No es raro ver a niños que rechazan a sus padres al salir de la escuela o incluso en casa. Este comportamiento, aunque común, puede ser doloroso para los padres.
En primer lugar, es importante entender que este tipo de conductas son frecuentes, especialmente en ciertas edades. La psicóloga infantil Verónica Pérez Ruano, directora del Centro Raíces Psicología, explica que es habitual que los padres se sientan rechazados al recoger a sus hijos del colegio. Los niños pueden mostrar indiferencia, ignorar a sus padres o incluso tener conductas hostiles.
También es común que los niños tengan rabietas al ser recogidos de la escuela infantil o del colegio, a menudo por motivos que parecen insignificantes.
¿A qué edades es más común que ocurra?
Este comportamiento es más común entre los 2 y los 4 años. Según la experta, los niños de esta edad no gestionan bien la separación de sus figuras de referencia, como sus padres. Los periodos prolongados de separación pueden generar malestar, que se contiene hasta que se reencuentran con sus padres, momento en el que se relajan y la emoción contenida se desborda.
Esto se debe a que su cerebro aún es inmaduro, especialmente su corteza frontal, lo que dificulta la regulación de sus emociones. Cuanto más larga sea la separación, mayor será la probabilidad de este "rechazo aparente", que en realidad es una emoción contenida que se desborda al estar con sus personas de referencia.
Contrario a lo que se podría pensar, este comportamiento puede indicar una buena relación entre el niño y sus padres, ya que confía en ellos para expresar sus emociones sin tapujos.
Sin embargo, este comportamiento disminuye con la edad a medida que el cerebro madura y los niños ganan autonomía, lo que les permite tolerar mejor las separaciones.
Es importante diferenciar este tipo de rechazo del rechazo habitual o el que se presenta en niños mayores de 8 años.
¿Cómo actuar frente a esta situación?
Los padres deben entender que esta reacción se debe a la inmadurez del cerebro del niño y su dificultad para gestionar las emociones. No se debe interpretar como una venganza o manipulación. Es crucial tener paciencia, acompañar al niño desde la calma, ofrecer cariño y contención hasta que la emoción se pase.
Por lo tanto, ¿cómo reaccionar ante tal situación? Sabemos que no es fácil, pero la psicóloga aconseja:
- No darle más importancia a la situación después de que pase.
- No recordar continuamente el episodio.
- No castigar ni cambiar los planes "para que aprenda".
No hay nada que aprender, porque no se puede enseñar a un cerebro a madurar más deprisa.
El rechazo y la decepción en niños
El rechazo y la decepción son sentimientos difíciles de experimentar, incluso para los adultos. Para los niños, puede ser aún más complicado.
Soraly Resplandor, especialista en comunicación y convivencia familiar, ofrece claves para ayudar a los niños a lidiar con estos sentimientos.
Comienzo de la etapa social
A partir de los 3 años, el juego con otros niños adquiere mayor importancia. El interés por lo social y colectivo se vuelve más relevante. Es normal que surjan situaciones de rechazo en esta etapa.
En este contexto, es muy posible que el rechazo sea vivido intensamente y que demanden de los adultos de referencia una mirada consciente, empática y serena para acompañar. Ellos necesitan que se les aporten recursos para lidiar con estos sentimientos ‘nuevos’ que a menudo son, además de desconcertantes, dolorosos.
Cómo intervenir cuando los niños se sienten rechazados
Lo primero es contextualizar: en la primera infancia las emociones están a flor de piel y no hay capacidad para la autorregulación.
Algunos consejos para ayudar a los padres a abordar este problema:
- Evitar minimizar los sentimientos: Decir "no pasa nada" anula la emoción.
- La empatía es clave: Comprender que son situaciones nuevas para el niño.
- Asumir que todos los involucrados son niños: Recordar que la otra parte también puede carecer de recursos.
- Recordar que acompañar no es resolver: Lo fundamental es que el niño se sienta apoyado.
- Describir, preguntar: Poner nombre a las emociones y situaciones.
