Nuestra información esta basada principalmente en fuentes orales, de las que han bebido las diferentes generaciones y que entre realidades y leyendas intentan vislumbrar la época y vida del célebre personaje Amaro Pargo. Aunque las pruebas documentales casi se complementan con las orales.
Una historia de piratas, corsarios, la mayoría desconocidos, no han pasado a la historia porque su actividad no era recomendada y como tal no merecía ser tratada. Muchos piratas o corsarios no han querido dar información de sus acciones, porque sabedores de que no eran ejemplares, incluso podían ser delictivas, nunca desearon que fueran conocidas.
Capitán de varios navíos y corsario, significando esto que tiene autorización del gobierno de su nación (patente de corso), bajo cuyo pabellón navega, para perseguir a los piratas o barcos de naciones enemigas, quedándose con las presas capturadas o parte de ellas, y sujetándose a reglas previstas por la legislación.
En la práctica, sin embargo, es difícil determinar donde empieza la piratería y donde termina el corso, que degenera fácilmente en aquella; el mismo individuo es considerado a veces corsario por sus compatriotas y pirata por los enemigos.
Cuando pensamos en piratas nos los imaginamos tuertos, con un parche en un ojo, una pata de palo, un loro en el hombro y bebiendo una botella de ron al lado de un tesoro en una playa tropical.
Pero la realidad es mucho mas cruda, y hemos de pensar que en la mayoría de los casos el pirata no era un pobre desclasado, harapiento, muerto de hambre y miedo, que como un ladrón callejero atacaba a sus paisanos cuando estos estaban mas confiados, sino un autentico señor, a veces aristócrata, al servicio de algún obispo, rey o cacique, para aprovechar estas energías y enriquecerse de forma fácil y rápida.
Pargo nació en el siglo XVII y su juventud estuvo influenciada por la presencia y auge de la piratería en la isla de Tenerife, en cuyas costas y caletas fondeaban sus barcos en busca de fuentes con agua potable o alguna que otra rapiña y pillaje.
Acantilados muy propicios para el asalto o refugios de tales bandidos de la mar. Litoral surcado por barcos llenos de bucaneros aguardando a los navíos para intercambiar con ellos sus productos (por lo general cuero y carne ahumada) a cambio de vino, ron, ropa, armas, pólvora, municiones…
Filibusteros enarbolando la bandera negra con la calavera y las tibias cruzadas, pretendían saquear a los tinerfeños, robar las ricas mercancías del comercio con Europa y América o hacerse con los esclavos negros, que trabajaban en las plantaciones o los que eran cebados en pueblos como Teno situado al noroeste de la isla de Tenerife.
Temido por unos o querido y admirado por otros, entre las actividades propias de su nada honrosa profesión, Amaro Pargo fue negrero, el relato tanto oral como notarial apunta a que los vendió y comercializo con ellos, adaptando las bodegas de sus barcos para la cabida de esclavos.
Muchas veces transportados en condiciones infrahumanas. Esclavos que se utilizaban para las plantaciones en América o algunos ingenios azucareros de las islas (Canarias).
Por otra parte se desprende una imagen de un corsario benefactor de los esclavos al exigir a sus futuros amos un trato indulgente que recompense el sufrimiento del traslado y destierro forzado de su país, aconsejándoles buena alimentación u otros menesteres propios para su buen rendimiento.
Después de entregar la mayor parte de su vida al mar en el que obtuvo el fruto que necesito para sus obras de caridad, obteniendo una inmensa fortuna, formada por mas de 900 fanegas de tierras, sesenta casas, quince heredades de viña y tributos monetarios y de trigo, todo ello junto a elevadas cantidades de dinero y las valiosas joyas de su tesoro.
Amaro comenzó a navegar por una decisión personal ante los problemas familiares que tuvo. Fue aprendiz de botamen; cuando se hizo un mozo quiso ver mundo y buscar fortuna y se hizo a la mar sirviendo en varias galeras reales, hasta que se familiarizo con la jarcia, aprendió a hacer nudos, costuras y demás trabajos propios de un marinero a bordo de sus diferentes naves.
Como dueño, capitán y maestre siempre hizo alarde de su buen corazón o de su valentía, nobles sentimientos, ocultos ante el enemigo por la coraza corsaria.
Dice la crónica que era muy humano, a pesar de ser pirata, pero que no dejo de ser pirata a pesar de ser tan humano, que saqueaba pero siempre dentro de un orden, es decir guardando las formas de su caballerosidad. Sus dos armas principales eran el engaño para acercarse a los navíos sin levantar sospechas y el coraje para el abordaje.
Indicar como dato fundamental la dotación de los cañones, indispensables en cualquier combate naval para destruir el navío enemigo. El Clavel (barco favorito de Amaro Pargo) estaba preparado para la defensa y ataque con veinticuatro piezas de artillería, lo cual esta relacionado con la disposición de las Ordenanzas de la Casa de Contratación y con la decisión mas tarde de la Corona de que los isleños artillaran muy bien sus barcos.
