La fertilidad es un tema central en las sociedades tradicionales africanas, tanto la fertilidad de los campos como la de las personas. Este concepto se manifiesta en diversos ritos, ceremonias y objetos, entre los cuales destacan las muñecas de fertilidad. Estas muñecas no son solo juguetes, sino símbolos profundos de identidad, género y poder cultural.
Es uno de los grandes temas y una de las preocupaciones esenciales de las culturas africanas, ya se trate de la fertilidad femenina o de la fertilidad de las tierras. El fruto del vientre de la madre y el fruto de la madre tierra han sido también una constante en el Antiguo Testamento y lo será en las generaciones venideras.
Daniel 7,12b-13: "... el Señor, tu Dios mantendrá contigo la alianza y será fiel al juramento que hizo a tus antepasados. En estas palabras bíblicas parecen encontrar un reflejo las tradiciones africanas. La fertilidad de la mujer está, con frecuencia, asociada a la fertilidad de los campos. Ritos, ceremonias y mascaradas suelen ser comunes para ambos casos.
Muchos pueblos africanos viven de la tierra y sólo una tierra fértil puede garantizar su subsistencia. Por ello, numerosos son los ritos y ceremonias con bailes de máscaras que se les dedican especialmente en el momento de las siembras y en el de las cosechas. Y al igual que las estatuillas dedicadas a favorecer la fecundidad de la mujer, numerosas son también las máscaras talladas y consagradas para que, mediante las plegarias y los ritos adecuados, los conocidos ritos agrarios, las potencias del más allá sean favorables concediendo la fertilidad de las tierras.
El Significado de la Esterilidad y el Rol de las Muñecas
La mujer estéril es considerada una desgracia en la familia y en el clan, la mayor vergüenza que puede pesar sobre una mujer. Al no tener descendencia, nunca podrá ser elevada a la categoría de antepasado, su espíritu permanecerá errante y no tendrá derecho a las obsequias fúnebres de aquellos que han dejado descendencia.
En muchas etnias, como Nandji, Fanti, Ashanti y Mossi, las mujeres mandan fabricar muñecas que, una vez consagradas, favorecerán la fertilidad y preservarán la salud durante los embarazos y los partos. Desde niñas se entrenarán a ser madres con estas muñecas.
Las Akua'ba del Pueblo Akan
Las akua´bas son muñecas rituales de fertilidad, que están mucho más elaboradas que en otras etnias. Las llevan las jóvenes que están encintas y quieren traer al mundo bebés sanos o quieren quedar embarazadas, siempre a la espalda, como el niño deseado. En el pueblo Akan, el cuidado de los niños y niñas es una responsabilidad importante para las mujeres, de quienes se considera que no han cumplido su propósito en la tierra hasta que tengan hijos/as.
La tradición del origen del akua’ba se basa en la historia de una mujer sin hijos/as, llamada Akua, que fue a su santuario local para consultar con el sacerdote por su deseo de ser madre. El sacerdote la aconsejó tener una pequeña figura tallada y tratarla como si fuera un bebé real, llevándola en un trapo a la espalda. Al principio fue ridiculizada, pero después consiguió tener un bebé real, una niña, frente al asombro de sus amigas que le dijeron: ¡Akua, wo ba ni” -“Akua, esta es tu hija”. La niña fue llamada Akua o “nacida en miércoles”.
Cuando nace el bebé colocan la akua’ba pintada con arcilla blanca en un santuario como ofrenda y recuerdo. También puede guardarse en casa, entonces la akua’ba se viste con ropas, lleva joyas y se tallan peinados a lo largo de los bordes de la cabeza redondeada o en la parte de atrás. Algunas akua’ba tienen escarificaciones en el rostro, no para la identificación o por estética, sino para que los espíritus no se los lleven. Hoy en día, es más probable encontrar una akua’ba producida para la venta como recuerdo que una reliquia en uso ritual. El uso tradicional, sin embargo, continúa en algunas áreas.
