Beneficios de los muñecos para dormir bebés: Doudous y objetos de consuelo

A muchos niños pequeños les gusta irse a la cama acompañados por sus juguetes o peluches preferidos. Es muy frecuente que los niños quieran estar acompañados de su juguete preferido de manera constante, aún a la hora de comer o incluso en sus momentos de entretenimiento. En el caso de que el peluche desapareciera, probablemente nos encontraríamos frente a un gran berrinche.

Este tipo de elementos tan importantes para los niños son conocidos como “objetos de consuelo” por la psicología. Si bien hay muchos niños que no necesitan de objetos de consuelo o de transición, la mayoría sí suelen apoyarse en ellos para realizar el paso totalmente natural de dejar de ser bebés para convertirse en niños más autónomos e independientes.

¿Qué son los Doudous?

Se denomina Dou Dou a la primera mantita o al primer peluche que tiene un bebé. Estos primeros juguetes cumplen una función vital: calmar al bebé cuando los papás están lejos o ausentes. Si tu bebé empieza a mostrar apego por un muñeco, manta o peluche, no debes preocuparte en absoluto. Como ya hemos comentado, los Dou Dous o peluches de apego, son extremadamente útiles para lograr que el bebé duerma tranquilo, especialmente cuando empieza a dormir solito.

En cuanto a la importancia del uso de peluches o juguetes de consuelo, los mismos le sirven al niño para afrontar los primeros momentos de desapego de su madre y comenzar a transitar su propio camino hacia la autonomía total. Gracias a todo lo que el niño comparte con este objeto en cuestión, logra formar un fuerte vínculo y termina por considerarlo prácticamente como otro miembro de la familia.

La cultura popular suele creer que un pequeño que comparte demasiado tiempo con objetos inanimados tiene una mayor tendencia a la debilidad, a la inmadurez o a la timidez. Estos últimos datos son totalmente falsos, ya que a través del juego con su peluche no solo logrará separarse sanamente de su mamá sino que mejorará sus relaciones sociales y podrá expresar libremente sus pensamientos y emociones.

¿Por qué enganchan tanto los doudous?

Los bebés tienden a encariñarse con un objeto del que les atraiga la textura, el olor o, como en el caso de los doudous, ambas cosas. Siempre ha sido así y cuando no existían estos muñecos, muchos peques se aferraban a mantitas, peluches, muselinas u otros objetos, generalmente de tela. Aún muchos siguen haciéndolo. Seguro que has visto a más de un bebé aferrado a su mantita o conoces a más de un niño que no se duerme si no tiene al lado algún objeto concreto.

La ventaja que tienen los doudous es que están especialmente diseñados para generar apego en el bebé por su textura y el material del que están hechos. Realmente invitan a abrazarlos por lo adorables y bonitos que son. Estos muñecos para dormir son muy suaves. También son manejables, porque tienen el tamaño perfecto para las pequeñas manitas de los bebés. Además, los buenos doudous no tienen pelo con el que se pudieran atragantar al chuparlos y se impregnan fácilmente de cualquier olor.

Esta última característica es, precisamente, una de las claves del éxito de estos peluches, ya que lo recomendable es que la mamá lo impregne con su olor, o incluso duerma con él un par de días antes de ofrecérselo al bebé. Un muñeco ya de por sí adorable se convertirá de esta forma en irresistible para el peque, ya que no hay nada que tranquilice más a un chiquitín que el olor de su mamá. ¡Tendrás que resistirte a quedarte con el muñeco para dormir tú con él, porque verdaderamente son encantadores y enamoran a cualquiera!

Tal poder de atracción tienen, que te advertimos de que puede que tengas que llevarlos contigo a donde quiera que vayas. Los bebés empiezan utilizándolo para conciliar el sueño y acaban por convertir a estos muñecos en sus mejores amigos. Seguramente te pida que lo llevéis siempre cuando vayáis de paseo y, por supuesto, cuando salgáis de viaje. Y si para el peque es su mejor amigo, es probable que también acabe siendo el tuyo, dada su capacidad asombrosa para calmar a los niños. Menos mal que su tamaño es perfecto para transportarlos en la bolsa del carrito o meterlos en cualquier maleta, porque va a ser un equipaje imprescindible.

Olvidar a un doudou en casa o perderlo se puede convertir en un auténtico drama. No son pocos los padres que han tenido que volver corriendo a por él a casa, estuvieran donde estuvieran, o han tenido que comprar uno a la desesperada. De hecho, si tu peque se ha encariñado con uno, te recomendamos que compres otro igual para tenerlo en la retaguardia y echar mano de él si por cualquier motivo el original se pierde o acaba destrozado por tanto uso. Créenos, el doudou acabará pareciéndose muy poco al original pasados unos meses o años, pero a tu peque seguirá pareciéndole irresistible. Una alternativa, si ya es tarde para hacerte con uno igual, es que compres uno de color y forma similares. No vas a engañar a tu peque, pero puede que se conforme mejor con el sustituto si al menos se asemeja a su querido amigo perdido y vuelves a impregnarlo con tu olor.

¿Cuándo se puede dar un muñeco para dormir a un bebé?

