Música para bebés de 6 meses: Beneficios y estimulación temprana

La música es emoción, el pilar básico sobre el que forjamos nuestra personalidad. Desde que nacemos, nuestro oído es tremendamente selectivo. Si observamos a un bebé, vemos como reacciona muy pronto a algunos de los sonidos que le rodean, especialmente a aquellos que afectan directamente a su vida sensorial. Una habilidad que los más pequeños ya adquieren en sus primeros meses y que les acompaña en cada faceta de su vida.

La música existe desde que el hombre es hombre, como forma de expresión y herramienta de comunicación de la vida cotidiana. La música es fundamental para el desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, motriz y del habla… por ello es tan importante que se familiarice a los bebés desde la más pronta edad, se disfrute con ellos, se baile y se cante. La música, el ritmo y el canto son tan ancestrales y están tan integrados en las profundidades de nuestro sistema nervioso que cualquier bebé o niño es capaz de disfrutarla.

Los bebés ya pueden diferenciar entre los sonidos provenientes de la madre, como el latido del corazón, y los sonidos exteriores, como la música o el ruido. Y es precisamente a través de estas sensaciones como empiezan a interactuar y a desarrollar su pensamiento.

La música acompaña a los bebés desde el vientre materno y continúa siempre presente en las nanas y canciones familiares. Su influencia trasciende la simple calma: despierta la curiosidad, estimula la percepción auditiva, potencia la atención y deja huellas imborrables en nuestra memoria, transportándonos a lo largo de la vida a recuerdos y momentos vividos a través de la música.

los mejores BENEFICIOS DE LA MUSICA en el desarrollo de tu BEBE Y NIÑO

A partir de la semana 16 de embarazo, el feto comienza a percibir sonidos, aunque todavía las estructuras del oído no están totalmente maduras. Es a partir de la semana 25 de gestación, cuando el órgano auditivo ya es funcional y, gracias a la pelvis y el esqueleto de la madre que forman una cámara de resonancia, se amplifica la transmisión de sonidos. Así, se puede afirmar que lo primero que escucha un bebé son los latidos del corazón y la voz de su madre.

Por eso, una vez que ha nacido, recostarle sobre nuestro pecho y tararear una canción que se le haya cantado durante el embarazo, puede ser una herramienta eficaz para calmarle, ya que le reconecta con su vivencia en el útero.

Y es que, desde los primeros instantes de vida, el pequeño reacciona a la música y se emociona igual que lo hace un adulto.

Si las canciones están presentes durante la crianza y forman parte de la rutina, estimulará el desarrollo del bebé conforme va creciendo, potenciando su desarrollo emocional, cognitivo, social y físico. Y no solo eso, sino que la música activa diferentes regiones del cerebro que intervienen en dichos procesos de desarrollo, por lo que los beneficios no solo serán puramente musicales, sino que favorecerá un desarrollo integral y completo.

Todos los seres humanos nacemos con la capacidad extraordinaria para detectar patrones auditivos. Las nanas por ejemplo, son canciones universales que comparten una serie de características comunes, independientemente del lugar del mundo de donde provenga. Así que, cantar nanas y canciones de arrullo al bebé es un lenguaje común a todas las madres y padres, que ayuda también a transmitir calma, presencia y amor incondicional.

Los bebés, en los primeros meses de vida, tienen la capacidad de responder a melodías antes que a una comunicación verbal de sus padres.

La música también favorece el desarrollo de la autoestima, confianza y a la expresión de las emociones. Está demostrado que la música es vehículo para mejorar nuestro estado de ánimo y hacernos sentir mejor, y eso es aplicable tanto en adultos como en los más pequeños.

El científico Robert Zatorre describe así el viaje de la música por nuestro cuerpo: los sonidos impactan en el oído, se transmiten al tronco cerebral y de ahí a la corteza auditiva primaria. Estos impulsos viajan a redes distribuidas del cerebro importantes para la percepción musical, pero también para el almacenamiento de la música ya escuchada.