Aprendizajes necesarios
- Ayudarle a entender su propio valor como persona: Reforzar su autoestima y hacerle sentir amado.
- Superar ‘el fracaso’: Enseñar que el rechazo puede ser una oportunidad de aprendizaje.
- Empezar a comprender la libertad de decisión: Entender que las personas eligen con quién quieren estar.
- Volver a intentarlo: Fomentar la perseverancia y la posibilidad de una segunda oportunidad.
- Centrarnos en la persona y en su modo de actuar: Dar opciones y conversar sobre sus sentimientos.
Intervenir de una manera consciente, acompañar con la atención puesta en los aprendizajes que queremos que ellos integren supondrá una gran diferencia en la forma en que sean transitadas -y superadas- ciertas situaciones vitales inevitables. Y en esos momentos es fundamental no caer en los extremos de desprotección o sobreprotección.
MiniPsícoVídeo nº 18: "Mi hijo me rechaza. Qué hacer".
Cuando tu hijo prefiere a tu pareja
Es común que un hijo pase a preferir a uno de los padres, a veces de la noche a la mañana. Esto puede ser difícil de gestionar para cualquier persona, despertando inseguridades y dudas.
Que tu hijo diga que quiere estar con tu pareja o contigo, no tiene nada que ver con vosotros, ni significa que quiera más a uno que al otro, sino que tiene que ver única y exclusivamente con vuestro hijo.
Como es una situación súper habitual que es frecuente entre el primer año de vida y los 3-4 años, te dejo aquí algunos consejos para que la puedas sobrellevar un poco mejor.
- Respira hondo y ten paciencia: Esta etapa suele coincidir con cambios en la vida del niño.
- No te lo tomes de manera personal: Recuerda que es una etapa común relacionada con el crecimiento.
- Responde siempre a sus necesidades: Atiende sus necesidades básicas, pero no siempre sus deseos.
- Enfócate en las formas, en lugar de centrarte en el contenido: Modela cómo quieres que te trate.
Hay momentos en los que los hijos se vuelcan tanto con uno de sus padres que le eligen para prácticamente todo (y eso lleva de la mano la consiguiente sensación de rechazo por parte del otro progenitor). Aunque odio la expresión, estas fases de «papitis» y «mamitis» son normales y cíclicas, pero de cómo manejemos esas situaciones dependerá que sea algo efectivamente temporal, o que se enquiste y dure más de lo esperado.
Sentimiento de rechazo por parte de un hijo
La relación entre padres e hijos atraviesa diversas etapas durante el proceso de crianza, lo que genera cambios, altibajos y ajustes a lo largo de los años.
En ocasiones, esta dinámica se complica aún más cuando un padre siente que su hijo no le quiere.
Según la psicóloga Laura Palomares, este sentimiento es difícil de manejar, ya que impacta directamente en la autoestima y bienestar emocional, pudiendo incluso generar trastornos de ansiedad. Por ello, es fundamental abordar esta situación con empatía y de forma reflexiva.
¿Por qué un padre podría sentir que su hijo no le quiere?
Antes de asumir que este sentimiento es real, es importante analizar la situación y considerar si se ajusta a la realidad. A menudo, esta percepción puede ser producto de malentendidos, dificultades en la comunicación o incluso cambios en el comportamiento de los niños durante sus etapas de desarrollo.
Por ejemplo, entre los dos y los cuatro años, muchos niños pasan por una fase en la que muestran una preferencia clara por uno de los padres, lo que puede ser interpretado como rechazo hacia el otro. El psicólogo Álvaro Bilbao explica que esta es una fase de búsqueda de identidad del niño y no un rechazo permanente.
¿Qué hacer si te sientes rechazado por tu hijo?
La psicóloga Laura Palomares recomienda que los padres practiquen la autocompasión y, en lugar de culparse o juzgarse, se enfoquen en entender sus emociones.
El primer paso es identificar el motivo detrás de ese sentimiento de rechazo. Una vez comprendida la causa, los padres pueden tomar medidas para gestionar mejor la situación y mejorar la relación con su hijo.