Es recomendable esperar hasta que el bebé tenga al menos 12 meses antes de introducir un muñeco o cualquier tipo de peluche en su cuna. La razón principal es que durante los primeros meses de vida, los bebés son más vulnerables al síndrome de muerte súbita del lactante y otros riesgos relacionados con la asfixia. Un muñeco, almohadas o mantas podrían representar un peligro si el bebé no tiene suficiente control sobre su cuerpo para moverse y apartarlos de su cara mientras duerme.

A partir de los 12 meses, los bebés ya tienen mejor control motor y, por lo general, pueden moverse lo suficiente como para evitar riesgos de asfixia.

Beneficios de los peluches para el desarrollo emocional

Durante los primeros meses de vida, la vista del bebé no está desarrollada al cien por cien, por lo que perciben el mundo que tienen a su alrededor más por otros sentidos. El del tacto es uno de los más importantes. Por eso los peluches "son una herramienta en el desarrollo sensorial de los niños, especialmente en las primeras etapas de su vida. La suavidad y las texturas llenan al niño de sensaciones nuevas impulsándolo a explorar el mundo que le rodea", destaca la experta.

Así, "en el desarrollo emocional, los niños los utilizan para gestionar el estrés, la ansiedad o los miedos, proporcionándoles consuelo y seguridad", comenta la psicóloga y educadora. Es por este motivo por el que es habitual usar un peluche para dormir.

"Muchos niños encuentran que tener un peluche cerca les ayuda a sentirse más seguros y relajados a la hora de dormir, mejorando así la calidad de su descanso y su confort. Es por eso que se pueden utilizar para establecer rutinas del sueño, asociando el peluche con el momento de descanso", destaca.

"Además, fomentan la empatía, ya que los niños suelen cuidar y hablar con sus peluches, proyectando emociones y aprendiendo a reconocer las de los demás", añade Paloma Castellanos. En este sentido, observar y escuchar con atención esas 'conversaciones' puede proporcionar a los padres mucha información del momento emocional por el que esté pasando su hijo.

Los peluches ofrecen muchas posibilidades para desarrollar el juego simbólico y la creatividad. Con ellos, los pequeños inventan historias y dejan volar su imaginación. "Al interactuar con un peluche, los niños tienden a asignarles personalidades, roles o características propias de los seres humanos, lo que les permite practicar situaciones cotidianas, como cuidar a un bebé, ser un médico o un maestro, o inventar mundos y aventuras fantásticas. Este tipo de juego fomenta la capacidad de pensar de manera abstracta, de crear narrativas complejas y de resolver problemas dentro de los escenarios que inventan", detalla la experta.

Esas situaciones que se dan cuando juegan con los peluches les sirven también de ensayo para ir desarrollando las habilidades sociales, como compartir, colaborar o negociar. En este sentido, el peluche actuaría como un compañero de juego, con el que llegan a establecer una conexión emocional y afectiva.

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Claves para elegir el doudou perfecto

En el mercado hay doudous de múltiples formas y colores. La mayoría son planos o con una cabeza que sobresale. Otros tienen forma de peluche. Puedes elegir el que más te guste a ti o el que más atraiga a tu bebé. En ocasiones será necesario que pruebes con varios tipos de doudou hasta que des con el que relaja a tu bebé y consigue generar apego. ¿Le gustan más los planitos en forma de mantita o los que tienen forma de animal? Si ves que al que tiene no le hace mucho caso, siempre puedes probar con un doudou de otro tipo. Los personalizados harán que el peque se sienta aún más identificado con ellos cuando se un poco más mayor y le expliques que lo que ahí pone es su nombre.

En cualquier caso, como en cualquier producto de puericultura, lo más importante es que este muñeco para dormir sea seguro para tu peque. No debe tener pelo con el que el bebé se pueda atragantar al tragárselo, ni tampoco elementos pequeños, como ojos o botones que pudieran despegarse o descoserse.

Ten cuidado con las etiquetas, porque atraen mucho a los peques. Comprueba que, si tiene alguna, está bien cosida o quítasela tú ante cualquier duda.

Dado el uso que se le va a dar, es también crucial que se pueda lavar en la lavadora. Agradecerás poder limpiarlo de la forma más cómoda y rápida posible porque acabará lleno de babas y suciedad si tu peque no se despega de él.

Aunque dependerá mucho de tu gusto y el de tu peque, la regla general es que cuanto más sencillo sea el doudou, mejor.

¿Qué pasa si mi bebé no tiene objeto de apego?

Esta consulta tan frecuente en pediatría tiene fácil respuesta: una consecuencia negativa de la falta de peluches o juguetes transicionales es la pérdida de autonomía. Enfrentarse a nuevas experiencias no es fácil para el bebé. Los muñecos de apego les ayudan a dar ese pasito adelante.

Otro de los beneficios de los muñecos de apego es su capacidad para reconfortar y tranquilizar al pequeño en momentos de tensión. Cualquier separación temporal de las figuras paternas, por breve que sea, genera malestar y sufrimiento en el menor. Es un trauma que no podemos evitar, pero sí mitigar fomentando el uso de ositos, mantas y demás herramientas transicionales.

Los doudous pueden incentivar las habilidades sociales del menor. Que este desarrolle una relación de amistad con su objeto de apego, poniéndole nombre y conversando activamente con él, es perfectamente natural.

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