Lo más beneficioso es ofrecer a nuestros bebés y niños una gran variedad de estilos musicales, modos y métricas, enriqueciendo su bagaje sonoro y su vocabulario musical. Porque la música es un lenguaje, si lo comparamos con el aprendizaje de la lengua materna, no esperamos que un niño hable exponiéndose solo a tres palabras, o que aprenda a hablar sin experimentar antes. Pues con la música pasa lo mismo y se aprende usándola y practicándose, y estando expuesto a toda su variedad.

Ser parte de la acción conduce a nuestros peques a desarrollar no solo aptitudes musicales sino a alimentar y favorecer, entre otros, el desarrollo del sistema vestibular, la percepción rítmica, la coordinación, el equilibrio, el lenguaje, la expresión de emociones.

El movimiento suele ir acompañado de la música. Es algo que siempre van de la mano, así que… ¡Adelante! Elegid vuestras canciones favoritas y a desplazaros marcando el ritmo o tocando las palmas. Será una iniciación a la danza que le ayudará a interiorizar conceptos musicales, a la vez que desarrollará sus habilidades motoras y propioceptivas.

Experimenta con objetos e instrumentos. Los principales instrumentos musicales son la voz y el cuerpo, los más baratos, los llevamos siempre “puestos” y nos pueden dar mayor satisfacción de experimentación. También podemos probar las posibilidades sonoras de los objetos que tengamos por casa. No sonará igual al golpear un juguete de madera, que uno de metal o de plástico.

Hay que darle libertad, aunque haga un poco de ruido, además de prestarle atención y valorar sus descubrimientos.

Empezaremos por instrumentos de pequeña percusión (que sean seguros y de calidad es fundamental) desde que tienen pocos meses. Como, por ejemplo, con los huevos shakers. Desarrollaremos la prensión, la discriminación tímbrica, motricidad fina, gruesa…

En este caso, cuanta más variedad haya, mejor. Lo que estamos haciendo es definir los gustos, conocer las posibilidades de la música disfrutando y jugando con ella, desarrollando el oído, trabajando las habilidades psicomotoras, las habilidades matemáticas… Hay motivos de sobra para enriquecer su mundo.

Al igual que no solo le hablas usando una palabra de tu vocabulario, no le ofrezcas solo canciones infantiles, sino dótale de toda la variedad que conozcas, e incluso ponle lo que a ti te gusta y disfrutarla juntos. Cada estilo musical aportará nuevas visiones sobre la música.

Si hacemos que estos pasos formen parte de nuestro día a día, es cuando realmente a nuestros peques les reportará un beneficio. Si realizamos estas claves muy de vez en cuando, no interiorizarán estos aprendizajes. Así que uno de los pasos imprescindibles es crear una “rutina musical”. Cuando son más pequeñitos, aprovecha los momentos previos al sueño, para cantarle una nana, o cántale mientras le cambias el pañal.

Estos momentos de música y juegos vividos en familia les proporcionará recuerdos placenteros imborrables. No buscaremos el virtuosismo ni modelar niños con altas dotaciones, sino que buscaremos su disfrute y felicidad. Por eso, es fundamental ofrecer e invitar, y en ningún momento forzar. Si no le apetece “jugar con la música”, lo dejaremos para cuando esté preparado, respetando sus tiempos.

Con la música los niños pueden buscar sonidos nuevos, encontrar objetos que producen sonidos, diferenciarlos, manipular objetos sonoros o construirlos, etc. Hay que acostumbrarlos a escuchar, a jugar con los sonidos, a percibir sus parámetros, a elegir entre sonidos agradables y desagradables, sonidos de nuestro cuerpo o del exterior, a escuchar el silencio...

En los años 90 se empezó a divulgar la idea de que la música era beneficiosa para los bebés y los niños en general, y que incluso podría ser determinante en su desarrollo intelectual. Pues bien, parece demostrado que la música favorece el desarrollo psicomotriz del niño. Es por tanto, un elemento fundamental en la primera etapa del sistema educativo, y son los padres los primeros responsables en iniciarles en los ritmos y sonidos.