Además, fortalecer el vínculo con el niño es clave. Palomares sugiere que los padres realicen acciones que favorezcan la conexión emocional, como pasar más tiempo juntos, escuchar activamente y mostrar apoyo constante.
Sentir que tu hijo no te quiere puede ser doloroso, pero es importante recordar que estas situaciones son temporales y forman parte del proceso de crecimiento del niño.
Rechazo en el desarrollo infantil
Hay niños que rechazan a papá o mama en algún momento de su desarrollo, especialmente cuando si madre está presente. No es que no lo quieran, o que no sean capaces de pasar ratos estupendos con su padre, no quiere que se le acerque y se pega con desesperación a la mamá. Es una etapa más del desarrollo psicológico infantil. No debe ser vivida como un problema, aunque se conjuguen intensos sentimientos en la familia.
Aunque no todos los niños pasan por ella hay que estar preparados, especialmente si el papel del padre en la crianza no ha sido de gran implicación.
Cuando cumplen los dos años, muchas veces sufren una regresión en su comportamiento, quieren alejarse, investigar, dicen que no a todo y se apretujan contra la madre a la vez que quiere explorar el mundo.
En esta etapa hay que tener paciencia, el padre debe comenzar a interactuar con el niño poco a poco, ocupando parte de su tiempo, jugando con él para que el alejamiento de la madre sea algo progresivo y evitemos así el rechazo a papá. El niño debe sentirse seguro y ver a su padre como alguien en quien confiar, estando siempre ahí, sin enfadarse ni imponerse cuando sea rechazado, sino con paciencia, mostrándole su amor.
Por lo general, el que está fuera de casa trabajando es a quien el bebé rechaza. Incluso puede ser un buen momento para recargar baterías, como un merecido descanso.
Nunca se debe de imitar lo que hace el otro padre. De hecho, si eres a quien el bebé rechaza, intenta hacer un momento especial, solo contigo y muy diferente al de tu compañero o compañera.
Alienación parental
Es difícil saber qué hacer cuando te ponen a tu hijo en contra, pues la alienación parental y manipulación de hijos en el divorcio es una cuestión multifactorial y que se manifiesta de diferentes maneras y que requiere de una específica intervención.
El síndrome de alienación parental y el saber cómo actuar si mi hijo me rechaza puede ser una lucha dura, cruel y que no siempre acaba con el final satisfactorio deseado que es la normalización de la relación con el hijo.
Qué se puede hacer cuando te ponen tu hijo en contra requiere pautas acertadas:
- No presionar.
- Mantenerse presente.
- Buscar acercamientos.
- Analizar posibilidades legales de modificación de medidas incluyendo informe psicosocial que detecte la influencia del otro progenitor.
- Apoyarse en profesionales de la terapia familia y psicología para reforzarnos y guiarnos.
Entendiendo la Alienación Parental y su Impacto
La alienación parental es la influencia de los progenitores respecto de los hijos para que tomen partido en aquello que les interesa. La manifestación más frecuente se produce en separaciones traumáticas en las que uno de los progenitores comienza a manipular y tergiversar las relaciones familiares hasta que consigue que su hijo adopte la actitud que más le interesa.
Señales de que Tu Hijo Está Siendo Manipulado
Las principales señales de que tu hijo está siendo manipulado son cambios de comportamiento y rechazo injustificado. Es cierto que toda ruptura de los progenitores puede provocar una etapa enrarecida de los hijos que tiende a ser pasajera hasta que se asienta la separación en la vida familiar y se materializa la alternancia de cuidados de los progenitores que dota de seguridad, certidumbre y rutinas a los hijos.
En cambio, cuando la actitud cambia por parte del hijo, pero especialmente respecto de un progenitor, debe de ser una señal de alarma de que algo puede estar pasando y en gran parte de los casos existe una alienación o manipulación infantil que hay que tratar de detectar, tratar y superar.