Fue además un hombre de negocios astuto y una parte del dinero de sus botines lo destinaba a obras pía.
Nacimiento y primeros pasos en la vida
Nació el 3 de Mayo de 1678 en La Laguna (Tenerife), manteniéndose soltero hasta el día de su muerte, el 4 de octubre de 1747 a la edad de 69 años.
Tuvo un hijo con la cubana Josefa Mª del Valdespino, hijo natural llamado Manuel de la Trinidad Amaro. Esta señora había vivido como amante y sin palabra de casamiento. Doña Josefa era una mujer pudiente, pues tenia dos casas, algunos esclavos y joyas valiosas. El capitán Amaro Pargo vivía con ella cuando se quedaba en la Habana.
Pagaba sus deudas, llevaba al pequeño Manuel consigo cuando visitaba a sus vecinos e iba a su barco, y por la general se le reconocía como su padre. Sin embargo, cabe destacar que nunca prometió unirse con doña Josefa, y cuando los vecinos de su localidad describían su relación, la clasificaban como “ilícita”.
Con el tiempo, el capitán Amaro Rodríguez Pargo se embarcó de regreso hacia Tenerife. A pesar de que ocasionalmente enviaba a doña Josefa algunas prendas de lana y otros artículos para vender y mantener a Manuel, nunca volvió a Cuba.
Sus relaciones se terminaron cuando escribió a doña Josefa para pedirle que enviara a Manuel a vivir con él. Al negarse, el capitán interrumpió todo contacto, y, cuando murió, se negó a reconocer a su hijo. Conforme transcurrieron los años, doña Josefa agotó todos sus recursos en la manutención de Manuel, y, cuando este solicitó su legitimación a los veintiséis años, aseguro que su madre “estaba ciega y en la mas extrema pobreza”.
Amaro Pargo muy pronto dejó a sus padres y dio rienda suelta a sus afanes de aventura. Trasladándonos al siglo XVIII, donde el capitán lagunero incrementaba su fortuna, viajando mas allá del Atlántico con productos salidos, principalmente, de la tierra cultivada con el sudor de los hombres que estaban a su servicio.
Era propietario de una extensa y productiva tierra, ganaderías y haciendas. Ejerció como terrateniente y cacique. El padre de Amaro, Rodríguez Felipe se mostró satisfecho porque su hijo, al cumplir los 14 años de edad, tuviera bastante juicio y capacidad para regirse y gobernarse, como lo muestra el ingenio para adquirir bienes, “tratando y contratando por mar y tierra y haciendo diferentes navegaciones”.
Exportó, entre otros productos, vino de malvasía de sus cosechas o el aguardiente de fabricación propia, rumbo a La Habana y La Guaira en sus desplazamientos marítimos.
El primer viaje documentado que realizó, lo hizo año 1701, cundo tenía 23 años a bordo del navío Ave María, alias La Chata. En aquel entonces nuestro personaje era alférez. En el primer navío que se embarcó, fue abordado y aconsejó al capitán que simulara una rendición para sorprender luego al enemigo y lograr el triunfo, arrebatándole el botín.
Los capitanes de los dos barcos comenzaron a pelearse, aprovechando la confusión cuando salta Amaro al barco para tapar los agujeros de los cañones enemigos y que al hacer fuego resultara inútil, mientras da aviso a su barco que disparen, pues conocen la estratagema. Al final se llevaron todo lo que habían robado. En señal de agradecimiento, el capitán regaló a Amaro Pargo su primer barco, con el que se independizó y dio sus primeros pasos en el mundo corsario y comercial.
Sobre Amaro Pargo - El Pirata canario
Origen de su nombre y su destino hacia mar adentro
Amaro Pargo, destaca con este nombre, relacionado con un pez. Este pez pudo cautivar al corsario y recordarlo junto a su nombre en sus ataques y asaltos navales. Un hombre caracterizado por sus ansias de aventura y libertad.
El mar es el camino universal. Permite llegar a todos los lugares. Quebrantar tu libertad de movimiento en el mar para robar, asesinar o intimidar, forma parte de la manera de actuar del pirata, corsario o truhan.
En la inmensidad del mar te das cuenta de lo vulnerable que es todo. El pirata se aprovecha de esta debilidad. Seres ignominiosos que se dedican a este oficio siempre los ha habido y siempre los habrá, porque el mar es tan inmenso y tan lleno de rutas por donde transportar riquezas, como extensos son los lugares de refugio donde esconderse y guardar los botines.
El comercio con Europa y América reportó grandes beneficios que llenaron el arca de caudales que poseyó Amaro Pargo. Entre ellos la propiedad de cuatro navíos, más los compartidos con otros capitanes.
El Clavel, cuyo hundimiento tuvo lugar en las costas de Cuba en septiembre de 1728, cuando iba hacia el puerto de San Cristóbal de La Habana. Fortuna, Ave María, Ntra. Sra. De los Remedios y El Blandón, La Isabela… A veces la travesía a bordo de estas naves se hacia monótona, un día y otro día. Cielo y agua, agua y cielo. Tempestades y calmas.
