El Legado Musical de Gilda y la Vida de Natalia Oreiro

La prematura y trágica muerte de Gilda, la reina de la cumbia argentina, el 7 de septiembre de 1996, a los 34 años, la convirtió en un mito musical y también religioso. Hoy sus cumbias y composiciones tropicales forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones, de todas las clases sociales.

La particularidad de Gilda es que era una ama de casa de clase media con dos hijos pequeños y maestra de párvulos que a los 30 años decidió cambiar radicalmente de vida y dedicarse a cantar, escuchando la vocación que sentía desde la adolescencia.

“Tenía una forma muy particular de cantar, que no era habitual en la cumbia”, dice la actriz y cantante Natalia Oreiro, que da vida a la artista en Gilda, no me arrepiento de este amor, película recién estrenada en Argentina. “Es la historia de una mujer común y corriente que un día decide cambiar de vida”, agrega la directora del filme, Lorena Muñoz.

Hoy la cumbia es una música interclasista en Argentina gracias, en parte, al fenómeno Gilda, que comenzó a disfrutar del éxito mediático apenas unos meses antes de su muerte cuando el álbum Corazón valiente se convirtió rápidamente en disco de oro.

Con múltiples fracturas, Manrique fue el último de los pasajeros en ser rescatado del autocar que hace veinte años chocó frontalmente en ese kilómetro fatídico de la provincia de Entre Ríos, hoy convertido en santuario, contra un camión brasileño que había invadido el carril contrario bajo una intensa lluvia.

Junto a Gilda, murieron su madre y su hija Mariel, de 11 años -los otros dos nichos de la Chacarita-, tres de sus músicos y el conductor del autocar.

El santuario del accidente y el cementerio están llenos de cartas y mensajes de agradecimiento por supuestos milagros obrados por Gilda.

La TRAGEDIA de GILDA: Lo que te OCULTARON (Documental)

El Hijo de Natalia Oreiro: Merlin Atahualpa

Aca la Natalia Oreiro le puso a su hijo Merlin.... Ayer justo pasaron en un programa de preguntas y respuestas el nombre ENTERO del hijo de la Oreiro es MERLIN.... ATAHUALPA...

Una mañana cualquiera en el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires, un hombre se sube a una escalera para poner flores en un nicho elevado de la galería número 24. Hay tantos ramos que tapan el nombre inscrito en un plaquita sobre la lápida pero todo el mundo sabe quién duerme ahí. Junto a este, otro nicho también amanece lleno de flores.

Un domingo cualquiera en la Bombonera la Doce, la barrabrava del Boca Juniors versiona la cumbia Se me ha perdido el corazón con referencias boquenses.

Un día cualquiera en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12, una familia detiene el coche para visitar el esqueleto de un autocar repleto de ofrendas. Los restos del vehículo están rodeados de flores y pancartas donde abundan las palabras “gracias”, “santa” y “milagrosa”.

No era una jornada cualquiera el 10 de diciembre del año pasado cuando el presidente argentino, Mauricio Macri, asumió el cargo y salió a saludar desde el mítico balcón de la Casa Rosada.

Todas esas escenas y canciones tienen un denominador común: Gilda (léase Yilda), la reina de la cumbia argentina.

“Cuando empezó tenía un desconocimiento total de lo que era la noche, el sueño de ella era cantar, expresar su música, sus letras”, explica Edwin Manrique, percusionista de Gilda, que se interpreta a sí mismo en la película.

“Señora, yo no soy curandera”, explicó la propia Gilda que le dijo a una mujer que se empeñó que la tocara para curarle su diabetes. “Me pareció terrible”, agregó en una entrevista.

El hombre que ponía flores en la Chacarita era Quique Romero, un locutor de 69 años, ya jubilado, que cada semana acude a la tumba de la cantante a darle las gracias: “Hace trece años me había quedado sin trabajo y un día mi esposa me dice: ‘¿Por qué no vas a verla a Gilda?’. Vine, le hice una plantita y un cuadrito que está por ahí y le pedí encarecidamente que me diera trabajo.

La banda se dirigía a un concierto.


Natalia Oreiro en el Festival Internacional de Cine de Moscú.

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