Los cuerpos desnudos han sido siempre un tema recurrente en la historia del arte. A lo largo de las épocas, han abordado diversas formas, culturas y corrientes artísticas. A lo largo del tiempo, las representaciones desnudas del cuerpo humano han reflejado ideales de belleza, moralidad, espiritualidad e, incluso, poder. Además, han sido un vehículo para explorar diferentes conceptos filosóficos, religiosos y éticos.
Ahora bien, ¿cuáles son los cuadros de desnudos más importantes y famosos? Los hemos recopilado y nos hemos dado cuenta de que algunos están entre los cuadros más famosos de la historia del arte. Los que hemos seleccionado son cuadros que marcaron un hito importante en su época.
Si tienes pensado visitar alguno de los mejores museos de arte del mundo, sigue leyendo porque algunos de estos cuadros están albergados en ellos y merece la pena no perdérselo.
Tres Obras Maestras de Desnudos por Pintores Españoles
Entre los cuadros de desnudos más conocidos se localizan algunos de los mejores pintores españoles. Nosotros te dejamos aquí tres obras que debes conocer de autores españoles:
1. Las Señoritas de Avignon, Pablo Picasso (1907)
Actualmente en el MoMA de Nueva York, esta obra del pintor malagueño es de 1907, aunque lo sacó a la luz años más tarde, en 1916, en el marco de una exposición del Salon d’Antin de París. El cuadro, que es uno de los más importantes y famosos de Picasso, y que hace referencia a una mítica calle de Barcelona, donde abundaban los burdeles, refleja cinco prostitutas y marcó un punto y aparte en el arte contemporáneo.
Este cuadro marcó un antes y un después en la historia del arte, puesto que se considera la obra con la que comenzó a perfilarse el Cubismo. Y es que Pablo Picasso retrató a Las señoritas de la calle de Avinyó -como en realidad se llama la obra-, unas prostitutas de Barcelona, con la composición de planos angulares tan característica del protocubismo. Posiblemente uno de los cuadros más famosos de desnudos.
2. La Venus del Espejo, Diego de Velázquez (1648)
De mediados del s. XVII, no se sabe muy bien cuándo ni por encargo de quién pintó esta obra, pero lo que sí sabemos es que se trata del único desnudo femenino que se conserva del autor -se cree que hizo alguno más-. El precioso cuadro de desnudo se conserva en la National Gallery de Londres.
Por aquel entonces, las Venus como temática pictórica estaban de moda y existe una larga tradición de estas figuras, además en posición tumbada. Velázquez representó la figura mitológica con absoluto realismo, de ahí que se la confunda con una mujer cualquiera y no una diosa. Lo mismo ocurre con su Mercurio y Argos o su Vulcano, enérgicamente humanos. La presencia de Cupido es la que da la pista para identificar a la retratada como la diosa Venus, con el rostro difuminado en el espejo.
3. La Maja Desnuda, Francisco de Goya (1795)
El cuadro se encontraba en el gabinete reservado de Godoy en el que se encontraban otras obras de temática similar, como la Venus del Espejo de Velázquez, Venus de Tiziano,...
Hoy en día forma parte de la colección permanente del Museo Nacional del Prado y está emparejada con La maja vestida, datada entre 1800 y 1808, ya que ambas fueron un encargo de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV. Se desconoce la identidad de la mujer, que posa para el pintor en este cuadro. Son pinturas idealizadas que, en principio se creyó que eran la representación de Venus, aunque algunos críticos creen que pudiera tratarse de la duquesa de Alba o bien de Pepita Tudó, amante del ministro. Posiblemente uno de los cuadros de desnudos más famoso del mundo.
La maja vestida – Goya | Misterio, belleza y escándalo en la historia del arte español
Obras de Desnudos Más Famosas de la Historia
Más allá de los tres que marcan la historia del arte español, son muchos los otros cuadros de desnudos más famosos. Algunos también están pintados por artistas españoles y otros son internacionales. Te dejamos la lista de los desnudos (masculinos y femeninos) más conocidos y te contamos la historia de cada una de las obras, así como algunas curiosidades sobre ellas que, quizás, desconoces.
4. El Nacimiento de Venus, Botticelli (1485)
Esta obra representa uno de los primeros desnudos paganos en la historia del arte y se ha convertido en un símbolo de la pintura italiana del siglo XV, llena de significados alegóricos y referencia a la antigüedad. Representa una escena de la mitología grecorromana, el nacimiento de la diosa Venus, del amor y la belleza. Se pueden encontrar claras referencias a la famosa obra poética de “Stanzas” de Agnolo Poliziano, contemporáneo de Botticelli y poeta neoplatónico de la corte de los Medici. El Neoplatonismo fue aquella corriente filosófica que intentó mediar entre el patrimonio cultural griego-romano y el cristianismo. Se encuentra expuesta en la galería de los Uffizi, en Florencia.
