Hay apellidos que evocan instantáneamente grandeza y legado en el mundo del deporte. Uno de ellos es Induráin, sinónimo de ciclismo y considerado el mejor ciclista español de todos los tiempos. Entre 1984 y 1996, Miguel Induráin desarrolló una trayectoria espectacular que popularizó este deporte en España. Ahora, su hijo, Miguel Induráin López de Goicoechea, intenta labrarse su propio camino.
Miguel Indurain, leyenda del ciclismo español.
Los Inicios de Miguel Indurain Junior
Miguel Induráin López de Goicoechea, nacido en Pamplona en 1995, es el hijo mayor de Miguel Induráin y Marisa López de Goicoechea. Desde joven, estuvo ligado al ciclismo, influenciado por su padre, aunque siempre con la libertad de elegir su propio camino. En 2013, se proclamó campeón de Navarra júnior de ruta y contrarreloj, y entre 2014 y 2016 formó parte del equipo Caja Rural-RGA.
Aunque finalmente el tiempo que marcó en meta no estuvo cerca de los mejores, en los nacionales también participó el hijo del gran Miguel Indurain, quien sigue dando sus pasos para convertirse en ciclista profesional. En la rampa de salida de esta contrarreloj (la gran especialidad de su padre) acaparó numerosas miradas. Miguel Indurain López de Goicoechea corre en el equipo amateur del Caja Rural-Seguros RGA y está en continua formación para, quizá, algún día dar el salto al primer equipo y al ciclismo profesional.
Tal como cuenta, compitió hasta los 21 años en categoría amateur porque “el ciclismo profesional no era para mí, no tenía piernas. Eso no se hereda”. Fue campeón de Navarra junior, formó parte del equipo Caja Rural sub23 pero después decidió seguir en el sector pero en otra dirección.
En una entrevista al diario Deia el año pasado, Miguel Indurain hijo habló sobre lo que significa portar ese apellido en las carreras: “A veces condiciona, pero no siento mucha presión”. Además, también afirmó en esta entrevista que su padre siempre le da buenos consejos y que le ayuda a llevar una buena postura para la disciplina de contrarreloj. No obstante, ni padre ni hijo están obsesionados porque el joven Indurain se convierta en ciclista profesional y pueda emular sus grandes triunfos. Los estudios son lo primero, es lo único que tienen claro.
Miguel Indurain junto a su hijo, también llamado Miguel.
Una Nueva Vida en Mallorca
Desde 2018, Miguel Indurain Junior reside en Mallorca, donde disfruta del clima y las numerosas rutas ciclistas que ofrece la isla. Allí, ha participado en algunas carreras y ha obtenido triunfos como la victoria en el Memorial Francesc Alomar, en Sineu.
Según sus últimas publicaciones en redes sociales, reside en Mallorca y tiene negocios dedicados al mundo del ciclismo incluyendo eventos y cicloturismo. Trabajó en la Rahpa Store de Palma, establecimiento de una prestigiosa marca de ropa ciclista británica, y también atendía a grupos de turistas de ciclismo relacionados con esa marca, para los que organizaba stages y salidas en bicicleta por la isla.
El joven combina su pasión por las dos ruedas con su trabajo. «Buscaba algo que me llenara y me cogieron en Rapha, donde hace unos meses trabajo. La influencia de sus padres, pero especialmente la del gran Miguel Indurain, la tiene muy en cuenta el gran protagonista del calendario estival de ruta en Mallorca. «Tengo a amigos que compiten, como Álex o Raúl, y me animé a ir con ellos. Más por diversión y pasar una tarde del fin de semana, cuando tengo libre», comenta Miguel Indurain júnior, que exhibe la humildad y modestia heredada de su padre.
En Mallorca se encuentra «a gusto» Miguel, quien destaca «el buen ambiente en las carreras y el nivel». Y no puede dejar de referirse al que fuera su rival en el pelotón, un Enric Mas de quien dice que «tiene condiciones, clase y un gran futuro por delante».
