Monitorización Materna de Movimientos Fetales: Beneficios y Riesgos

Durante el embarazo, es fundamental realizar un seguimiento adecuado del desarrollo del feto y asegurar su bienestar. La monitorización fetal o cardiotocografía es un método complementario de diagnóstico que ofrece información sobre el estado de bienestar fetal. En este artículo, exploraremos los beneficios y riesgos asociados con la monitorización materna de movimientos fetales.

Introducción

La percepción de movimientos fetales por parte de las gestantes es un indicador subjetivo que refleja el bienestar fetal. Aunque no existe una definición de normalidad universalmente aceptada, esta se puede definir como la percepción de 10 o más movimientos fetales en 2 h estando la gestante en decúbito lateral y concentrada en ellos. Los movimientos del feto son únicos para cada feto así como la percepción materna de estos.

La frecuencia de los movimientos aumenta desde la semana 24 hasta la semana 32, a partir de la cual se estabiliza, por lo que esta no disminuye al final del embarazo, aunque sí puede cambiar el tipo de movimiento. La mayor frecuencia de movimientos se experimenta cuando las mujeres están tumbadas y al final del día. Se ha demostrado que existe una correlación del 37 al 88% entre la percepción materna y la exploración ecográfica.

Los ciclos de sueño en los que estos movimientos pueden no percibirse suelen durar de 20 a 40 min y rara vez superan los 90 min. La percepción materna de disminución de movimientos fetales se asocia con un aumento de 1,4 a 5 veces de muerte fetal y otros resultados adversos perinatales como hipoxia perinatal, alteración del neurodesarrollo en la descendencia, enfermedad hipertensiva materna, parto prematuro y restricción del crecimiento fetal intrauterino. De esta manera las gestantes que experimentan una disminución de movimientos fetales tienen un mayor riesgo de un resultado adverso del embarazo.

Existen ciertos factores de confusión que pueden alterar la capacidad de las gestantes para percibir los movimientos fetales como la edad gestacional, la paridad, la obesidad y la localización de la placenta. La preocupación materna sobre la disminución de movimientos fetales es un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencias (4-15%), sobre todo entre las nulíparas. Se estima que al menos el 40% de las gestantes se preocuparán por una disminución de movimientos fetales una o más veces durante el embarazo, aunque la mayoría de los episodios son transitorios y no tienen implicaciones en el resultado de la gestación y el recién nacido.

Sin embargo la mayoría de las gestantes (50-89%) con resultado del embarazo de muerte fetal esperan más de 24 h sin percibir ningún movimiento fetal antes de consultar e incluso un tercio esperan más de 48 h. Aunque se conoce la asociación de la disminución de movimientos con resultados adversos del embarazo su fisiopatología no está bien esclarecida, lo que dificulta su prevención y provoca la inexistencia de una pauta consensuada para el manejo adecuado de gestaciones con episodios de percepción de disminución de movimientos.

¿Qué es la Monitorización Fetal?

La monitorización fetal es un estudio que se realiza a las mujeres embarazadas sobre todo a partir de las 28 semanas de gestación. Es un método diagnóstico que nos ayuda a valorar de una forma indirecta la salud fetal y la presencia de contracciones uterinas. Se registran los latidos del corazón del bebé y la actividad uterina, es decir, la presencia o no de contracciones.

Las fluctuaciones en la frecuencia cardiaca fetal pueden considerarse normales entre rangos que oscilan los 120 y los 160 latidos por minuto. Cuando existen situaciones anormales que ponen en riesgo la salud del feto, dichos latidos inicialmente aumentan, pero posteriormente pueden disminuir.

Un monitor fetal puede realizarse a partir del II trimestre de embarazo (26 semanas) aunque habitualmente se deciden realizar cada semana a partir de considerar un embarazo a término, es decir desde las 37 semanas de gestación. A partir de que un embarazo cumple su fecha probable de parto conviene ser más estricto con su vigilancia y dicha monitorización debería realizarse dos veces por semana.

Se colocan unas bandas en el abdomen que sostienen unos transductores que van a medir tanto la frecuencia cardiaca fetal como la presencia de contracciones uterinas. La duración de la prueba estará determinada por el resultado que se va obteniendo.

El monitor fetal puede realizarse de dos formas, una de ellas es a través de transductores colocados en el abdomen materno (Monitorización fetal externa) y el otro es al colocar un transductor en la cabeza del feto (Monitorización fetal interna).

El monitor fetal nos ayudará a conocer de una forma indirecta el estado de salud del feto y la presencia de actividad uterina (Contracciones del útero). No ha mostrado ninguna evidencia de efectos dañinos ni en el feto ni en la madre. Tampoco es doloroso para ninguno de los dos.

El registro cardiotocográfico, en gestaciones de bajo riesgo solo tiene indicación una vez alcanzada la semana 40, ya que es a partir de ésta cuando empieza a aumentar la morbilimortalidad fetal, sobre todo, pasada la semana 41-42. Antes, no está demostrado que se mejoren los resultados perinatales. Antes de la semana 40 (siempre tras de la semana 37) el registro cardiotocográfico se indica en gestaciones de alto riesgo: diabetes gestacional, estados hipertensivos del embarazo, restricción del crecimiento fetal, embarazos múltiples, enfermedades como el lupus o síndrome antifosfolipídico, situaciones de exceso o disminución del líquido amniótico, etc. Otras circunstancias donde se emplea son en clínica de parto prematuro, rotura prematura de membranas, sangrado vaginal en el tercer trimestre y otras urgencias que lo precisen.