En los primeros meses de vida la voz de la madre entonando una canción conocida tranquiliza y otorga seguridad al bebé. Escuchar música clásica parece ser que también. Hay estudios que apuntan a que puede generar paz y crear armonía en la vida del bebé, incluso durante el embarazo, ya que son más sensibles a las melodías que los adultos y les aporta tranquilidad y serenidad.

Entre los principales compositores de música clásica más adecuados para los bebés están Mozart, Beethoven y Bach; Chopin también está presente pero se utiliza sobre todo para ayudar a conciliar el sueño de los pequeños.

Cuando son bebés se puede seguir el ritmo de la música balanceándolos, bailando abrazados o siguiendo la pulsación en sus piernecitas con la mano del adulto.

El niño que vive en contacto con la música:

  • Aprende a convivir y a socializarse con mayor facilidad.
  • Adquiere más seguridad emocional y confianza, porque se siente comprendido al compartir canciones y estar inmerso en un clima de ayuda, colaboración y respeto mutuo.

Durante la etapa de adquisición del lenguaje, las canciones ayudan a mejorar la dicción y articulación de las palabras, a enriquecer el vocabulario y a comprender el lenguaje oral y la expresión corporal. Los gestos asociados a la música o a las canciones estimulan la psicomotricidad y el conocimiento del propio cuerpo.

Bailar las canciones, seguir el ritmo, acompañar con pequeños instrumentos de percusión una melodía o aplaudir al compás de la pulsación de la música, potencian el equilibrio y la coordinación corporal y espacial.

De una forma indirecta, con la música se trabaja:

  • El desarrollo de la voz y el canto.
  • El contacto con fuentes de sonido como instrumentos musicales u otros objetos.
  • Reconocimiento de los sonidos, su timbre, su intensidad…
  • El desarrollo de la capacidad auditiva y el pensamiento musical.
  • Utilización del movimiento para expresarse, para conocer el propio cuerpo y desarrollar el sentido del ritmo; todo esto favorecerá las relaciones sociales.

Parece ser que su escucha por parte de los más pequeños aumenta la actividad de la corteza cerebral, mejora el razonamiento espacial, además de favorecer el bienestar emocional y la psicomotricidad fina. Pero no sólo la música de Mozart es beneficiosa para el bebé; desde los sonidos del día a día, los pequeños instrumentos de percusión (campanas, cascabeles, maracas…), hasta la música rock, folk o popular le harán bien en el aspecto intelectual al niño.

La música de estimulación temprana para bebés es un excelente medio para fomentar el desarrollo integral del niño. No únicamente sirve para tranquilizar al pequeño cuando esté más nervioso o alterado, también se puede usar para estimularle.

Una vez que nacen, la música se convierte en una parte esencial para la relajación de los bebés. Se transforma en un lenguaje universal para los recién nacidos, facilitando la conexión emocional con sus padres.

La comprensión de las palabras en los niños se produce gracias a la repetitividad de los sonidos. A través de las vocalizaciones que imitan los sonidos musicales, los bebés expresan el lenguaje de forma intuitiva y espontánea.

Incorporar la música de estimulación temprana en la rutina diaria de tu bebé es sencillo y puede hacerse de diversas maneras. Pon música suave y relajante mientras alimentas a tu bebé. Las canciones de cuna son una excelente manera de calmar a tu bebé antes de dormir. Utiliza juguetes musicales y haz que tu bebé interactúe con ellos.

Escuchar música junto a tu bebé es una manera divertida y eficaz de ayudarle a ganar confianza y a constituir su base emocional. La influencia de la música armónica en el cerebro del bebé es tal, que precede a su comprensión del lenguaje. En el aspecto intelectual, la música estimula la facultad de concentración y de atención en el bebé. Es decir, la música, de algún modo, tiene la virtud de acelerar el aprendizaje del peque.