El Legado Familiar y los Consejos Paternos
A pesar de no seguir una carrera profesional en el ciclismo, Miguel Indurain Junior valora enormemente el apoyo y los consejos de su padre. «A veces he tenido un poco de suerte. El apellido Indurain lo pasea con enorme orgullo Miguel hijo, que no le da muchas vueltas a la popularidad que le pueda generar. «Alguno me pide una foto, o al principio se sorprenden cuando dicen mi nombre. Llama la atención, pero yo lo llevo con naturalidad, es algo a lo que no le doy mucha importante», comenta al respecto.
Agradece siempre que, en lo que al ciclismo se refiere, su padre «siempre me ha dado vía libre para hacer lo que más le gusta, me ha motivado con el ciclismo, es un apoyo moral que siempre tendré. Y gracias a él descubrí la bici, que es lo que me gusta y, además, es un deporte que te ayuda a mantenerte en forma, sano, a hacer amigos. Y tengo la suerte de trabajar en Rapha, en un oficio relacionado con la bicicleta. Muchos consejos le ha dado su padre a lo largo de su vida, pero en materia ciclista, uno tiene Miguel Indurain hijo muy presente. «'Comer, beber y a rueda', me decía. Y con el paso del tiempo, le doy más valor», confiesa. También le ha dejado claro en todo momento «que haga lo que realmente me guste y disfrute.
Miguel Indurain hijo inaugurando la Giant Store Palma.
La Titan Desert: Un Reto Compartido
Miguel Indurain vuelve a competir y lo hace con su hijo, Miguel Induran Jr, en la Titan Desert. Padre e hijo intentan descubrir quién es mejor de los dos. Miguel Indurain Junior trata de sacarle los colores a su padre después de haber logrado llegar por delante suyo por primera vez. "Un minuto te he metido", dice su hijo mientras Indurain se justifica: "Hoy he reventado yo, se me ha parado el cambio".
Acostumbrado al asfalto y a las señalizaciones, Indurain admite que lleva mal adaptarse al uso del gps. Además compara el Tour con el mountain bike: "Son etapas más cortas pero más explosivas". Un reto entre ambos Indurain cuyo objetivo es terminar la Titan Desert, aunque con un pique para ver cuál de los dos lo consigue antes.
A La Titan Desert Con Indurain | Valentí Sanjuan
La Familia Induráin
En 1992 se había casado con Marisa López de Goicoechea y a los tres años había nacido su primer hijo, Miguel. Después llegaron Jon y Ana, pero ya estaba disfrutando de una “jubilación anticipada”. Desde Uppers hemos querido conocer el lado íntimo de Miguel Indurain: su mujer, sus tres hijos y su entorno más cercano.Induráin y su mujer, Marisa López de Goicoechea, son padres de tres hijos: Miguel, Jon y Ana, y han posado con los dos pequeños en los Premios Laureus
No son demasiados los datos que se saben sobre la descendencia de Induráin. El mayor, que el próximo mes de diciembre cumplirá treinta años, es el más conocido de los tres, ya que, en cierto modo, siguió los pasos de su progenitor en el ciclismo, aunque de forma amateur, durante un tiempo, llegando a ser campeón de Navarra júnior. Finalmente, se bajó de la bicicleta para seguir en el mundillo pero de otra forma: emprendiendo con negocios vinculados con el ciclismo y el cicloturismo, proyectos de los que suele dar cuenta en sus redes sociales.
El mediano de la familia, Jon, optó por una trayectoria distinta, graduándose en Administración y Dirección de Empresas en Navarra en 2021. Actualmente, trabaja como auditor júnior en la prestigiosa KPMG. Nacido en 1998 (por lo que este año cumple los veintiséis), en su perfil de Instagram comparte algunas de sus aficiones, como su pasión por el mar, el deporte y los viajes.
Por su parte, la benjamina del clan, Ana, es graduada en Bioquímica y, según sus propias palabras, su vocación tiene mucho que ver con la investigación para afrontar desafíos de salud y poder mejorar la "calidad de vida" de las personas. Se trata del miembro más desconocido de la familia, ya que mantiene su cuenta de Instagram cerrada.