Cambios de Comportamiento y Rechazo Injustificado
Los cambios de comportamiento y rechazo injustificado se suelen mostrar en cuestiones básicas y elementales del día a día. Al ser niños que no tienen la madurez suficiente, son especialmente vulnerables a la manipulación, pero también sus argumentos y justificaciones suelen ser más infantiles.
Suelen acabar verbalizando que no quieren estar con uno de los progenitores por que no quieren, porque no los quieren, por lo que han hecho… etc y después de varias preguntan suelen reconocer que realmente es por lo que le ha dicho al otro progenitor porque no le gustaría al otro progenitor o por argumentos impropios de un niño y con tendencia a repetir ideas o mensajes que son aprendidos y no se corresponden con la naturalidad de un niño.
Estrategias para Reforzar el Vínculo con Tu Hijo
No existe una única estrategia para reforzar el vínculo con tu hijo, sino acciones recomendables que se deben de ir probando para tratar de buscar un acercamiento que permita superar la barrera que impone la alienación parental.
Lo deseable es utilizar una comunicación abierta y dedicación de tiempo de calidad para que se vaya fraguando una relación entre progenitor e hijo de recíproco afecto y cariño. El problema se produce cuando existe una resistencia por parte del hijo que viene del aprendizaje que el otro progenitor le inculca en nuestra contra. En estos casos hay que ser paciente, no desesperarse, aunque no hay garantías de que la dedicación acabe redundando en la mejora y recuperación de relación con nuestro hijo.
Comunicación Abierta y Tiempo de Calidad
La comunicación abierta y amable es la que permitirá que se llegue con el tiempo a un entendimiento, pero en ocasiones esa comunicación es tan limitada y constreñida que no acaba siendo efectiva. Se debe de tratar de potenciar un tiempo de calidad, más que en cantidad de tiempo en calidad de dicho tiempo.
Si nos esforzamos por dedicar tiempo de calidad a nuestro hijo en una comunicación asertiva, integrativa y constructiva, en la mayoría de los casos se supera esa alienación y se mejora la relación. El gran problema en la práctica suele producirse en los casos en los que el otro progenitor en la medida en la que ve que se va recuperando la relación intensifica su presión, de manera que los hijos son los que acaban pagando y sufriendo esa discordia parental.
Cómo Manejar la Relación con el Otro Progenitor
Para manejar correctamente la relación con el otro progenitor deberemos de evitar enfrentamientos, reproches o dinámicas disfuncionales. Las conversaciones deben de contratarse en el presente y el futuro de los hijos, dejando atrás el pasado que suele ser un foco de reproches y conflictos.
Lo ideal es buscar un medio de comunicación para las cosas importante que evite los malentendidos, el ideal es el correo electrónico, pero utilizad de una manera madura y responsable. No es el lugar en el que entrar en constantes enfrentamientos, sino el de confirmar los puntos de acuerdo o desacuerdo y dejar constancia de la información propuestas que se trasladan.
Evitar Confrontaciones y Buscar Mediación
Evitar confrontaciones y buscar mediación es la clave que la prevención de enfrentamientos con nuestra expareja y padreo madre de nuestro hijo. En la medida en la que existan conflictos existirá una tensión que de contrario se podrá utilizar en nuestra contra alienando al hijo.
Las personas manipuladoras se mueven y alimentan del conflicto para tomar partido y hacer que tomen partido los hijos. La manipulación suele llevarles a mostrar una visión sesgada de la realidad, victimizarse y culpabilizar al otro progenitor para que el hijo común acabe posicionándose y participando en esa contienda, seguida de otras muchas más que encrudecen y perjudican cada vez más la relación con el otro progenitor.
Recursos Legales Disponibles en España
Los recursos legales disponibles en España son muy limitados. En ocasiones incluso se acaba detectando la manipulación de uno de los progenitores, pero salvo casos en los que se acredite que es muy grave, los Juzgados no suelen tomar medidas.