Tipos de Monitorización Fetal

  • Monitorización externa: La frecuencia cardiaca del feto y las contracciones uterinas se registran con dos sensores que se sujetan con cintas elásticas en la tripa de la madre.
  • Monitorización interna: Estos monitores no se realizan en el embarazo, solo se puede en el parto y sirve para conocer el latido fetal. En determinadas situaciones (obesidad materna, pérdida de la escucha del sonido cardiaco fetal frecuente o posible confusión con el pulso materno), se precisa obtener una medición de la frecuencia fetal, mediante un electrodo interno que se coloca en el cuero cabelludo fetal, mediante un enganche metálico que tiene el grosor de una pequeña aguja. Se precisa algo de dilatación y que las membranas estén rotas para poder colocar este electrodo directamente sobre la cabeza del bebé.

¿Cuándo es Necesaria la Monitorización Fetal?

Un monitor fetal puede realizarse a partir del II trimestre de embarazo (26 semanas) aunque habitualmente se deciden realizar cada semana a partir de considerar un embarazo a término, es decir desde las 37 semanas de gestación. A partir de que un embarazo cumple su fecha probable de parto conviene ser más estricto con su vigilancia y dicha monitorización debería realizarse dos veces por semana.

Antes de la semana 40 (siempre tras de la semana 37) el registro cardiotocográfico se indica en gestaciones de alto riesgo: diabetes gestacional, estados hipertensivos del embarazo, restricción del crecimiento fetal, embarazos múltiples, enfermedades como el lupus o síndrome antifosfolipídico, situaciones de exceso o disminución del líquido amniótico, etc. Otras circunstancias donde se emplea son en clínica de parto prematuro, rotura prematura de membranas, sangrado vaginal en el tercer trimestre y otras urgencias que lo precisen.

Beneficios de la Monitorización Fetal

  • Detección temprana del riesgo de pérdida de bienestar fetal.
  • Control estrecho de pacientes con embarazo de alto riesgo.

Riesgos de la Monitorización Fetal

  • Falsos positivos. Esto puede llevar a intervenciones innecesarias como inducciones o cesáreas.
  • Errores de interpretación. La interpretación de la gráfica debe llevarse a cabo por personal cualificado.

Mindfetalness: Un Enfoque Alternativo

Un enfoque alternativo a estos métodos clásicos es el método introducido en 2012 denominado mindfetalness. Este implica acostarse de lado durante un periodo de vigilia del feto, permanecer tranquila y concentrarse 15 min en la fuerza, tipo y frecuencia del movimiento, pero sin contar el número de movimientos en este tiempo. Si se hace todos los días a partir de la semana 28 de gestación la madre consigue desarrollar una mejor relación y comprensión del feto, además de fortalecer su apego y vínculo. Se basa por tanto en instruir a las gestantes para que confíen en su intuición y consultar si perciben que el bienestar fetal puede estar comprometido.

Este método puede aumentar la sensibilidad de las gestantes y conseguir que consulten más rápidamente ante un episodio de disminución de frecuencia, intensidad y/o duración de los movimientos fetales. Mindfetalness es un método de autoevaluación con el que se consigue que las gestantes se familiaricen con los patrones de movimiento del feto.

Beneficios de Mindfetalness

  • Mejor relación y comprensión del feto.
  • Fortalecimiento del apego y vínculo materno-fetal.
  • Aumento de la sensibilidad de las gestantes.

Un trabajo reciente de Akselsson et al. incluyó gestantes con embarazo único de 67 clínicas diferentes de Estocolmo (Suecia) para analizar sus efectos sobre el intervencionismo médico y los resultados del embarazo. Se realizaron dos grupos de gestantes que dieron a luz a partir de la semana 32 de gestación: uno compuesto por 19639 gestantes de 33 clínicas a las que se les entregó un folleto informativo sobre los movimientos fetales y mindfetalness a partir de la semana 25 y otro de 20226 de otras 34 clínicas que recibieron la atención rutinaria sin dicha información.

Mindfetalness se asoció sin embargo a una reducción de la tasa de recién nacidos pequeños para la edad gestacional (RR 0,95, IC95% 0,9-1), nacidos después de la semana 41+6 (RR 0,91, IC95% 0,83-0,98) y cesáreas (19 vs.20%; RR 0,95, IC95% 0,91-0,99). Dados estos resultados mindfetalness se asoció a una mejoría de la salud, tanto para los recién nacidos como para las madres gestantes.

Estos resultados indican que aumentar la conciencia sobre los movimientos fetales no es perjudicial a diferencia de la opinión de Walker y Thornton. La mayoría de los trabajos publicados que estudian el efecto de concienciar sobre los movimientos fetales introducen también la intervención sobre los casos de disminución de estos, por lo que en sus resultados es imposible separar los efectos de cada una.

Monitoreo fetal TEORÍA

Conclusión

La monitorización fetal y la práctica de mindfetalness son herramientas valiosas para el seguimiento del bienestar fetal durante el embarazo. Es fundamental que las futuras madres estén informadas sobre los beneficios y riesgos de cada método para tomar decisiones informadas en conjunto con su equipo médico.

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