Akiki, la muñeca que promueve la identidad de las niñas africanas
Diversidad de Muñecas de Fertilidad en África
Existen diversas representaciones de muñecas de fertilidad a lo largo de África, cada una con características y significados particulares:
- Muñecas Namji (Doayo, Camerún): Estas muñecas, también conocidas como Doayo, son elaboradas por un pueblo animista que vive en las montañas del norte de Camerún. Al igual que los Kirdi, se dedican a la ganadería y al pastoreo de bovinos, que juegan un papel importante en su vida social y tradiciones. Dentro de su producción artística destacan las llamadas muñecas Namji, de tamaño que no sobrepasa los cuarenta centímetros y de múltiples formas. Estas muñecas tienen el mismo simbolismo que las famosas Akwa Ba de los Ashanti, aportar la fertilidad y la fecundidad, tanto de la mujer como de los campos. Por esta razón, participan en los ritos de fecundidad que se celebran en beneficio de las mujeres estériles. Las mujeres las llevan suspendidas del cuello o contra el vientre con el fin de que actúen sus poderes mágicos. También, tocar el vientre de la portadora transmite su magia, es decir, su capacidad de potenciar la fertilidad. Las mujeres les prodigan muchos cuidados y atenciones y cubren estas figuras suelen de varias filas de cuentas de colores y abalorios que cruzan el pecho y espalda o rodean la cintura. Las más antiguas llevan adornos de cauris, semillas, gris-gris (amuletos) y todo tipo de talismanes mágicos con el fin de que ejerzan el mayor poder posible. Estas muñecas han permanecido desconocidas hasta hace relativamente poco tiempo. Muñeca destinada a proteger la fertilidad femenina. Abalorios amarillos en el cuerpo y rojos en muñecas y tobillos. Adornada con un cauri que es también símbolo de la fertilidad femenina.
- Muñecas Biiga (Mossi, Burkina Faso): Las llamadas muñecas Biiga son fabricadas por los Mossi de la región de Bulsa. Son muñecas de fertilidad de rasgos abstractos, de estructura prácticamente cilíndrica, con un relieve a nivel de los pechos y a veces el vientre algo abombado, en señal de una futura maternidad. Otras pueden marcar un ligero estrechamiento a nivel de la cintura estructurando el cuerpo en dos partes. La cabeza guarda la morfología de la estatuaria mossi. Estas estatuillas son figuras femeninas talladas normalmente por los herreros, a veces van forradas de cuero y otras adornadas con cauris. Es un juguete, al que se viste, lava y se lleva a la espalda. Esta muñeca mossi, llamada Biiga, tiene un simbolismo complejo. Para la niña es a la vez la fuerza que le hará tener en su día un hijo y al mismo tiempo el bebé que aprende así a cuidar para entrenarse a ser madre. La Biiga pasa de madre a hija o de hermana a hermana. Biiga en moré significa “niño”. El “niño” es considerado por los Mossi como la reencarnación del antepasado que le concede un sigha, parte de la sustancia inmortal guardada por los antepasados. Es amuleto, al tiempo que juguete, que se transmite de madres a hijas o de hermana mayor a hermana menor como un bien familiar. Es siempre un signo positivo que favorece la fertilidad de la mujer. Se ofrecen también a las jóvenes que acaban de sufrir la excisión para desearles que sean fecundas. El mango del tirachina reproduce una muñeca de fertilidad biiga.
Además de estas, existen otras figuras y máscaras asociadas a la fertilidad en diversas culturas africanas:
- Máscara Nimba: Utilizada por los miembros de la sociedad secreta Simo, representa a la diosa de la reproducción y la fertilidad.
- Máscara D'mba (Baga): Es la máscara más conocida de los Baga, representando a la madre ancestral que vela por la fertilidad de sus descendientes.
El Impacto de la Colonización y la Evolución de la Identidad Femenina
La colonización trajo consigo una compleja relación entre las mujeres y las muñecas a las que estuvieron expuestas. La inestabilidad provocada por el colonialismo resultó en que muchas niñas perdieran el acceso a sus muñecas tradicionales, llevándolas en su lugar a recurrir a juegos improvisados con muñecas efímeras, hechas de hojas de banano o mazorcas de maíz.
Sin embargo, la dicotomía más complicada se produjo con la introducción de muñecas blancas, que representaban una norma de belleza diferente a las características físicas locales. Esto llevó a que muchas niñas idealizaran estas muñecas como símbolos de lo deseado y moderno. Este proceso de idealización de rasgos occidentales tuvo un profundo impacto en la percepción de la identidad y la belleza de las mujeres, creando una división entre lo "deseable" y lo "no deseable" basada en el color de la piel, la textura del cabello y los rasgos faciales.
Con la independencia, se inició un proceso de transformación social que permitió la emergencia de las primeras feministas y el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Las muñecas tradicionales que habían sobrevivido a la colonización siguieron siendo relevantes y se convirtieron en agentes de empoderamiento al mantener las tradiciones de estas comunidades.
