Música y Fertilidad: ¿Qué dice la Ciencia?

La música es una parte esencial de nuestra identidad. En Institut Marquès, creen que la música influye de forma muy positiva en la experiencia de los pacientes durante su tratamiento de Reproducción Asistida. El acompañamiento emocional es muy importante en los tratamientos de Reproducción Asistida. La música ejerce una gran influencia en los estados de ánimo y es una forma de ayudar a los pacientes durante todo el proceso. Todos los detalles son importantes en la búsqueda de la excelencia. Se esfuerzan por personalizar al máximo sus tratamientos, quieren que sus pacientes se sientan arropados en todo momento.

Artistas tan reconocidos como Sharon Corr, Álex Ubago, Antonio Orozco o Hugo Marlo se han involucrado en estudios sobre el efecto de la música en el inicio de la vida. Gracias a su implicación, se han celebrado varios conciertos en vivo en laboratorios de Fecundación In Vitro.

¿Existe una Base Genética para la Aptitud Musical?

La mayor parte de las personas tienen capacidad para percibir y producir música de forma innata, esto es sin un entrenamiento especial. Sin embargo, no todos tenemos las mismas habilidades musicales. Ante alguien con habilidades musicales notorias, no es raro escuchar lo de “le viene de familia” o “lo lleva en la sangre”. Entonces, ¿existe una base genética para la aptitud musical o ésta se adquiere durante la infancia? ¿Puede la variabilidad genética explicar por qué algunas personas desarrollan habilidades musicales y otras son incapaces de repetir una melodía o percibir un ritmo? Como en otras características complejas, la respuesta no es absoluta.

Los estudios genéticos realizados indican que tanto factores hereditarios, como ambientales, o la interacción entre ambos, contribuyen a las habilidades musicales, y que las aptitudes varían tanto entre las diferentes personas, como entre los diversos componentes de la música dentro de un mismo individuo. Así, no se puede hablar de “el gen de la música”, como un único gen cuya función sea otorgarnos la capacidad de percibir o producir música, del mismo modo que no se puede hablar de “el gen del lenguaje” o “el gen de la inteligencia”. La habilidad musical es producto del ambiente, los genes, y la interacción entre ambos.

El análisis genético o genómico de los diferentes aspectos de la habilidad musical es un campo todavía no muy desarrollado y la mayor parte de los estudios se han centrado en características extremas, como los desórdenes en la percepción musical (amusia congénita) o el denominado “oído absoluto”, que consiste en la capacidad de identificar o producir una nota musical sin recibir otra de referencia. No obstante, el rápido desarrollo de las herramientas de análisis genómico ha permitido empezar a obtener algunos resultados relevantes. Por ejemplo, estudios de ligamiento y estudios de asociación del genoma completo han revelado diversas regiones cromosómicas relacionadas con la percepción musical o el “oído absoluto”, como por ejemplo 8q21, 8q24 o 4p14.

Estudios más profundos sobre dichas regiones y los genes o elementos reguladores localizados en ellas revelarán si o de qué forma pueden intervenir en dichos rasgos musicales. Además, a través de estudios de asociación en los que se correlaciona la presencia de variantes genéticas con rasgos concretos, genes como AVPR1A o SLC6A4 han sido relacionados con distintos componentes de la música. No obstante, debido al pequeño número de muestras utilizadas y los pocos estudios realizados por el tema, todavía deben obtenerse más evidencias sobre el papel de estos genes en las habilidades musicales y el grado en el que contribuyen a ellas.

Además de evaluar la variabilidad genética que interviene en los diferentes aspectos de la habilidad musical, otros estudios tratan de identificar los mecanismos moleculares que tienen lugar durante o después de la interpretación musical. Así, un trabajo mostraba recientemente que interpretar música activa genes implicados en la neurotransmisión dopaminérgica, función motora, aprendizaje y memoria en los músicos profesionales.

Referencias

  • Tan YT, et al. The genetic basis of music ability. Front Psychol. 2014 Jun 27;5:658.
  • Gingras B, et al. Defining the biological bases of individual differences in musicality. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2015 Mar 19;370(1664):20140092.
  • Kanduri C, et al. The effect of music performance on the transcriptome of professional musicians. Sci Rep. 2015 Mar 25;5:9506.

El Efecto de la Música en el Feto

Sabemos que los fetos son capaces de reaccionar ante la música a partir de la semana 16 de embarazo, siempre que ésta les llegue a través de la vagina materna, por un estudio realizado por el Institut Marquès de Barcelona. Ahora los investigadores de esta clínica de fertilidad estudian el efecto de la música en la fase más delicada y desconocida del embarazo, la implantación embrionaria.

