres que tienen serias dificultades para separarse de su hijo pues se han quedado enganchadas en una relación simbiótica donde se dan graves patologías ya que no hay diferenciación. Tiene que darse una separación física para que pueda haber una diferenciación psíquica y el niño se pueda separar.
En nuestra escuela infantil de Villanueva del Pardillo, reconocemos la importancia de una adecuada socialización de los niños. A diferencia de algunos casos, donde se dificulta la adaptación, fomentamos un entorno en el que los niños pueden relacionarse con educadoras, compañeros y objetos de manera enriquecedora. Así, les brindamos la oportunidad de explorar un mundo lleno de posibilidades, riquezas y afectos que les ayudarán a desarrollarse como adultos independientes.
Tabla de Hitos del Desarrollo Infantil
La siguiente tabla resume los hitos clave en el desarrollo infantil, enfocándose en la relación con la madre y el entorno:
| Edad | Hito del Desarrollo | Actividades/Juegos Recomendados |
|---|---|---|
| 0-6 meses | Establecimiento del vínculo simbiótico con la madre. | Contacto piel con piel, lactancia, hablarle suavemente. |
| 4-5 meses | Adquisición del control del movimiento y coordinación óculo-manual. | Ofrecer sonajeros, juguetes para agitar y morder. |
| 6-10 meses | Inicio de la diferenciación de la madre. | Juego del cucú-tras, esconder objetos bajo una sábana. |
| 8-12 meses | Desarrollo de la permanencia del objeto. | Juegos con pelota, meter y sacar objetos en recipientes. |
| A partir de los 12 meses | Intervención del padre para favorecer la separación de la madre. | Actividades conjuntas con el padre, exploración del entorno. |