Lo más complejo de toda esta situación es que los comportamientos de alienación se suelen protagonizar en silencio en la impunidad de la intimidad del hogar. En este contexto hay hijos que acaban rechazando a su padre o madre injustificadamente y se consolida una situación de hecho en la que el hijo esta adaptado al progenitor alienante y rechaza y pierde el contacto con el otro progenitor.
En este contexto, salvo casos muy graves, pensando en el propio niño, el cambio de vida de que pase de estar con el progenitor que le manipula para pasar a estar con el progenitor con el que mantiene una relación muy limitada y perjudicada, pude ser un perjuicio.
No es justo, pero pensando en el niño los Tribunales no suelen acceder a un cambio de medidas si consideran que no es beneficioso para el menor por tener una relación muy consolidada con un progenitor y totalmente deteriorada o inexistente con el otro.
Se suelen fijar medidas progresivas para que el hijo se vaya adaptando al otro progenitor y, de conseguirse, cambiar definitivamente la regulación, pero en la práctica puede ser algo muy complicado de conseguir.
Procedimientos Judiciales y Asesoramiento Legal
Los procedimientos judiciales deben de estar afianzados con un buen asesoramiento legal. A pesar del preceptivo asesoramiento legal, la prueba que cada vez es más determinante en los Juzgados es el informe psicosocial del gabinete psicológico adscrito a los Juzgados.
En ocasiones algunos informes son previsibles, pero en otros sorprenden radicalmente detectando cosas a favor de la realidad y, en otras, sorpresivamente, determinan cuestiones que desde fuera llaman la atención percibiéndose como erróneos.
Los informes psicosociales son efectuados por un trabajador social y un psicólogo y en el tiempo que pueden dedicar a las familias elaboran un informe, pero en imposible profundizar totalmente en la cuestión.
En ocasiones la alienación está tan instaurada que no es detectada y en otras es detectada de una manera clara y convincentes. En definitiva, cada vez es más importante el informe psicosocial y es un resultado impredecible para las partes que se tienden a sentir inseguras ante el resultado del informe psicosocial y sus recomendaciones.
Apoyo Psicológico para Padres e Hijos
El apoyo psicológico para padres e hijos es esencial. Cada vez se considera más importante la salud mental en las relaciones familiares por lo que siempre será conveniente que las familias vayan al psicólogo, especialmente en casos en los que el padre o madre ha puesto al hijo en nuestra contra.
Terapia Familiar y Consejería Profesional
La terapia de familia y consejería profesional son la mejor aliada para superar las situaciones en las que los hijos no tienen buena relación con los progenitores por la influencia o manipulación del otro progenitor.
Cada caso será diferente, pero también debemos de realizar una autocrítica, la terapia familiar no puede enfocarse como el mecanismo para salirnos con la nuestra y que cambien de actitud los demás.
Todos somos responsables en mayor o menor medida con nuestros actos, decisiones, comportamientos y reacciones. Todos los intervinientes de la terapia familiar deben de acudir de manera comprometida pues, de no ser así, la terapia familiar no suele ser efectiva.
Prevención de la Alienación Parental
La prevención de la alienación parental es fundamenta, pero muy complicada de llevar a cabo, pues las actuaciones que manipulan o influencian a nuestros hijos en nuestra contra las protagoniza el otro progenitor o sus familiares y allegados y, frente a eso, es muy complicado adelantarse para prevenir aquello que no depende de nosotros.
Lo que depende de nosotros es saber mantener la mejor relación posible con nuestra expareja poniendo límites claros y razonables, pero mostrando una relación de destensión y que favorezca la comunicación y el entendimiento.
Educación Emocional y Resolución de Conflictos
La educación emocional y la resolución de conflictos es fundamental, pues condiciona enormemente el desarrollo familiar. EL gran problema es que la mayoría de habilidades emocionales de educación sentimental ya vienen asentadas de la infancia y crianza del otro progenitor y son muy difíciles de corregir.
Por eso es tan importante que nuestro hijo se pueda criar con una educación emocional y capacidad y habilidad de resolución de conflictos, precisamente para evitar que repita roles y patrones disfuncionales en su desarrollo vita y vida adulta.