Antes de empezar el estudio principal hicieron unas pruebas aplicando música en algunos fetos a través de un dispositivo especialmente diseñado para la prueba que se introduce en la vagina de la madre. Y ahí fue donde nos impactaron los movimientos de algunos bebés (abrir toda la mandíbula y sacar la lengua). Porque hay un movimiento muy poco habitual, sacar la lengua al máximo, que se detecta en ecografía de forma natural sólo en el 5% de los casos. Querían saber si este movimiento se habitualmente repetía al exponer al feto a la música y así fue.

Esta es la hipótesis: les gustaría demostrar que aplicar música precoz (en el útero materno) es una ayuda para el aprendizaje de los niños. Es la primera vez que logran comunicarse con un feto -no sólo activarlo físicamente-, consiguiendo que el bebé realice un movimiento específico al oír la música. Si la madre se siente cómoda, siempre va a ser un vínculo emocional con su bebé, tanto ponerle música como hablarle.

Sí, tenemos evidencia científica de que la música mejora en un 5% la tasa de fecundación en nuestra incubadora de embriones. Ahora estamos estudiando los beneficios de la música (a través de la vagina de la madre) en la implantación embrionaria. Actualmente estamos realizado este estudio en unas mil embarazadas y los primeros estudios los tendremos a principio de 2017. ¿Cómo? Aplicando música al embrión a través de la vagina de la madre dos veces a día unos 20-30 minutos durante ocho semanas. El objetivo es demostrar que la música mejora la tasa de implantación, todo esto con mucha prudencia.

Actualmente esta tasa oscila entre el 65% de la fecundación in vitro al 80% de la ovodonación; para nosotros sería un logro aumentarla en un 5 o 10%. La fase de implantación es muy delicada en cualquier embarazo y una de las más desconocidas. Una vez descartados estos problemas, aún queda una parte de pacientes con buena salud, cuyo embarazo acaba en aborto o en una prueba de embarazo negativa.

El Proceso de Fecundación

Empiezan a formarse en la pubertad de niño, pero su desarrollo durará toda la vida: son los espermatozoides. El ciclo de formación del gameto masculino dura unos cien días. A las 30 horas de fecundación, el cigoto completa su primera división y origina dos blastómeras. Las siguientes divisiones mitóticas son asincrónicas, por lo que una blastómera es mayor que la otra, pudiendo haber en un momento dado tres de ellas.

Para que se produzca un nuevo ser, es necesario que el óvulo y el espermatozoide se fusionen. A este proceso de le denomina fecundación. Un momento mágico y lleno de misterio, que vamos a descubrirte.

Expertos de la Universidad de Helsinki, realizaron un estudio sobre un grupo de embarazadas, todas las futuras mamás estaban en la semana 29 de gestación. Una vez nacieron los bebés, los científicos volvieron a repetir los sonidos frente a ellos. En el interior del cuerpo humano, la voz se transmite en forma de vibración a lo largo de tu columna vertebral, de esta manera baja desde la laringe hasta la pelvis. Dentro del útero, el líquido amniótico vibra de tal manera que el bebé percibe los sonidos que que emite la madre desde el minuto cero. Es por ello que cuando nacen los bebés es la voz de la madre la única que consigue calmarles. Llevan 9 meses escuchándola y es la más familiar para ellos. Lo mismo ocurre al sentir el latido del corazón de su madre.

No es necesario poner música relajante o estimulante. Lo ideal es poner la música que relaje a la madre, sus canciones favoritas. Los estudios revelan que por la tarde-noche el cerebro del bebé está más activo y reacciona más rápido a los estímulos.

Estudios sobre la Calidad Embrionaria y la Música

La calidad embrionaria es uno de los factores más importantes a la hora de lograr un embarazo. Para determinar la calidad de un embrión se tienen en cuenta características como el número de células en sus tres primeros días de desarrollo y si se produce o no diferenciación celular en el día 5 (formación de blastocisto).

Numerosos estudios reflejan que la música como agente físico puede aumentar la proliferación celular y favorecer la diferenciación celular entre otros. En este estudio se pretendió mejorar la calidad embrionaria exponiendo los embriones a música clásica una hora al día durante los 5 días de cultivo. Los resultados obtenidos reflejan que no existen diferencias significativas entre el número de embriones de buena calidad ni en la tasa de formación de blastocisto en los dos grupos de estudio (los expuestos a música y los no expuestos).