Estimula y despierta las emociones y los sentimientos del peque. Puede ayudar al bebé a calmarse cuando lo necesite o, por el contrario, a activarse cuando sea preciso. La música suave crea un clima agradable que les relaja y les aumenta la autoestima y la seguridad, mejorando su autocontrol.

Como cualquier otra actividad artística, las actividades que hagas con tu bebé que tengan que ver con la música, van a favorecer su capacidad de crear e imaginar.

Muchos estudios coinciden en señalar que uno de los primeros conceptos que el bebé es capaz de entender, es el del estado de ánimo de su mamá. Además, esa voz, así como la música que escucha, estimula sus emociones y fortalece el vínculo con su madre.

Tanto entonando canciones como escuchando música, estarás motivando a que el bebé desarrolle cambios importantes a nivel fisiológico. Concretamente en la respiración, circulación, sistema inmune, actividad neuronal, ritmo cerebral, cambios metabólicos y tono muscular.

La música puede ayudar a que los bebés se sientan seguros y relajados. Las canciones ayudan a desarrollar el oído y el lenguaje, ya que les vamos acostumbrando a distinguir entre diferentes sonidos y, si las acompañamos de juegos o mímica, también sus significados.

Si las canciones forman parte de la crianza y las integramos en el día a día del niño, ayudarán a estimular su desarrollo. La música también incrementa el poder de concentración, la capacidad de aprendizaje y la memoria.

Cantar una de estas canciones es la manera perfecta de terminar la rutina diaria. Los ritmos y melodías ayudan a calmar al bebé, y escuchar la voz de mamá o papá también tiene un efecto tranquilizador y ayuda a reforzar este vínculo tan especial.

La musicoterapia es una técnica en la que se emplea la música para mejorar la salud de una persona en diferentes ámbitos. En el caso de los bebés repercute en su bienestar y mejora de sus habilidades sociales y cognitivas, ya que tiene la capacidad de activar todas las áreas cerebrales de forma simultánea. Por eso, puede emplearse tanto en niños con algún problema de desarrollo o discapacidad como con los que, a priori, no presentan ninguna dificultad.

Entre los beneficios de emplear la musicoterapia en bebés, señalar:

  • Es un elemento clave para la socialización con las personas más próximas al bebé, principalmente sus padres.
  • Contribuye a desarrollar el habla y decir las primeras palabras al imitar sonidos.
  • Estimula el desarrollo cerebral.
  • Ayuda a relajarlos, liberar estrés y tranquilizarse, tanto a través de la escucha de música como cantando y/o bailando.
  • Contribuye a gestionar mejor los llantos y situaciones de dolor.
  • Mejora su capacidad de atención.
  • Influye en un mejor desarrollo motor, coordinación, psicomotricidad y expresión corporal (a través del baile, las palmas, seguimiento del ritmo, etc.).
  • Contribuye a mejorar los vínculos con las personas adultas más próximas.
  • Es beneficiosa en casos de niños que precisen ir a Atención Temprana, tengan algún tipo de discapacidad, enfermedad rara, dificultades neurológicas, retraso madurativo…
  • Repercute en su bienestar físico, social y emocional.
  • Mejora aspectos vinculados a la inhibición al promover el movimiento libre.

La música debería estar presente en la vida de una persona ya desde antes de nacer. Después, es recomendable que el bebé escuche diferentes tipos de música en función de su edad, momento del día y estado. Además, hay que tener en cuenta que este recurso no se limita a reproducir canciones sino que también se emplea en juegos, adivinanzas, ofreciendo instrumentos al niño, bailando, haciendo ritmos con diferentes partes del cuerpo, etc.

Aunque desde el entorno familiar se pueden llevar a cabo determinadas actividades vinculadas con la musicoterapia, para obtener resultados palpables es importante contar con un especialista formado en el área.