5. El Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci (1490)
Este archiconocido dibujo de Leonardo da Vinci realizado con pluma y tinta sobre papel, se basa en las correlaciones de las proporciones humanas descritas por el antiguo arquitecto romano Vitruvio, quien describió la figura humana como la principal fuente de proporción entre los órdenes clásicos de arquitectura. El dibujo de Leonardo recibe tradicionalmente su nombre en honor al arquitecto. Perteneció a la colección del escritor y pintor Giuseppe Bossi y desde 1822 se encuentra en la Galería de la Academia de Venecia. Se exhibe al público rara vez por motivos de conservación.
6 y 7. Adán y Eva, Alberto Durero (1507)
Pareja de tablas de algo más de 2 metros cada una, pintadas al óleo por el pintor alemán Alberto Durero. En ellas -son dos obras distintas, no forman parte de un conjunto-, el autor puso en práctica todo lo aprendido sobre proporciones humanas y el ideal clásico del cuerpo en un viaje de estudios a Italia . En el siglo XVII la reina Cristina de Suecia regaló las dos tablas al rey Felipe IV. En la Nochebuena de 1734 el Alcázar de Madrid resultó destruido por un incendio, pero por suerte las dos obras de Durero, que se encontraban allí, fueron evacuadas y las trasladaron al Palacio del Buen Retiro. Décadas después, el rey Carlos III ordenó que fueran quemados por su contenido obsceno. Por suerte, fue bien aconsejado para que dichas pinturas se llevaran a la Academia de San Fernando. Hoy estos cuadros de desnudos los puedes ver en el Museo del Prado.
| Título | Año | Artista | Ubicación Actual |
|---|---|---|---|
| Las Señoritas de Avignon | 1907 | Pablo Picasso | MoMA, Nueva York |
| La Venus del Espejo | 1648 | Diego de Velázquez | National Gallery, Londres |
| La Maja Desnuda | 1795 | Francisco de Goya | Museo Nacional del Prado, Madrid |
| El Nacimiento de Venus | 1485 | Sandro Botticelli | Galería Uffizi, Florencia |
| El Hombre de Vitruvio | 1490 | Leonardo da Vinci | Galería de la Academia, Venecia |
| Adán y Eva | 1507 | Alberto Durero | Museo del Prado, Madrid |
8. La Bóveda de la Capilla Sixtina, Miguel Ángel (1508)
En 1508 el Papa Julio II encargó a Miguel Ángel que pintara la bóveda de esta capilla en el Vaticano. En primer lugar, había que sustituir un fondo azul con estrellas doradas, muy simple, que había sido realizado por Piermatteo d'Amelia. Cerca de un año pasó Miguel Ángel encerrado y realizando esbozos, para dar finalmente con una de las creaciones más impresionantes del arte occidental. El techo está dividido en nueve paneles con escenas del libro del Génesis: representan la historia de la creación del mundo según la Iglesia Católica. Hoy, esos frescos constituyen una de las obras más conocidas de la pintura.
9. Venus de Urbino, Tiziano (1538)
Se llama así porque el pintor italiano realizó esta obra para el Duque de Urbino. Se cree que era un regalo para su esposa como una alegoría del matrimonio y un modelo didáctico de sensualidad -evidente por la belleza y la actitud de la modelo-, de fidelidad -representada por el perro a los pies- y la maternidad -con la escena de la niña jugando al fondo. Este cuadro de desnudo se localiza en la Galería Uffizi de Florencia.
10. Mujer Joven en el Tocador, Giovanni Bellini (1515)
Bellini fue el pintor oficial de la República de Venecia y, junto a sus discípulos Giorgione y Tiziano, inició el Alto Renacimiento veneciano. Su obra se centró sobre todo en temas religiosos. Por eso, este retrato, que Bellini pintó a una edad ya avanzada, representa un tema nuevo y "moderno": el desnudo femenino. Absorta en su propio reflejo, esta mujer joven encarna al mismo tiempo el acto de contemplación. Sin embargo, el tema real del cuadro es la belleza y el poder creativo de la pintura.
11. Danae Recibiendo la Lluvia de Oro, Tiziano (1560 - 1565)
La pintura del Prado es una versión tardía, de hacia 1565, de un tema repetidamente tratado por Tiziano y su taller. Con el nombre de «Poesías», denominó Tiziano a un grupo de seis cuadros, destinados a Felipe II, entonces aún príncipe.
12. San Juan Bautista, Caravaggio (1602)
Este pintor barroco pintó al menos ocho veces a San Juan Bautista aunque quizá esta es la más conocida, llamada también Joven con un cordero. Se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma. Este San Juan se muestra en un mundo más oscuro de lo normal, en un ambiente de penumbra y tenebrismo que marca de alguna manera el nuevo estilo barroco que iba a dominar las siguientes décadas del siglo de oro. Curiosidad: Caravaggio utilizó a un modelo real para realizar uno de los cuadros de desnudo más contemplados.