Sin embargo si se observa una tendencia a encontrar una mayor cantidad de embriones de buena calidad y una mayor tasa de formación de blastocisto en el grupo de embriones expuestos a música. Por lo tanto serían necesarios más estudios para determinar el efecto real que produce la música como agente físico sobre la calidad embrionaria.

El Tampón Musical "BabyPod"

Científicos españoles crean un tampón musical que ayuda quedarse embarazadas a mujeres con dificultades Más de 400 españolas ya pudieron concebir gracias a estas incubadoras musicales Reciben el nombre de 'Babypod'.

María estaba ovulando aquellos días. Sonaba Bohemian rhapsody en la voz de Freddie Mercury. Se le ofrecía algo que a primera vista parecía ficción: quedarse embarazada por medio de la música. Le habían explicado que determinados tonos musicales, melodías y vibraciones facilitan la fecundación. Y María, que no terminaba de entenderlo, se entregó en alma y cuerpo al experimento. Eligieron el mejor de sus óvulos y lo pusieron en una incubadora con música junto a un espermatozoide. Sonaba la rapsodia de Mercury dentro del vientre de metal. Jugaban a su favor los números.

"Los óvulos que reciben música mejoran su tasa de éxito en la fecundación en torno al 5%", apunta la doctora Marisa López-Teijón tras un millar de ensayos realizados al frente del equipo de reproducción del Instituto Marqués (estudio avalado por la European Society of Human Reproduction and Embriology). Y así fue. Las vibraciones musicales poco a poco fueron agitando la espesa sopa de nutrientes donde ambas semillas estaban sumergidas. Como pasa en una barriga. Y a los cuatro días, de una forma nueva, casi mágica, óvulo y espermatozoide se fueron acercando y terminaron fundidos en una sola existencia. María, a sus 38 años, se quedó por fin embarazada gracias a aquel embrión rockero, fruto de la balada de Queen.

No sólo la harían madre. El método que había preñado a la catalana María conduciría a un invento reproductor nuevo, el que hoy nos trae aquí, tan llamativo como extraordinario: un tampón con música para embarazar a mujeres con dificultades de fecundación. El primero en el mundo. En vez de sonar en una panza artificial (la incubadora), Queen, Mozart o Nirvana entrarán directamente en el útero de la propia madre. Música por la vagina. Como suena. Hasta alcanzar ese lugar del vientre, hermético y oscuro, donde las células sexuales se aparean para crear una nueva vida, un embrión.

"Hemos probado su colocación y funcionamiento en más de 1.000 mujeres, y es totalmente seguro", dice la ginecóloga López-Teijón, madre del aparato, cuyo desarrollo y puesta a punto ha contado con otorrinos, neurólogos, ingenieros de sonido y ginecólogos. Se pone como un támpax. Y ya hay candidatas: 52 aspirantes a madres dispuestas a embarazarse con el tampón musical. Partituras que recorren la vagina a 54 decibelios, el equivalente a una conversación en tono bajo.

"Lo que hacen estas vibraciones es simular los movimientos del útero. Estos sirven para llevar los óvulos desde las trompas de Falopio al encuentro de los espermatozoides. Pero hay mujeres que no tienen esa facilidad. Por eso utilizamos las ondas musicales a distintas frecuencias", explica López-Teijón. "Ahí está lo novedoso del tratamiento".

Fue en vacas catalanas, antes que en mujeres, donde germinó el tampón primitivo. Era un manojo de gasas y plástico unidos a un altavoz al que la música llegaba por un cable. Ginecólogos y veterinarios mano a mano. Una veintena de reses a prueba. Cada ocho horas, 60 minutos de melodías a través del tampón. Entre otras, piezas de Vivaldi. Ahora los científicos quieren saber si las reses dan más leche y de mejor calidad.

Hasta que un ingeniero informático, Luis Pallarés, asumió lo que parecía un reto inalcanzable. ¿Cómo fue el salto de la vaca al hoy delicado tampón musical rosa? Pallarés modificó un vibrador femenino (de los que se usan como juguete sexual), le colocó un altavoz en la punta y lo conectó a un emisor de sonido. Era mucho más refinado que el artilugio casero con gasas que había servido para el ensayo en vacas. Pero aún seguía siendo demasiado aparatoso.

El propósito final era conseguir uno de un tamaño mucho menor -la futura madre deberá utilizarlo varias veces al día, incluso fuera de casa- y con un aspecto más suave. Y tras varios esbozos en papel y ordenador, el ingeniero Pallarés dio con el modelo definitivo: un artilugio en forma de pera invertida, del tamaño de una nuez y sumamente fino al tacto, deslizante. Y lo recubrió con materiales biocompatibles, de uso médico, cuyo valor es evitar el rechazo.