La brisa, cantando en las jarcias. Entonces se improvisaba o recurría al trabajo de los músicos o aficionados que estaban a bordo, que por otra parte no era ninguna sinecura, ya que todos los tripulantes tenían derecho a pedir una tonada. Y el corazón aullando en el pecho como un lobo esperando la acción.
Reflexiona muy cabalmente cuando apunta sobre la fuerza naval o el arte de navegar.
Consideró que el poder naval era el principal elemento que marcaba diferencias entre las distintas naciones y le confería el grado de fuerza entre los estados modernos. También entendía que todo aquel que no dispusiera de grandes fuerzas en los mares, estaba expuesto a constantes peligros. Por ello, aconsejo siempre a los pueblos, que quisieran dominar o gozar de un respeto, que pusieran mucho empeño sin descuidarse en ningún instante en organizar sus escuadras navales.
Rasgos
Queremos imaginarlo, frisando los setenta, cetrino y de gran fortaleza, con facciones profundas y pálidas por el insomnio de sus correrías, de mirada vehemente y de labios afinados por las culpas acalladas.
Austero, un tanto valiente y violento, pero siempre sabiendo lo que tenía que hacer. Era hombre inquieto y aventurero. En algunas ocasiones estaba lacerado por sus remordimientos y tristezas constantes.
A veces sintió la melancolía como un sentimiento extraño para él, pero se preguntaba ¿tiene algo que ver la melancolía con la vida de un pirata? Y entendía que sí, a pesar de ser una vida azarosa, precaria, llena de riesgos y sin tiempo para la introspección, ni para ese sentimiento auto indulgente y momentáneo llamado regocijo.
Quizás preludiaba su destino duro y fatal por un lado. Sin embargo, por otro lado, era hombre que captaba voluntades, pues hablaba con palabras primordiales y hermosas.
Se distinguió además por varios motivos: bebía poco, era un ordenancista riguroso, no admitía a ninguna mujer a bordo de su nave. Tampoco toleraba las apuestas a los naipes o a los dados, todas las querellas debían resolverse en tierra. Amaro tampoco no estaba dispuesto a tolerar ninguna pelea entre su tripulación.
Hazañas
El mozo salvó un día de los piratas la galera del rey que hacia la ruta entre el Caribe y Cádiz. Tras resistir durante un par de horas el ataque de un barco inglés, finalmente fue abordado y tomado por Amaro Pargo.
Los pocos supervivientes fueron ahorcados. La mayoría eran bandoleros de mar de procedencia inglesa, holandesa etc. Todos enemigos de la católica majestad hispánica. Por eso el rey lo nombró “señor de soga y cuchillo” una institución medieval.
Se hizo rico tras muchas y arraigadas aventuras. Amaro, con asombrosa intrepidez, se abrió paso entre las naves hasta encontrar la más cargada, a la que atacó y abordó. Su presa contenía entre su mercancía cincuenta mil monedas de oro y una cruz de diamantes destinada a una reina o rey europeo. Seguidamente capturó un barco holandés, y tres días después uno inglés.
En cierta ocasión Amaro se topo con el famoso Barbanegra, al que saludó fogueando sus cañones. Este cumplido hecho a un jefe pirata por otro fue cortésmente devuelto y luego siguieron durante varios días “reciprocas urbanidades” entre ambos capitanes y sus tripulaciones.
Estas urbanidades tomaron la forma de un soberano hostigamiento en una tranquila cala de la costa, altercado del que Amaro logró escabullirse.
En otra ocasión el corsario persiguió y apresó un gran navío que venía de Jamaica, la batalla fue violentísima. Amaro abordó la nave y una pavorosa lucha cuerpo a cuerpo tuvo lugar entre el capitán y el corsario, armados de sables y pistolas. El capitán del barco asaltado resultó gravemente herido y Amaro escapó con sólo un corte en los dedos.
Un incidente milagroso en puerto
En una ocasión y luego de emprender un saqueo contra una hueste de bucaneros que merodeaban en unas de las costas caribeñas, se libró de la muerte que un hombre creyó haberle dado tirándole un puñal.
Los hechos ocurrieron una vez llegaron a puerto y confiados haber dado fin a su misión. Arropado por unos cuantos de sus hombres y en una céntrica calle de tabernas y prostíbulos, le salieron al paso una manada de cafres rezagados y vengativos atacando a traición.
El capitán tuvo que enfrentarse con tres él sólo con su sable, casi resultando herido de muerte al asestarle uno de ellos, el más bravo, repetidas puñaladas, logrando salvarse de una en el corazón por llevar un cobertor, (pieza ceñida al cuerpo junto a la carne, prenda de una Santa de la cual era devoto).
Enfrentamiento con el turco
Se cuenta que en unos de su regreso a Tenerife, con su tripulación, a bordo de la nave Fortuna, y trayendo una carga muy importante, la serenid...