El terapeuta musical adaptará su intervención a las particularidades y necesidades de cada bebé, es decir: son sesiones individualizadas. Aún así, entre los consejos básicos a seguir figuran:

  • Ofrecerle instrumentos adaptados a su edad.
  • Bailar con él en brazos.
  • Cantarle.
  • Permitirle que escuche música de diferentes estilos y a través de diferentes canales.
  • Presentarle diferentes juegos musicoterapéuticos.
  • Prepararle baños sonoros.
  • Llevar a cabo ejercicios de relajación musical.

En conclusión, la musicoterapia es una técnica que repercute en el bienestar de los bebés tanto a nivel físico (mejora de la coordinación, lateralidad, motricidad fina…) como psicosocial (comunicación, gestión emocional, relación con los demás, etc.).

Introducir la música desde los primeros meses de vida es una de las formas más efectivas de acompañar el desarrollo infantil. Escuchar, cantar y moverse al ritmo de las melodías no solo estimula el cerebro y potencia la creatividad, sino que también fortalece los vínculos familiares y deja huellas imborrables en la memoria afectiva, asociando canciones con emociones y momentos vividos.

Cantar una canción para dormir al bebé es una práctica ancestral, pero ¿te has preguntado alguna vez por qué lo hacemos? Hoy, en Suavinex, queremos contarte cómo la canción de cuna puede favorecer el desarrollo emocional, cognitivo y social del bebé, así como el vínculo afectivo con sus cuidadores.

Al escuchar la voz de su madre o padre, el bebé se familiariza con los sonidos, las palabras y las estructuras del idioma. Cantar una canción para dormir al bebé, estimula su atención, su concentración y su curiosidad, puesto que se interesará por lo que está escuchando y tratará de comprenderlo.

A través de las nanas para dormir al bebé, el pequeñín percibe seguridad, confianza y tranquilidad. Esto se traduce en niveles de estrés y ansiedad mucho más reducidos.

Otro beneficio muy relevante de cantar una canción para dormir a un bebé, es que mejora la relación y el vínculo afectivo entre los cuidadores y el peque. Otro beneficio añadido de las canciones para dormir es que, muchas veces, transmiten lecciones y valores. Puedes elegir las canciones que más se alineen con tus creencias y tu forma de educar a tu bebé.

Todas las culturas tienen las suyas, muchas veces asociadas a historias, tradiciones o creencias que se transmiten de generación en generación.

El ritmo de la canción debe ser acorde al ritmo cardiaco del bebé, que es más lento que el de un adulto. La melodía de la canción debe ser fácil de recordar y seguir por el bebé, que se sentirá más cómodo con una estructura predecible. La letra de la canción debe ser comprensible y adecuada para el nivel de desarrollo del bebé.

A la hora de elegir una canción de cuna para tu bebé, debes tener en cuenta tus preferencias personales, las de tu hijo o hija y las circunstancias en las que vais a cantarla. Escoge una canción que te guste y te haga sentir bien. Si tú disfrutas cantando, tu bebé lo notará y también disfrutará. Adapta la canción al estado de ánimo del bebé. Si tu bebé está muy inquieto o nervioso, puedes optar por una canción más animada y divertida que capte su atención y le distraiga. Personaliza la canción con el nombre del bebé o con frases que le dediques. Esto hará que la canción sea más especial y significativa para el bebé, que se sentirá más querido y valorado.

Cantar una canción para dormir a tu bebé para dormir es algo mucho más beneficioso de lo que podrías pensar. Fomenta su desarrollo integral y mejora su vínculo afectivo con papá y mamá y otros cuidadores.

Beneficios de la música para bebés
BeneficioDescripción
Desarrollo cognitivoEstimula la memoria, la atención y el lenguaje. Mejora el razonamiento espacial.
Desarrollo emocionalFomenta la seguridad, la confianza y la tranquilidad. Reduce el estrés y la ansiedad.
Desarrollo socialMejora la socialización y el vínculo afectivo con los cuidadores.
Desarrollo físicoPotencia el equilibrio, la coordinación corporal y la psicomotricidad.
Desarrollo del lenguajeAyuda a mejorar la dicción, la articulación de las palabras y a enriquecer el vocabulario.

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