BabyPod, se llama, es un tampón con discoteca. Desde piezas de Mozart al Concierto de Aranjuez, grabadas 'por la americana Universal Music. Sus ingenieros de sonido se encargaron de empaquetar los fragmentos elegidos por los científicos y de dar a los temas la mayor calidad sonora. "Estos tienen que llegar limpios a la vagina, sin ruidos, nada que entorpezca las vibraciones que han de ayudar a que el óvulo y el espermatozoide se fusionen", puntualiza la ginecóloga.

Carmen, 36 años cumplidos, está "alucinada", expectante. Espera ser una de las elegidas. Si consiguiera quedarse embarazada con el tampón musical, se convertiría en madre por primera vez. Lo que nunca pudo ser. Y por la música. "Sería la bomba", dice. Quiere atar cabos. Se pregunta por qué, cómo ocurre todo.

"El primer lenguaje fue musical más que verbal, y lo sigue siendo", explica la doctora Marisa López-Teijón. "Y esas vibraciones están presentes en el origen de la vida y más allá. Acompañan al feto en todo su desarrollo, incluso cuando ya no están en el vientre de la madre. Prueba de ello es que instintivamente seguimos hablándoles a los bebés con tono alto y melodía. Es como mejor nos entienden".

Las mellizas de Lorena son el ejemplo. Ella, como María, también fue precursora del támpax sonoro. Las dos engendraron casi a la vez, hace tres años, y de la misma manera, con música en una incubadora. "A las niñas les fascinan los sonidos", dice la madre. "Todo les gusta, el piano, la flauta, la guitarra...". La razón, según la doctora, estaría en que la música, además de facilitar la procreación, como ella ha demostrado, estimula los sistemas de atención y de memoria. Al parecer, sin la capacidad de escuchar musicalmente no podríamos, por ejemplo, aprender un idioma. O las tablas de multiplicar.

Son ya más de 400 las mujeres en España que, como Lorena o María, han portado en sus vientres embriones fabricados en el Instituto Marqués con música de Bach, Robbie Williams o Metallica; 114 en Reino Unido, que han volado a Barcelona para someterse al método; más de 100 en Italia; 57 en Irlanda...

Carla es una morena fuerte, alta y guapa. Tiene 28 años y luce un bombo poderoso. Espera un niño y, según le han dicho, será grande como la madre. Nos recibe en su casa, no lejos de Barcelona. No ha podido llegar a tiempo para usar el tampón sonoro desde el principio de la gestación. Acaba de conocerlo. "Parece increíble", se sorprende al ver el pequeño aparato. Sabe, por boca de los médicos, que la música ayuda a fecundar. El bebé que lleva dentro también ha crecido con baladas y sinfónica. Se las ponen a través del ecógrafo, dos veces por semana. "Le va bien, se mueve muchísimo al escucharla, gesticula con las manos, cambia la expresión del rostro... Emociona mucho verlo en color en la pantalla", se alegra Carla. Luego se coloca el tampón. Lo conecta a un iPod, del que sale la música. Ella puede escucharla por los dos pinganillos del artilugio.

- Un tampón con música suena a idea genial. ¿La buscó?

- Qué va, la idea vino sola, yo diría que por sentido común- responde veloz la ginecóloga-. Después de haber logrado unir óvulos y espermatozoides con sonidos armónicos en el interior de una incubadora, el paso siguiente estaba cantado: llevar la técnica al interior de un vientre. Y la manera más fácil, rápida y eficaz de hacerlo era usar algo tan familiar y a la vez nada agresivo como un tampón.

- ¿El siguiente paso?

- Mejorar lo que ya hemos conseguido, que es un gran avance. Eso nos llevará a otra línea de investigación muy prometedora en cuanto a fecundación.

- ¿Alguna pista?

- Hasta aquí puedo llegar...

Entretanto, guarda con celo la lista de las 52 mujeres que a partir de la próxima semana empezarán a probar el tampón musical. Con el sistema ideado por la doctora López-Teijón y su equipo, ellas podrán oír con unos cascos la música elegida para que sus óvulos sean fecundados por el espermatozoide que más baile a 54 decibelios. Y el embrión resultante se desarrollará con dosis diarias de Mozart, Queen y hasta cante jondo.

El "Efecto Mozart": ¿Realidad o Mito?

La idea de que escuchar música de Mozart durante el embarazo puede aumentar la inteligencia del bebé ha cautivado la imaginación de padres y educadores durante décadas. Este concepto, conocido como el "efecto Mozart", ha generado un sinfín de productos y recomendaciones para futuras madres. Sin embargo, ¿qué dice realmente la ciencia sobre este fenómeno? ¿hay alguna evidencia científica o es solo fruto del marketing?