13. El Juicio de Paris, Pedro Pablo Rubens (1606 - 1608)
El tema del Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en multitud de ocasiones. Al igual que sucede con otras de las versiones del pintor sobre este tema, la atención recae en el grupo de diosas que se encuentran en el centro de la composición. El relato mitológico del Juicio de Paris comienza en la boda de Tetis y Peleo, donde Eris, diosa de la discordia, reta a Juno, Minerva y Venus a recoger una manzana de oro que había lanzado entre los presentes para quién es la más diosa más bella. Júpiter decidió darle la manzana a Mercurio y que éste se la diera a Paris, que actuaría como juez. Paris finalmente escogió a Venus como la vencedora. A cambio, la diosa le dio la mano de Helena de Troya, desencadenando la Guerra de Troya.
14. Las Tres Gracias, Pedro Pablo Rubens (1630 - 1635)
En la mitología griega, las Cárites o Gracias, eran tres y representaban la belleza, el encanto y la abundancia. Han sido muy representadas en la historia del arte pero este de Rubens es el cuadro más famoso, con el mundo atento a las eróticas curvas del cuerpo femenino. Las figuras se iluminan desde un lugar diferente, justo el que ocupamos los espectadores. Rubens no busca ser realista sino idealizar las figuras, la luz y el encanto de estas tres figuras. Pertenece a la colección permanente del Museo del Prado.
15. Marte, Diego de Velázquez (1638)
Realizado por encargo del rey Felipe IV, un amante de los temas mitológicos, para decorar una de sus residencias de caza. Una de las cosas que más llama la atención en este cuadro de desnudo es la actitud relajada y algo melancólica con la que Velázquez representa al dios de la guerra, algo veterano, reconocible por la armadura, el escudo o la espada tirados en el suelo. Es uno de los cuadros más importantes de Diego de Velázquez.
16. El Martirio de San Felipe, José de Ribera (1639)
José Ribera retrató la crucifixión de este santo seguramente por encargo como regalo de algún noble para el rey Felipe IV. El movimiento de los protagonistas y el esfuerzo de los hombres que izan a San Felipe quedan genialmente representados, con el cuerpo del santo realizado con todo detalle. Una curiosidad: durante mucho tiempo esta pintura se identificó como el martirio de san Bartolomé, el apóstol que murió desollado vivo, pero fue en 1953 cuando la historiadora del arte Delphine Fitz Derby indicó cuál era el verdadero tema en el que se centraba el cuadro.
17. Diana y Sus Ninfas Sorprendidas por Sátiros, Pedro Pablo Rubens (1639-1640)
Este óleo fue realizado en la última etapa Rubens y pertenece a su serie de pinturas mitológicas. En esta obra -que estaba dirigida, junto con otras dieciocho pinturas, a decorar las bóvedas del Alcázar de Madrid-, Rubens recibió la colaboración de otros artistas, como Frans Snyders y Jan Wildens, quienes le ayudaron con el trazado y dibujos de los animales y el paisaje. El pintor representa una escena donde la diosa Diana y sus ninfas son asaltadas por los sátiros tras una jornada de caza. El destinatario de este cuadro de desnudos era el joven príncipe Baltasar Carlos.
18. Desnudo Masculino Conocido como Patroclus, Jean Louis David (1780)
Tras su primer viaje a Italia e impresionado por el arte clásico, Louis David pinta este desnudo que presentará al año siguiente en el Salón de París de 1781, consiguiendo la aprobación general, pero también, sus primeros enfrentamientos con la "Real Academia". Patroclo era el mejor amigo y compañero de Aquiles en la guerra de Troya, que fue asesinado por Héctor. Fue el guerrero más valiente de todos y con su funeral termina la Ilíada. Los huesos y cenizas de Patroclo fueron puestos en una urna de oro y se llevaron a cabo los juegos deportivos. El pintor es considerado el máximo exponente del Neoclasicismo y padre del academicismo del siglo XIX.
19. La Gran Odalisca, Jean-Auguste-Dominique Ingres (1814)
En 1814, el pintor Dominique Ingres pintó La gran odalisca, una obra que se conserva en el Museo del Louvre de París. Supuestamente, fue encargada por la hermana de Napoleón. En la obra aparece una mujer desnuda en un diván, de espaldas y girando la cabeza hacia el pintor. La palabra odalisca viene del término turco odalik, y designa a una mujer del harén. Realismo y erotismo a partes iguales.
20. Desayuno en la Hierba, Édouard Manet (1863)
Le Bain, La Partie carrée, La merienda campestre… Sea cual sea el nombre este cuadro es fácilmente reconocible. En su época fue muy controvertido por representar a una mujer desnuda en actitud despreocupada junto a dos hombres totalmente vestidos -todos con rostros totalmente reconocibles-. Y además pintado en un lienzo enorme, cuando este tipo de cuadros se reservaba a grandes temas. Se encuentra en el Museo de Orsay de París.
21. Olympia, Édouard Manet (1863)
Este es un cuadro de Olympia realizado por Èdouard Manet. En esta pintura se aprecian dos mujeres. La primera, Olympia, representaba a una prostituta; mientras que la segunda, a una sirvienta que le entrega a la protagonista un ramo de flores (probablemente de un cliente satisfecho). Causó mucha controversia en la época y solo fue aplaudido por amigos del pintor, como Emile Zola y Baudelaire, q...