El llamado efecto Mozart tiene su origen en un estudio realizado en 1993 por científicos de la Universidad de California en Irvine, Estados Unidos. En este experimento, se observó que estudiantes universitarios que escucharon la Sonata para Dos Pianos en Re Mayor de Mozart antes de realizar una prueba de razonamiento espacial obtuvieron mejores resultados que aquellos que no lo hicieron. Es importante destacar que este estudio original no involucró a bebés ni a mujeres embarazadas, y tampoco midió la inteligencia general. Sin embargo, estos matices se perdieron en la popularización del concepto, llevando a una interpretación exagerada de los resultados.

La idea de que la música de Mozart podría hacer a los bebés más inteligentes se extendió rápidamente, dando lugar a una industria de productos "educativos" para bebés y futuros padres. Esta creencia se vio reforzada por anécdotas y suposiciones no verificadas sobre los beneficios de la música clásica en el desarrollo fetal.

¿Qué dice la ciencia del “efecto Mozart”?

Investigaciones posteriores han intentado replicar los resultados del estudio original, pero con resultados poco concluyentes. Un meta-análisis realizado en 2010 no encontró evidencia sólida que respaldara el efecto Mozart. Los estudios que han intentado demostrar beneficios específicos de la música de Mozart sobre otras formas de estimulación auditiva han sido en gran medida infructuosos.

Aunque el efecto Mozart específico no ha sido comprobado, esto no significa que la música no tenga beneficios durante el embarazo. Diversos estudios han demostrado que la exposición a la música en general puede tener efectos positivos tanto para la madre como para el feto, de hecho los beneficios de la música clásica en bebés y niños son reales y así lo demuestran distintos análisis y estudios. A partir de la semana 16 de gestación, el feto comienza a desarrollar su capacidad auditiva. La exposición a sonidos y música durante este período puede estimular el desarrollo del sistema auditivo y crear memorias auditivas que persisten después del nacimiento.

Aunque no necesariamente aumenta la inteligencia, la exposición a la música durante el embarazo puede fomentar una sensibilidad temprana hacia los sonidos y ritmos, lo que podría tener beneficios en el desarrollo posterior del lenguaje y las habilidades musicales. La música durante el embarazo debe ser vista como una experiencia enriquecedora y placentera, no como una fórmula mágica para crear "superbebés".

Recomendaciones para Escuchar Música Durante el Embarazo

Los expertos sugieren que no es necesario limitarse a Mozart o a la música clásica. La variedad de estímulos auditivos puede ser beneficiosa para el desarrollo fetal y esos estímulos incluyen diferentes géneros musicales, sin olvidarnos de la voz de los padres e incluso de los sonidos propios de la naturaleza. La música sabemos que puede tener un efecto positivo en el estado de ánimo de la madre embarazada, reduciendo el estrés y la ansiedad. Esto, a su vez, beneficia indirectamente al feto, ya que el bienestar materno es crucial para un desarrollo saludable.

Aunque el efecto Mozart específico no tiene un respaldo científico sólido, la música sigue siendo una herramienta valiosa durante el embarazo y después, para jugar o para calmar al bebé. Sus beneficios van más allá de un supuesto aumento de la inteligencia. La música contribuye a nuestro bienestar emocional en general y por tanto, al bienestar emocional de la madre. Además, proporciona una estimulación auditiva temprana para el feto que siempre es positivo para su desarrollo.

  • Escucha música variada: No te limites a un solo género. La diversidad musical puede proporcionar una gama más amplia de estímulos auditivos. La música relajante para aliviar el estrés puede ser muy útil en algunos momentos y en otros, quizás necesites canciones clásicas para bailar y animarte tú y tu futuro bebé.
  • Habla y canta a tu bebé: La voz de la madre es uno de los sonidos más reconfortantes para el feto y hay expertas que recomiendan cantar antes, durante y después del parto precisamente por los interesantes beneficios que proporciona a la futura madre.
  • Mantén un volumen moderado: No es necesario usar auriculares en el vientre, ni que el volumen sea más alto para que lo escuche mejor. El feto puede escuchar la música ambiental a un volumen confortable.
  • Disfruta de la experiencia: Esto es lo más importante, la música tiene que ser una fuente de placer y relajación para ti porque así lo será también para tu futuro bebé.

¿Es bueno para el bebé ponerle música durante el embarazo? ¿Qué tipo?

Publicaciones populares: